November 1, 2021
De parte de ANRed
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Chaguar Punco, zona rural, viernes 2 de octubre de 2020. Desalojo de la familia Ardiles

La usurpaci贸n de tierras en Santiago del Estero se viene instalando en las subjetividades hasta casi su naturalizaci贸n. Cada vez son menos las familias campesinas que logran resistir desde el arraigo, a un andamiaje estatal y judicial que apunta quebrantar voluntades, dignidad y derechos consagrados. Este es el caso de la familia de Don Manuel Ascencio Ardiles y su lucha por defender un modo de vida que se extingue. La 煤ltima de trece familias de Chaguar Punco, desalojadas por el Presidente del Superior Tribunal de justicia. Por Marisa Figueroa


En el trascurso de estos 煤ltimos a帽os, todos sus vecinos han sido desterrados. Hoy, ya anciano, resiste junto a hijos y nietos el arrebato de los nuevos due帽os de la tierra. Don Manuel Asencio Ardiles tiene 74 a帽os y naci贸 en su campo, que es el de sus padres. Tiene treinta hect谩reas con t铆tulo perfecto por escritura p煤blica. El informe del Registro de la Propiedad lo ratifica, lo mismo que la titularidad en el Inmobiliario Rural y la Direcci贸n Ejecutora de Riego; impuestos que con sacrificio ha sabido mantener al d铆a. Hoy, la incertidumbre se impone y la pobreza comienza a asediarlos.

Esta tierra es de mis nietos鈥, nos repite don Manuel una y otra vez, como si dud谩semos de 茅l, como si no supi茅ramos lo que est谩 pasando en Santiago.

El alto grado de informalidad dominial que caracteriza las tierras campesinas en nuestra provincia, se ha tornado elemento indispensable para la acumulaci贸n desmedida del codiciado bien. No obstante, en las ltimas dos d茅cadas, los actores del despojo se han reconfigurado, y las modalidades de usurpaci贸n violenta, han sido aggiornadas con relatos 茅picos. Mientras los organismos encargados de regularizar la posesi贸n de tierras se multiplican y los programas se superponen; las usurpaciones, con diferentes grados de violencia, contin煤an in crescendo. Si adem谩s consideramos el rol que desempe帽a la justicia provincial sobre esta problem谩tica y su entramado, las expectativas para los habitantes de la ruralidad se tornan desalentadoras.

AUSENCIA Y MALA PRESENCIA DEL ESTADO

Las usurpaciones por despojo han adquirido cierta sistematicidad en nuestra provincia; por lo que inadvertir la incidencia de las m煤ltiples connivencias vinculadas al poder, ser铆a a esta altura del siglo, poco m谩s que una lectura c谩ndida. El Dr. Eduardo L贸pez Alsogaray, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Santiago del Estero, ha desalojado ya a doce familias campesinas en el Paraje Chaguar Punco, Departamento Robles. Doce familias tradicionales que ocupaban p煤blica y pac铆ficamente las tierras por m谩s de un siglo, acreditando sobradamente los requisitos que establece nuestra Constituci贸n para la posesi贸n y tenencia de la tierra. No obstante, y a pesar de tanta oficina, funcionario y mesas de tierra, el estado no se ha hecho presente鈥 para estas familias rurales que, ignorando su propia vulnerabilidad, jam谩s realizaron acciones posesorias ni juicios de prescripci贸n. En este marco, el Dr. L贸pez Alsogaray ni siquiera tuvo que realizar demandas judiciales para desalojarlos, solo orden贸 a sus peones que act煤en 鈥渃omo es habitual鈥. 

LA HUMILLACION COMO ESTRATEGIA

En conocimiento de la vulnerabilidad dominial de las familias de Chaguar Punco y afianzado en todas las esferas del poder local, cientos de hect谩reas que representan la vida y la historia de decenas de hombres y mujeres rurales, han sido apropiadas por el juez, atropello mediante. En la mayor铆a de los casos, ni siquiera le ha demandado iniciar acciones judiciales; simplemente recurre a contratar peones que se encargar谩n de amedrentar a las familias hasta quebrarlas. Provocaciones y hostigamientos constan tes, esa es la estrategia 鈥渕enos violenta鈥 para que las familias desistan de defender lo que por derecho les corresponde.

Dr. Eduardo Federico L贸pez Alsogaray, Presidente del Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero. La tierra de don Manuel Ardiles era la 煤nica que, al 2018, no estaba en manos del juez.

Tambi茅n hay ofrecimientos: hacerles una vivienda social para aglutinarlos en la ciudad. Una ofensa material y simb贸lica para quienes cr铆an hijos desde el arraigo, transmitiendo generacionalmente los oficios rurales y los saberes de la cultura campesina. Los relatos de las v铆ctimas son estremecedores. 鈥淟legaban los peones de L贸pez Alsogaray y nos pechaban con sus caballos. Yo ten铆a 10 a帽os y me acuerdo bien, porque no hac铆amos tiempo de refugiarnos. Nos cuenta la hija menor de la familia Ledesma, desalojada por el entonces vocal del Tribunal Superior de Justicia.

Los Ardiles recurrieron a la justicia para denunciar lo que padec铆an d铆a a d铆a. A caballo, nos prend铆an fuego el monte y se burlaban. Los peones del juez eran muchos, pero igual los enfrent谩bamos, relata Juliana mientras amamanta al nieto de don Manuel. Esta estrategia no falla. Desgasta y lastima cualquier dignidad. Continua Juliana, nos dec铆an insultos que nos ofend铆an como mujeres y ofend铆an a nuestros esposos. Mi suegra sufr铆a mucho y renegaba de estar vieja y no poder callar esos atrevidos鈥.

A la familia Ardiles, nunca les tomaron las denuncias. Juliana cursaba un embarazo de riesgo cuando fue detenida, y esposada, fue llevada a la Comisaria N掳 52 de Forres por orden de la Fiscal Jaqueline Maccio. El motivo: haber 鈥渁menazado鈥 al capataz que contrat贸 L贸pez Alsogaray para limpiar su campo, su 鈥渉erencia鈥.

SANTIAGO DEL ESTERO: ARBITRARIEDAD Y DENEGACI脫N DE JUSTICIA

Santiago del Estero cuenta con un poder judicial que roza lo absurdo. Un Ministerio P煤blico que no recibe al campesino, que debe trasladarse desde parajes lejanos en b煤squeda de justicia, y Fiscales reticentes a repasar nuestra carta magna. Quiz谩s, para no entrar en contradicciones. Los tiempos que demanda un juicio de reivindicaci贸n, suelen hacerse eternos; hecho que por su cotidianidad aporta a sostener la frase popularmente instalada: 鈥渟i la justicia es lenta, no es justicia鈥. Pero si las demandas son iniciadas por abogados/escribanos vinculados a la casa de gobierno, la cosa cambia.

Diligente, en un lapso de tiempo inusitado para la justicia santiague帽a, la jueza Roxana Vera ha otorgado a su superior, a trav茅s de una medida cautelar, la posesi贸n de 23 de las 30 hect谩reas donde vive y se desarrolla productivamente la familia Ardiles. La demanda de L贸pez Alsogaray sobre la tierra de la familia Ardiles, incluye un relato 茅pico. Casi un guion de ficci贸n. El juez aduce que la tierra de don Manuel le pertenece por ser poseedor de una c茅dula real del a帽o 1600; donde el rey dona a su t谩tara t铆a Margarita, una porci贸n de tierras que, casualmente, abarca tierra campesina (y zona de riego) de Chaguar Punco. Y as铆 es como la jueza Roxana Vera, atenta a las cuestiones de la nobleza, otorg贸 posesi贸n de 27 hect谩reas al juez, qui茅n a su vez, ya ejerc铆a posesi贸n de hecho; pues al contar con el derecho a riego de toda la zona, -en tanto ya expuls贸 a doce familias-, solo tard贸 algunas horas en cancelar el derecho a riego de la familia Ardiles.

El juez Pedro Juri hizo lo propio en octubre de 2020. En plena pandemia, en vigencia de extremas medidas restrictivas, orden贸 el desalojo de Nancy Ardiles de su vivienda, por encontrarse dentro de las 27 hect谩reas que el rey don贸 a la t铆a Margarita. Pero como no se trata de un cuento, el desalojo fue brutal y desgarrador. Miembros de infanter铆a, polic铆a y peones de L贸pez Alsogaray destrozaron a mazazos la vivienda en presencia de ni帽os y ancianos.

Al d铆a de hoy, la Subsecretar铆a de Ni帽ez no se hizo presente para cumplir con su funci贸n. Tampoco la Secretara de DDHH ni la Direcci贸n de G茅nero. A ninguna instituci贸n le preocupa fundamentar su existencia ante el campesino, ni siquiera la renombrada Secretaria de Agricultura Familiar. La justicia santiague帽a sentenci贸 el desalojo de una familia que, como los 谩rboles que rodean su vivienda, cuentan con m谩s de un siglo de existencia en el lugar.

NOSOTROS QUEREMOS VIVIR DE LO NUESTRO, NO QUEREMOS DEPENDER DE NADIE: LOS ARDILES HOY

Agricultores y crianceros, el monte y sus pasturas era el alimento de sus animales. Relata do帽a Mar铆a Luisa: 鈥淓n un a帽o, ya vendimos los pocos animalitos que nos quedaban. Sin monte, no les pod铆amos dar de comer. Tampoco pudimos sembrar porque L贸pez Alsogaray no nos devuelve el derecho a riego. Mi esposo est谩 muy grande. Solo nos queda ir a amontonarnos a la ciudad a morir de hambre. Vivimos de nuestra producci贸n y de la venta de nuestros animalitos. Con eso nos arregl谩bamos para pagar los impuestos de la tierra y el riego. Somos campesinos y 茅ramos felices con nuestra vida.

El a帽o pasado L贸pez Alsogaray nos cort贸 el riego en plena pandemia. Cosechamos el 煤ltimo algod贸n y no pudimos sembrar m谩s鈥. El viernes 2 de octubre de 2020, en plena vigencia del art铆culo 205 del decreto que declara la emergencia sanitaria, el juez Pedro Juri ordena el desalojo. Cuarenta miembros del cuerpo de infanter铆a de la provincia, sumado al personal policial de la seccional Chaguar Punco, Forres, se movilizaron hacia la vivienda de Nancy Ardiles. Todo estaba acordado. Y para que sea m谩s traum谩tico y humillante a煤n, el oficial de justicia concede a los peones de L贸pez Alsogaray, la tarea de arrojar las pertenencias de la familia a la calle y de destrozar su vivienda. En las im谩genes que circularon, se ve al abogado de la familia Ardiles, Dr. Juan Parra, impugnando el accionar de la justicia en una frase que sintetiza la causa: 鈥淣o le falten el respeto a la gente. No se crean due帽os del pueblo鈥.

AQU脥 HAY UN TITULO DE PROPIEDAD QUE LA JUSTICIA HA OBVIADO: ESTADO DE LA CAUSA

Dice el abogado de la familia, 鈥淓n primera instancia, por una justicia absolutamente corrupta, sin ning煤n tipo de traslado, directamente se los desapodera de 23 de las 30 hect谩reas que la familia Ardiles ten铆a con escritura p煤blica. A煤n as铆, se los ha despose铆do ilegalmente, sin siquiera haberles notificado de alguna demanda o alg煤n inter茅s jur铆dico sobre el bien; cosa que debi贸 haber ocurrido antes de tomar esa medida y desapoderarlos directamen- te鈥. Afirma el Dr. Parra, 鈥渓amentablemente para la familia Ardiles, el actor es el Presidente del Superior Tribunal de justicia de Santiago del Estero.

Luego del desapoderamiento, continuamos litigando, pero no lo hemos podido dejar sin efecto. Perdimos el juicio en primera instancia. Apelamos. Y la apelaci贸n, como se trata de la justicia santiague帽a, tambi茅n la perdimos. Ahora, se encuentra en casaci贸n鈥. Contin煤a diciendo, 鈥減aralelamente, realizamos una presentaci贸n con Nancy Ardiles, tambi茅n poseedora del inmueble y damnificada (foto), debido a que nunca hab铆a sido notificada ni hab铆a tenido participaci贸n en el expediente. Hemos hecho una presentaci贸n manifestando el inter茅s jur铆dico en la resoluci贸n del conflicto. Como era de esperarse, el juez en primera instancia nos desech贸 la presentaci贸n.

Planteamos un recurso de revocatoria, el cual es rechazado. Planteamos un recurso de apelaci贸n que tambi茅n es rechazado, nos vamos en queja a la c谩mara, y la queja en la c谩mara es aceptada. Nos hacen lugar a la queja, ordenando se sustancie el recurso de apelaci贸n ante la c谩mara. Se sustanci贸 el recurso y hemos obtenido, como era de esperar, un fallo adverso. No obstante, surge algo muy interesante: el fallo en s铆, sostiene la inaplicabilidad de cualquier resoluci贸n en contra de nuestra defendida, al no haber sido parte en la causa principal, en tanto jam谩s fue notificada de la demanda鈥, afirma Parra.

EL FINAL DE LA VIDA RURAL ESTA EN JUEGO: DEPENDE DE NOSOTROS.

En el campo que vio nacer cuatro generaciones en la familia Ardiles, las ausencias se hacen cada vez m谩s notables. A pasado un a帽o del despojo, y a煤n no llegan los apoyos de las Secretarias ni Subsecretarias, Direcciones ni Ministerios; Derechos Humanos ni G茅nero. Tampoco alg煤n comunicado o adhesi贸n de las m煤ltiples oficinas de la Agricultura Familiar.

Mientras estos silencios aturden, a pocos kil贸metros de Chaguar Punco, se repiten a rabiar consignas agroecol贸gicas, sustentables y sostenibles; pues los movimientos sociales que se disputan la representatividad campesina e ind铆gena se multiplican.

Cabe destacar tambi茅n, que ya ha pasado m谩s de un a帽o de aqu茅l pedido desesperado de la familia Ardiles al gobernador Zamora. (foto) La usurpaci贸n de tierras en la provincia nos viene desgarrando. Pero hoy, m谩s que nunca, representa la mayor amenaza a la continuidad de la vida rural y la dignidad de familias enteras. Como hicieron los peones con los rboles a帽ejos, quieren arrancarlos de ra铆z, tal vez para borrar los rastros de una historia que es la de miles, que es la de todos nosotros.

Comencemos a reconstruir los lazos comunitarios de nuestros abuelos, apoyemos a una familia que lucha en soledad. No solo est谩 en juego un pedazo de tierra, el futuro de nuestros hijos tambi茅n. Acompa帽emos la resistencia de una familia rural que no renuncia a sus derechos, a su memoria, ni a su autonom铆a. 鈥︹

Apoyos y adhesiones: endefensadelavidarural@gmail.com





Fuente: Anred.org