January 15, 2022
De parte de La Haine
120 puntos de vista

Entrevista con el historiador Gabriel Salazar :: La fuerza de cambio se ubica en un fen贸meno que est谩 creciendo por todo el mundo: “la ciudadanizaci贸n de la pol铆tica”

“Yo vot茅 por el mal menor”, se帽ala el profesor Gabriel Salazar en entrevista. “Me interesaba votar por quien le hiciera el menor da帽o posible al proceso constituyente禄.

El historiador chileno Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia 2006, es tajante: las recientes elecciones presidenciales en Chile que dieron como ganador a Gabriel Boric, de la coalici贸n de izquierda Apruebo Dignidad, “no tienen gran importancia. El destino de Chile lo va a resolver la Convenci贸n Constitucional, no Boric. Hist贸ricamente hablando, esta elecci贸n es superflua.”

Profesor de la Facultad de Econom铆a y Negocios de la Universidad de Chile, Salazar asegura haber votado por Boric; pero dada su condici贸n profesional es su deber acad茅mico analizar la situaci贸n chilena bajo una perspectiva hist贸rica.

“Hay un proceso constituyente por decisi贸n ciudadana por primera vez en la historia de Chile. La clase pol铆tica, dada la movilizaci贸n ciudadana, tuvo que abrirle camino, pero pautado, legalizado, constitucionalizado, convirtiendo al proceso en un juguete de ellos mismos. Sin embargo, no pudieron controlarlo al cien por ciento y qued贸 fifty-fifty. Tiene un 55, 54 por ciento de convencionales electos por el pueblo y el resto es clase pol铆tica. Es una convenci贸n semi-soberana pero es lo que hay, como decimos en Chile. (…) Tiene en sus manos el control del proceso profundo hist贸rico. En cambio, la clase pol铆tica que se rige por la constituci贸n de 1980, que es justo la que queremos derribar, no tiene de d贸nde agarrarse que no sea de esa constituci贸n. Y la mejor manera de agarrarse es darle a las elecciones una importancia que no tiene. No tiene.”

Salazar tambi茅n curs贸 las carreras de filosof铆a y sociolog铆a y representa una voz obligada en Chile para hablar sobre poder popular y soberan铆a. 脡l considera que el proceso que vive la naci贸n sudamericana va m谩s all谩 de las pugnas electorales e, incluso, del espectro ideol贸gico que entendemos por izquierdas o derechas. Para 茅l la fuerza de cambio se ubica en un fen贸meno que, a su parecer, est谩 creciendo por todo el mundo: “la ciudadanizaci贸n de la pol铆tica”. En este la gente participa de la cosa p煤blica sin esperar que partidos pol铆ticos y el parlamentarismo medien por ellos.

El historiador estima que Chile lleva unos pasos adelante en esta pr谩ctica; no tanto por ser una especie de vanguardia en el tema, sino por su propia condici贸n hist贸rica: haber vivido una dictadura que una d茅cada antes de que sucediera en otras partes del mundo, impuso el modelo neoliberal.

Para Gabriel Salazar un ejemplo de esta ciudadanizaci贸n de la pol铆tica en Chile fue la llamada Revoluci贸n ping眉ina, el movimiento estudiantil que brot贸 a inicios del nuevo milenio. De esa lucha por una educaci贸n p煤blica, gratuita y de calidad surgi贸 el hoy presidente electo de Chile, Gabriel Boric.

“脡l (Boric) y su equipo son de la generaci贸n ping眉ina. Si obedecen a su coraz贸n y al alma de esa generaci贸n, deben recordar su consigna de cuando salieron a la calle y lograron apoyo: ‘la asamblea manda’. Lo gritaron por todas partes de 2001 a 2011. Y de ah铆 surgen asambleas. Fue por eso que (la presidenta en aquel entonces, la socialista Michelle) Bachelet tuvo que abrir una pseudo asamblea constituyente, que fue un chiste. Y como fue un chiste, el estallido social oblig贸 (ahora) a tomarlo en serio. La generaci贸n ping眉ina est谩 comprometida con la deliberaci贸n. Y lo que debiera hacer Boric es obedecer a eso y favorecer el desarrollo libre de esa asamblea (constituyente). Eso es lo mejor que puede hacer con criterios de estadista.”

1980: Constituci贸n ileg铆tima

El golpe de Estado de 1973 que derroc贸 al gobierno leg铆timamente constituido de Salvador Allende para implantar una junta militar encabezada por Augusto Pinochet, no s贸lo tuvo la intenci贸n de parar las reformas que el presidente chileno estaba realizando. No.

Puso en pr谩ctica una nueva faceta econ贸mica y pol铆tica del capitalismo que debutar铆a a帽os despu茅s en el mundo, teniendo a Chile como laboratorio: el neoliberalismo. De la mano de los llamados Chicago Boys, la privatizaci贸n f茅rrea de los servicios y bienes p煤blicos comenz贸 en Chile. (Como dato: uno de esos Chicago Boys, estudiantes chilenos formados en Chicago, Estados Unidos, bajo la tutela del economista Milton Friedman, fue precisamente Miguel Kast, hermano mayor de Jos茅 Antonio Kast, el candidato de la ultraderecha apenas derrotado por Boric en las recientes elecciones.)

Para darle un marco legal a la serie de privatizaciones contempladas hubo que confeccionar una carta magna a la medida: la constituci贸n de 1980. Sin embargo, dado que esta nueva reglamentaci贸n fue ideada, confeccionada, instrumentalizada y promulgada bajo una dictadura que lleg贸 bajo golpe de Estado, que registra miles de asesinados, desaparecidos, exiliados y donde la censura y la represi贸n minaban cualquier expresi贸n cr铆tica, esta constituci贸n es considerada ileg铆tima por amplios sectores en Chile.

En 1990, al ser obligado a dejar el poder tras un plebiscito, Pinochet pas贸 las riendas del pa铆s a un civil, Patricio Aylwin. En t茅rminos formales la dictadura terminaba pero el pinochetismo segu铆a ah铆, en una constituci贸n con esencia ultraliberal y donde el Estado se sujetaba a las leyes del mercado. Cambiar esa ley fue una demanda constante desde los primeros momentos del retorno a la democracia. No obstante, aunque gobernaran dem贸cratacristianos o socialistas (el bipartidismo que estuvo a la cabeza de Chile de 1990 a 2010), no fue modificada en sus art铆culos m谩s elementales.

“驴La alegr铆a ya viene?”

“Chile, la alegr铆a ya viene” fue uno de los jingle y frases que la coalici贸n del retorno a la democracia us贸 en 1988 para promover el “No” en el plebiscito que finalmente, tras 17 a帽os de dictadura, sac贸 a Pinochet del poder.

30 a帽os despu茅s la gente en Chile ironizaba con ese slogan: dimos un paso a la democracia pero “la alegr铆a nunca lleg贸”. Si bien la econom铆a del pa铆s creci贸 en n煤meros macroecon贸micos, a ras de suelo esa bonanza jam谩s se vio reflejada y Chile se fue conformando como una sociedad con servicios b谩sicos privados, eternamente endeudada y muy desigual… hasta que la olla explot贸.

El 6 de octubre de 2019 entr贸 en vigor un aumento de 30 pesos chilenos (3.8 centavos de d贸lar, aprox.) al transporte p煤blico. Un alza quiz谩 insignificante para muchos; pero si se aprecia el contexto previo y la suma de precariedades para la poblaci贸n, ese hecho termin贸 siendo la gota que derram贸 el vaso: estall贸 una revuelta popular tan fuerte y leg铆tima que oblig贸, en cuesti贸n de semanas, a anunciar lo que en 30 a帽os la mayor铆a de la clase pol铆tica no quiso escuchar: llamar a crear una nueva constituci贸n. Pocos meses despu茅s, tras un plebiscito nacional, 78% del padr贸n electoral ratificar铆a comenzar un proceso constituyente.

“Chile despert贸” fue la frase que comenz贸 a extenderse por todo el territorio. El 25 de octubre la manifestaci贸n m谩s grande en la historia de Chile se volc贸 en las calles de Santiago, la capital. “Un mill贸n 400 mil (personas), seg煤n estimaciones. No hab铆a banderas de partidos pol铆ticos, ni siquiera del Partido Comunista”, rememora Gabriel Salazar, quien en 茅poca de dictadura fue detenido, torturado y exiliado en Reino Unido, pa铆s en el que residi贸 de 1976 hasta su regreso a Chile en 1985.

Boric, “el mal menor”

“Yo vot茅 por el mal menor”, se帽ala el profesor Salazar en entrevista v铆a Internet para Pie de P谩gina al responder sobre la intenci贸n de su voto en las pasadas elecciones presidenciales. “Me interesaba votar por quien le hiciera el menor da帽o posible al proceso constituyente. Porque por supuesto Kast (el candidato de la ultraderecha por el Partido Republicano) iba a entrar en guerra, que iba a perder de todas maneras, pero era entrar en guerra. Boric no. Por eso vot茅 por 茅l pero si Boric ahora no apoya el proceso constituyente, uy, lo lamentamos por Boric porque va a llegar una presi贸n tremenda contra 茅l.”

El plebiscito constituyente naci贸 del llamado “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constituci贸n”, un pol茅mico tratado firmado la madrugada del 15 de noviembre entre gobierno y diversos partidos pol铆ticos, una negociaci贸n fuertemente criticada por sectores de las izquierdas al considerarlo un madruguete cupular en contra del propio proceso social. Gabriel Boric estuvo presente en dichas negociaciones y firm贸 el acuerdo, aunque se帽alando que lo hizo a t铆tulo personal y no de su partido, Convergencia Social (CS).

La firma de Boric le signific贸 fuertes reclamos a su persona por parte de diversos sectores de izquierda, de la antisist茅mica hasta la de su propio partido. Pocas semanas despu茅s de ese acuerdo, Boric fue funado (escrachado)por manifestantes que lo reconocieron mientras 茅l charlaba con una mujer en un parque. El hecho qued贸 registrado en video: 茅l permanece quieto, sin responder, mientras un grupo de gente lo ba帽a con refresco, lo insulta y le grita “vendido” y “traidor”.

A su vez, la coalici贸n del Frente Amplio (coalici贸n de la que era diputado) y el Partido Comunista criticaron su proceder. Su partido, CS, lo puso a disposici贸n de su Tribunal Supremo, quien le suspendi贸 temporalmente su militancia. Varios compa帽eros de partido renunciaron al mismo, entre ellos el alcalde de Valpara铆so, Jorge Sharp, amigo de a帽os de Boric y compa帽ero de generaci贸n en la lucha estudiantil.

Por el contrario, otras voces se帽alaron que la firma de ese acuerdo fue fruto de la pol铆tica real del momento y que sin el apoyo expl铆cito de su espectro pol铆tico, Boric hab铆a sacrificado fuerte capital personal para abrir cauce al plebiscito que conformar铆a despu茅s la Convenci贸n Constitucional.

El acuerdo buscaba tambi茅n calmar los 谩nimos en la calle, que para entonces ya llevaban un mes de revueltas que no cesaban. Veinte personas hab铆an muerto y se registraban dos mil 209 heridos, entre ellos decenas de personas con traumas oculares (muchos de ellos quedando completamente ciegos) debido a las balas de goma que dispararon los carabineros durante la represi贸n de las manifestaciones.

Octubristas y noviembristas

Desde entonces en Chile se habla de que hay dos formas de abordar el proceso constituyente: los octubristas y los noviembristas, quienes le dan la voz cantante al pulso social de la calle y quienes le dan m谩s relevancia a la pol铆tica institucional, respectivamente. El primer t茅rmino hace referencia al 18 de octubre, d铆a en que la revuelta adquiri贸 gran fuerza en las calles chilenas, mientras que el segundo le da mayor 茅nfasis a la firma del acuerdo del 15 de noviembre.

Los trabajos constitucionales comenzaron el 4 de julio de 2021 y tienen, oficialmente, hasta el 4 de abril (o 4 de julio, si se solicita pr贸rroga) de 2022 para presentar la nueva Constituci贸n chilena, que deber谩 aprobarse en un plebiscito de salida (sin fecha establecida todav铆a). La conformaci贸n del constituyente est谩 considerablemente marcada hacia la izquierda y centroizquierda. La derecha no cuenta con el tercio de los esca帽os necesarios para tener poder de veto en las votaciones.

-Hay sectores acad茅micos en Chile que se帽alan que la actual convenci贸n constitucional no es una convenci贸n soberana en t茅rminos de que pueda adjudicarse la representaci贸n total del pueblo, que las instituciones ya creadas tambi茅n deben aportar y que no se est谩 inventando un pa铆s de la nada, que ya hay cosas existentes.

Ese es un discurso de los pol铆ticos: la soberan铆a radica en la ley, en la clase pol铆tica. Todos los pol铆ticos dicen lo mismo. Relativizan el rol de la convenci贸n constitucional y le dan m谩s importancia a la ley pura, a la tradici贸n legal, hablando de la constituci贸n de 1980 y a los partidos pol铆ticos que no quieren morir como partido. Pero este discurso no tiene peso hist贸rico.

Agrega Salazar: “Si escuchaste el discurso de Boric despu茅s que gan贸, no est谩 planteando ninguna dicotom铆a de fondo. Est谩 llamando a todo el mundo para la paz. Son t茅rminos propios de una generaci贸n juvenil que se rigi贸 por los valores no politizados, porque rechazaban lo pol铆tico.”

Para Gabriel Salazar, quien en 2020 sac贸 el libro Acci贸n Constituyente. Un texto ciudadano y dos ensayos hist贸ricos, si Boric no deja libre el actuar del proceso constituyente y la convenci贸n no aprueba una nueva carta que resuelva las demandas de d茅cadas de la sociedad chilena, de nuevo habr谩 otro estallido social: “t煤 viste que la ciudadan铆a, llegado el momento cr铆tico (la revuelta de 2019), claramente se carg贸 para el lado m谩s radical.”

Salazar es una voz ampliamente respetada en Chile, que suele no quedarse en el follaje en sus an谩lisis sino ver las ramas, tronco y ra铆z de los problemas de su pa铆s. Desde hace a帽os participa activamente en mesas, debates, foros, pl谩ticas sobre soberan铆a y participaci贸n pol铆tica directa, temas constantes en su estudio hist贸rico.

En 2016, cuando ciertos rostros del movimiento estudiantil chileno como Gabriel Boric, Camila Vallejo, Giorgio Jackson, entre otros, comenzaron a flirtear con aspiraciones pol铆ticas tradicionales, Salazar fue muy cr铆tico con ellos. Dijo, sin referirse a nadie en particular, que el l铆der estudiantil en Chile se convert铆a en una especie de “mandam谩s y todos los periodistas lo entrevistan, el campe贸n se cree la muerte y sigue despu茅s el camino de la clase pol铆tica y se convierte en diputadito”.

Dado el peso de las palabras de Salazar en la izquierda chilena, Boric respondi贸 a esa cr铆tica v铆a Twitter: “Respeto [la] opini贸n de Gabriel Salazar. Su advertencia debemos analizarla reflexivamente, justamente para no convertirnos en lo que pronostica.”

Como en muchas partes del mundo, en Chile hay un fuerte rechazo y desconfianza hacia la clase pol铆tica pero este rechazo no es absoluto ni inflexible, dados los mismos n煤meros de la reciente elecci贸n presidencial chilena: Gabriel Boric es el presidente m谩s votado en la historia de Chile, con una participaci贸n de casi el 56% del padr贸n electoral, incluso mayor que la obtenida por el plebiscito constitucional.

-Si existe esa desconfianza hacia la clase pol铆tica, 驴por qu茅 se dio esta votaci贸n, que es pr谩cticamente la m谩s alta en su historia, teniendo en cuenta anteriores votaciones presidenciales con mucho menor participaci贸n?

Esto es interesante. Y permite entender la naturaleza profunda que estamos viviendo ac谩. (…) Quien vot贸 fue la juventud de los barrios marginales, quienes no hab铆an votado antes. Y esta vez la votaci贸n de la juventud aument贸 y la votaci贸n de los sectores populares aument贸. Y el mill贸n de diferencia (entre la cantidad de votos ganados por Boric entre primera y segunda vuelta) se explica por eso en buena medida.”

Sin embargo, Salazar, doctor en Historia Econ贸mica y Social por la University of Hull, de Inglaterra, y uno de los fundadores de la llamada Nueva Historia Social chilena, insiste que si el constituyente no delibera en verdad “de nuevo va a aparecer una oposici贸n con todo el peso de aquellos que tienen definida su opci贸n pol铆tica profunda pero que no votan, que es el grueso de la juventud popular. Y ellos son de acci贸n. Y vamos a tener una movilizaci贸n callejera que no me la quisiera para Boric ni para nadie pero va a ser el 18 de octubre multiplicado.”

-驴Cree que se pueda correr por las dos v铆as de una forma un tanto pragm谩tica, la de la calle y las instituciones? Usted vot贸 por Boric, por ejemplo. Es decir, reivindicar el poder popular de la Convenci贸n es lo ideal, pero no se pueden dejar libres e inoperantes las fuerzas de cambio que llegaron con el triunfo de Gabriel Boric.

No hay duda. Si este proceso sigue adelante, inevitablemente los partidos de centro y de izquierda van a colgarse detr谩s, por oportunismo o porque realmente van a entender que la cosa va por ah铆. Y los que van a quedar aislados son los de centro derecha y su aislamiento ir谩 en forma creciente. Lo que est谩 en duda es qu茅 capacidad tienen los convencionales populares para interpretar al pueblo que est谩 afuera de la Convenci贸n para llegar a una constituci贸n que responda por lo menos al 60 por ciento de las expectativas populares.

“Si alguien tuviera estatura de estadista… que yo creo Boric no tiene, por eso no quise suscribir la carta de apoyo (a Boric) donde firmaron todos los premios nacionales. Yo no firm茅 esa carta. No creo que Boric sea el gran estadista que necesitamos ni tiene capacidad 茅l solo de liderazgo. 脡l no va a ser un Fidel Castro, ni un (Juan Domingo) Per贸n, ni un Mao (Tse-Tung), ni una (Angela) Merkel, (Franklin D.) Roosevelt o (Charles) De Gaulle.

芦Quien tiene estatura de estadista es quien reconoce por d贸nde va la historia y le abre camino a la historia. Quien s贸lo defiende los intereses de la clase pol铆tica o de una ideolog铆a o clase social, no tiene estatura de estadista. (…) En Chile quien lea bien la historia tendr铆a que actuar para favorecer el desarrollo constituyente, m谩s all谩 de lo que pueda alcanzar la comisi贸n constituyente. Y no creo, sinceramente, que Boric capta eso y va a actuar por eso.”

-驴Y si juega bajo reglas pragm谩ticas para luego marcar otras?

驴Fuera tan astuto como eso? Podr铆a ser. Ser铆a un Maquiavelo-, suelta Salazar con cierta iron铆a. -No tiene cara de Maquiavelo. Tiene cara de ni帽o bueno.

-驴Le concede el beneficio de la duda a Boric?

-Tengo una duda met贸dica al respecto.

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Fuente: Lahaine.org