October 17, 2021
De parte de Memoria Libertaria
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Eldiario.es/Pau Rodr铆guez 

Se cumplen 50 a帽os de la masiva huelga de octubre de 1971 que acab贸 en graves disturbios dentro de la f谩brica y el asesinato de un obrero a manos de la polic铆a franquista

https://www.eldiario.es/catalunya/dia-miles-obreros-ocuparon-seat-grises-mataron-antonio-ruiz_1_8402198.html

La f谩brica Seat, en la Zona Franca de Barcelona, a la salida de uno de los turnos

La f谩brica Seat, en la Zona Franca de Barcelona, a la salida de uno de los turnos Archivo Memorial Seat

La madrugada del 18 de octubre de 1971, como cada inicio de turno en la Seat, cientos de obreros, llegados en autobuses, se amontonaban para acceder al recinto. Pero hab铆a ese d铆a una imperceptible diferencia entre la multitud. Siete hombres, trabajadores despedidos por ser enlaces sindicales, se estaban colando en la que era la mayor f谩brica de coches de Espa帽a para iniciar una huelga, una de las m谩s sonadas y violentas durante el franquismo y de la que ahora se cumple medio siglo.

Los curas obreros: cuando la lucha antifranquista nac铆a del Evangelio

SABER M脕S

“Llegamos al Taller 1 y subimos al vestuario. Nos pusimos el mono. Cuando bajamos al taller, muchos trabajadores ya estaban esper谩ndonos”, recuerda Pedro L贸pez Provencio, uno de los siete dirigentes que entr贸 ese d铆a a la factor铆a de Zona Franca, en Barcelona, pese a estar despedido. Entonces ten铆a 27 a帽os y era Oficial de Primera T茅cnico. Subido a un contenedor, recuerda las palabras que pronunci贸 frente a los primeros congregados: “隆Compa帽eros! Tal como hemos venido anunciando y hab茅is acordado en las asambleas, los representantes sindicales despedidos hemos entrado para ocupar la f谩brica y reclamar la readmisi贸n. 隆Queda declarada la huelga general en toda la factor铆a!”. 

Lo que sigui贸 a esas palabras es historia del movimiento obrero. Miles de empleados se sumaron al llamamiento 鈥搒e calcula que llegaron a ser 6.000鈥 hasta celebrar una gran asamblea frente a las oficinas centrales. Pero el paro no dio los resultados esperados. El Gobierno Civil orden贸 la entrada de la polic铆a al recinto para restablecer el orden y se desataron graves disturbios durante horas dentro de las instalaciones. Hubo incontables heridos y la polic铆a franquista mat贸 de varios disparos a un trabajador que ni siquiera era militante: Antonio Ruiz Villalba. Ten铆a en ese momento 33 a帽os.

“Ese grado de respuesta represiva nadie se la esperaba. El grado de movilizaci贸n de la plantilla era enorme y no ped铆amos nada demasiado ut贸pico, sino la readmisi贸n de los delegados”, recuerda Carles Vallejo, hoy presidente de la Asociaci贸n de Expresos Pol铆ticos del Franquismo y por entonces un joven empleado de la Seat y militante de las Juventudes Comunistas. Esa jornada la vivi贸 Vallejo desde el exterior de las instalaciones porque, pese a ser tambi茅n 茅l un representante de los trabajadores despedido, se acord贸 que los que ya hab铆an pasado por la c谩rcel mejor se mantuviesen al margen

Una de las pocas im谩genes que se conservan de esa jornada. La caballer铆a de la polic铆a en el exterior del complejo. Archivo Memorial Seat

50 a帽os despu茅s de esa huelga, Vallejo, L贸pez Provencio y otros de sus protagonistas han editado el libro 18 de octubre de 1971. La ocupaci贸n de la Seat. Narraci贸n y representaci贸n hist贸rica, en el que repasan mediante numerosos testimonios lo que sucedi贸 aquel d铆a, en las jornadas de protesta siguientes y c贸mo esto impuls贸 la organizaci贸n obrera en la Seat. La entrada de los grises en la planta y el asesinato de un compa帽ero supuso un antes y un despu茅s para muchos. Y sit煤a ese cap铆tulo como uno de los m谩s importantes de la lucha obrera durante el franquismo, junto con las huelgas de Bandas en Fr铆o (1967), Siemens (1962) o Ferrol (1972). 

“En Catalunya seguro que no lleg贸 a haber una ocupaci贸n con ese nivel de violencia policial”, repasa Javier T茅bar, profesor de Historia Contempor谩nea de la Universitat de Barcelona (UB). La repercusi贸n de la protesta, adem谩s, tuvo que ver no solo con su sangriento desenlace, sino con que sucediese en la Seat. No era una f谩brica cualquiera, m谩s bien al contrario. “En aquel momento representaba el modelo de empresa franquista”, se帽ala.

La Seat, empresa ic贸nica y ‘militarizada’

En la Espa帽a del desarrollismo, en los 60 y 70, la Seat entr贸 en el imaginario de toda la poblaci贸n a trav茅s del Seat 600, s铆mbolo de progreso. Fundada en 1949 por el Instituto Nacional de Industria, como gran apuesta industrial del franquismo, la Sociedad Espa帽ola de Autom贸viles de Turismo (SEAT) fabricaba autom贸viles bajo licencia de la italiana Fiat. Sus ventas se dispararon durante los 60. Si en 1961 ten铆a 6.500 trabajadores, en 1971 alcanzaba los 24.000 (y llegar铆a a superar los 30.000). La fuerza de trabajo se nutr铆a adem谩s de la inmigraci贸n, hasta el punto que los catalanes de origen eran minor铆a, el 15%, frente al 36% que constitu铆an los casi 10.000 andaluces, seg煤n un censo de la empresa de 1974.

“Se dice que representaba lo mismo que la Renault en Par铆s”, ejemplifica T茅bar. En el plano laboral, que por entonces iba muy ligado a las demandas democr谩ticas, esto significaba que lo que ocurr铆a en la Seat ten铆a mayor repercusi贸n en todo el Estado. “Otra s铆mil que se usaba mucho, sobre todo entre la militancia, era el dicho de que si la Seat estornuda, el resto del pa铆s se resfr铆a”, a帽ade este historiador. 

Cadena de montaje del Seat 600 Archivo Fiat

Antes de los 70, la organizaci贸n obrera en la Seat era muy precaria, aunque ya hab铆a habido huelgas para reclamar mejoras laborales. “La plantilla era muy dif铆cil de movilizar por la estructura militarizada de la empresa”, explica Vallejo, que recuerda que los directivos proced铆an del Ej茅rcito. “Adem谩s, el r茅gimen ten铆a mucho cuidado y hab铆a un equipo de la Brigada Pol铆tico-Social solamente dedicado a la Seat”, remarca este activista.

Adem谩s del f茅rreo control de la direcci贸n, las condiciones de trabajo de los obreros rasos eran muy duras. Quiz谩s supon铆an una mejora para los jornaleros que llegaban del campo, pero las exigencias de la cadena de montaje, sin apenas descansos, hac铆an mella en el f铆sico de muchos y provocaban constantes accidentes laborales. Justo era el caso de Antonio Ruiz Villalba, que ese d铆a, el 18 de octubre, acud铆a al centro de trabajo para entregar los papeles del alta m茅dica. “Hab铆a estado 15 d铆as de baja por un accidente en un ojo. Se reincorporaba al d铆a siguiente”, explica su sobrina, Sol Exp贸sito.

La batalla por la representaci贸n sindical

A finales de los 60 y a principios de los 70 cambiaron muchas cosas dentro y fuera de la Seat. El proceso de Burgos tuvo un importante impacto en la militancia antifranquista y, en Catalunya, el PSUC decidi贸 aumentar su apoyo en f谩bricas como Seat. Surgieron en la planta las primeras comisiones obreras y se celebraban asambleas a la hora del bocadillo para organizar reivindicaciones. En diciembre del 70, tres empleados, entre ellos Vallejo, fueron detenidos, torturados en la Comisar铆a de Via Laietana, posteriormente encarcelados y despedidos. 

Pero el gran catalizador de la huelga del 18 de octubre fueron las elecciones sindicales de junio del 71, donde por primera vez se desafi贸 al sindicato vertical con numerosas candidaturas vinculadas a las comisiones obreras. La mayor铆a de ellas arrasaron. “Los obreros estaban content铆simos, exultantes, parec铆a que hab铆amos tomado el Palacio de Invierno”, recuerda L贸pez Provencio. 脡l era uno de los elegidos. Algunos despedidos, como Vallejo, tambi茅n se presentaron pese a estar vetados y barrieron en sus secciones.

“A los 15 d铆as, la empresa pretendi贸 que varios trabajadores del Taller 1 pasasen al turno de noche y ellos se negaron”, a帽ade. All铆 se desat贸 el en茅simo pulso con la direcci贸n, pero esta vez con representantes reales de los obreros con asiento en la Junta de Empresa. Sus exigencias derivaron r谩pidamente en el despido de 11 cargos sindicales, entre ellos L贸pez Provencio, y otros 33 trabajadores. “La reivindicaci贸n de la representatividad obrera est谩 en el centro de ese episodio”, se帽ala T茅bar sobre la huelga que vendr铆a.

Manifestaci贸n de trabajadores de la Seat durante la Transici贸n Arxiu Nacional de Catalunya. PSUC

Los disturbios del 18 de octubre

Lo que ocurri贸 ese 18 de octubre fue una aut茅ntica batalla campal dentro de un complejo industrial, taller a taller, en el que los obreros respondieron a las cargas de la caballer铆a y a los gases lacrim贸genos con lluvias de tuercas, tornillos y bolas de acero que hac铆an resbalar a los caballos. Los altercados se iniciaron al mediod铆a, durante la gran asamblea, y se alargaron hasta las 19.00 o las 20.00. Nadie hizo recuento de heridos, porque muchos quisieron evitar la enfermer铆a de la Seat para no ser fichados. 

Los enfrentamientos se desarrollaron a lo largo de la tarde entre talleres, almacenes de grasas, centrales t茅rmicas, compresores, veh铆culos鈥 鈥淟os polic铆as se encarnizaron鈥, asegura L贸pez Provencio, que explica que cargaban 鈥渟in orden ni concierto鈥 y que la respuesta de los trabajadores tampoco se qued贸 corta. Los huelguistas, que inicialmente se contaban por miles, se parapetaban en grupos por los talleres y atacaban y se escond铆an por rincones del complejo que nadie conoc铆a mejor que ellos. 

L贸pez Provencio, que hacia el final opt贸 por esconderse y salir cuando todo hab铆a finalizado, nunca imagin贸 que la protesta derivar铆a en ese combate. “La idea era que una vez paralizada toda la f谩brica y con la intenci贸n firme de que no nos ir铆amos, la empresa se avendr铆a a negociar. Hasta aqu铆 estaba todo calculado”, afirma. Pero no sucedi贸 as铆. El gobernador civil, Tom谩s Pelayo Ros, dio la orden de disolver la asamblea.

“Las 贸rdenes y la decisi贸n de no ceder e ir a por todas llegaron de Madrid, desde el Gobierno鈥, opina Vallejo. En un contexto de principio de la crisis de la dictadura, T茅bar va algo m谩s all谩 en su an谩lisis. “La entrada de la polic铆a de aquella forma fue en si mismo una muestra de debilidad. Antes un conflicto como aquel lo hubiesen podido resolver sin la polic铆a鈥, observa.

En memoria de Antonio Ruiz

El libro 18 de octubre de 1971. La ocupaci贸n de la Seat, elaborado en su mayor铆a por personas vinculadas a CCOO, est谩 dedicado a la memoria del fallecido Antonio Ruiz Villalba. Durante los altercados, este andaluz de 33 a帽os recibi贸 varios disparos de un polic铆a y fue trasladado en estado de gravedad al hospital. Acab贸 falleciendo el 1 de noviembre de 1971. 

Octavilla en recuerdo de Antonio Ruiz Villalba Archivo Memorial Seat

Lo que se sabe de su asesinato no se deriva de ninguna investigaci贸n, porque nunca se hizo nada para esclarecer los hechos. Seg煤n testimonios que han quedado en la memoria oral, un agente se habr铆a descabalgado durante los disturbios y, desde el suelo, le habr铆a disparado. 鈥淣o fueron disparos al aire, porque a 茅l le alcanzaron cinco o seis balazos en la barriga鈥, precisa su sobrina, Sol Exp贸sito.

Natural de Jerez del Marquesado, en Granada, Ruiz Villalba lleg贸 a Barcelona cuando ten铆a unos 20 a帽os. En la ciudad conoci贸 a su mujer, Mar铆a Exp贸sito, que tambi茅n era andaluza. Viv铆an en el barrio de Gracia. 鈥溍塴 no estaba en las comisiones obreras, no era activista de ninguna organizaci贸n鈥 Simplemente se encontr贸 en esa situaci贸n鈥, declara su sobrina. 

Tras su muerte, ni el Gobierno ni la empresa se disculparon ni abrieron investigaci贸n alguna para reparar el dolor creado. 鈥淓sto es lo m谩s grave. Hab铆a mucho miedo鈥, a帽ade Sol Exp贸sito. S铆 le ofrecieron trabajo en la Seat a la mujer, pero ella lo rechaz贸. Tampoco quiso implicarse nunca en las posteriores reivindicaciones y homenajes a su marido que le hicieron en la f谩brica, ya en democracia. 

En 2016, tras a帽os de pedirlo, la Asociaci贸n Memorial Democr谩tico de Trabajadores de la Seat logr贸 que pusiesen el nombre de Antonio Ruiz a un paseo de la Zona Franca. Pero ni all铆 ni a los homenajes que se le hacen anualmente ha querido ir Mar铆a Exp贸sito. 鈥淵o siempre se lo propongo a mi t铆a, pero me dice que no. Que no tiene fuerzas鈥, sostiene la sobrina. 

El mito de la ocupaci贸n

La sangrienta represi贸n de la ocupaci贸n de la Seat dio pie a dos semanas de huelga y movilizaciones continuas de la plantilla, con marchas por la ciudad y una protesta en Plaza Catalunya. Hubo decenas de detenidos y despedidos, aunque muchos de ellos acabaron readmitidos con el tiempo debido a la presi贸n de los propios trabajadores. A otros, como L贸pez Provencio, no se les permiti贸 reincorporarse hasta 1977, en el caso de la Seat justo antes de que se aprobase ese a帽o la amnist铆a laboral. 

Se puede decir que todo lo que rode贸 a aquel paro sirvi贸 de inicio a un per铆odo de conflicto permanente en la f谩brica, muy vinculado a la lucha por la democracia. 鈥淎quel fue un momento clave de concienciaci贸n obrera e incluso pol铆tica dentro de la Seat. Fue un salto cualitativo para muchos obreros, que desde aquel momento se implicaron m谩s directamente en la lucha鈥, resume Vallejo, que recuerda que con los a帽os se lleg贸 a mirar con cierto recelo a la plantilla de la Seat porque lograba mejores condiciones laborales que la media del sector. 

Una 煤ltima consecuencia, menos perceptible, es que ese 18 de octubre naci贸 tambi茅n un mito de la lucha obrera. Un cap铆tulo dif铆cil de borrar. 鈥淟os trabajadores de la Seat mantienen el ritual, que se inici贸 durante la Transici贸n, de recordar cada a帽o ese evento hist贸rico. No creo que en Catalunya haya nada igual鈥, concluye T茅bar. 

La planta de Seat en la Zona Franca




Fuente: Memorialibertaria.org