April 19, 2021
De parte de A Las Barricadas
304 puntos de vista


Bueno, hace unos d铆as me dio por comentar cosas de la transexualidad, y mencion茅 alguna experiencia en torno a ese asunto, porque tuve amistad con un hombre trans, a quien llamar茅 Nick Cravat por el parecido de esta persona con el actor. Bajito, fuerte, delgado, moreno, con barba. Coment茅 que conoc铆 a Nick en un gimnasio al que iba por una serie de amenazas de muerte que recib铆 en aquellos a帽os, y all铆 me relajaba dando mamporros en el tatami a guardias civiles y de seguridad鈥 Pero al grano, que me disperso.

Nick era un hombre t铆mido. Ser transexual no le hab铆a ayudado mucho en lo de aceptarse a s铆 mismo. O sea. Quer铆a ser un hombre, tomaba testosterona, pero no era suficiente tener un aspecto externo de var贸n. Tener un 煤tero, unos ovarios y una vagina, le llevaba por la calle de la amargura. Me dec铆a que al menos quer铆a operarse las tetas, y quedarse hueco. Lo de la vagina lo aceptaba a rega帽adientes, y al fin y al cabo le hab铆a crecido mucho el cl铆toris鈥 Yo se lo vi varias veces, y puedo decir que lo ten铆a m谩s grande que muchos t铆os. Era un tanto perturbador para m铆.

Un d铆a, con el tema de buscar soluciones, aceptarse a s铆 mismo y todo eso, porque lo de operarse en aquellos tiempos era complejo, (y lo sigue siendo como no tengas pelas), me coment贸 que quer铆a a ir a una especie de retiro espiritual, una cosa de esas de autoayudas, yoguis, sanaci贸n, energ铆as, que odio con todas mis fuerzas, para facilitar el acercamiento de s铆 mismo. Y quer铆a que yo lo acompa帽ara, para no ir solo. Eso ser铆a hace unos diez a帽os. Tras exponerle mis reticencias, que se resumen en que “todo eso de la sanaci贸n alternativa es un mont贸n de mierda”, y ante su insistencia y promesas de divertirnos mucho,  le dije que vale, que ser铆a curioso ver eso de cerca. Hay que viajar 鈥搈e dije鈥. Hay que salir del pueblo en vez en cuando.

As铆 que en mi vigoroso Seat Panda de los ochenta, nos pusimos en ruta hacia una finca situada entre San Nicol谩s del Puerto y Alan铆s. El sitio en cuesti贸n era una parcela muy mona, con una especie de nave en la que hab铆an puesto camastros y cocina. Fuera hab铆a un c茅sped con riego de aspersores, varios frutales, algunas encinas, un huerto escu谩lido, un pozo y una casita. Y una cabra tambi茅n andaba por all铆. Apoquinamos cada uno 120 euros por el fin de semana al organizador, de nombre Salom贸n, con comida y todos los talleres incluidos. Lo primero que hizo el t铆o fue darme un abrazo que me sent贸 regular, pero aprovechando el momento de euforia que trasmit铆a, le dije que nosotros dos, por ser un matrimonio, nos qued谩bamos en la casita, que ten铆a una cama grande y un ba帽o. Y dicho y hecho all铆 nos metimos Nick y yo, y dejamos los trastos. Salom贸n ten铆a una cara rara, pero no dijo nada.

Mientras tanto hab铆an ido llegando el resto de participantes, que ser铆an como doce mujeres. Curiosamente varias eran enfermeras a la busca de la panacea. No entiendo por qu茅 personas que son educadas en ciencia dura optan por estas pendejadas, pero bueno, 驴acaso no hay m茅dicos que creen en los vampiros? En fin, que tambi茅n hab铆a una dietista, que era la que iba a preparar la comida. Y dicho y hecho, comenzaron las actividades.

Nos sacaron al c茅sped, con unas esterillas, y all铆, sonriendo a todo trapo, empez贸 la gente a hacer las presentaciones. Cada cual contaba su rollo, en general que estaban fatal de los nervios por esto o por lo otro, o que iban buscando la manera de ayudar a la gente. Nick con mucha prudencia manifest贸 que no se aceptaba a s铆 mismo y que iba buscando la auto-aceptaci贸n, sin mencionar lo de trans. Y all铆 cada cual daba su opini贸n, consejos, todos importantes al parecer. Yo no dec铆a ni p铆o. Y en las presentaciones se iba la tarde, cuando me pregunta el dirigente Salom贸n, que yo qui茅n soy y que por qu茅 no digo nada. Modestamente expres茅 que prefer铆a guardar silencio y escuchar. Que escuchando se aprende mucho, porque yo suelo hablar much铆simo. Insistieron: “隆habla! Dando un suspiro comenc茅 a contar mi vida, remont谩ndome a la Segunda Rep煤blica Espa帽ola, la violaci贸n de mi abuela, el nacimiento de mi padre en un portal, la guerra civil espa帽ola, mi t铆o Eladio que lo hicieron esclavo de un cortijo, mi t铆o Antonio que acab贸 en Mathausen, y c贸mo rob贸 un tanque alem谩n para huir a Suiza, enlazando con mi tatarabuelo el Espartero porque hac铆a cacharros de esparto鈥 Como ya digo soy una persona capaz de contar largas historias manteniendo al auditorio en vilo ya que mi familia es de tradici贸n oral, o sea, lo contamos todo como si fuera un cuento, y dura por lo menos una hora鈥 Pero que me desv铆o nuevamente.

Salom贸n, viendo el panorama, propuso cenar, y desde luego todo el mundo se levant贸 como un rayo, y volvimos a abrazarnos. Eso, que no nos falten los abrazos. La cabra entr贸 en la nave, a ver qu茅 pasaba.

As铆 que la dietista con gran alborozo, nos saca a los comensales, (las doce enfermeras, el matrimonio gay y a Salom贸n), una fuente enorme de algo que puedo llamar cusc煤s hervido con cuatro pasas jugando al tute. No s茅 c贸mo se dir谩 eso en franc茅s, pero est谩 claro que esa comida se la das a un condenado a muerte en la 煤ltima cena, y es el colmo de la venganza y la crueldad. Y como nadie dec铆a nada, y todo el mundo parec铆a tan contento, yo hice mutis por el foro, cog铆 el coche, me fui a Alan铆s, me met铆 en la primera tasca que encontr茅, y me met铆 entre pecho y espalda unas patatas a lo pobre con huevo y un litro de cerveza, que me dejaron muy reconfortado. Y antes de que nadie se diera cuenta, tras eructar y orinar, estaba de vuelta, con gesto meditabundo, la cabeza gacha, como si rezara o volviera de alguna experiencia m铆stica. Nick me miraba con los ojos muy saltones: 驴d贸nde has ido? A pasear 驴A pasear? A pasear. Necesitaba meditar en torno a todo lo que nos han dicho鈥 驴Y t煤 Nick est谩s bien? No s茅, me siento raro. 驴Ya te est谩s aceptando a ti mismo? [pausa] No, pero me siento raro. Lo mismo es que tienes hambre. Pues no s茅 porque me he comido tu raci贸n. Has hecho bien. 驴No est谩s enfadado? No, 驴por qu茅 iba a enfadarme contigo? 隆Qu茅 bueno eres! Lo s茅鈥

Y como era tarde y ca铆a la noche, nos fuimos a la cama. Otro d铆a os cuento lo que pas贸 luego, que me voy por los cerros de 脷beda.




Fuente: Alasbarricadas.org