November 21, 2021
De parte de Briega
122 puntos de vista


                                                      El efecto Meruelo.

                 De organizaci贸n vecinal a movimiento reaccionario

 

El pasado 12 de octubre la plataforma 鈥okupas fuera Gama鈥 celebraba la victoria de los vecinos de Treto tras la tercera desocupaci贸n conseguida en este 煤ltimo municipio. La colaboraci贸n de los distintos grupos antiokupas que llevan organiz谩ndose, sobre todo en el 煤ltimo a帽o, en diferentes municipios de la Cantabria Oriental, fu茅 fundamental en este 煤ltimo desalojo promovido por la auto-organizaci贸n vecinal y la cobertura medi谩tica e institucional de su actividad.

 

As铆 es. Pueblos como Gama, B谩rcena de Cicero y Meruelo son ejemplos en estos 煤ltimos tiempos de coordinaci贸n vecinal para expulsar a las personas que deciden ocupar. Un hecho que demuestra un salto cualitativo en la ofensiva desplegada contra las personas apodadas de 鈥okupas鈥 como chivo expiatorio ante la problem谩tica del acceso a la vivienda. Si llevamos a帽os, especialmente el 2020, con un despliegue medi谩tico contra la okupaci贸n sin precedentes en los principales medios de comunicaci贸n estatales , unida a la proliferaci贸n de empresas de desocupaci贸n y de venta de sistemas de seguridad para viviendas, este fen贸meno del vecindario organizado para defender la propiedad privada, incluso en situaciones en las que las casas vac铆as son propiedad de bancos, es un paso que va m谩s all谩. El vecindario ya no act煤a como ente pasivo que simplemente opina ante la intervenci贸n institucional, sino que se convierte en promotor de los propios desalojos y agente principal que presiona a los ayuntamientos para que muevan ficha con una amplia cobertura en los medios.

El 11 de octubre de 2020 algunos vecinos de Meruelo sal铆an a la calle en lo que, seg煤n fuentes period铆sticas, era la primera manifestaci贸n ocurrida en la historia de dicho pueblo. La manifestaci贸n estaba convocada por la Coordinadora 鈥Meruelo sin okupas鈥 y en ella marcharon alg煤n que otro centenar de personas. A ella se sumaron grupos de extrema derecha de la ciudad de Santander con el 谩nimo de encontrar esa aceptaci贸n que nunca encuentran en las movilizaciones. Aunque esto fuera anecd贸tico (la extrema derecha siempre acude all铆 donde la propiedad privada se defiende) lo realmente preocupante es que la diversidad vecinal era mucho m谩s amplia. A pesar de que los lemas pareciesen del sector m谩s rancio de la clase media defendiendo la propiedad (Meruelo y Espa帽a en paralelo. Fuera okupas de Meruelo. La ocupaci贸n es un delito. Que se escuche nuestro pito. El okupa es un delincuente. Que lo sepa toda la gente. Ley anti okupaci贸n, Es nuestra condici贸n. * Basta ya de okupaciones. El okupa est谩 en mi casa.Y nuestro gobierno de guasa.) ser铆a muy reduccionista decir que as铆 fu茅.

Esta coordinadora hab铆a nacido hace unos meses por aquel entonces. Sin embargo, la capacidad informativa que empez贸 a tener fue brutal. Las pancartas colgadas en la carretera del pueblo, las pegatinas, la colaboraci贸n con el ayuntamiento, un grupo de wasaap entre vecinos creado para vigilar y prevenir reocupaciones鈥 eran las formas de difusi贸n a nivel local. Pero el mayor alcance estuvo y est谩 en los medianos y grandes medios. La cobertura de peri贸dicos y programas de televisi贸n y radio. Desde radio l铆der Cantabria, 11tv, Tve Cantabria y El diario Monta帽茅s hasta el programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco o Espejo P煤blico en Antena 3.

 

Sin embargo, el PRC dijo al respecto que, teniendo en cuenta que la ocupaci贸n en Meruelo se compon铆a de tres viviendas ocupadas propiedad de bancos, la Coordinadora 鈥Meruelo sin okupas鈥 estaba haciendo un flaco favor a la imagen y fama del pueblo. A pesar de esta obviedad, la forma de proceder de este colectivo y el contenido de sus reivindicaciones ha tenido calado hasta tal punto que se coordinan con otro grupo de la localidad de Gama y con vecinos de Treto. El efecto de presi贸n vecinal contra las ocupaciones se extiende m谩s all谩 la Cantabria oriental, teniendo en cuenta la comunicaci贸n con vecinos de Polanco.

 

Los scratches tambi茅n son parte de los m茅todos de presi贸n escogidos para acabar con la okupaci贸n. El conocido como 鈥escratche鈥, cuyo origen nace para exigir justicia ante los represores de la dictadura argentina y la impunidad que les acompa帽aba,  habiendo servido como herramienta de los movimientos sociales para se帽alar a los pol铆ticos, de abajo a arriba, en la 煤ltima d茅cada de nuestro contexto m谩s cercano,  es utilizado ahora para acosar a las personas que est谩n ilegalmente en casas vac铆as. Lo que fue descrito durante todos estos a帽os pos15M como un acto violento por muchos medios de comunicaci贸n y reprimido a base de sanciones y multas, en este caso pierde ante los medios toda connotaci贸n violenta cuando quienes se ven se帽alados no son pol铆ticos sino okupas. No son buenos ciudadanos, son delincuentes. Por lo tanto la permisividad ante la organizaci贸n vecinal tiene sus licencias.

 

Los vecinos que no odiaban a los okupas

Hagamos un acto de imaginaci贸n y pensemos cu谩ntos medios se hubieran acercado a la problem谩tica de Meruelo si unos vecinos se hubieran organizado para concentrase frente al ayuntamiento y acosar a la administraci贸n para garantizar una vivienda digna a quienes no la tienen o para impedir el desahucio de un vecino.

Si en nuestro barrio o en nuestro pueblo existen problemas de convivencia (m谩s all谩 de la okupaci贸n en s铆), el organizarse entre vecinos para buscar soluciones a ese problema es una labor leg铆tima. En ese sentido, que los vecinos se organicen para poner fin a su convivencia perturbada no tiene por qu茅 ser negativo. El problema est谩 en el pensar la cuesti贸n de la seguridad en una 煤nica clave, la securitaria y policial. Como la seguridad s贸lo se construye en esos t茅rminos, es inviable otro tipo de salidas. Todxs queremos sentirnos seguros, desde quien okupa hasta quien tiene su casa constru铆da con el sudor de su frente y nunca tendr谩 un problema de que alguien se meta en su hogar – eso es allanamiento de morada y no okupaci贸n-. La seguridad es tener un techo, comida y capacidad de desenvolverse socialmente en el entorno en el que se vive. Las desigualdades en la adquisici贸n de estas cuestiones b谩sicas son problemas colectivos.

Con la experiencia de okupaci贸n que tienen nuestros compa帽eros, podemos poner muchos ejemplos de buenas relaciones entre vecinos, independientemente de la situaci贸n legal en la que habitaran en los respectivos hogares. Por supuesto, tambi茅n malas.  No necesariamente por responsabilidad de quienes okupan. No pretendemos hacer un relato buenista de la okupaci贸n como si hubiera buenos y malos y donde la cr铆tica a la propiedad privada y a la mercantilizaci贸n de la vivienda quede invisibilizada por un relato de buenas intenciones alejadas de las problem谩ticas actuales. Una conflictividad entre 鈥iguales鈥 que no tiene pinta de ir a mejor dado el empeoramiento de las condiciones de vida de las clases populares, la ausencia de movimientos no reaccionarios fuertes y las siempre efectivas herramientas de distracci贸n como son el racismo y el clasismo, tan oportunos en este tipo de temas.

En la vaguada de las llamas unos compa帽eros nos cuentan como despu茅s de vivir okupando durante unos meses una casa abandonada amenazada de derribo para construir bloques de nueva construcci贸n, un vecino del barrio les ofreci贸 subir a su casa a ducharse varias veces. Nunca cogieron la propuesta porque no lo necesitaban. Pero el gesto estaba hecho.

Antes de dicha experiencia, otra vivienda okupada por algunos compa帽eros en la misma zona, decidieron pinchar el agua para liberarla y compartirla. As铆 lo hicieron con sus vecinos propietarios sin ning煤n tipo de problema para abastecer las huertas. As铆 es, no se organizaron para cortarles el agua , sino que compartieron su acto, que aunque ilegal, generaba una buena convivencia. Legalidad y 茅tica son cosas muy distintas y no necesariamente van acompa帽adas. Adem谩s, otro vecino, que ya conoc铆an de hace mucho (cuesti贸n importante, el tiempo y la constancia), accedi贸 a revisar los cimientos de la estructura de la casa dados sus conocimientos en alba帽iler铆a. Gracias a 茅l, nuestros compa帽eros se quedaron m谩s tranquilos durante el tiempo que permanecieron en dicho hogar abandonado propiedad de una constructora.

En general Davila, Una propiedad de un banco fue habitada durante un tiempo por otros compa帽eros. La desconfianza inicial de los vecinos fue cambiando con el paso del tiempo hasta que el saludo cotidiano al salir y entrar se hizo cada vez m谩s corriente. La amenaza de llamar a la polic铆a de los primeros d铆as fue disminuyendo hasta desaparecer a medida que el miedo a lo desconocido se reduc铆a con el paso de los d铆as.

Como dice un compa帽ero nuestro, a muchos vecinos les importa cero que okupes la propiedad de un banco o de una constructora. El problema est谩 en qu茅 tipo de convivencia se da en ese proceso.

Pero claro, todo hay que decirlo. Nuestros compa帽eros no eran ni son personas con hijos a cargo, no ten铆an que hacer muchos malabares para buscarse la vida de cualquier manera, tampoco eran gitanas, ni racializadas, ni ven铆an del este y generalmente eran le铆dos como j贸venes 鈥渄e aqu铆鈥. Cuesti贸n privilegiada a la hora de saltarse la legalidad por necesidad y/o convicci贸n.

Peque帽os reductos de otras realidades en la okupaci贸n de viviendas de la que los tertulianos no tienen nada que decir y que en todo caso, servir铆an para hacer una divisi贸n entre okupas delicuentes malos y okupas culturetas buenos que sigue invisibilizando la subida de alquileres, el negocio inomobiliario,la avalancha de desahucios y la problem谩tica del acceso a la vivienda en un capitalismo fosilista con una crisis energ茅tica irreversible en curso.

Art铆culo del Bolet铆n Briega en papel n潞28 Noviembre 2021

 

 




Fuente: Briega.org