August 9, 2022
De parte de El Topo
176 puntos de vista

Huyendo de las cadenas de distribuci贸n convencionales y globales, que no tradicionales, y buscando ampliar las grietas anti-estatistas de todo ser contestatario para introducir en ellas adrenalina en modo de autonom铆a y liberaci贸n, nace El Enreo como territorio lim铆trofe y punto de encuentro entre consumidorxs y productorxs hartxs de las rigideces y el sin sent铆o del sistema agroalimentario mundial.

Con esp铆ritu festivo y burl贸n, El Enreo se escapa y andurrea con naturalidad por el Huerto del Rey Moro armao de mecanismos propios, a veces il贸gicos, otras agroecol贸gicos y, en su gran mayor铆a, libertarios. Sin levantar bandera alguna, la negra se ve a leguas, ondeando jubilosa con la creatividad, la espontaneidad y la genuinidad de la mano.

Genuinidad de un espacio nuevo, que se quiere eco-herente a trav茅s de la autoorganizaci贸n en medio de una ciudad dura como el asfalto que cada vez arde m谩s fuerte por la escasez de sombra y 谩rboles vivos. Del eslogan ya man铆o que nos impulsa a la acci贸n bebe El Enreo, como alternativa de alternativas, aqu铆 la autogesti贸n de la vida se hace praxis. Nos enreamos de verd谩 para huir del sistema que nos aburre y nos corta las alas, arrebat谩ndonos la responsabilidad para con la vida.

Le damos la vuelta a la pir谩mide de Maslow y escupimos sobre Adam Smith. Sus l贸gicas economicistas clasiconas se pervierten cada vez que sacamos del bolsillo nuestras cartillas llenitas de enreos. Enreos que son inconcebibles para ellos y todos sus seguidores. Enreos que refuerzan nuestras intenciones de confrontar construyendo otras realidades sin quedarnos en el mero debate dial茅ctico.

El Enreo, adem谩s del nombre del colectivo, es tambi茅n el de nuestra moneda social, que con cari帽o ponemos en circulaci贸n en cada mercao para romper las reglas del juego capitalista. Con ella abrazamos el trueque y desplazamos el euro al fondo de nuestro compost.

Sent铆amos que el barrio se merec铆a algo m谩s. Despu茅s de tantas d茅cadas resistiendo a la mediocridad materialista, quer铆amos regalar y regalarnos una aventura que potenciara la tribu. Una tribu que estaba hu茅rfana de poes铆a nueva que nos recargara la radicalidad. Esta pr谩ctica nos permite salirnos del control banal, de la rutina asfixiante y, del poder patriarcal y estatal.

Algo tan sencillo como debiera ser comer sano, alimentarnos con productos de nuestra tierra y cuidarnos en el resto de aspectos de nuestra vida, se vuelve muy complicado en la vida desarrollista. Las megacadenas alimentarias junto con las grandes distribuidoras han conseguido llevar a la raz贸n ilustrada al mayor de los rid铆culos. Los alimentos han dejado de ser alimentos para convertirse en objetos con alta capacidad de movimiento, altas dosis de pesticidas y fertilizantes qu铆micos, y escaso sabor. La magia al comer desaparece, y la agroindustria se esfuerza por mantener la mercadotecnia de lo natural como parapeto para que nos olvidemos de ella. Los supermercados de aqu铆 se abastecen con productos de all铆, y los de all谩 con productos de aqu铆. Kil贸metros y kil贸metros, petr贸leo y m谩s petr贸leo.

El campo dependiente de la energ铆a f贸sil se eleva como realidad repugnante y dolorosa, tambi茅n temerosa, que grita descaradamente para que lo miremos y le echemos cuenta antes del ag贸nico suspiro final.

El Enreo como ente emp谩tico y comprometido le dice 隆basta! al globalismo capitalista y a otros muchos -ismos. A Amazon y a Carrefour 鈥攅ntre otros鈥 los invita a la putrefacci贸n; El Enreo se envalentona cada mes para generar nuevos circuitos cortos de comercializaci贸n que pongan un poco de cordura entre tantas l贸gicas extractivistas.

En El Enreo, la imagen de la mara帽a se hace patente, personas enre谩s para consumir y producir localmente apropi谩ndose del concepto de mercado para convertirlo en un mercao af铆n que aumente nuestra capacidad de responsabilizarnos de lo que consumimos y comemos. Un lugar para construir confianza y huir de las din谩micas oscuras y da帽inas con la tierra que se ha dedicado a espolvorear el sistema mundial de la agroindustria.

En ese sentido, El Enreo utiliza entre otras herramientas, la forma del mercao tradicional como lugar de encuentro e intercambio, haciendo de ese d铆a un catalizador que estimule la creaci贸n de v铆nculos estables entre las personas enre谩s. Para eso se apropia de la alegr铆a como revulsivo, abriendo tambi茅n otros canales sensoriales del disfrute. Desde esta otra l贸gica, el mercao se convierte no solo en la expresi贸n m谩xima de relaci贸n directa entre producci贸n y consumo, sino tambi茅n en akelarre y jolgorio, alacena de placeres y sentires que une y genera confianza y comunidad, como siempre lo fue, hasta que llegaron las normativas y estandarizaciones opresivas que vulneran la vida.

Pudiendo expresarnos con libert谩 en nuestro peri贸dico favorito del barrio, nos atrevemos a decir que El Enreo es una experiencia pol铆tica que busca la metamorfosis de la vida de la mano de la estacionalidad de la huerta, aireando su capacidad de adaptaci贸n en la era postpand茅mica y contribuyendo a facilitar un consumo consciente, al tiempo que se va convirtiendo en un espacio m谩s de resistencia en el que podemos construir realidades m谩s gustosas para nosotras mismas y para con la tierra.

Pa la colectividad, desde la colectividad. El Enreo se asamblea y se cuestiona a s铆 mismo. Se desahoga y se divierte enreando. Se construye caminando.




Fuente: Eltopo.org