September 22, 2021
De parte de Amor Y Rabia
394 puntos de vista


Muchas gracias a vosotras y vosotros por la invitaci贸n y por poder estar aqu铆. Nosotros somos un grupo de compa帽eros y compa帽eras que venimos de Madrid y Par铆s. Estamos en esta regi贸n del mundo, en Argentina y en el Estado chileno, y hemos aprovechado sobre todo para poder conocer a toda una serie de compa帽eros y compa帽eras con las que estamos en contacto y con los que tenemos bastantes afinidades desde el punto de vista de las posiciones. Y al mismo tiempo para poder hacer presentaciones sobre algunos temas (lo coment谩bamos antes de manera informal) en relaci贸n a la lucha de los chalecos amarillos que est谩 ocurriendo en Francia, y tambi茅n acerca de nuestro cuaderno para una cr铆tica a la posmodernidad.

Entonces, el sentido de esta discusi贸n para nosotros es el de una cr铆tica que no es acad茅mica, que no es universitaria, sino al contrario, que entiende que hoy en d铆a hay un gran problema en los medios m谩s radicales, anarquistas, revolucionarios, que tiene que ver con el peso que la universidad tiene en las elaboraciones de un pensamiento de cr铆tica social. Es desde este tipo de perspectiva donde cobra su sentido el cuaderno que hemos editado y que tiene un aspecto queridamente pol茅mico, porque creemos que puede ayudar tambi茅n a discutir de una determinada manera.

As铆, hay un primer aspecto que consiste en el mismo origen del t茅rmino posmodernidad. La primera vez que aparece el t茅rmino de posmodernidad tiene que ver con un libro de Lyotard que se llama La condici贸n posmoderna y que se publica en el a帽o 1979. Lyotard era un profesor universitario, un acad茅mico franc茅s que produce este libro que va a ser un aut茅ntico best-seller desde un punto de vista acad茅mico. Pero Lyotard no era solamente un profesor universitario. O sea, era un profesor universitario en ese momento, pero originariamente en realidad hab铆a sido miembro de una organizaci贸n de la regi贸n francesa muy interesante que era Socialismo o Barbarie. Junto a 茅l hab铆a otros compa帽eros bastante conocidos como Claude Lefort o como Castoriadis, que hab铆an desarrollado ese tipo de perspectiva, que es una de las m谩s interesantes, para nosotros, de lo que ser铆a la ultraizquierda francesa.

Ese tipo de extrema izquierda antiestalinista y antileninista se va a desarrollar en los a帽os 50 y en los a帽os 60. En muchas cosas tienen aspectos parecidos a los nuestros o que rescatamos, como la misma cr铆tica por ejemplo a la dicotom铆a izquierda-derecha o la cr铆tica a la Uni贸n Sovi茅tica, en su caso como una forma de colectivismo burocr谩tico, o la reivindicaci贸n de la autonom铆a de las luchas obreras. Un mont贸n de aspectos que nos parecen muy interesantes. Cuando Socialismo o Barbarie se disuelve, adem谩s, Lyotard lo que hace es desarrollar otra organizaci贸n con otros compa帽eros y compa帽eras: Poder Obrero. Para que nos hagamos una idea, en torno a ese tipo de organizaci贸n va a haber autores y compa帽eros que siguen siendo muy interesantes a d铆a de hoy como Gilles Dauv茅.

Entonces, 驴por qu茅 creemos que es interesante esta an茅cdota? Porque en cierto modo lo que Lyotard hace desde un punto de vista te贸rico y autobiogr谩fico tiene que ver con una dimensi贸n mucho m谩s colectiva, de 茅poca. Lo que se desarrolla en realidad en los a帽os 70 y 80 es una derrota hist贸rica de las luchas que para nosotros son luchas de clase, luchas proletarias, y que se van a dar en los a帽os 60 y 70 a lo largo de todo el mundo. De la misma manera que del 17 al 23 hab铆a habido en el mundo una primera oleada de luchas, en los a帽os 70 hay una segunda oleada de luchas, que adem谩s en algunos casos van a implicar reivindicaciones nuevas o mucho m谩s radicales por parte de esos movimientos que se van a desarrollar internacionalmente.

Lyotard con su libro expresa en buena medida una derrota personal, pero tambi茅n colectiva, de ese tipo de luchas. 驴Qu茅 va a decir en La condici贸n posmoderna? Que la revoluci贸n es un metarrelato. Es un sue帽o o una pesadilla que inevitablemente tiene un car谩cter religioso. Tiene un car谩cter de una totalidad que se convierte siempre en totalitaria y tiene mucho m谩s que ver con un pensamiento religioso de tipo judeocristiano que con una b煤squeda real de emancipaci贸n. Lo que est谩 expresando en este libro es una derrota de una perspectiva que para nosotros va m谩s all谩 de una derrota suya individual, sino que expresa en realidad la derrota de las luchas en los a帽os 60 y 70. Esto nos parece importante porque expresa en parte lo que queremos desarrollar a continuaci贸n: que para la mayor parte de los autores posmodernos, la posmodernidad es una 茅poca hist贸rica distinta a la modernidad, a los or铆genes del capitalismo. Para nosotros y nosotras en realidad tiene que ver m谩s con este momento de derrota que con una 茅poca hist贸rica nueva como tal. En ese sentido, m谩s que de una 茅poca nosotros hablamos de ideolog铆a posmoderna, porque entendemos que la posmodernidad es una ideolog铆a que surge de ese tipo de derrota en las luchas de los a帽os 60 y 70, una ideolog铆a que retoma aspectos que hab铆an sido enormemente importantes en estas luchas. Nosotros creemos que la posmodernidad como ideolog铆a le quita el contenido subversivo para darle una forma mucho m谩s mercantil y mucho m谩s vendible en los medios acad茅micos, en los medios universitarios.

Las luchas de los a帽os 60 y 70, no porque en otras luchas no se hubiesen desarrollado previamente tambi茅n este tipo de aspectos, pero van a ser mucho m谩s contundentes por ejemplo en la cr铆tica pr谩ctica del patriarcado, la reivindicaci贸n de los deseos y la transformaci贸n de la vida como un aspecto central inseparable del propio proceso revolucionario. Por ejemplo, una cr铆tica a la separaci贸n entre naturaleza y humanidad, los movimientos en contra del ecocidio por parte del capital y en general toda una serie de aspectos que ten铆an que ver con una b煤squeda radical de transformaci贸n de la vida cotidiana. Todo eso aparece en las luchas de los a帽os 60 y 70. Previamente en realidad tambi茅n hab铆an existido, aunque de una manera menos contundente. As铆, en todos los movimientos proletarios de la d茅cada de los 20 y los 30 de la regi贸n espa帽ola ese papel de la transformaci贸n de la vida cotidiana va a ser muy fuerte. Esto explica en buena medida el car谩cter molecular y el car谩cter masivo que tuvo la revoluci贸n social que hubo en la regi贸n espa帽ola durante la d茅cada de los a帽os 30.

Pero sin duda en los a帽os 60 y 70 este aspecto va a ser mucho m谩s fuerte. Cuando surge la posmodernidad para nosotros ya es otra cosa. Es una ideolog铆a porque al desaparecer esa cr铆tica a la totalidad del sistema capitalista que se expresaba en este tipo de luchas potencialmente, lo que ah铆 se va a dar es un aspecto mucho m谩s parcial. Es decir, esos deseos de transformar radicalmente la vida se convierten ya en otra cosa. No es lo mismo el deseo como ideolog铆a que el deseo que surge a trav茅s de ese tipo de movimientos sociales en la d茅cada de los 60 y 70. Por ello hablamos de ideolog铆a y no de 茅poca, de una ideolog铆a que para nosotros tiene que ver mucho en realidad con el origen del capitalismo, con el origen del capital como relaci贸n social. No hablamos de posmodernidad como una 茅poca distinta. Un compa帽ero de Rosario dijo en una de las charlas que hicimos que en cierto modo la posmodernidad tiene que ver mucho con el esp铆ritu del capital. Yo voy a tratar de explicar en qu茅 sentido.

Por ejemplo, si pensamos en toda una serie de caracter铆sticas, hay una que ya en parte he indicado: el capitalismo surge como relaci贸n social a partir de la extirpaci贸n de las comunidades humanas que exist铆an en tant铆simos lugares del mundo hasta hace nada. Esto es un aspecto internacional, porque el capital cuando se desarrolla lo hace en un sentido mundial. Desde los procesos que en Europa van a tener que ver con la expulsi贸n de campesinos, la destrucci贸n de ese tipo de comunidades rurales, la generaci贸n de vagabundos que van a ser perseguidos o van a ir a ciudades que se van a desarrollar y donde se va a crear el proletariado. El proletariado no es otra cosa que la humanidad que queda suspendida en el aire porque no tiene nada a lo que agarrarse f铆sicamente como eran las comunidades materiales del pasado. Eso que se desarrolla en Europa, lo har谩 tambi茅n en pr谩cticamente todas las regiones del mundo de maneras distintas por el surgimiento del capitalismo. Lo que algunos autores defienden todav铆a sobre los procesos de acumulaci贸n por desposesi贸n no son sino ese tipo de procesos de acumulaci贸n originaria que el capitalismo desarrolla continuamente. Y hay ah铆 una separaci贸n entre la naturaleza y el ser humano. Es el capital como relaci贸n social quien genera ese antagonismo, ese enfrentamiento.

Creemos que esto tiene que ver, para contextualizar, con un dualismo filos贸fico que surge en la modernidad burguesa con la separaci贸n entre mente y cuerpo y que se desarrolla tambi茅n en la posmodernidad en torno a una serie de dualismos y de falsos debates que, en nuestra opini贸n, conllevan enfrentamientos entre cultura y naturaleza, entre biolog铆a y cultura. Para nosotros es muy importante pensar en un sentido emancipador esa relaci贸n inseparable entre naturaleza y humanidad, c贸mo en realidad el comunismo y la anarqu铆a no son sino la naturalizaci贸n del ser humano y la humanizaci贸n tambi茅n de la propia naturaleza.

Otro aspecto se encuentra en que el hecho de que el capital no es otra cosa que la competencia permanente de unos contra otros, la guerra de todos contra todos. Un fil贸sofo fundador de la modernidad burguesa, Thomas Hobbes, dice esta frase famosa de que el hombre es un lobo para el hombre.  Su ejemplo casi es como una de las primeras formas de posverdad, si queremos, porque 茅l en el Leviat谩n va a llegar a reconocer que en realidad el estado de naturaleza que describe no existe materialmente. Es decir, que con todas las informaciones que pod铆a tener en esa 茅poca de la colonizaci贸n y el genocidio en Am茅rica, las comunidades originarias que se van a encontrar all铆, 茅l mismo reconoce que no demostraban que el hombre era un lobo para el hombre. Pero eso a 茅l le no importa. Lo que le interesa es partir de un axioma, sea o no sea real, porque es desde ese punto de partida desde el que va a construir la realidad. Con ese punto de partida sostiene el surgimiento de la necesidad del Estado, porque ah铆 s铆 tiene que ver con la realidad, no con una realidad m铆tica sino con la vida de su 茅poca. Es el nacimiento y el surgimiento del capitalismo que estaba viendo ante sus ojos. Es el contexto de la revoluci贸n inglesa, de la guerra civil inglesa del siglo XVII, que es uno de los siglos m谩s violentos y mort铆feros que ha habido en la historia de la humanidad. En Europa muere cerca de la mitad de la poblaci贸n. Es a partir de esa realidad muy evidente en su 茅poca, de una mortalidad masiva, que 茅l ve la necesidad del Estado.

Tambi茅n esto tiene que ver con otro aspecto: para nosotros la democracia no es solamente una forma de Estado, que tambi茅n lo es y en ese sentido la criticamos, sino que la democracia tiene que ver mucho con el ser social del capital. En realidad la democracia no es otra cosa que la desconfianza organizada entre las personas, entre los seres humanos, donde se desarrolla esta noci贸n de libertad burguesa en la que somos todos 谩tomos separados y aislados y en la que mi libertad acaba donde empieza la libertad de la otra persona. Una perspectiva comunista y an谩rquica es la contraria, es precisamente negar ese tipo de fronteras, ese tipo de l铆mites. Y esto s铆 creemos que tiene que ver con toda una serie de propuestas pr谩cticas de algunos autores y autoras posmodernas, por ejemplo cuando hablan de la necesidad de desarrollar nuevas formas de contrato social. Hace poco hubo un art铆culo en El Pa铆s de este fil贸sofo posmoderno, Paul Preciado, que a prop贸sito de los chalecos amarillos hablaba de la necesidad de desarrollar nuevas formas de contrato social. Esto recuerda mucho al primer contrato social, que es el Estado precisamente, que se vincula con esta l贸gica de la desconfianza. Podemos pensar tambi茅n en otra serie de aspectos que se encuentran en el desarrollo de la posmodernidad como son las reflexiones acerca de los privilegios o de los contraprivilegios, de la interseccionalidad, etc. No lo decimos por negar las opresiones indudables que existen desde un punto de vista patriarcal o racial, sino que precisamente no es la separaci贸n entre una multiplicidad de sujetos que pactan luego entre s铆 la que puede resolver esas formas de opresi贸n. Lo que criticamos de la ideolog铆a posmoderna tiene que ver con c贸mo ese tipo de luchas surgieron como un elemento unitario en los a帽os 60 y 70. Vemos en el discurso de los privilegios y de los enfrentamientos un aspecto que no permite enfrentar estas opresiones.

Hay otro elemento que ya anunciaba antes: el capital es una relaci贸n social que lo que quiere, lo que desea permanentemente, es que del dinero surja m谩s dinero. Y si no hay nada de natural y de humano que le impida llegar a ese plusvalor, a ese dinero, mucho mejor. Adem谩s en esta 茅poca de crisis del capital, de agotamiento de sus l铆mites internos, cada vez es m谩s fuerte el desarrollo del capital ficticio. Es un dinero que permanentemente se multiplica, algo que tambi茅n tiene que ver con una caracter铆stica m谩s de la postmodernidad: la enorme importancia, la hipertrofia que se le da al lenguaje, como si el lenguaje fuese aquel que permite construir la realidad al nombrarla. Como dec铆a el texto b铆blico, en el principio fue el verbo. Vemos ah铆 un reflejo de la importancia que se le da a lo textual y a lo contratextual, a la deconstrucci贸n, a la importancia en general del lenguaje. Esto nos parece muy importante y no es algo puramente acad茅mico, o no es solamente algo universitario, si lo pensamos desde un punto de vista pol铆tico en cierta parte de la izquierda reformista. Por ejemplo, en Espa帽a fue esencial en el origen de Podemos una figura argentina como Ernesto Laclau, que quiz谩s puede tener un revival aqu铆 con el Frente Amplio. Pero en cualquier caso, en Laclau es muy importante c贸mo significantes vac铆os y flotantes, es decir, discursos, son aquellos que pueden construir la realidad directamente y esos significantes pueden contener cualquier tipo de contenido, cualquier tipo de realidad. Hay entonces este aspecto de lo discursivo por el que parece que el lenguaje construye directamente la realidad.

Gilles Dauv茅, este autor del que hablaba antes, tiene una reflexi贸n que nos parece afortunada: parece que vivimos en una 茅poca en la que es mucho m谩s f谩cil cambiar y transformar las palabras que las cosas, que las realidades sociales, que las relaciones sociales. Eso se vincula con este aspecto de impotencia social que surge de una derrota como la de los a帽os 70 y de la que la posmodernidad es una expresi贸n clara.

Por 煤ltimo, hay un aspecto que tambi茅n nos parece muy importante en todo lo que tiene que ver con el peso del individuo, del individualismo, en este tipo de pensamientos. No casualmente, si discutimos m谩s en profundidad, habr谩 que referirse a individuos, a autores y autoras que surgen muchas veces en el 谩mbito de la academia. Hay una forma de expropiaci贸n de lo que era la cr铆tica social radical e hist贸rica de nuestra clase, que surg铆a desde un punto de vista colectivo en la construcci贸n de comunidades de lucha, de comunidades org谩nicas. Aqu铆 estamos ante un pensamiento universitario que se desarrolla por parte de individuos. Tampoco hay que explicar mucho que el individuo es uno de los or铆genes del capital como relaci贸n social. Los individuos no son otra cosa que el resultado de la destrucci贸n y de la expulsi贸n de la comunidad humana de sus miembros para su transformaci贸n en individuos como 谩tomos aislados. Al mismo tiempo que el capital nos dice que todos somos 谩tomos sociales que tenemos que desconfiar unos de otros, que la otra persona es el l铆mite de mi libertad, al mismo tiempo hay una b煤squeda de omnipotencia, de libertad ilimitada por parte del individuo. Esto se ve reflejado muchas veces en los discursos posmodernos acerca del deseo. Al no ser la expresi贸n de un punto de vista mucho m谩s colectivo y de lucha, este tipo de aspectos han ido siendo recuperados por el capital cada vez con mayor profundidad.

Al principio comentaba, a partir del libro de Lyotard, que en la posmodernidad siempre hay una cr铆tica a la misma posibilidad de la revoluci贸n como una forma de transformaci贸n social y radical del mundo. La reducci贸n, en 煤ltima instancia, de todas las b煤squedas de revoluci贸n social de la historia de nuestra clase y de la humanidad como si fuesen simplemente productos de un sue帽o de car谩cter religioso. Eso se expresa en algo que siempre falta en muchos autores posmodernos: una lectura m谩s atenta de la historia. Todo este peso que se le da a menudo al discurso o a la reflexi贸n filos贸fica adolece mucho de una ausencia de la importancia de la historia y de todas las b煤squedas de transformaci贸n radical tal y como se han dado en ella.

Todo esto para explicar por qu茅 criticamos las propuestas posmodernas cuando se filtran en los movimientos sociales y en los medios anarquistas y radicales de quienes queremos transformar radicalmente este mundo. Hay para nosotros siempre en este tipo de propuestas algo que surge de continuo, que es una b煤squeda de visibilizaci贸n, de obtenci贸n de derechos, que obviamente conlleva siempre una forma de recuperaci贸n del capital. Se pide a aquel que destruye la comunidad, aquel que produce estos 谩tomos aislados, que te visibilice, que te reconozca, ya sea por parte de las propuestas de tipo racializador o en las distintas pol铆ticas de la identidad. Esto se relaciona directamente con la propuesta de la interseccionalidad, porque el hecho de unir estas distintas luchas no elimina un aspecto com煤n que cada una de ellas tiene por aislado que es la petici贸n de derechos. Es el Estado en 煤ltima instancia el 煤nico que concede este tipo de derechos. No se trata de hacer falsas discusiones. Esas formas de identitarismo se vinculan directamente con otras formas de identitarismo que hubo en el movimiento obrero tradicional, como en todas estas formas de sindicalismo que le ped铆an al Estado derechos sindicales o derechos sociales. No se trata de contraponer una identidad socialdem贸crata como la del movimiento obrero cl谩sico con otro tipo de identidades, sino de entender cu谩les pueden ser los elementos reales de negaci贸n de este mundo. Para nosotros es importante criticar esta cuesti贸n de la solicitud de derechos.

Va a ser a trav茅s de procesos de luchas sociales y de clase radicales como los que est谩n estallando en tant铆simos lugares del mundo, por eso tambi茅n hemos estado hablando de los chalecos amarillos, donde se pueden enfrentar ese tipo de posiciones. S贸lo a partir de la lucha de clases puede surgir una negaci贸n radical de este mundo. No como la clase social, sindical, que le pide un reconocimiento, sino como una lucha de clases que en 煤ltima instancia no es sino la lucha de la humanidad desnuda contra el capital para negarse a s铆 misma como clase. Solamente desde la negaci贸n de las categor铆as de este mundo, y la clase social es una categor铆a del capital y de este mundo, puede surgir una comunidad humana diferente. En esa unidad que surge de ese tipo de lucha han de enfrentarse todo tipo de opresiones de manera radical pero unitaria. S贸lo en estas luchas se pueden enfrentar radicalmente esas opresiones. Nada surge de manera id铆lica, como ninguna lucha del pasado fue id铆lica. Pero es solamente desde ese terreno donde se puede construir la potencia social de negaci贸n y de reapropiaci贸n de este mundo.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com