December 3, 2022
De parte de Nodo50
102 puntos de vista

El cargo de ministro de Interior es importante. Es una figura que asienta la normalidad 鈥搊 la anormalidad鈥 democr谩tica diariamente, a trav茅s de sus medidas, reacciones y declaraciones. Ese cargo es especialmente importante en Espa帽a. Por tradici贸n, pues, tradicionalmente, en Espa帽a los ministros de Interior han sido importantes, esto es, excesivos en tanto poseedores de poca, o poco com煤n, cultura democr谩tica. Tambi茅n es importante porque, despu茅s de d茅cadas de terrorismo, en las que el Estado no siempre jug贸 con cartas democr谩ticas, el Ministerio empalm贸 inmediatamente, sin pausa, sin replantearse a s铆 mismo, con la posterior gesti贸n gubernamental del Proc茅s, sumamente arbitraria, pol茅mica, y con rasgos, en ocasiones, mafiosos. Interior, las Fuerzas de Seguridad del Estado, viciadas, politizadas, sumamente aut贸nomas, necesitaban a principios de esta legislatura lo que viene siendo un aggiornamento. Limpieza, transparencia, profesionalidad y un ba帽o de cultura democr谩tica. Para ello era necesario, por lo mismo, un ministro de Interior peculiar, decidido, valiente, conocedor de los problemas y de las carencias del 谩rea de su cartera. Ese hombre o mujer debe existir. En alguna parte, sin duda. Pero, en todo caso, y este es el caso que nos ocupa, no existe al frente del Ministerio de Interior del Gobierno S谩nchez. Es m谩s: fue un gran error de S谩nchez nombrar ministro de Interior a un jurista cuya trayectoria jur铆dica se vio salpicada previamente por el hecho de haber sido cuestionado, en sentencia, por el TEDH. Un juez con esa trayectoria y cultura de los derechos era una garant铆a de que Interior continuar铆a siendo un agujero negro democr谩tico. Lo que es una puerta a la inseguridad y al desorden, pues solo hay seguridad y orden a trav茅s de polic铆as democr谩ticas. Si bien la gesti贸n de Marlaska en Interior no ha sido, en ese sentido, una sorpresa, sino una sucesi贸n de actos previsibles, la gesti贸n de los hechos 鈥揹e la matanza鈥 ocurridos en Melilla a finales de junio de este a帽o ha supuesto un espect谩culo singular, que excede a la figura del propio Marlaska, que afecta al mism铆simo Estado y que, por ello mismo, afecta directamente al presidente del Gobierno, responsable primero y 煤ltimo de que Marlaska exista a煤n pol铆ticamente desde junio de este a帽o.

Tras intervenir en el Congreso el pasado mes de septiembre, para informar sobre la actuaci贸n de las FF.SS., el 24 de junio, en el punto fronterizo de Melilla, esta semana Marlaska ha vuelto a comparecer, para repetir lo mismo, palabra por palabra, que en su anterior declaraci贸n. Si en todas las ocasiones el ministro ha repetido que el origen del conflicto, y su resultado sangriento, fue 鈥渦n ataque a las fronteras espa帽olas鈥 鈥搇o que es, sin duda, un an谩lisis de la realidad defectuoso, cercano a las tesis de la extrema derecha; intentar entrar de manera ilegal en Texas, en Hungr铆a, en Melilla鈥 no es un ataque, sino intentar entrar a un Estado, sin papeles en regla鈥, en esta 煤ltima ocasi贸n el ministro neg贸 las evidencias demostradas por un documental de la BBC y las conclusiones del Defensor del Pueblo, que afectan a la conducta de la Guardia Civil en aquel d铆a, en el que murieron no menos de 24 personas 鈥搉i siquiera se sabe el n煤mero total de v铆ctimas, aunque se cifra en 70 el n煤mero de desaparecidos鈥. La actuaci贸n de la Guardia Civil fue 鈥渁bsolutamente proporcional, profesional y ajustada a derecho鈥, dice el ministro, omitiendo que su trabajo como ministro no consiste en defender a la Guardia Civil de lo indefendible, sino a nosotros, e incluso a los inmigrantes que intentaban burlar, primero, a una Gendarmer铆a marroqu铆 sumamente violenta aquel d铆a, y despu茅s, como parece quedar demostrado, a la Guardia Civil, al parecer muy sensible ante lo que su ministro califica como ataque, esto es, como invasi贸n. La novedad, en todo caso, de esta emisi贸n de excusas ministerial, ha consistido en aportar conceptos alejados no solo del Estado de Derecho, sino del derecho a secas, como ese momento en el que el ministro explic贸, como excusa, que los sucesos violentos que pudieran afectar a la Guardia Civil se produjeron en 鈥渢ierra de nadie鈥.

El ministro de Interior, y con 茅l su presidente, parecen reivindicar el nacimiento localizado, nuevamente, de 鈥渢ierras de nadie鈥, puntos negros en los que lo que ocurre no se ve y no se constata

Eso es importante. Definitivo, incluso. En todo el planeta, no existe 鈥渢ierra de nadie鈥, entendido eso como una zona en la que es posible el ejercicio de delitos, como el asesinato, sin responsabilidad alguna. En el territorio del Estado espa帽ol no existe ninguna 鈥渢ierra de nadie鈥 en la que la polic铆a pueda excederse sin consecuencias legales. No existe la 鈥渢ierra de nadie鈥 para la barbarie. S铆, existi贸. Durante d茅cadas, m谩s de las comprensibles, hubo comisar铆as, cuarteles, que eran 鈥渢ierra de nadie鈥, no sujetas a derecho, en cuyo interior suced铆an tambi茅n 鈥渁taques a las fronteras espa帽olas鈥, duramente reprimidos. El ministro de Interior, y con 茅l su presidente, parecen reivindicar el nacimiento localizado, nuevamente, de 鈥渢ierras de nadie鈥, puntos negros en los que lo que ocurre no se ve y no se constata. Y por ello, no se somete ni a la ley ni a la 茅tica.

La jugada de S谩nchez con Marruecos, arriesgada, incomprensible, de la que carecemos de datos e informaci贸n, ha consistido en cerrar en falso el conflicto del S谩hara, reconociendo a Rabat la soberan铆a del territorio, a cambio de que Marruecos frene por todos los medios el acceso de inmigraci贸n a la frontera espa帽ola. Esa decisi贸n es moralmente cuestionable y alejada de los DD.HH y adem谩s no est谩 exenta de peligros.

Pone en peligro a personas que simplemente quieren huir del infierno del que vienen, y de Marruecos, el infierno que les frena y golpea. Para desviar la atenci贸n sobre la violencia inaudita que se vive en esa frontera espa帽ola, S谩nchez present贸 lo que all铆 suced铆a como una 鈥渓ucha contra las mafias del tr谩fico de personas鈥. Lo que es pornograf铆a, un an谩lisis falso y, por lo tanto, inoperante, que no contempla lo que est谩 sucediendo en la frontera. Una violencia inaudita, inhumana, vergonzosa. Y cuerpos de seguridad del Estado que, al menos puntualmente, en Melilla, en junio, participaron de esa violencia desmesurada. Una violencia que, en efecto, queda en 鈥渢ierra de nadie鈥, en 脕frica. Impune, salvaje, como el africanismo en su d铆a. Y, como el africanismo, esa 鈥渢ierra de nadie鈥 no tardar谩 en llegar a la Pen铆nsula.

El cargo de ministro de Interior es importante. Es una figura que asienta la normalidad 鈥搊 la anormalidad鈥 democr谩tica diariamente, a trav茅s de sus medidas, reacciones y declaraciones. Ese cargo es especialmente importante en Espa帽a. Por tradici贸n, pues, tradicionalmente, en Espa帽a los ministros de Interior han…

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Fuente: Ctxt.es