November 28, 2020
De parte de La Haine
314 puntos de vista

 Tras nueve meses de pandemia, con los servicios sanitarios otra vez al borde del colapso sin que se haya tomado medida significativa alguna – que no sea el confinamiento – para enfrentar una situaci贸n absolutamente previsible, y mientas las expectativas vitales se derrumban en los barrios obreros y para decenas de miles de peque帽os y medianos empresarios, tenemos el derecho de afirmar que la estrategia del gobierno central, y de todos los gobiernos auton贸micos, se dirige a utilizar todo tipo de instrumentos de control social y de represi贸n contra previsibles revueltas populares.

 La respuesta a la crisis: una gigantesca destrucci贸n de capital al servicio de la oligarqu铆a financiera y de las multinacionales de la energ铆a

 A煤n no sabemos de d贸nde surgi贸 el virus, pero s铆 sabemos que antes de que apareciera ya estaban encendidas todas las alarmas del estallido de una gran crisis y de que la situaci贸n social era explosiva en muchos pa铆ses. En el caso del reino de Espa帽a, “siendo un pa铆s rico, vive en situaci贸n de pobreza generalizada” afirmaba a principios de 2020 el Relator de la ONU para la Pobreza[1].

Como en todas las crisis capitalistas, y esta es de gigantescas proporciones, la destrucci贸n de capital sigue su curso arrasador barriendo de la escena masivamente peque帽as y medianas empresas[2]. Tambi茅n como ocurre en las crisis, los bancos aceleran los procesos de concentraci贸n aderezados con la compra a precio de saldo de lo poco que queda de banca p煤blica con la complicidad directa del Gobierno, como fue el caso de Bankia y con los correspondientes despidos masivos, al tiempo que se constituyen en administradores del cr茅dito procedente de la UE.

En un escenario de empobrecimiento masivo y de hundimiento del modelo econ贸mico del turismo y del ladrillo, cuando urge abordar la reconstrucci贸n productiva desde posiciones de soberan铆a, la UE ha decidido que las prioridades son la transici贸n energ茅tica hacia una energ铆a m谩s verde y la digitalizaci贸n. Esas son las condiciones para acceder a los 760.000 millones de euros del fondo de recuperaci贸n europeo, es decir, para asegurar a los bancos y a las multinacionales el control de esa ingente cantidad de dinero, negando cualquier soberan铆a. Todo ello cuando se est谩 destruyendo el poco tejido industrial que queda y no es la contaminaci贸n ambiental el principal problema y cuando la digitalizaci贸n – en manos del capital – servir谩 para intensificar la destrucci贸n de puestos de trabajo. Es decir, mientras millones de personas se enfrentan a la destrucci贸n masiva de sus condiciones de vida los bancos y las multinacionales, sobre todo las el茅ctricas y las de la energ铆a se preparan para recibir una lluvia de millones.

A nadie se le oculta que la r谩pida extensi贸n de la miseria es preludio de grandes explosiones sociales. Tambi茅n es evidente que el Gobierno asiste impasible al desastre que se vislumbra sin adoptar las m铆nimas medidas para enfrentarlo.

 Un cataclismo para la clase obrera y para los sectores populares frente al que no se han tomado las medidas m谩s imprescindibles.

 El estupor de los primeros meses ante las duras consecuencias de la epidemia ha dado paso a la constataci贸n del hecho innegable – excepto para quienes se tapan no s贸lo la boca, sino el cerebro – de que, mientras se multiplican los informes que revelan la causalidad esencialmente social de la pandemia, ni el gobierno “progresista”, ni los gobiernos auton贸micos han adoptado medidas perentorias imprescindibles, aunque ten铆an la capacidad legal de hacerlo.

Ni me sit煤o en teor铆as conspiratorias, ni hablo de medidas revolucionarias.

He aqu铆 algunos datos.

1潞. En el 谩mbito sanitario, el gobierno central y los auton贸micos:

 No han intervenido recursos – personal e instalaciones – de la sanidad privada, ni de la industria farmac茅utica, ni de las empresas fabricantes de material necesario como respiradores, equipo de protecci贸n individual o mascarillas para ponerlos al servicio de las necesidades m谩s acuciantes de la poblaci贸n. Las requisas, intervenciones y ocupaciones de empresas privadas estaban previstas en los art铆culos 8 y 13 del R.D. de Estado de Alarma del mes de marzo[3] y ninguna de ellas ni se adopt贸 entonces, ni nadie habla de ellas ahora, cuando seg煤n ellos mismos dicen, nos encaminamos al colapso sanitario Cuando desde el inicio de la pandemia se hablaba de enormes carencias de personal en la sanidad, no han tomado medida alguna, 隆en 9 meses! para convocar ofertas p煤blicas de empleo con condiciones laborales dignas. Estas convocatorias deber铆an servir para incentivar el regreso de las decenas de miles de profesionales sanitarios que emigraron tras encadenar a帽os de contratos basura o para evitar, como est谩 sucediendo, la cascada de bajas por depresi贸n o estr茅s en una sanidad p煤blica sobresaturada. No han extendido de facto el derecho a la atenci贸n sanitaria a las personas inmigrantes sin papeles que siguen – a pesar de acumular todos los factores de riesgo social – sin tener acceso a la tarjeta sanitaria. Los gobiernos auton贸micos, con la complicidad del gobierno central, han hecho posible que toda la financiaci贸n adicional que se dispuso para la sanidad acabara en manos de empresas privadas (Ribera Salud, Indra, Telef贸nica, Pascual, etc), mediante la subcontrataci贸n de servicios diversos.

 2潞 En el 谩mbito social, el gobierno central:

 Aprob贸 una medida estrella, el Ingreso M铆nimo Vital, cuya inoperancia da idea de lo ocurrido en otros sectores. Tras superar un laberinto burocr谩tico, tarea casi imposible para la inmensa mayor铆a de las personas solicitantes, m谩s del 60% de cerca de un mill贸n de solicitudes, han sido rechazadas [4]. No se han paralizado los desahucios. Mas de un mill贸n ejecutados desde 2008[5], y en plena pandemia asiste impasible al drama humano cotidiano de dejar a las personas con menos recursos en calle5. En el Estado espa帽ol se produce un suicidio cada 2,5 horas[6], buena parte de ellos por causas relacionadas con el desempleo y los desahucios[7]. Mientras, seg煤n cifras oficiales, hay 3,5 millones de viviendas vac铆as, con un importante porcentaje en poder de los bancos que promueven los desahucios. El 30 de septiembre venc铆a la moratoria relativa al pago de hipotecas, de alquileres y suministros de agua, luz y electricidad contemplada en anteriores decretos[8]. El nuevo decreto de Estado de Alarma de 25 de octubre no la ha renovado; es decir, los bancos y las grandes multinacionales del agua, la luz y la electricidad tienen v铆a libre otorgada por el gobierno que “no deja atr谩s a nadie” para ejecutar nuevos desahucios y para cortar los suministros de bienes indispensables para la supervivencia a quienes de ahogan en la pobreza y en la enfermedad. El pago s贸lo se aplaz贸 a partir de marzo y ahora llegan los recibos de golpe. No ha reforzado el sistema educativo, ni para garantizar las m谩s elementales medidas de seguridad, ni para permitir que el alumnado de los barrios obreros – afectados por cuarentenas sucesivas – pueda seguir las clases telem谩ticamente. Tras m谩s de 27.000 muertes de personas mayores no se han incautado las residencias privadas convertidas en aut茅nticos “morideros” por obra de una voracidad empresarial que ha actuado y sigue actuando en connivencia con la pasividad de las administraciones. El clamor popular reclamando al Gobierno una Ley que regule el sector no ha tenido resultados[9]. Nada se ha hecho para mejorar la situaci贸n de miseria de las personas pensionistas, sobre todo de las mujeres, que adem谩s, en muchos casos, resultan ser quienes financian a sus familias. M谩s de seis millones de personas cobran pensiones inferiores a los 950 euros mensuales. El dato brutal es que mientras el n煤mero global de pensiones ha aumentado, desde enero a octubre de 2020 el n煤mero de pensiones m铆nimas ha sufrido una important铆sima disminuci贸n, exactamente 49.646. Esta cifra casi multiplica por 10 el descenso sufrido por este grupo en 2019, que fue de 9.195 personas. Sin duda, este dato refleja, una vez m谩s, que la vulnerabilidad ante la Covid no es la edad, sino la pobreza. No ha adoptado medida alguna que obligara a gobiernos auton贸micos y municipales a la mejora del transporte p煤blico en las grandes ciudades para evitar las aglomeraciones (en Madrid la frecuencia de paso de trenes en el metro en hora punta llega a ser superior a los 10 minutos) que son, obviamente, los mejores caldos de cultivo para la transmisi贸n del Covid 19. Las condiciones en las que se realiza el transporte desde los barrios obreros, en los que se acumulan todos los factores de riesgo, al puesto de trabajo donde reina el patr贸n y la seguridad se supedita al beneficio, hacen que las medidas preconizadas para evitar contagios parezcan una broma macabra.

 Y mientras, los medios de comunicaci贸n dedican m谩s del 80% de su tiempo a extender el miedo a la pandemia.

 Radios, peri贸dicos y televisiones vomitan a todas horas datos y m谩s datos, la mayor铆a incomprensibles y carentes del m铆nimo rigor, aderezados con an谩lisis de tertulianos y de supuestos expertos, todos en la misma direcci贸n. El resultado es la creaci贸n de sentimientos de p谩nico, de miedo a tener la m铆nima relaci贸n social y de inseguridad ante todo lo que suponga salir de casa, que colonizan las cabezas de millones de personas. Todo ello sin que en tan largas horas dedicadas al tema se informe de la situaci贸n en Cuba, en Vietnam o en China, pa铆ses en los que la pandemia est谩 controlada yen los que la poblaci贸n ha vuelto a sus relaciones sociales habituales.

Dado que todos los grandes medios de comunicaci贸n son propiedad, directa o indirectamente, de las mismas multinacionales y bancos que gestionan la crisis a su mayor beneficio, caben pocas dudas acerca de que la creaci贸n de un estado de miedo generalizado y de preconizaci贸n del aislamiento social es el ambiente m谩s propicio para conjurar lo que m谩s temen: que la clase obrera y los sectores populares den un pu帽etazo en el tablero.

El miedo y la creaci贸n de una psicosis de guerra – las ruedas de prensa con militares y guardias civiles serv铆an directamente a ese objetivo – son el mejor instrumento para disciplinar a las masas y para neutralizar, mediante la criminalizaci贸n, cualquier desobediencia o resistencia.

Si a ello le a帽adimos el discurso que desde el gobierno “progresista” se extiende a los sectores populares proclives a la movilizaci贸n a trav茅s de sus alguaciles pol铆ticos y sindicales subvencionados, de que no se debe criticar al PSOE, ni a Podemos, porque peor es que venga la derecha, el control social est谩 garantizado. Las 煤nicas movilizaciones admisibles son aquellas dirigidas contra los gobiernos del PP.

Ese es el servicio fundamental que presta al capital, Podemos y en general la auto-proclamada izquierda institucional: controlar el estallido de la revuelta social cuando en enero los ERTEs acaben y comience la cascada de empresas en bancarrota.

Y la funci贸n ha empezado. Ante las brutales cargas policiales contra la juventud vallecana, con varias personas heridas y detenidas, que exhib铆a su conciencia de clase frente a la segregaci贸n impuesta a los barrios obreros gritando “menos polic铆a y m谩s sanidad”, la Federaci贸n Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, con fuerte presencia de Podemos e IU, envi贸 e lsiguiente twit: En Vallecas se han producido disturbios en los que las asociaciones de vecinos no tienen nada que ver”.

En los 煤ltimos d铆as las movilizaciones de j贸venes ocurridas en varias ciudades se han sancionado desde Podemos atribuy茅ndolas a la extrema derecha o a posiciones negacionistas, adelantando la criminalizaci贸n de la protesta y, precisamente, la utilizaci贸n de la alarma al servicio del control social. Todo ello en un intento de ocultar la evidencia de que en momentos en los que la miseria y la desesperaci贸n invaden a millones, es precisamente la supuesta izquierda institucional, d茅bil y cobarde, la que alimenta el fascismo.

 La lucha de clases no se confina.

 Desde todas las instancias del poder, desde los aparatos represivos a los medios de comunicaci贸n, se preparan para hacer frente a rebeliones sociales que sin duda van a producirse.

Cuando el hambre y la desesperaci贸n se extienden sin que, como he argumentado, los gobiernos adopten siquiera las medidas m谩s elementales para paliarlas, no se puede caer en el juego de quienes pretenden confinar la resistencia y la movilizaci贸n social, por la v铆a de la criminalizaci贸n.

Es preciso que desde posiciones de independencia de clase se desenmascare la complicidad del gobierno “progresista” y de sus agentes pol铆ticos y sindicales con la estrategia de la oligarqu铆a nacional y europea, mientras deja sumirse en la miseria y la desesperaci贸n a millones de personas de la clase obrera y peque帽os y medianos empresarios condenados a la ruina m谩s absoluta.

En este momento no son suficientes cr铆ticas abstractas al capitalismo o a las clases dominantes. Dos l铆neas de trabajo, 铆ntimamente conectadas, deben regir la acci贸n dirigida a enfrentar l煤cidamente el cataclismo que se avecina.

Por un lado es necesario “identificar cu谩l es el elemento que m谩s 鈥渄estroza鈥 a siniestro y hasta a diestro; cu谩l es el elemento sobre el que se puede acumular m谩s fuerza en contra y que, adem谩s, sea un pivote sobre el que descansa todo el sistema; es decir, aquel elemento que, si logramos desprendernos de 茅l, habremos dado pasos de gigante para acabar con el capitalismo. Este no es otro que el capital financiero, al que urge expropiar de nuestras vidas y contra el que hoy entran en contradicci贸n la mayor铆a de sectores populares”[10].

Es de gran importancia que frente al poder de la banca, que objetivamente aniquila no s贸lo a la clase obrera, sino a peque帽os y medianos empresarios, se pueda construir una alianza que impida que este sector alimente las filas del fascismo.

Por otro lado, es decisivo que se activen de manera unitaria espacios de organizaci贸n y de movilizaci贸n, creando desde la base estructuras de poder popular, de defensa intransigente de la vida en todas sus facetas y de preparaci贸n para el duro periodo de confrontaci贸n de clase que cada vez est谩 m谩s cerca.

 

[1]https://news.un.org/es/story/2020/02/1469232

[2]https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/pymes-destruccion-empleo-despidos_0_1408959747.html

[3]https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2020-3692

[4] https://confilegal.com/20201027-el-laberinto-del-ingreso-minimo-vital-mas-del-60-de-las-solicitudes-son-rechazadas/

[5]https://afectadosporlahipoteca.com/2020/01/28/desde-2008-se-han-producido-1-002-000-desahucios/

[6]https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=5006

[7]https://www.elsaltodiario.com/vivienda/relacion-suicidios-desahucios

[8]https://elderecho.com/la-prorroga-la-moratoria-hipotecaria-alquiler-prohibicion-cortes-suministro-vence-miercoles

[9]https://marearesidencias.org/

[10]https://redroja.net/articulos/informe-politico-octubre-2020/




Fuente: Lahaine.org