November 10, 2022
De parte de Indymedia Argentina
198 puntos de vista

El estado mundial: 

lo que nos ofrecen los due帽os del mundo

Luis E. Sabini Fern谩ndez
La globocolonizaci贸n es nuestra cuesti贸n, principal y urgente 
(agradeceremos siempre a Frei Betto su capacidad de s铆ntesis).

Hace apenas medio a帽o procur茅 describir ese proceso, 1 y c贸mo incide en nuestras vidas cotidianas, intensificadas por la pl茅tora comunicacional y diversos aspectos, atractivos como nunca antes, aunque con una carga de destructividad tambi茅n sin precedentes. Hoy vamos a tratar de rastrear este proceso hist贸ricamente, y veremos 鈥渓a soluci贸n鈥 a los problemas del poder omn铆modo que nos ofrecen quienes son sus titulares. Porque desde hace d茅cadas, escuchamos voces intelectuales reclamando 鈥済obierno mundial鈥. No es posible exagerar el unicato estadounidense de 1945. Ya lo subray贸, premonitoriamente James Burnham desde 1941. 2

Si ya hab铆a elementos como los que captara Burnham, el desenlace de la 2GM despej贸 totalmente posibles inc贸gnitas: poderes colonialistas hasta entonces decisivos, como el brit谩nico, se hab铆an agotado (para no mencionar diversos niveles de aplastamiento de otros colonialismos europeos y del derrotado asi谩tico; el japon茅s).

La Sociedad de Naciones, auspiciada desde Europa se extingu铆a sin grandeza y sin retorno, y la minor铆a con el poder en EE.UU. redise帽a una nueva red internacional; la ONU, ahora a su servicio (aunque albergando una inc贸gnita desde su mismo inicio, en una entidad pol铆tica relativamente nueva; la URSS).

En 1946 un emigrado h煤ngaro, Imre R茅v茅sz, anglificado Emery Reves, bi贸grafo de W. Churchill y por ello con puerta franca en todos los pasillos del flamante poder mundializado, escribe un ensayo, 鈥減ropio de la hora鈥; The Anatomy of Peace (Anatom铆a de la paz). (3)

Reves, representativo del esp铆ritu de la nueva c煤spide pol铆tica mundial, lo tiene claro: liquidar las soberan铆as nacionales, 鈥渃ausa de la anarqu铆a en las relaciones internacionales鈥, para ceder el paso a 鈥渦n orden legal universal鈥.

All铆 est谩 el meollo: suprimir los estados nacionales, suprimir sus soberan铆as; que 鈥渓as naciones se regulen no por tratados, sino por ley鈥 [sic]. Reves entiende que 鈥渂ajo el presente sistema de soberan铆a nacional todos los pa铆ses est谩n inevitablemente orientados hacia el totalitarismo鈥 (no sabemos porqu茅 una ley 煤nica no nos orientar铆a a煤n m谩s decisiva y radicalmente hacia lo totalitario鈥.).

Reves, desde el epicentro planetario conseguido en 1945 nos 鈥渋lumina鈥; desde la (煤nica) luz hacia las tinieblas. Todo el lenguaje de este servidor de la nueva ideolog铆a es el de 鈥榣a luz contra las tinieblas鈥. Ingredientes: religi贸n y ciencia, por partes iguales. Una desenfadada exhortaci贸n a seguir la 煤nica voz leg铆tima, la de la paz; el manido recitado de la paz de los vencedores.

Tuvimos que dejar pasar 鈥渓a coexistencia pac铆fica鈥, los tiempos de Nikita Jruschev y John F. Kennedy, por ejemplo, para que con el colapso sovi茅tico, ya muy a fines de los 鈥80, renaciera la misma aspiraci贸n al unicato estadounidense, ahora inextricablemente unido al Estado de Israel.

Este regreso de 鈥渕uertos vivos鈥, que el pensamiento progresista con tintes antinorteamericanos (y simpat铆as difusas por 鈥渆l socialismo鈥) hab铆a prematuramente tirado 鈥渁l basurero de la historia鈥, reaparece con la misma inflexi贸n de la primera hora; dogm谩tica e imperial. Lo hemos visto, por ejemplo, en numerosos documentos, como los redactados por los neocons, expresi贸n pr铆stina de este 鈥渘uevo tiempo鈥, empe帽ados en recuperar aquel unicato de 1945. Tal vez el m谩s significativo sea The Project for the New American Century, que lleva por t铆tulo principal, con una sem谩ntica militar o securitaria: Rebuilding America鈥檚 Defenses. Setiembre 2000. (4)

Cuando apenas hab铆an pasado 12 meses de la exhortaci贸n de esta craneoteca con semejante paper, a valerse de un operativo por el estilo del de Pearl Harbor 5 (que fue el que 鈥減ermiti贸鈥 a EE.UU. inmiscuirse en la 2GM), sobreviene el doble atentado de las Torres Gemelas y el Pent谩gono (11 set. 2001). Que repercute en la instauraci贸n de una 鈥済uerra global de EE.UU. al terrorismo鈥, ocupando m谩s y m谩s 谩reas continentales.

Pero volvamos a 1946. Reves pasa revista a los inabarcables cambios tecnol贸gicos de los 煤ltimos cien a帽os: 鈥淧or miles de a帽os las comunicaciones de pueblo a pueblo dependieron de la fuerza animal; luego, en un siglo, vinieron el ferrocarril, el autom贸vil y el avi贸n de propulsi贸n a chorro: El cambio creado por el industrialismo no tiene paralelo en la historia de la humanidad鈥. Y tras esta verificaci贸n, certera, sobreviene el dise帽o geopol铆tico: 鈥淣uestra naci贸n [sic] es el centro inconmovible alrededor del cual gira cuanto existe.鈥 [sic, sic]

Un sincericidio del h煤ngaro, devenido american. El encandilamiento producido por la modernidad galopante, seguir谩 todav铆a un tiempo hasta que las mentes m谩s l煤cidas empiecen a captar los frutos envenenados del desarrollo desenfrenado, ambientalmente nefasto.

Valido de esta fe elemental, Reves no tiene recato en proponer la abolici贸n de las soberan铆as nacionales: 鈥淸鈥 mientras todas estas naciones soberanas retengan sus soberan铆as [鈥 ser谩n inevitables los conflictos violentos entre pueblo y pueblo y no podremos contar jam谩s con la esperanza de ver realizada la seguridad mundial.鈥

Reves, adelanta en los 鈥40 los 鈥渞eg铆menes de seguridad nacional鈥, que difundir谩 el imperio norteamericano en d茅cadas posteriores. Intenta adem谩s avanzar bas谩ndose en lo que para 茅l es la ciencia: 鈥渄ebemos tratar de llegar a un m茅todo [鈥 m谩s cient铆fico.鈥 Que para Reves consiste en prescindir de 鈥渓os puntos fijos creados por la imaginaci贸n para la propia conveniencia [nacional]鈥. Y resume: 鈥渆s necesario limitar la soberan铆a de las naciones y establecer un gobierno mundial.鈥 Rubrica: 鈥淣o hay la menor esperanza que podamos resolver de otra manera ninguno de los problemas vitales de nuestra generaci贸n.鈥

En 1946, con el ascenso de EE.UU. a la condici贸n de l铆der mundial (entonces 煤nico, exclusivo, aunque ese per铆odo se cortar谩 abruptamente con el ingreso 鈥渟orpresa鈥 de la URSS al club at贸mico, en 1949), la desnudez del planteo de Reves nos se帽ala el pensamiento oculto de los cr谩neos de la geopol铆tica estadounidense.

Un sugerente detalle que apunta Reves es que no hace falta que los estados democr谩ticos renuncien a su soberan铆a por la sencilla raz贸n de que no la tienen. 鈥淪贸lo un estado totalitario o fascista es soberano鈥, sosten铆a. Tambi茅n en aras de la universalidad asoma la intolerancia y el margen cero a la diferencia, porque: 鈥渘ing煤n Estado Miembro podr谩 retirarse de las Naciones Unidas ni ser expulsado de la Organizaci贸n鈥.

Con el tiempo, las competencias y las complicaciones, esa estrategia 鈥搕an pr铆stina en 1946鈥, ir谩 recubri茅ndose de mantos suntuosos de democraticidad y coprotagonismo. Particularmente, a trav茅s de la red de organizaciones e instancias onusianas. (6)

En 1946, pod铆amos todav铆a ver al rey desnudo. O casi. Vemos desde entonces, como el norte de un 鈥済obierno mundial鈥 toma un sitio relevante, parcialmente eclipsado durante el per铆odo de 鈥渓as (dos) superpotencias鈥, y se revigoriza, como vimos, desde los 鈥90, ante el colapso sovi茅tico, y c贸mo en los muy 煤ltimos a帽os toma nuevo impulso, ahora con la meta puesta en la Agenda 2030.

En nuestro tiempo, el Foro Econ贸mico Mundial, como 鈥渓iga mundial鈥 de los think tanks, su presidente Klaus Schwab, su secretario ideol贸gico, Yuval Harari, junto a Bill Gates y el plantel de los billonarios 鈥搎ue buscan a menudo convertirse ya no solo en mecenas de nuestro tiempo sino en los administradores de la soberan铆a humana鈥 est谩n postulando un (el) gobierno mundial; reeditando por en茅sima vez el ya se帽alado anhelo. El Reves de 2022 se llama Luigi Ferrajoli y con optimismo digno de mejor causa nos quiere hacer creer que un 鈥渃onstitucionalismo planetario鈥, una 鈥淐onstituci贸n de la Tierra鈥, nos asegurar谩 el fin de los padecimientos, de las hambrunas, de las sequ铆as, de la producci贸n de desechos cada vez m谩s incontrolables. (7)

Desde mediados del siglo XX, y significativamente, siempre articulando el 鈥減royecto鈥 de un gobierno mundial con la ONU, se urdieron varios dise帽os y propuestas. (8) En general, tales proyectos postulan la creaci贸n de una conciencia mundial y planetaria, y la eliminaci贸n de nacionalismos, ideolog铆as confrontadas y creencias religiosas exclusivistas que separan a los hombres.

Siempre la misma interrogante: 驴c贸mo creer que las injusticias generadas con tanta desigualdad de tratamientos como existen en el mundo, desaparecer谩n s贸lo porque habr谩 un 煤nico agente dispensador (de justicia, de bondad)?

En los muy 煤ltimos a帽os ha sobrevenido un cambio sustancial. Ya no se trata de proyectos pol铆ticos te贸ricos o de 鈥渂uenas intenciones鈥. 

La instaurada pandemia de 2020 nos muestra el alcance pr谩ctico de 鈥渦n gobierno mundial鈥 y nos deja vislumbrar sus rasgos. En primer铆simo lugar, la llamada pandemia Covid 19 ha revelado nuestra ignorancia

como especie para enfrentar o atender una enfermedad, un agente pat贸geno jam谩s claramente delineado. El gobierno mundial sanitario de la OMS se hizo sentir en buena parte del mundo; y sus medidas han expresado viejos conocidos nuestros: ignorancia, reluctancia al examen cr铆tico y p茅simo manejo.

Por cierto que la ignorancia no es delito y puede explicar muchos traspi茅s. Pero las instituciones sanitarias oficiales, tanto nacionales como onusianas, se han negado, por ejemplo, a discriminar o intentar discriminar al menos cu谩ntos muertos ha generado el Covid 19 y cu谩ntos el desfondamiento del sistema sanitario con sus falencias asistenciales, a menudo mortales. Nos tememos que los muertos resultados del miedo, de las omisiones, ignorancias y aplazamientos, son muchos m谩s que los diagnosticados con Covid 19 propiamente dicho. Pero es apenas una impresi贸n; nos faltas cifras para cuantificarlo.

En resumen, esta primera plasmaci贸n de un 鈥済obierno mundial鈥 (aunque limitado a un 谩rea, de salud, mejor dicho de enfermedad), ha dejado a los autoasumidos benefactores de la humanidad en inmejorables condiciones para avanzar. Puesto que se ha demostrado que a la humanidad se la puede mover, llevar y traer, encerrar y dosificar, con miedo. Chocolate por la noticia. Lo nuevo, empero, es el volumen sin precedentes de tales operaciones.

En el cap铆tulo sanitario, todav铆a hay muchas 鈥渃uentas pendientes鈥: episodios tipo muerte s煤bita 驴han proliferado tras la pandemia?鈥 驴o tras las vacunaciones?; 驴porcentaje de episodios como pulmon铆as, a menudo bilaterales, han aumentado tambi茅n tras las vacunaciones masivas? Nos faltan otra vez estad铆sticas. Los recuentos parecen cosecharse de acuerdo con las convicciones de quien los haga; los superadaptados a la 鈥渧erdad oficial鈥 insisten en que si bien las inoculaciones no impiden los contagios y la difusi贸n del Covid 19 (no son realmente vacunas y por lo tanto, han mentido) aten煤a sus efectos mortales; los refractarios a una inoculaci贸n de la cual mucho m谩s se ignora de lo que se sabe, temen que una serie de s铆ntomas y secuelas de las inoculaciones nos deje m谩s en territorio de enfermedad que de salud.

Hay, adem谩s, much铆simas investigaciones boicoteadas que comprueban la impudicia, la angurria, la deshonestidad intelectual de grandes corporaciones farmac茅uticas en demasiados rubros, y demasiadas veces鈥

El mundo m茅dico parece estar sumi茅ndose en una esquizofrenia de mundos paralelos: las reparticiones oficiales siguen 鈥渋nform谩ndonos鈥 de los casos y las muertes Covid y de la presunta eficacia de las inoculaciones; investigadores y m茅dicos independientes nos informan de la colusi贸n progresiva entre las transnacionales farmac茅uticas y su rendimiento cremat铆stico y la salud de la poblaci贸n. Y producen informes y abordajes que cuestionan radicalmente la medicina oficial.

Por ejemplo, hace pocos d铆as la gobernadora de Alberta, Daniella Smith, uno de los estados constituyentes de Canad谩, pidi贸 p煤blicas disculpas a los 鈥渘o vacunados鈥, a los que resistieron las inoculaciones, reconociendo que hab铆an sido decisiones pol铆ticas (vale decir, no cient铆ficas ni sanitarias). Smith se desliga ahora (m谩s vale tarde鈥) de la pol铆tica nacional canadiense, una de las m谩s duras obligando a las inoculaciones para poder trabajar, por ejemplo, y que por ello mismo, tuvo m谩s resistencia desde la poblaci贸n. (9) Asegur贸 que se lamenta 鈥減or todos los que han sido inapropiadamente sometidos a discriminaci贸n鈥; por el Estado. Y prometi贸 amnistiar a quienes fueron multados o arrestados.

Por nuestras latitudes, estamos esperando: cuando un juez probo en Uruguay, pidi贸 pruebas de solvencia cient铆fica a laboratorios bajo sospecha, el gobierno c贸mplice a todo mandato global y corporativo y renuente al uso del sentido com煤n, revoc贸 autoritariamente esa decisi贸n judicial.

Al creciente divorcio entre la medicina oficial y la medicina cr铆tica, hay que agregarle una crisis asistencial en general, con plazos de atenci贸n cada vez m谩s insensatos (y literalmente pat贸genos). Y esto no es un asunto local o nacional; nos suena generalizado, como la influencia del Big Pharma en todo el planeta. (10)

Lo que llamamos esquizofrenia dentro de la medicina, entre defensores de la verdad oficial del Covid 19 y sus detractores, podemos extenderla al mundo de la ideolog铆a pol铆tica. Lo cient铆fico que enarbola la ortodoxia cov铆dea como propia (condici贸n que tambi茅n nos damos como propia los cr铆ticos a la definici贸n de Covid19 como pandemia), se ha desplazado a otras 谩reas, como la pol铆tica propiamente dicha. Porque la idea de 鈥済obierno mundial鈥 se pretende cient铆fica, como vimos con Reves, en los 鈥40. Y vemos que la OMS y sus principales referentes como Bill Gates, se pretenden cient铆ficos.

El pensamiento cr铆tico, de izquierda, se ha considerado tambi茅n cient铆fico. Y aquella izquierda que se ha plegado ahora al Big Pharma tambi茅n; combaten el terraplanismo, sostienen. Con lo cual 鈥渆l gobierno mundial鈥 adviene por v铆a doble; desde la derecha m谩s consolidada y desde una cierta izquierda. Pagan tributo a un tecnooptimsimo ingenuo, pero arrasador.

Se trata de una izquierda orgullosamente cosmopolita y transnacional que reivindica incondicionalmente 鈥渆l progreso cient铆fico鈥. Entre otros rasgos, tambi茅n hace clave ideol贸gica de la cuesti贸n de g茅nero (planteando una merecida cr铆tica al machismo que deriva, empero, en algo habitual; tirar al bebito con el agua sucia). En nuestras latitudes, lo vemos en la generalidad de los movimientos pol铆ticos progresistas (frenteamplismo en Uruguay, kirchnerismo en Argentina, Apruebo Dignidad en Chile), con significativas l铆neas de expansi贸n comunicacional; Le Monde diplomatique, www.rebelion.org, Viento Sur, P谩gina 12, para nombrar apenas algunas.

Esta peculiar izquierda, que se presenta como 煤nica, es de hecho eurocentrista y enarbola esa pol铆tica de g茅nero como herramienta de achique demogr谩fico (aunque no expl铆cito). (11) Procurando resolver el desborde poblacional humano, que algunos consideramos insensato, mediante una soluci贸n atroz.

Este conglomerado progre que se autocalifica 鈥渄e izquierda鈥 feminista, y m谩s que feminista, feministe y antiheterosexual, pand茅micocientificista, se separa decisivamente de otra izquierda que advierte cr铆ticamente el giro transnacionalista y megacorporativo, que siempre enfrent贸.

Esta profunda divisi贸n del pensamiento otrora cr铆tico lleva a su vez a nuevas confluencias. Una izquierda antitransnacional, defensora de 鈥渓a escala humana鈥 y enemiga de los megaproyectos鈥 postula un cierto localismo, un rasgo que hasta recientemente hab铆a caracterizado a corrientes conservadoras, y por consiguiente de derecha. Esta izquierda antitransnacional, globalif贸bica, postula cierto conservacionismo (no confundir con conservadurismo). Pero las l铆neas se entremezclan: as铆 como fan谩ticos de los privilegios econ贸micos se autocalifican hoy de 鈥渓ibertarios鈥 (un t茅rmino que hasta recientemente se ligaba a cierto democratismo pol铆tico, enfrentado a opciones autoritarias), en varias cuestiones se 鈥渞ealinean los planetas鈥.

La italiana Giorgia Meloni, l铆der del fascismo italiano actual plantea: 鈥溌縋or qu茅 la familia es un enemigo? 驴Por qu茅 la familia es tan aterradora? Hay una sola respuesta a todas estas preguntas. Porque nos define. Porque es nuestra identidad. Porque todo lo que nos define es ahora enemigo de quienes quieren que ya no tengamos identidad [鈥. 鈥淓ntonces atacan la identidad nacional, atacan la identidad religiosa, atacan la identidad de g茅nero, atacan la identidad familiar. No me puedo definir como italiana, cristiana, mujer, madre. no.鈥

鈥淒ebo ser ciudadano x, g茅nero x, padre 1, padre 2. Debo ser un n煤mero. Porque cuando sea s贸lo un n煤mero, cuando ya no tenga identidad ni ra铆ces, entonces ser茅 el perfecto esclavo a merced de los especuladores financieros. El consumidor perfecto.鈥 (12)

La defensa de la pareja humana, de la familia humana, de la heterosexualidad, del amor al terru帽o, recogido por una derecha tambi茅n ella globalif贸bica coincide, siquiera puntualmente, con postulados 鈥渋zquierdistas鈥 del pensar globalmente, actuar localmente.

Meloni se aferra a un dios, en general ajeno al pensamiento y la cr铆tica de izquierda, m谩s bien renuente y refractaria a las religiones institucionalizadas, monote铆stas, pero un sentimiento religioso pante铆sta, en cambio, es sumamente caro a ciertas actitudes vitales de lo que se considera 鈥渋zquierda鈥, lo cual nos hace pensar que dentro del arco de la resistencia a la globalizaci贸n absoluta existen abismos pero no necesariamente infranqueables.

Tenemos que barajar conceptos y consignas y dar de nuevo: como internacionalista no me opongo a todo nacionalismo (s贸lo al opresor). Y s铆 me opongo al cosmpolitismo indiferenciado que establece un v铆nculo directo entre el individuo y el 鈥済obierno mundial鈥. Dif铆cil entrever mayor arbitrariedad, mayor abismo, mayor opresi贸n. La transnacionalizaci贸n barre toda particularidad defendiendo una ubicuidad digital que nos transforma tambi茅n a nosotros, habitantes de este planeta, en algoritmos.

A medida que se profundiza 鈥渓a decadencia del imperio americano鈥, presenciamos un empuje de la ofensiva imperial. No necesariamente bajo la bandera de las cincuenta estrellas, tambi茅n bajo ropajes globales, mundialistas, o pseudotales, como la OTAN, el FMI, la OMS, el PNUD, la UNESCO. Y no menos importante, a trav茅s del idioma.

La lengua inglesa ha cumplido un papel fundamental en el desarrollo del imperio american.

Y junto con otras ofensivas medi谩ticas y sensibles a lo largo del s XX, como la f谩brica de hacer mundos de Hollywood, nos hemos convertido en cierta medida, como el resto del mundo, en espejo (claro que deformante) del American Way of Life (Awol).

La cuesti贸n resulta entonces c贸mo sustraernos a ese canto de sirenas. Nuestra 煤nica defensa es, una vez m谩s, aprender a pensar. Con cabeza propia, lo m谩s propia posible. Para eso, ni la derecha recalcitrante que lig贸 su destino con el imperio en constante unificaci贸n, ni la izquierda progresista, que liga su destino a todos los avances con ropaje cient铆fico (aunque a menudo sean meramente tecnol贸gicos) producidos por el poder establecido en tiempos modernos, nos convence.

Pensar localmente ha sido basti贸n, en general, de pensamientos de derecha. Como los de Igor Shafarevich o Alexandre Dugin en Rusia, o de la ya citada Meloni. Sin embargo, en esa constelaci贸n, tenemos que aprender a distinguir lo que aceptamos como valioso; un pensamiento cient铆fico pero anticientificista, la defensa de la escala peque帽a para preservar el ambiente (achicando los ritmos enloquecidos de cambios tecnol贸gicos, cada vez m谩s ajenos a nuestras dimensiones humanas, finitas). Y m谩s en general, una conciencia cr铆tica que esquem谩ticamente hemos atribuido demasiado tiempo a 鈥渓a izquierda鈥 que ha dilapidado esa potencial intelectual. Por ejemplo, Laurent Guy茅not constituye un ejemplo formidable de pensamiento cr铆tico (no de izquierda, m谩s bien cristiano).

鈥淟a preponderancia estadounidense鈥 (que un intelectual org谩nico del american power, George Kennan, se afanaba en preservar en favor de EE.UU, como Noam Chomsky lo ha explicado abundantemente en sus textos), ha generado mecanismos de preservaci贸n del poder propio, instaurando o apoyando sociedades 鈥渕od茅licas鈥 que funcionen como escaparates ideol贸gicos del sistema vigente. Costa Rica en Am茅rica Central, Uruguay, en la del Sur, Suecia en Europa, Taiw谩n o Corea del Sur en Asia, Israel en el Cercano Oriente, Sierra Leona o Liberia en 脕frica鈥

Sabemos que pensar con cabeza propia es m谩s f谩cil decirlo que hacerlo. Este largo episodio de pandemia Covid 19 lo rubrica, una vez m谩s. Pero tambi茅n sabemos que el deterioro planetario, provocado fundamentalmente por la hybris tecnocapitalista avanza, 隆y c贸mo!

Seremos cada vez m谩s puestos a prueba: si concedemos mantenernos entre algodones tecnol贸gicos, admitiendo que la globalizaci贸n siga devastando nuestro entorno, hasta ir alcanzando nuestras vidas, o si el instinto de conservaci贸n nos permitir谩 ver riesgos para nuestra especie, y no s贸lo el de nuestros techos particulares.

Si entrevemos una l铆nea de resistencia compartida, nuestra pol铆tica tendr铆a que ser luchar por la defensa de la igualdad entre seres humanos, pero no la igualdad, sin derechos, de cuartel, sino la de la igualdad de derechos.

Notas

2 La revoluci贸n de los directores, Editorial Sudamericana, Bs. As., 1967.
3 Harper & Brothers, N.Y., 1946. En castellano, editado en forma condensada por Selecciones del Reader鈥檚 Digest, n o 11, 1946. De all铆 provienen las citas.
4 Este documento lleva la firma de m谩s de una veintena de intelectuales como Irving Kristol, los hermanos Fred y Donald Kagan, Thomas Donnelly, Gary Schmitt, David Epstein, Eliot Cohen, Mark Lagon, James Lasswell y otros.
5 La sucesi贸n de episodios de falsa bandera es tan frondosa en la historia de EE.UU. que el ataque nip贸n al apostadero naval estadounidense en el archipi茅lago de las Hawai ha sido insistentemente tratado como una celada de los mandos norteamericanos a los japoneses, una suerte de gambito naval. Incluyendo en el costo, la vida de miles de marineros estadounidenses.
6 Sobre este aspecto, es muy llamativo el cambio de la ONU, es decir de EE.UU., respecto de la Uni贸n Sudafricana; su condici贸n de figura clave en la fundaci贸n de la ONU result贸 鈥渋nconveniente鈥, por su cada vez m谩s insostenible racismo expl铆cito. Otro sincericidio.
8 Una superreglamentarista de los norteamericanos G. Clark y L. Sohn (1958); otra de Bertrand Russell, Has Man a Future? [驴Tiene futuro la humanidad?] en 1961; Iniciativa de Estocolmo para la Seguridad Global y la Gobernanza, Suecia, 1991; propuesta ante la ONU de la comunidad Baha鈥檌 en el mismo sentido, 2018, entre otras. Gobernanza pas贸 a ser la voz-anhelo del gobierno mundial, de un mundo tranquilizado.
10 Un cap铆tulo aparte merece el tratamiento sufrido por un pa铆s, Hait铆, a manos de la ONU, de la OMS y el vergonzoso papel de sus intervenciones militares, con destacamentos de diversos estados nacionales (cuya calidad no se destaca respecto de sus realidades nacionales 鈥渄e origen鈥). As铆, un destacamento de un pa铆s perif茅rico, Nepal, gener贸 en Hait铆 una epidemia de c贸lera con decenas de miles de muertos y millones de afectados, porque ese destacamento contamin贸 las aguas de lugar en que se hab铆a acantonado). ONU/OMS tard贸 a帽os en reconocerlo; escalofriante ejemplo de 鈥渕edicina de estado mundial鈥. Hait铆 es un pa铆s peque帽o con pocos millones de seres humanos en condiciones muy, muy precarias. Valga recordar para verg眉enza nuestra, que en ese mismo, desgraciado pa铆s, el destacamento onusiano del Uruguay llev贸 a cabo variados actos de corrupci贸n (cayendo aun m谩s bajo que otros destacamentos nacionales, tampoco estimables).
11 El achique demogr谩fico no solo se escamotea sino que presenta una contradicci贸n: en el mismo momento, muy reciente, en que la poblaci贸n europea occidental est谩 disminuyendo a pasos agigantados, esta pol铆tica de g茅nero no hacen sino ahondar esa tendencia, por cierto muy distinta a la presente en las zonas m谩s empobrecidas del planeta.
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Fuente: Argentina.indymedia.org