January 9, 2022
De parte de SAS Madrid
275 puntos de vista


Las decisiones pol铆ticas y sanitarias tras la explosi贸n de 贸micron suponen, de hecho, una f贸rmula diferente para afrontar la COVID-19 que implica una vigilancia menos estrecha. 

Coincidiendo con el inicio de 2022, son varias las se帽ales que apuntan a que Espa帽a ha inaugurado un cambio en la manera en la que afronta la pandemia de COVID casi dos a帽os despu茅s de su estallido. Una sexta ola disparada por la variante 贸micron pero con el efecto amortiguador de las vacunas ha llevado a las autoridades sanitarias a avanzar hacia un giro de guion, empujadas por la saturaci贸n de la red de vigilancia y la atenci贸n primaria que se han visto desbordadas ante los r茅cords de incidencia registrados, y ante el riesgo de que los aislamientos sean inasumibles para el sistema.

Las medidas tomadas por Sanidad y las comunidades aut贸nomas caminan en esta direcci贸n y oficializan una vigilancia menos estrecha, caracterizada por cada vez menos control sobre los casos salvo si son graves o requieren ingreso hospitalario. A la eliminaci贸n de las cuarentenas de los contactos vacunados se ha sumado el acortamiento de los aislamientos de diez a siete d铆as y una nueva forma de manejar los contactos: el rastreo se reduce a 谩mbitos considerados de riesgo, como las residencias, y se prioriza la realizaci贸n de pruebas a pacientes vulnerables o con s铆ntomas graves. Adem谩s, los menores de 12 a帽os solo tendr谩n que hacer cuarentena si los positivos en su clase superan los cinco.

De fondo sobrevuela el debate sobre si, llegados a este punto, es pertinente saltar a un escenario que apunte hacia la gesti贸n de la COVID como una enfermedad m谩s com煤n, como la gripe, aunque los epidemi贸logos coinciden en que a煤n es pronto y, sobre todo, en que no es una decisi贸n que deba tomarse sin haber pasado el pico de la sexta ola. En la pr谩ctica, sin embargo, los acuerdos pol铆ticos y sanitarios parecen dirigirse a esa transici贸n. Es m谩s, la propia ministra de Sanidad, Carolina Darias, justific贸 la medida de reducir los d铆as de aislamiento de positivos asegurando que nos encontramos “ante un punto de inflexi贸n”. El presidente del Gobierno, Pedro S谩nchez, ahond贸 sobre esa idea este viernes ante el Comit茅 Federal del PSOE: en su discurso destac贸 que la COVID-19 se ha convertido en un virus con el que hay que “aprender a convivir”, por lo que “debemos adaptar nuestra respuesta institucional y social a las actuales caracter铆sticas de esta enfermedad”. 

La autogesti贸n de la pandemia

Lo que asumen los expertos es que la l贸gica que hay detr谩s es la de “minimizar lo m谩ximo posible el impacto de la COVID en las bajas laborales”, que pueden comprometer la prestaci贸n de servicios esenciales y la din谩mica econ贸mica, y “por la propia saturaci贸n del sistema”, cree Daniel L贸pez-Acu帽a, exdirector de Acci贸n Sanitaria en Crisis de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS). Ante la enorme avalancha de casos, m谩s de 100.000 al d铆a en la 煤ltima semana, “los sistemas de detecci贸n y atenci贸n primaria han colapsado y el propio desbordamiento ha inclinado todo a dejar de ser totalmente exhaustivos y focalizarnos en casos m谩s graves”, a帽ade el epidemi贸logo Pedro Gull贸n.

Otra cosa, consideran, es “un cambio de estrategia global”, que, de darse, “probablemente ser铆a a nivel internacional y no local” y que tendr铆a que “hacer part铆cipe a la poblaci贸n general”, cree Gull贸n. “Esta situaci贸n a medias es una situaci贸n de desborde; son peque帽os atisbos de que las cosas quiz谩s podr铆an hacerse diferentes, pero en el mismo marco: intentamos llegar a todos los casos, pero como no llegamos, movemos la responsabilidad hacia la gente, lo que conlleva a una individualizaci贸n de la gesti贸n“, apunta el epidemi贸logo.

Una especie de ‘s谩lvese qui茅n pueda”, cree Anna Llupi脿, epidemi贸loga del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal): “No hay manera de acceder a la atenci贸n primaria y no est谩 mal que haya test particulares, pero se est谩 dejando en manos de la gente el rastreo, la atenci贸n y el autodiagn贸stico, que es algo que adem谩s genera desigualdad”.

La autogesti贸n de la pandemia y las 煤ltimas decisiones tomadas lleva aparejado otro efecto: la incidencia acumulada, que supera los 2.500 casos por cada 100.000 habitantes, no representa totalmente la realidad de los contagios debido al infradiagn贸stico. Y aunque la situaci贸n es muy diferente ahora, al estar amortiguada por las vacunas y la menor gravedad de la variante 贸micron, la sexta ola est谩 teniendo efecto en los hospitales: todav铆a a la espera del reflejo de los contagios de Nochevieja en los ingresos, el n煤mero de pacientes hospitalizados supera el de las dos olas anteriores, aunque est谩 muy lejos de los m谩ximos de hace un a帽o, cuando a煤n la poblaci贸n no estaba inmunizada.

En este escenario, hay voces que no ven otra opci贸n que que sean los propios infectados quienes, por ejemplo, avisen a sus contactos: “El autorrastreo era necesario porque es inasumible por el n煤mero de positivos, adem谩s, no se puede tener a los sanitarios de primaria llamando a pacientes sanos. Se ha puesto el foco en el paciente de riesgo y vulnerable. Siempre he defendido el rastreo, pero cuando llegas a incidencias tan altas, no se puede hacer y hay que poner las fuerzas donde sean m谩s eficaces”, opina Olga Mediano, neum贸loga del Hospital Universitario de Guadalajara. En este sentido, Gull贸n asume que “con las incidencias que hay ahora mismo es imposible pensar en hacer seguimiento al 100% de los casos”.

Los impactos sociales

Para algunos expertos “el problema ha sido dejar que lleguemos hasta aqu铆”, en palabras de Daniel L贸pez-Acu帽a, que cree que deber铆an haberse tomado medidas que contribuyeran a impedir la explosi贸n de la sexta ola. Sin embargo, a estas alturas poner sobre la mesa restricciones parece cada vez m谩s dif铆cil. Y ejemplo de ello fueron los escollos que hubo a finales de noviembre para aprobar el 煤ltimo sem谩foro COVID, al que no van asociadas limitaciones, y que revelan el complicado equilibrio entre los criterios epidemiol贸gicos, pol铆ticos, econ贸micos y sociales, sin olvidar que cada vez la poblaci贸n est谩 m谩s exhausta.

“En el ideal querr铆amos cortar todas las cadenas de transmisi贸n, pero hay que pensar tambi茅n en los impactos sociales y eso debe asentarse en una realidad. Tendremos que ver qu茅 efecto hospitalario termina teniendo esta ola“, apunta Gull贸n, consciente del escenario de incertidumbre en el que est谩 inmersa Espa帽a.

Una de las medidas que se han tomado precisamente teniendo en cuenta las consecuencias sociales, y econ贸micas, ha sido la reducci贸n de los aislamientos de los contagiados a siete d铆as, en base a una evidencia cient铆fica a煤n limitada. Tambi茅n fue esta la l贸gica de la eliminaci贸n de las cuarentenas para contactos vacunados: “Si estamos en 70.000 contagios diarios y cada positivo genera cinco contactos estrechos, en diez d铆as tienes a 3,5 millones de personas aisladas. Nos quedar铆amos enseguida sin fuerza de trabajo en algunos sectores esenciales”, esgrim铆a Fernando Rodr铆guez Artalejo, catedr谩tico de Medicina Preventiva y Salud P煤blica de la Universidad Aut贸noma de Madrid.

La epidemi贸loga Anna Llupi脿 considera que “existe mucha confusi贸n y no se ha comunicado bien”. “No se habla claramente, no se dice que el Estado ha asumido esto por temas de productividad y se hacen recomendaciones en base a los periodos en los que se puede seguir contagiando”, cree la experta, que pone otro ejemplo: “Al mismo tiempo que se reducen cuarentenas, hay un toque de queda en Catalunya. Es muy poco proporcional”.

Llupi脿 es de las voces que piensa que, a pesar del desbordamiento del sistema, a煤n hay posibilidad de “repensar el rastreo y mejorar los sistemas de vigilancia” para evitar que lo que algunos llaman la convivencia con el virus acabe siendo “una normalizaci贸n del da帽o”. “Es como si estuvi茅ramos aceptando que todo esto nos lo podemos permitir, y eso me parece poco ambicioso”. Para Gull贸n la reflexi贸n pasa por el planteamiento de si “nos seguir谩 interesando detectar al 100% de los casos y hacer vigilancia intensiva o pasaremos a una fase distinta”. Y eso, asegura, depender谩 de “qu茅 impacto poblacional puede tener no cortar toda la transmisi贸n”. Un debate, dice, “nada sencillo” y que, de darse, insiste, deber谩 ser una vez pase el pico de la sexta ola.

Enlace relacionado ElDiario.es 09/01/2022.




Fuente: Sasmadrid.org