November 26, 2021
De parte de SAS Madrid
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Las personas que creen haber tenido COVID-19 驴son m谩s propensas a padecer s铆ntomas persistentes, aunque en realidad no hayan estado infectadas? Es la provocadora pregunta que intentaba responder un estudio publicado este mes en la revista JAMA Internal Medicine cuyas conclusiones han generado gran controversia debido a las enormes limitaciones del trabajo y sus posibles malinterpretaciones.

Los investigadores analizaron una cohorte de m谩s de 26.000 personas en Francia, a las que realizaron una prueba de anticuerpos previa a la campa帽a de vacunaci贸n, entre mayo y noviembre de 2020, para ver si hab铆an pasado la infecci贸n. M谩s tarde se les pregunt贸 si cre铆an que hab铆an tenido COVID-19 en los 煤ltimos seis meses y si hab铆an padecido s铆ntomas que hubieran durado m谩s de ocho semanas.

Los resultados mostraron una asociaci贸n entre pensar que se hab铆a tenido COVID-19 y padecer s铆ntomas persistentes, pero no entre dicha creencia y los resultados de la prueba. Los autores no llegan a sugerir que la COVID persistente sea un fen贸meno psicosom谩tico, pero s铆 que puede haber otros mecanismos en juego. Por eso, piden cautela a la hora de tratar a estos pacientes.

“Los m茅dicos deber铆an tener cuidado antes de atribuir s铆ntomas a la COVID persistente y los investigadores deber铆an considerar mecanismos que no sean espec铆ficos del SARS-CoV-2”, explica a elDiario.es el investigador de la Universidad de Par铆s (Francia) y coautor del estudio C茅dric Lemogne.

El investigador aclara que sus resultados “no aportan evidencias” de que los s铆ntomas de la COVID persistente “sean debidos a mecanismos cognitivos y conductuales”, pero que “son consistentes con esta hip贸tesis”. Sin embargo, es f谩cil extraer del estudio la conclusi贸n de que todo est谩 en la cabeza de estos pacientes.

“驴Es la COVID persistente real siquiera?”, se preguntaba el investigador de la Escuela de Medicina Yale F. Perry Wilson en un comentario publicado en Medscape. Su respuesta, y la de la mayor铆a de la comunidad acad茅mica, es un rotundo “s铆”.

Un estudio problem谩tico

El estudio publicado en JAMA Internal Medicine ha sido considerado problem谩tico por muchos motivos. El catedr谩tico em茅rito de Estad铆stica Aplicada de la Universidad Abierta de Reino Unido Kevin McConway se帽alaba en declaraciones al Science Media Centre que el estudio no permite averiguar qu茅 fue antes, si el huevo o la gallina.

“No hay forma de saber si la gente que cre铆a que hab铆a tenido COVID-19 lo pensaba porque hab铆a tenido s铆ntomas duraderos 鈥搚 los s铆ntomas provocaron la creencia鈥 o si la gente que pensaba que hab铆a padecido COVID-19 previamente era m谩s propensa a reportar s铆ntomas persistentes 鈥搚 la creencia provoc贸 los s铆ntomas鈥”, explicaba McConway. “O, m谩s probablemente, una mezcla de ambas posibilidades”.

“Si la creencia impulsa los s铆ntomas de la COVID persistente, confirmarla [mediante los resultados de una prueba de anticuerpos] aumentar铆a las probabilidades de sufrir estos s铆ntomas”, suger铆a el investigador de la Universidad de Kent (Reino Unido) Jeremy Rossman.

Otros investigadores critican que los participantes recibieran el resultado de la prueba de anticuerpos antes de responder al cuestionario. Ir贸nicamente, el 58% de quienes recibieron un test positivo dijeron, a pesar de eso, que no cre铆an que hab铆an sido infectados. Esto plantea la duda de si entendieron los resultados o no confiaron en ellos, pero tambi茅n abre la puerta a una de las mayores cr铆ticas al trabajo.

En realidad, el estudio mostr贸 que creer que se ha tenido COVID-19 es un mejor predictor de los s铆ntomas de COVID persistente que tener una infecci贸n confirmada… por una prueba de anticuerpos.

Creencias versus anticuerpos

La sensibilidad del test serol贸gico utilizado a la hora de detectar anticuerpos era de un 87%, y su especificidad para no dar falsos positivos, del 97,5%. Seg煤n calcula Wilson, esto quiere decir que “m谩s de la mitad de los positivos son falsos”, lo cual “diluye sustancialmente” la posibilidad de asociar el resultado de la prueba con la COVID persistente. En otras palabras, podr铆a decirse que la conclusi贸n del estudio es que las creencias personales son un mejor predictor que la propia prueba de anticuerpo.

Lemogne es consciente de estas limitaciones y advierte de ellas, pero defiende que la serolog铆a “es una herramienta poderosa” a nivel poblacional. “Es digno de menci贸n que, en aquellos que cre铆an haber tenido COVID-19, reemplazar los resultados de las pruebas de anticuerpos por un diagn贸stico [confirmado previamente] por otro test o por un m茅dico dio resultados similares”.

Tambi茅n asegura que tuvieron en cuenta la hip贸tesis de que una respuesta d茅bil por parte de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 es precisamente un factor de riesgo para la COVID persistente. “De ser as铆 habr铆amos visto una interacci贸n negativa que sugiriera que una creencia positiva estaba m谩s asociada con s铆ntomas persistentes en aquellos con una serolog铆a negativa que en quienes mostraron una prueba positiva, pero no es el caso”.

La ciencia de la COVID persistente tiene un problema

A pesar de estas y otras limitaciones, hay investigadores que piensan que el estudio tiene algo que aportar. “Es probable que la COVID persistente tenga m谩s de una causa”, escrib铆a el urgenci贸logo y divulgador Jeremy Faust. “Para muchos, la causa ser谩 el propio SARS-CoV-2. Para otros, los s铆ntomas ser谩n un resultado del trauma de la pandemia, solo o en combinaci贸n con otras enfermedades que habr谩n pasado sin diagnosticar durante la pandemia”.

Esta es una alarmante posibilidad que los autores del estudio de JAMA Internal Medicine plantean: “Los resultados sugieren que los s铆ntomas persistentes no deber铆an ser autom谩ticamente adscritos al SARS-CoV-2; una evaluaci贸n m茅dica completa puede ser necesaria para evitar atribuir s铆ntomas err贸neamente al virus”.

Otros investigadores ya han planteado que la calidad de los estudios sobre COVID persistente es problem谩tica debido, entre otros factores, a la ausencia de grupos de control, el estudio de cohortes de pacientes hospitalizados 鈥攎谩s propensos a las secuelas鈥 y a una definici贸n vaga que recientemente la OMS ha tratado de precisar.

Por otro lado, el m茅dico Adam Gaffney, que defiende la necesidad de ser m谩s cautos y cr铆ticos con la COVID persistente, criticaba en redes sociales que el estudio de Lemogne no haya obtenido la misma atenci贸n medi谩tica que “preprints incompletos, an茅cdotas y estudios sin control”.

“Hay mucha desinformaci贸n que no ofrece contexto”, explicaba en una entrevista a Science el investigador del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos Michael Sneller. “Ves un titular que dice que la psicosis es un nuevo s铆ntoma de la COVID persistente y resulta que la historia es sobre una 煤nica persona. Algunos pacientes me dicen que pasan seis, ocho horas al d铆a en redes sociales [leyendo sobre este tema]. Creo que eso no siempre es bueno”.

Si el SARS-CoV-2 no provocara s铆ntomas persistentes en un porcentaje de pacientes ser铆a excepcional, sobre todo en aquellos que sobreviven a un ingreso en UCI. La pregunta es si esto tiene lugar en un n煤mero inusualmente alto de personas en comparaci贸n con otras infecciones similares, pero tambi茅n si estas secuelas son m谩s frecuentes de lo que pens谩bamos ahora. 

Es por ello que algunos expertos piensan que la COVID persistente ha revelado un “punto ciego” de la medicina o, incluso, que “la medicina occidental ha alcanzado un punto de crisis”. Investigadores como Sneller trabajan para dise帽ar estudios rigurosos y con controles que “eliminen el ruido de fondo” para, as铆, ayudar a sus pacientes.

Enlace relacionado ElDiario.es (24/11/2021).




Fuente: Sasmadrid.org