January 28, 2021
De parte de Arrezafe
241 puntos de vista


[fragmento] Traducción
del inglés: Arrezafe

Vídeo
original completo aquí.

Pensemos
en esto. Una de las cosas que hace toda comunidad, que normalmente
desconoce, pero que la conforma, es lo siguiente. Toma una parte de
sus miembros, –si es una comunidad de cien, toma 20, si se trata de
una comunidad de 50.000, toma X–, y asigna a esas personas una
función específica: usar su cerebro y sus músculos para hacer
cosas, para tomar cosas de la naturaleza, digamos que un árbol para hacer una
silla, una oveja para hacer una prenda de lana, o lo que sea. Pero en la sociedad hay muchas
personas que no están obligadas a hacer nada de
eso. Algunas de ellas son inmediatamente reconocibles: a un niño de
dos años no se le va a pedir que haga eso que llamamos trabajo, y por por razones comprensibles, tampoco a otra de 89.

Lo cual significa que en toda sociedad, dice Marx, las personas que
realizan el trabajo siempre han de producir más de lo que ellas mismas  consumen,
de lo contrario, muchas personas que forman parte de esa sociedad no podrían sobrevivir. De alguna manera tiene que haber un
excedente producido por quienes trabajan, para que a aquellas que no
trabajan: niños, ancianos, enfermos y otros, se les proporcione
alimento, ropa y vivienda, imprescindibles para vivir.

Marx dice. Lo que ocurre es que cada sociedad difiere en el modo de organizar y administrar este excedente que la clase trabajadora produce. (La palabra que utilizan los marxistas para denominar dicho excedente, en el cual centran su atención, es plusvalía).

Así
pues, toda sociedad produce un excedente. En lo que difiere una
sociedad de otra es en determinar quién produce el excedente, quién decide su
cuantía y quién la manera de trasladar dicho excedente, de las
personas que lo produjeron a las personas que lo necesitan para
vivir, pero que no participan en su producción. Cómo se resuelven todas
estas cuestiones y cómo moldean la política, la cultura, el arte y
la música…

En
otras palabras, si quieres entender la política, la cultura, el
arte, la música, la historia, será mejor que entiendas algo tan
básico como la producción y distribución del excedente. Eso se llama, en el marxismo, análisis de clase. La clase de las personas que
producen el excedente, en relación con la clase de las personas que viven merced a su distribución.

Solo
para daros una idea ilustrativa. He aquí una posible forma de hacerlo. Las
personas que producen un excedente pueden, ellas mismas reunidas en asamblea,
decidir qué hacer con él. Y lo distribuyen entre los bebés, los
ancianos, los músicos y entre cuantos ellos piensen que ha de ser distribuido. ¿Que quieren
tener a alguien que toque la mandolina mientras trabajan, alguien a
quien habrá que alimentar y proveer de lo necesario?, pues destinan
parte del excedente a ello.

Pero
podríamos tener un sistema diferente. Podríamos tener un sistema en
el que la gente que produce el excedente fuesen, vamos a darle un
nombre: esclavos. Oooh… Entonces sabemos enseguida quién se
apropiará del excedente ¿no? El amo. ¿Y quién decidirá qué hacer con
el excedente? El amo, que es quien lo posee. 
Es
una configuración muy distinta en la que, puedes estar seguro, el
amo distribuirá ese excedente de manera diferente a como lo harían
los trabajadores si dispusieran de él. 

Una
cooperativa obrera significa que los trabajadores que producen el
excedente son las mismas personas que deciden qué hacer con él. Y
eso establece la diferencia frente al capitalismo, la esclavitud o el
feudalismo.

En
la esclavitud, los esclavos producen este excedente que los amos se
apropian y distribuyen. En el feudalismo, los siervos producen un
excedente del que los señores se apropian y distribuyen. En el
capitalismo, los empleados producen el excedente del cual el
empleador se apropia y decide qué hacer con él.

La
revolución, la idea marxista, dice: tenemos que deshacernos de esta
dicotomía. No más de todo esto. No queremos esclavitud, no queremos
servidumbre y tampoco queremos proletariado asalariado. Porque no
queremos que una pequeña minoría, amo, señor o empresario, decida
cuál es y qué se va hacer con el excedente, cuando las personas que lo
han producido quedan excluidas de dichas decisiones. Esta es una
cuestión fundamental.

Lo
mismo para los agricultores. Por ejemplo, podríamos tener una
agricultura realizada por esclavos y amos. Eso es lo que tuvimos en
el sur de Estados Unidos durante mucho tiempo. Teníamos el algodón,
por ejemplo, cultivado por esclavos, y amos, que se apropiaban del
excedente e hicieron bellísimas mansiones que aún hoy podemos ver
allá en Luisiana. Hicieron lo que les dio la gana con el excedente.
Los esclavos lo produjeron, los amos decidieron cómo usarlo. O en el caso de Francia, donde los campesinos produjeron un enorme excedente del que los
señores feudales se apropiaron y usaron para construir el Palacio de
Versalles, que hoy puedes visitar como turista y maravillarte. ¿Y
qué? ¿Creéis que los campesinos que se partieron el culo entonces
habrían empleado el excedente en hacer un jardín como ese, para que
tres personas se pasearan por él cada cuatro noches? No, no, no
habrían hecho eso.

Jeffrey
Bezos recolecta el excedente de cientos de miles de personas
involucradas en la monumentalmente importante tarea de entregar
paquetes
. Es un repartidor de paquetes. Es la persona más rica del
mundo porque, ¡obviamente, cualquier sociedad racional querría
regalar una inmensa fortuna a alguien que entrega paquetes! Pero,
seamos justos, entrega paquetes… ¡velozmente! Así pues, ¡por
supuesto que debería tener ciento cincuenta mil millones de dólares!
Es el número uno en la lista de multimillonarios de Bloomberg.
Recientemente se divorció de Mackenzie, su esposa, y en virtud del
divorcio ella obtuvo treinta y nueve millones, por lo que se
convierte en la 22ª persona más rica del planeta por ser su ex
esposa.

Dicho así, entre nosotros, ¿pensáis que si los trabajadores que producen el
excedente para Amazon, toda esa gente que lleva tu paquete
rápidamente a tu casa, se unieran para decidir qué hacer con ese
excedente que su trabajo ha producido, creéis que se lo darían al
señor Bezos para que…? Por cierto, una de las cosas que él, muy
entusiasmado, está haciendo. Está organizando un viaje planetario,
quiere ir a la luna y está gastando una fortuna para desarrollar los cohetes que lo llevarán hasta ella. Oooh…

¿Creéis
que la gente que suda en sus talleres haría eso, gastar el excedente
en la construcción de un cohete que lleve a ese hombre a la luna?

Mi
esperanza es que los estadounidenses,  testigos de esta
situación, probablemente digan: ¡Sí¡ !Échenle de aquí!




Fuente: Arrezafe.blogspot.com