March 7, 2021
De parte de SAS Madrid
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脫scar L贸pez asegura que desde Pol铆ticas Sociales no se particip贸 en la elaboraci贸n de esos documentos, en contra de lo que asegur贸 Carlos Mur, el alto cargo que los firm贸 digitalmente.

– El exgerente de la Agencia Madrile帽a de Atenci贸n Sociosanitaria se帽ala que los protocolos eran de “obligado cumplimiento” y se帽ala que s贸lo se medicaliz贸 la residencia de La Paz, la primera con un brote de coronavirus.

La Asamblea de Madrid acogi贸 este viernes una nueva sesi贸n de la comisi贸n de investigaci贸n sobre el drama vivido en las residencias de la regi贸n durante la primera ola de la pandemia. En la agenda, tres comparecencias. Sin embargo, todas las miradas estaban puestas en la primera. Era la de 脫scar 脕lvarez, quien fuera gerente de la Agencia Madrile帽a de Atenci贸n Sociosanitaria (AMAS), dependiente de la Consejer铆a de Pol铆ticas Sociales, durante todos aquellos duros meses. Su intervenci贸n en el 贸rgano parlamentario era especialmente relevante. En la sesi贸n anterior, el alto cargo que firm贸 el conocido como Protocolo de la verg眉enza, le situ贸 como una de las dos personas del departamento dirigido entonces por Alberto Reyero que hab铆a participado en la elaboraci贸n de estos documentos. Un extremo que, sin embargo, 脕lvarez rechaz贸 con firmeza en repetidas ocasiones a lo largo de la sesi贸n. M谩s de hora y media de preguntas y respuestas en las que desminti贸 que se hubiera llevado a cabo una medicalizaci贸n de los centros sociosanitarios de car谩cter p煤blico, rechaz贸 la tesis de que se consultase a los familiares sobre la derivaci贸n o no de residentes y desliz贸 que los protocolos puestos sobre la mesa eran, a su entender, de obligado cumplimiento.

Cuando el reloj ya hab铆a sobrepasado las 9.45 horas, el exgerente de la AMAS entr贸 en la sala y tom贸 asiento en la mesa de comparecientes. Tras una breve intervenci贸n de Vox, el grupo que le hab铆a llamado a la comisi贸n, tom贸 la palabra Paloma Villa, diputada de Unidas Podemos. Pocos minutos tard贸 la parlamentaria en intentar ahondar en la brecha que durante la primera ola de la pandemia existi贸 entre la Consejer铆a de Sanidad y la Consejer铆a de Pol铆ticas Sociales. Primero lo intent贸 pregunt谩ndole por los motivos de su dimisi贸n en junio. “Problemas f铆sicos y ansiedad tremenda por lo vivido”, respondi贸 脕lvarez. “驴Y tuvieron algo que ver las relaciones que ten铆a Pol铆ticas Sociales con Sanidad? 驴Ustedes se sent铆an escuchados?”, intent贸 la diputada de la formaci贸n morada. “Durante ese tiempo mantuvimos una relaci贸n continua con Sanidad, con Hacienda… Ha habido temas en los que se nos ha hecho m谩s caso y otros en los que meno, porque ha sido tal la locura que hubo durante aquellos d铆as…”, contest贸 el exgerente del AMAS. Los minutos continuaron corriendo. Y el compareciente segu铆a sin despejar una de las principales cuestiones que sobrevolaban su declaraci贸n en la C谩mara.

Su declaraci贸n era fundamental para aclarar algunos aspectos del conocido como Protocolo de la verg眉enza, que imped铆a la derivaci贸n a hospitales de los mayores que viv铆an en residencias cuando ten铆an un determinado nivel de dependencia o de deterioro cognitivo. El 28 de mayo, dos d铆as despu茅s de que infoLibre desvelase la segunda versi贸n del Protocolo, la presidenta madrile帽a tuvo que responder en la Asamblea a una pregunta sobre dicho documento. “No hay tal orden. Hay una filtraci贸n de un borrador. Eso es todo”, asegur贸 Ayuso sin inmutarse. Tanto la presidenta madrile帽a como su consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, repitieron desde entonces en innumerables ocasiones esa teor铆a del borrador. Sin embargo, la declaraci贸n la pasada semana en la comisi贸n de quien fuera durante la primera ola de la pandemia director de Coordinaci贸n Sociosanitaria del Ejecutivo regional, Carlos Mur, tir贸 por tierra la falsa teor铆a difundida por tierra, mar y aire. En su intervenci贸n, reconoci贸 haber firmado digitalmente dichos protocolos, con fecha 18, 20 y 24 de marzo.

Sin embargo, a partir de ah铆 su estrategia pas贸 por restar valor a los documentos e implicar a Pol铆ticas Sociales en su elaboraci贸n, asegurando que en su elaboraci贸n participaron “dos personas” de esta consejer铆a, en referencia al gerente y coordinador m茅dico de la Agencia Madrile帽a de Atenci贸n Sociosanitaria. En este asunto, los dos socios del Gobierno, Ciudadanos y PP, tienen intereses contrapuestos. Mientras que los naranjas tratan de defender la gesti贸n de su entonces consejero, Alberto Reyero, los conservadores buscan salvar tanto al titular de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, como a la propia presidenta, Isabel D铆az Ayuso. Por eso, fue la diputada de Ciudadanos, Ana Isabel Garc铆a, la que hizo la pregunta que todos estaban esperando: “驴Usted particip贸 en la elaboraci贸n?”. La respuesta de 脕lvarez en este sentido fue contundente. “No”, dijo sin apenas dudarlo. Algo en lo que quiso volver a institir en el turno de preguntas final la diputada socialista, Purificaci贸n Causapi茅, para que quedara meridianamente claro. La respuesta fue la misma. Un “no” rotundo. “Lo 煤nico que se hizo fue perfilar la denominaci贸n de caso. Pero por supuesto que no se particip贸 en la elaboraci贸n”, sentenci贸.

脕lvarez tambi茅n dej贸 claro que en el departamento dirigido por Reyero siempre mostr贸, desde el primer momento, su disconformidad con los protocolos excluyentes. As铆, explic贸 que en una reuni贸n celebrada el 21 de marzo se le detall贸 al entonces consejero el contenido de los protocolos y los temoresa que estos pudiesen provocar situaciones discriminatorias. “Tal cual se establece, evidentemente eran contrarios a la ley”, desliz贸 脕lvarez. Al d铆a siguiente, cuenta, el consejero manifest贸 su desacuerdo. Lo hizo a primera hora de la ma帽ana, a trav茅s de un correo electr贸nico dirigido a su hom贸logo de Sanidad con copia al entonces viceconsejero de Pol铆ticas Sociales, Javier Luengo, y al propio Carlos Mur, quien durante su comparecencia en comisi贸n asegur贸 que aquel d铆a no recibi贸 ning煤n email directamente de Reyero. Se olvid贸, como evidenci贸 este diario, que el entonces director de Coordinaci贸n Sociosanitaria respondi贸 a aquel correo electr贸nico. Pero, adem谩s, el compareciente dej贸 claro que Reyero no fue el 煤nico que manifest贸 su disconformidad: “La directora general del mayor tambi茅n lo manifest贸 de una forma clara posteriormente”.

Consultas a las familias y protocolos de obligado cumplimiento

Durante su comparecencia la pasada semana, Mur tambi茅n desliz贸 que supuestamente se hab铆a consultado a los familiares sobre las derivaciones de residentes enfermos a hospitales al ser preguntado por el diputado de M谩s Madrid Emilio Delgado sobre si los mayores tuvieron margen para decidir sobre su vida. “Much铆simos casos indudablemente s铆. Depend铆a de su deterioro cognitivo y de la situaci贸n. Y para ello estaban tanto sus familiares, con los cuales se consultaba tanto desde las residencias como desde los m茅dicos que le atend铆an, las propuestas de derivaci贸n y las propuestas de tratamiento“, dijo en un primer momento, si bien al ser repreguntado decidi贸 echar el freno: “Desconozco casos concretos, ser铆a una cuesti贸n de analizar caso a caso”. Por supuesto, 脕lvarez fue preguntado por esta cuesti贸n en concreto. Al fin y al cabo, durante la primera ola hab铆a sido el m谩ximo responsable de los centros sociosanitarios p煤blicos en el territorio. De nuevo, volvi贸 a marcar con su respuesta distancias respecto a las declaraciones que Mur hab铆a hecho en la Asamblea solo una semana antes. 

鈥”Mur dijo que las familias conoc铆an la situaci贸n sanitaria de las personas, que se trat贸 individualmente y que las familias participaron en la decisi贸n de derivarlas o no al hospital. 驴Usted nos puede confirmar que eso pas贸?”, plante贸 Causapi茅.

鈥”Por supuesto que no. Que se individualiz贸, que cada gesti贸n de casos se trat贸 con los geriatras… 驴Pero que esos d铆as se llamara a cada familiar? Entiendo que no, eso es imposible”, zanj贸 el exgerente del AMAS

Los miembros de la comisi贸n de investigaci贸n tambi茅n profundizaron sobre si estos protocolos que llegaron a los centros sociosanitarios eran de obligado cumplimiento. Es una cuesti贸n relevante, en tanto que Mur la utiliza para restar valor al documento con criterios de exclusi贸n que 茅l mismo se encarg贸 de firmar. “No era una orden de aplicaci贸n directa ni de obligado cumplimiento. No pretendi贸 ser una orden administrativa, sino un conjunto de recomendaciones”, dijo el pasado mi茅rcoles quien fuera director de Coordinaci贸n Sociosanitaria. De nuevo, 脕lvarez no lo ve as铆. En su comparecencia, el antiguo responsable de las residencias p煤blicas madrile帽as sostuvo que “como cualquier protocolo o instrucci贸n” esos tambi茅n eran de “obligado cumplimiento” y se ten铆a que “actuar conforme” a lo que dispon铆an. Es algo en lo que coinciden tambi茅n varios profesores de Derecho administrativo y magistrados de lo Contencioso a los que este diario entreg贸 una copia de los documentos para recabar una opini贸n. Los 煤nicos centros a los que no obligaba era a los de titularidad privada.

Medicalizaci贸n de residencias y derivaciones inversas

Tras la segunda ola, el 1 de junio, Reyero resumi贸 en una frase la alternativa que ten铆a la Comunidad de Madrid para no dejar desamparados a los mayores en las residencias: “O el residente va al hospital, o el hospital va a la residencia”. El famoso protocolo imped铆a a los ancianos de estos centros sociosanitarios acudir a los hospitales. De hecho, los datos oficiales del Ejecutivo regional demuestran que del 22 al 25 de marzo, ambos incluidos, el 78% de los decesos de residentes se produjeron sin derivaci贸n hospitalaria. El problema, como puso de manifiesto el entonces consejero de Pol铆ticas Sociales en sus cartas enviadas a su hom贸logo de Sanidad, es que tampoco se medicalizaron los geri谩tricos. “No se trata de otra cosa que de poner en marcha la tan anunciada ‘medicalizaci贸n’ de las residencias, que como bien sabes no es una realidad. Para aquellos enfermos que no pueden ser derivados al hospital y tienen la enfermedad, deben implantarse medidas de hospitalizaci贸n en las propias residencias”, dijo Reyero en una misiva enviada el 31 de marzo, en la que lamentaba que la 煤nica soluci贸n que se hab铆a ofrecido hasta ese momento a Pol铆ticas Sociales era “enviarnos listados de personal sanitario” para que los reclutasen ellos.

Desde Sanidad se repite por activa y por pasiva que estos centros s铆 que fueron medicalizados. Una discrepancia entre ambas partes que se encuentra, b谩sicamente, en la interpretaci贸n que hacen del concepto “medicalizar”. Sobre esta cuesti贸n concreta ya se pronunci贸 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) en un auto de finales de abril: “La solicitud de medicalizar una residencia debe entenderse en este marco normativo como una petici贸n dirigida a la Autoridad Sanitaria auton贸mica competente para que adopte la decisi贸n de ‘modificar el uso’ de estos centros en orden a ‘su utilizaci贸n como espacios para uso sanitario”. Y, por si quedaban dudas, puso un ejemplo muy f谩cil de entender para el Ejecutivo de Ayuso. “Medicalizar una residencia de mayores puede considerarse lo que […] se ha llevado a cabo de forma notoria y p煤blicamente conocida en algunos hoteles de la capital y en el recinto ferial de Ifema“. Un ejemplo al que la diputada de Unidas Podemos se agarr贸 durante para incidir en este asunto.

鈥”驴Durante ese tiempo estuvo alguna residencia medicalizada?”, pregunt贸 la parlamentaria.

鈥”No s茅 a lo que nos referimos con medicalizar una residencia”, respondi贸 el exgerente del AMAS.

鈥”M谩s o menos, lo que hicieron en Ifema o con los hoteles medicalizados. Llevar los recursos necesarios, humanos y t茅cnicos, suficientes para que en un caso dado se convierta en un hospital”, replic贸 Villa.

Fue entonces cuando 脕lvarez dijo que hubo un caso “espec铆fico y especial”, el de la residencia de ancianos La Paz, donde dos d铆as antes de decretarse el estado de alarma se detect贸 un primer brote descontrolado. “Ah铆 s铆 que se pusieron recursos hospitalarios”, dijo el exgerente del AMAS, quien desliz贸 que hab铆a sido una excepci贸n. “Al nivel en que se hizo en La Paz, no fue replicable”, reiter贸 m谩s tarde en respuesta a las preguntas de los socialistas.

Quien fuera responsable de las residencias madrile帽as tambi茅n ha confirmado otra de las preocupaciones que Reyero se encarg贸 de trasladar por carta a Ruiz Escudero el pasado 11 de abril: las “derivaciones” de pacientes dados de alta desde un hospital “que son trasladados a centros residenciales directamente siendo positivos de covid-19”, una situaci贸n que pod铆a provocar “nuevos picos de contagio”. “Me consta que llam贸 alg煤n centro para trasladar a alguna persona desde los hospitales. Ese d铆a lo pongo en conocimiento del consejero”, asegur贸 脕lvarez en la comparecencia. Y concret贸 que en los centros de la Agencia Madrile帽a de Atenci贸n Sociosanitaria hubo “ingresos” procedentes de “alguna residencia” que “cerr贸” y otros que llegaron del hospital de campa帽a de Ayuso, al que apenas fueron derivados residentes 鈥搒贸lo se registraron 23 pacientes de dos geri谩tricos鈥. “Unos residentes que hab铆an trasladado hasta el Ifema y, de all铆, a la AMAS”, dijo sobre estos 煤ltimos.

Los geriatras no estaban de acuerdo con el protocolo de Mur

脕lvarez no fue el 煤nico al que se pregunt贸 en repetidas ocasiones por los famosos protocolos a lo largo de las cinco horas y media de sesi贸n. Esta fue una cuesti贸n que tambi茅n centr贸 buena parte de la tercera, y 煤ltima, comparecencia: la de Javier Mart铆nez Peromingo. En aquel momento, 茅l era el geriatra de referencia en el Hospital Rey Juan Carlos 鈥搇uego suceder铆a a Mur en su puesto鈥. Y el encargado de coordinar la elaboraci贸n de un segundo Protocolo, en este caso mucho m谩s cl铆nico y t茅cnico. De este documento, que es al que recurre la propia Comunidad de Madrid para decir que lo que se mand贸 con criterios de exclusi贸n era un borrador, aunque son dos textos completamente diferentes, se redactaron hasta siete versiones, aunque s贸lo se distribuy贸 por los centros sociosanitarios dos de ellas: la quinta y la s茅ptima.

A lo largo de su comparecencia, Peromingo repiti贸 en varias ocasiones que los geriatras no compart铆an el contenido del primer protocolo, el firmado digitalmente por su antecesor en el cargo. “En el primer correo que env铆a el doctor Mur a las direcciones adjunta varios documentos. Por un lado, el t茅cnico, en el que est谩bamos trabajando nosotros y que siempre fue un borrador, y por otro lado, otro documento manifiestamente diferente“, relat贸 Peromingo, quien dijo que ese otro protocolo puesto sobre la mesa era “m谩s restrictivo”, lo que llev贸 al grupo de geriatras a manifestar al propio Mur que no estaban “de acuerdo” con dicho texto y que cumplir铆an con el que ellos hab铆an pactado.

Enlace relacionado InfoLibre.es 06/03/2021.




Fuente: Sasmadrid.org