June 20, 2021
De parte de La Haine
210 puntos de vista


Europa se yergue sobre millones de cad谩veres justificados en su raz贸n cultural. Prefieren hablar de pueblos sin historia

Lo humano se forja entre humanos. Nada le es ajeno. Su historia, sus costumbres, sus artes, sus ciencias, sus amores, odios y guerras. El planeta es uno, sus habitantes m煤ltiples y diferentes. La mirada del otro nos confiere plenitud, nos permite integrar, saber de los saberes que habitan el mundo. Nos humaniza. Nos hace compartir, respetar, cooperar.

Hoy, el EZLN encarna en su quehacer los principios y valores que dignifican la condici贸n humana. Son una voz de alerta, al tiempo que testimonio de resistencia, lucha e integridad 茅tica. No sucumben a los cantos del poder del dinero. Son trasgresores, por eso asombran y se convierten en referente pol铆tico. Sus acciones no dejan indiferente, conllevan un alto nivel de compromiso. Por ello los persiguen, caricaturizan y criminalizan. Les niegan sus pasaportes, su identidad, les piden hablar lat铆n y griego, leer Homero o Plutarco en perfecta declamaci贸n, es la sociedad criolla. Luego los llenan de tr谩mites, atacan con la burocracia, tratan de impedir que viajen, que muestren la otra cara de M茅xico.

Aquella que asesina en Ayotzinapa, que mata campesinos, militariza, persigue y encarcela a los zapatistas. Que reprime a los maestros, a los defensores de los derechos humanos y l铆deres medioambientalistas. Un territorio hostil para ejercer el periodismo independiente. Acribillando a balazos, responde el poder pol铆tico cuando destapan sus complicidades con los c谩rteles de la droga y el crimen organizado. Baste ver la portada de La Jornada a diario, lleva 1547 y 1494 d铆as pidiendo se aclare y detenga a los responsables pol铆ticos de los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez, respectivamente. Tienen miedo, mucho miedo de ser descubiertos.

Dominadores cautivos presas de su colonialismo interno. Portadores de odio y frustraci贸n, perdidos en su mundo de poder. Fuertes con los d茅biles y sumisos con los poderosos. As铆 son nuestras plutocracias, desde el r铆o Bravo hasta la Patagonia. Hablan ingl茅s y desprecian a sus pueblos, m谩s a煤n si reivindican su condici贸n de tzotziles, tarascos, zapotecos, mayas, mapuches, aymaras, ng枚bes o tupi-guaran铆es.

Oligarqu铆as incapaces de aprehender, viven en el estercolero de su mediocridad. Pero los zapatistas no se han amilanado, han logrado romper el cerco. Emprendieron el viaje a Europa y han tomado tierra en las islas Azores, mismas que hace cinco siglos fueron puente para los viajes de conquista y colonizaci贸n de portugueses y espa帽oles. Hoy no vienen encadenados, ni como esclavos. Se desplazan por voluntad. Lo hacen para dialogar e intercambiar mundos. Tienen interlocutores, los esperan. Hablan una misma lengua, expresan solidaridad y lucha contra el capitalismo.

Sin ninguna duda, su palabra ser谩 escuchada y compartida y sus saberes asombrar谩n a sus escuchas. Los zapatistas han resignificado el lenguaje, le han dado nueva vida, dotado de fuerza. Han liberado las palabras del maltrato y degradaci贸n a la que fueron sometidas por las 茅lites pol铆ticas. En su quehacer, la democracia es mandar obedeciendo.

Nos hablan del buen gobierno, de autonom铆a, de digna rabia, esperanza, amor, del bien com煤n, crean y recrean el mundo. Sin mucho aspaviento han construido un pensamiento emancipador. Esa es su grandeza. Llaman a pensar alternativas a la explotaci贸n capitalista, a la degradaci贸n medioambiental, a enfrentar juntos la crisis planetaria. No imponen dogmas, cuestionan y cuando yerran no disimulan, asumen y avanzan. Los zapatistas nos advierten: el capitalismo, es una hidra de mil cabezas, convierte humanos en monstruos, incapaces de amar, salvo a s铆 mismos. Eg贸latras, mis贸ginos, narcisos, ego铆stas, sectarios. Adjetivos sobran.

El capitalismo acaba con el ser humano, lo empeque帽ece, le resta dignidad. En este viaje los zapatistas se encontrar谩n con una Europa que les dar谩 la bienvenida, es la Europa de los pueblos, la que resiste a los mercaderes, a los megaproyectos, a las trasnacionales. Se ver谩n las caras y reconocer谩n con luchadores curtidos, como ellos, en mil batallas. En medio de una pandemia, unos con cubrebocas y otros con pasamonta帽as. Pandemia que desnuda el ego铆smo de los pa铆ses ricos. La vacuna contra el Covid-19, tiene nombre de especulaci贸n, negocio y empresas farmacol贸gicas. Una lecci贸n para no olvidar. Los zapatistas tomar谩n nota e invitar谩n a conocer su rebeld铆a y sabios como son, escucharan a sus interlocutores. Lo har谩n en un mundo donde lo humano se desvanece bajo la bandera de la explotaci贸n y la criminalizaci贸n del pensamiento.

Seguramente la Europa del colonizador, de los imperios e imperialismo, la que invent贸 Am茅rica, al decir de Edmundo O鈥橤orman, querr谩 seguir demonizando la presencia de los zapatistas, refugi谩ndose en su mentira renovada siglo tras siglo: la superioridad 茅tnica racial de la raza cauc谩sica, blanca y aria, del hombre sobre la mujer y el derecho de conquista. Patente de corso para subyugar y someter a pueblos enteros. Para expoliar sus riquezas, para hacerlos esclavos y traficar con ellos. Genocidio y etnocidio, dos palabras que nos les gusta escuchar a sus banqueros, empresarios, cardenales, obispos o papas, reyes, presidentes de gobierno, sean conservadores o liberales, socialdem贸cratas o progresistas.

La Europa que se yergue sobre millones de cad谩veres justificados en su raz贸n cultural. Prefieren hablar de pueblos sin historia. Cualquier adjetivo es 煤til para justificar su holocausto. Europa conquist贸 el mundo, se hizo occidente y propuso su civilizaci贸n como orden mundial. Los zapatistas llegan para reinventar Europa, para repensar juntos la historia, rescribir sin odio, rencores, ni culpas. Una historia para liberar no para justificar holocaustos en nombre de la civilizaci贸n.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org