December 4, 2021
De parte de La Haine
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Tras el triunfo del fascista Kast en primera vuelta la derecha tradicional en todo su espectro se suma a su campa帽a sin grandes dudas

En menos de seis meses la atm贸sfera pol铆tica chilena ha mutado como una tormenta en un d铆a soleado. El proceso pol铆tico que pari贸 en 2019 la revuelta popular estaba en plena marcha, la Convenci贸n Constitucional avanzaba pese a las no pocas trampas pero las expectativas en el corto plazo se manten铆an en alto. Hasta que revienta la tormenta del 21 de noviembre, con un resultado electoral que invirti贸 de forma pasmosa las anteriores percepciones.

El proceso de cambios, impulsado por la revuelta de octubre del 2019 y encausado en la Convenci贸n, se ha estrellado contra un muro de contenci贸n que ni los convencionales ni los partidos y organizaciones detr谩s de esas transformaciones fueron capaces de ver. Hoy, tras los resultados de las elecciones hay ciertos cabos sueltos que comienzan a formar una sucia madeja.

El triunfo del fascista Jos茅 Kast en la primera vuelta electoral no ha sido un hecho fortuito. Una campa帽a para frenar los procesos de cambios que los medios hegem贸nicos hab铆an preparado y levantado desde inicios de a帽o para generar una percepci贸n de crisis pol铆tica terminal. Desorden, barricadas, terrorismo, narcotr谩fico, delincuencia desatada m谩s un dise帽ado desprestigio de la Convenci贸n. Junto a la prensa corporativa hay que sumar a todo el establishment financiero, desde el Banco Central en adelante, para desacreditar a un Congreso que votaba a favor de los retiros de los fondos de pensiones. El auge de Kast en las encuestas es el efecto de esta panoplia de articulados desastres. Su campa帽a solo amplifica un miedo previamente instalado.

El resultado de las elecciones es la confrontaci贸n. La reinstalaci贸n del Chile del SI o el NO a Pinochet, la polarizaci贸n extrema. Tras el triunfo de Kast la derecha tradicional en todo su espectro se suma a su campa帽a sin grandes dudas. Asume un discurso propio de la guerra fr铆a, con una altisonante advertencia al comunismo, a la p茅rdida de libertades, a pol铆ticas contra la propiedad privada, al adoctrinamiento, la persecuci贸n. Una estrategia vieja pero en tiempos confusos tremendamente efectiva. Es propaganda, es mentira, pero sirve para ganar elecciones.

La mentira es la realidad mediatizada. Las fake news se difunden como la mejor propaganda pol铆tica desde los medios para circular y reproducirse como un virus por las redes sociales. El elector, muchas veces ingenuo, pol铆ticamente ignorante y temeroso de su vida recibe esa informaci贸n en su insoportable distorsi贸n. La mentira, en estos casos, se lee como verdad. Es una atm贸sfera de ruidos ensordecedores que nublan los contenidos y anulan el sentido de la pol铆tica.

La derecha toda, salvo muy escasas y honrosas excepciones, ha apoyado sin titubeos a Jos茅 Kast. Se ha quitado una m谩scara de tolerancia que le resultaba inc贸moda. Ha cerrado filas no solo por un candidato m谩s rentable pol铆ticamente que el malogrado exministro de Pi帽era Sebasti谩n Sichel, sino que ha abrazado desde antes del 21 de noviembre una propuesta regresiva y negacionista. De la noche a la ma帽ana la derecha chilena borra todos los dif铆ciles avances en el respeto de los derechos humanos durante los 煤ltimos treinta a帽os.

Si en el discurso recoge el hoy artificioso discurso anticomunista de la guerra fr铆a, en los contenidos, en el sentido de la pol铆tica, demuestra comodidad y carencia de verg眉enza al arropar a un l铆der y un programa de abiertos rasgos de intolerancia fascista que reniega las violaciones a los derechos humanos, los derechos de las mujeres y de los pueblos originarios, es abiertamente homof贸bico, rechaza los consensos cient铆ficos del cambio clim谩tico y mira con desconfianza a la ONU. Aquella l铆nea que divid铆a a la derecha de la ultraderecha no es m谩s que una l铆nea m贸vil, una expresi贸n ret贸rica. 

Esta derecha no es nueva. Es una vieja conocida, es el verdadero gen de la oligarqu铆a chilena, que cruza toda la historia y la riega de sangre con su intolerancia, la discriminaci贸n, el supremacismo de clase y la defensa de sus privilegios a cualquier precio. Este mismo gen se reproduce hoy, tambi茅n, como bien observamos, no s贸lo en los votos por el Rechazo, sino, y principalmente, desde los movimientos de capital en los centros financieros, en la l铆nea editorial descarada de sus medios de prensa, en todo el espectro de inversionistas y sus operadores pol铆ticos. La derecha se desnuda para exhibir su verdadero poder, que no es otro que la violencia. Los elogios y cari帽os de Kast a las fuerzas armadas y carabineros responden a esta cl谩sica estrategia. 

En esta escena, el 煤nico voto posible es contra Kast y contra el modelo de pa铆s instalado por Pinochet y consolidado en la Constituci贸n que tanto defiende. No solo en contra de su insistencia en reforzar el r茅gimen neoliberal sino por ,y especialmente, en su reivindicaci贸n de la dictadura c铆vico militar y el discurso que niega o relativiza las violaciones a los DDHH. Votar contra Kast es defender a los pueblos originarios y los alcances hacia su autodeterminaci贸n y los avances democr谩ticos, aunque sean escasos, de los 煤ltimos treinta a帽os. Es darle curso y prioridad a los cambios canalizados a trav茅s de la Convenci贸n Constitucional.

El triunfo de Kast sobre Boric, que no son m谩s que dos puntos porcentuales, ha remecido a la opini贸n p煤blica chilena y ha generado un clima de cohesi贸n entre todos los sectores de izquierda y progresistas. Desde el mismo lunes 22 de noviembre pasado la campa帽a de Boric solo suma nombres, figuras, partidos y organizaciones de diversas actividades. Un spectro que va desde la democracia cristiana hasta el Partido Comunista, que es parte fundante de la coalici贸n Apruebo Dignidad, la que ha levantado desde su originen la candidatura de Boric.

El proceso electoral est谩 en plena marcha y parece exitoso. Hay sin duda un clima de optimismo, pero tambi茅n est谩n los sondeos. Este lunes la encuesta Cadem, que vaticin贸 el triunfo de Kast en primera vuelta, le da a Gabriel Boric unos diez puntos sobre el ultraderechista Jos茅 Kast.

CALPU




Fuente: Lahaine.org