April 5, 2021
De parte de Nodo50
135 puntos de vista


La consolidaci贸n de los movimientos de extrema derecha en la escena pol铆tica de buena parte de los Estados de la Uni贸n Europea, acompa帽ada del activismo cr贸nico de los grup煤sculos neofascistas, resulta una preocupaci贸n leg铆tima para todas las organizaciones sindicales y pol铆ticas cuyo patrimonio incluye una dimensi贸n antifascista. 驴Est谩 el fascismo ante nuestras puertas?

Para responder a esta pregunta, debemos preguntarnos primero cu谩l es nuestra situaci贸n hist贸rica, comparada con la que vio triunfar (temporalmente) al fascismo en los a帽os 1920 y 1930.

M谩s all谩 de similitudes superficiales, una diferencia fundamental

Hoy, como en aquel entonces, atravesamos una fase de crisis estructural del capitalismo a nivel mundial, que lo obliga a replantearse todos los modos de regulaci贸n anteriores y a cuestionar todas las situaciones adquiridas. Hoy, como ayer, los movimientos de extrema derecha son ante todo la expresi贸n de esas 鈥渃lases medias鈥 tradicionales (en la agricultura, la artesan铆a y la peque帽a industria, el comercio y los servicios) a las que la transnacionalizaci贸n de la econom铆a amenaza directamente con empobrecer y proletarizar. Hoy, como ayer, estamos en medio de una gran crisis del movimiento obrero que priva al proletariado de toda estrategia y de toda organizaci贸n capaz de resistir globalmente a la ofensiva neoliberal contra sus anteriores conquistas que viene sufriendo desde hace unos quince a帽os. En consecuencia, hoy como ayer, sectores enteros del proletariado, desorientados, asustados y al mismo tiempo furiosos ante el incremento del desempleo y de la precariedad, ante la degradaci贸n de sus condiciones materiales y sociales de existencia, desesperados por la ausencia de perspectivas, se dejan seducir por la propaganda populista y nacionalista. Hoy, como en el pasado, los partidos de izquierda, o lo que queda de ellos, se muestran incapaces de resistir la progresi贸n constante de la extrema derecha, incluso favoreci茅ndola con las pol铆ticas neoliberales que han practicado mientras estaban en el gobierno, o haciendo suyos los temas xen贸fobos y racistas de su adversario.

驴Significa eso que estamos al borde de reg铆menes fascistas en Francia, o en otros Estados europeos? No lo creo.

Las similitudes expuestas anteriormente entre la situaci贸n europea de los a帽os 30 y la actual no deben ocultar las profundas diferencias entre ambas. La principal es que el desaf铆o de la crisis estructural que atraviesa el capitalismo desde los a帽os 70 no es, como en los a帽os 30, construir y fortalecer Estados capaces de regular, cada uno en su espacio nacional, un desarrollo m谩s o menos autocentrado de un capitalismo monopolista que ha alcanzado la madurez. Hoy es exactamente lo contrario: sobre la base de un desmantelamiento de los Estados-naci贸n, ahora invalidados como marco aut贸nomo de reproducci贸n del capital, se trata de construir una estructura supranacional m铆nima para regular la transnacionalizaci贸n del capital. Por eso la contrarrevoluci贸n, a trav茅s de la cual la fracci贸n hegem贸nica de la burgues铆a impone sus intereses, ya no se efect煤a hoy bajo las banderas del estatismo y del nacionalismo, recurriendo a la xenofobia y al racismo, sino bajo los colores de un neoliberalismo que tiene como consigna el “Estado m铆nimo” y la superaci贸n de los marcos nacionales.

Las dos extremas derechas contempor谩neas

Y esto es lo que explica el resurgimiento de los movimientos de extrema derecha en Europa, lo que les da su sentido. Pero que, al mismo tiempo, tambi茅n circunscribe sus l铆mites, al poner en evidencia su divisi贸n en dos tendencias opuestas.

Por un lado, se trata de movimientos nacionalistas que luchan contra el debilitamiento de los Estados-naci贸n como consecuencia de las pol铆ticas neoliberales: contra la liberalizaci贸n de la circulaci贸n internacional de capitales, la desregulaci贸n de los mercados, la p茅rdida por parte de los Estados de su capacidad anterior de regulaci贸n de la vida econ贸mica y social en beneficio de organismos supra o transnacionales, el deterioro de la cohesi贸n nacional como consecuencia del agravamiento de las desigualdades sociales y espaciales, etc. Sus principales representantes son el antes llamado Front National [ahora Rassemblement National] en Francia, el Alternativ f眉r Deutschland (AfD: Alternativa para Alemania), el Freiheitspartei 脰sterreich (FP脰: Partido Liberal Austriaco), el Dansk Folkeparti (Partido Popular Dan茅s), el Perussuomalaiset (Verdaderos Finlandeses), Vox en Espa帽a y Fidesz-Magyar Polg谩ri Sz枚vets茅g (Alianza C铆vica H煤ngara). Estos movimientos aglutinan o tratan de aglutinar a clases, fracciones de clase y estratos sociales que se encuentran entre los 鈥減erdedores鈥 de la globalizaci贸n neoliberal o que temen formar parte de ella: elementos de la burgues铆a cuyos intereses est谩n vinculados al aparato estatal nacional y al mercado nacional; las 鈥渃lases medias鈥 tradicionales; elementos de la clase asalariada que son v铆ctimas de la globalizaci贸n neoliberal y que no disponen de las capacidades tradicionales de la clase asalariada para organizarse y luchar (organizaciones sindicales y representaci贸n pol铆tica). Por ello, intentan (re)constituir bloques nacionalistas con el objetivo de devolver a los Estados-naci贸n su plena soberan铆a, abogando por un nacional-capitalismo con rasgos populistas.

Al mismo tiempo, por otra parte, han aparecido movimientos 鈥渞egionalistas鈥 de extrema derecha que pretenden aprovechar el debilitamiento de los Estados-naci贸n para promover o reforzar la autonom铆a de las entidades geopol铆ticas subnacionales (regiones, provincias, 谩reas metropolitanas, etc.), o incluso para exigir y obtener su escisi贸n e independencia pol铆tica de los Estados-naci贸n de los que esas entidades forman parte actualmente. Los dos ejemplos m谩s t铆picos son el Vlams Belang (Inter茅s Flamenco) en B茅lgica y la Lega Nord (ahora simplemente Lega) en Italia, a los que se suman una mir铆ada de otros menos conocidos por ser menos importantes. Estos movimientos re煤nen a clases, fracciones de clase y capas sociales que forman parte de los 鈥済anadores鈥 de la globalizaci贸n neoliberal o que esperan formar parte de ella: elementos de la burgues铆a regional que han podido insertarse ventajosamente en el mercado mundial, elementos de la clase asalariada o de las profesiones liberales vinculadas a la primera y que buscan liberarse de lo que consideran el peso muerto del Estado-naci贸n. Por ello, esos movimientos buscan formar bloques 鈥渞egionalistas鈥 (autonomistas o incluso independentistas) destinados a emanciparse (parcial o totalmente) del Estado-naci贸n del que actualmente forman parte, percibido como una carga (fiscal) o un obst谩culo (normativo) para una inserci贸n ventajosa en el mercado mundial.

El principal obst谩culo actual al proceso de fascistizaci贸n

Paralelamente, podemos ver el principal obst谩culo que existe para un proceso de fascistizaci贸n del poder en la Europa actual. Al igual que en los a帽os 20 y 30, un proceso de este tipo presupondr铆a, en 煤ltima instancia, la conclusi贸n de una alianza entre la fracci贸n hegem贸nica de la burgues铆a, con su composici贸n esencialmente financiera y su orientaci贸n decididamente transnacional, y uno u otro de estos movimientos de extrema derecha.

Una alianza de ese tipo no es en realidad inconcebible para un movimiento de tipo 鈥渞egionalista鈥, en la medida en que 茅ste no cuestiona en absoluto el proceso de transnacionalizaci贸n del capital ni la remodelaci贸n del aparato estatal que conlleva, sino que busca simplemente una mejor inserci贸n -as铆 lo piensa- de una fracci贸n del capital con base 鈥渞egional鈥 en el espacio transnacional. Pero una alianza como 茅sta no tendr铆a un contenido socioecon贸mico ni una forma sociopol铆tica fascista: a lo sumo encarnar铆a una versi贸n autoritaria del neoliberalismo, del que ha habido algunos ejemplos en las 煤ltimas d茅cadas, sobre todo en el Reino Unido con Margaret Thatcher. Incluso se puede estar razonablemente seguro de que en el marco de una alianza de este tipo, el extremismo de la derecha disminuir铆a en la medida en que el proyecto tuviera 茅xito, en contraste con el ascenso a los extremos caracter铆stico de la fascistizaci贸n del poder. Para comprobarlo, basta con ver la evoluci贸n del peso de Vlaams Belang, que se ha ido debilitando a medida que la causa de la autonom铆a flamenca ganaba terreno… en beneficio de sus competidores de la Nieuw-Vlaamse Alliantie (Nueva Alianza Flamenca) y del Christen-Democratisch en Vlaams (Dem贸cratas Cristianos y Flamencos).

En cambio, una alianza estrat茅gica entre la fracci贸n hegem贸nica de la burgues铆a y un movimiento nacionalista de extrema derecha es sencillamente imposible. Esto no excluye la posibilidad de que dicho movimiento pueda llegar al poder en un Estado con mayor铆a parlamentaria en el que sea el elemento predominante. Pero, en cuanto intente aplicar su programa pol铆tico tomando medidas que realmente amenacen la transnacionalizaci贸n del capital, se encontrar谩 inevitablemente estrangulado financieramente: la deuda p煤blica es hoy el arma m谩s formidable de que dispone la fracci贸n financiera del capital para doblegar a cualquier gobierno que intente interponerse en su camino, sea cual sea su color pol铆tico, a menos que abandone la l贸gica del capitalismo -y no podemos esperar nada de eso de un gobierno de extrema derecha. Tampoco se descarta que la fuerza electoral de dicho movimiento obligue a las organizaciones de la derecha cl谩sica, que representan los intereses de la fracci贸n hegem贸nica de la burgues铆a, a entrar en una coalici贸n de gobierno con 茅l. Esto es exactamente lo que ocurri贸 en Austria cuando el FP脰 gobern贸 con el 脰VP (脰sterreichische Volkspartei: el Partido Popular Austriaco) entre 1999 y 2005, con el resultado central no de una fascistizaci贸n del poder, sino de un debilitamiento del electorado del FP脰, tras verse obligado a plegarse a las orientaciones liberales y conservadoras de su socio. La renovaci贸n de esta coalici贸n negro-azul tras las elecciones parlamentarias de setiembre de 2017 provoc贸 el mismo retroceso, agravado adem谩s por los casos de corrupci贸n, al hacerle perder casi diez puntos en las elecciones generales de septiembre de 2019. Y algo parecido podr铆a decirse de las consecuencias de la participaci贸n de Alleanza Nazionale, heredera del Movimento sociale italiano, abiertamente neofascista, en los experimentos gubernamentales junto a la formaci贸n Forza Italia de Silvio Berlusconi: se tradujo en la disoluci贸n del movimiento en 2009 dentro de la coalici贸n de centro-derecha Il Popolo della Libert脿. En ambos casos, en el t谩ndem de la extrema derecha y la derecha neoliberal y neoconservadora, fue esta 煤ltima la que tuvo la 煤ltima palabra.

Se me podr谩 objetar que, al margen de los movimientos de extrema derecha precedentes, existe una multitud de grupos y microorganizaciones de orientaci贸n claramente neofascista, que esperan su momento (la llegada al poder de alguna de las organizaciones mencionadas) para dar rienda suelta a la violencia a la que ya se entregan de vez en cuando. Pero, as铆 como una golondrina no hace el verano, los grupos fascistas no hacen el fascismo: si su existencia es una de las condiciones necesarias de 茅ste, pero sin duda no es una de las m谩s importantes, tampoco constituyen una condici贸n suficiente. De lo contrario, ser铆a dif铆cil explicar por qu茅 el fascismo s贸lo ha triunfado en determinadas circunstancias sociohist贸ricas, mientras que la permanencia de los grupos fascistas est谩 probada en casi toda Europa desde hace casi un siglo.

Permanecer atentos

Sin embargo, no se trata de quedarse de brazos cruzados. Por un lado, aunque no conlleven el peligro de la fascistizaci贸n del poder, los actuales movimientos de extrema derecha constituyen un grave obst谩culo para el desarrollo de las luchas anticapitalistas al debilitar el campo de los asalariados: poniendo a una parte de sus miembros detr谩s y bajo el control de elementos de la burgues铆a, enfrent谩ndolos adem谩s a otra parte de su propio campo con el pretexto de que son 鈥渋nmigrantes鈥, que no son verdaderamente 鈥渘acionales鈥, que ser铆an 鈥渋nasimilables a la cultura europea鈥, etc. Y es por esta raz贸n que deben ser combatidos.

Por otro lado, el fascismo no es la 煤nica forma posible de reacci贸n y de contrarrevoluci贸n. La burgues铆a 鈥済lobalista鈥, la que impulsa hoy el proceso de transnacionalizaci贸n del capital, no ha salido a煤n de la crisis, de su crisis, sino todo lo contrario. Lejos est谩 de haber estabilizado un proceso esencialmente basado por el momento en las ruinas de las regulaciones nacionales y los compromisos sociales que, sin embargo, hab铆an asegurado la 茅poca dorada de la reproducci贸n del capital durante los 鈥淭reinta Gloriosos鈥. Por el contrario, el neoliberalismo, convertido actualmente en su pol铆tica muestra cada d铆a m谩s su car谩cter de callej贸n sin salida, obligando al capital transnacionalizado a redoblar sus ataques contra los asalariados de las formaciones desarrolladas y de los pueblos del Sur. Y las consecuencias socioecon贸micas de la actual pandemia viral no har谩n m谩s que reforzar esta coerci贸n, con el objetivo de hacerles pagar la factura (en t茅rminos de desempleo, precariedad, liquidaci贸n de la deuda p煤blica, etc.)

Sobre todo, la continuaci贸n y el agravamiento de la crisis socioecon贸mica va a exacerbar las rivalidades econ贸micas y pol铆ticas entre los diferentes polos (Estados Unidos, la Uni贸n Europea, China, el Sudeste Asi谩tico y Jap贸n) de la acumulaci贸n capitalista mundial. La desestabilizaci贸n de Estados o incluso de regiones enteras en la periferia inmediata de estos polos (en el caso de Estados Unidos, Am茅rica Central o, m谩s ampliamente, Am茅rica Latina; en el caso de Europa Occidental, 脕frica del Norte, Oriente Medio o Europa del Este), con su cuota de guerras, 茅xodos masivos de poblaci贸n, olas de terrorismo, etc. Tambi茅n es probable que aumente los peligros en algunas de las fronteras inmediatas de estos diferentes polos, as铆 como el p谩nico colectivo que favorece el fortalecimiento autoritario del poder. Los mismos efectos puede producir la profundizaci贸n de la crisis ecol贸gica planetaria, de la que la actual pandemia nos da un anticipo, haciendo invivibles territorios enteros al producir genocidios y migraciones masivas, al escasear el agua, la tierra cultivable, las materias primas y las fuentes de energ铆a, y al exacerbar la lucha competitiva por su apropiaci贸n. Si se produjera un renacimiento de la conflictividad proletaria que frenara el proceso de desmantelamiento de las conquistas sociales por parte del neoliberalismo, pero sin poder imponer soluciones revolucionarias, a ciertas burgues铆as no les quedar铆a otra alternativa que recurrir de nuevo a alg煤n tipo de f贸rmula de Estado fuerte, aplastando toda resistencia y movilizando a la poblaci贸n para defender su posici贸n en el marco de la divisi贸n internacional del trabajo.

Estos diferentes 鈥減eligros鈥 ya han provocado un importante agravamiento autoritario del ejercicio del poder en varios Estados de la Uni贸n Europea, en Europa Central (en Hungr铆a y Polonia), pero tambi茅n en Europa Occidental (en Francia), lo que implica en particular repetidos ataques a las libertades p煤blicas. Si se fortalecen, el “Tal贸n de Hierro” del capital volver谩 a sentirse: entonces sonar谩 de nuevo la hora de los fascistas o la de sus herederos espirituales.

L鈥檃nticapitaliste, marzo 2021

https://lanticapitaliste.org/

Traducci贸n de Correspondencia de Prensa

(Visited 15 times, 15 visits today)



Fuente: Vientosur.info