March 10, 2023
De parte de Briega
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El fascismo verde, de rostro humano, ecol贸gico y socialmente responsable

La ultraderecha actualmente goza de una organizaci贸n que, m谩s all谩 de su estado actual, muestra una tendencia creciente. Dentro del mismo sector activista libertario no existe un acuerdo general al momento de abordar la existencia de estos grupos y su fortalecimiento. Hay quienes consideran que est谩n sobrevalorados y que su peligrosidad no es la que aparentan. Ciertamente esta lectura permite trascender las paranoias y, con frialdad, analizar el comportamiento de estos grupos y de sus integrantes, ponderando la casi nula permanencia que sus mensajes logran tener entre la poblaci贸n. Existe, por otro lado, un sector que llama a no subestimarlos, a no perderlos de vista porque m谩s all谩 de su capacidad intelectual leg铆timamente cuestionable (no confundir inteligencia con astucia), han sabido aprovechar el contexto actual para permear en nuevos sectores sociales, siendo esta, precisamente, una de sus caracter铆sticas de mayor peligrosidad. Para lograr dicha finalidad, los amantes de los campos de concentraci贸n de Hitler se han percatado de que pregonar odio contra lxs diferentes no es un discurso conveniente cuando quieres reclutar carne de ca帽贸n, y han optado por, en su lugar, enarbolar el amor profundo por su patria blanca y cristiana y sus habitantes blancos y cristianos, llegando as铆 al mismo sitio racista y xen贸fobo pero esta vez a trav茅s del 芦amor禄 y la caridad selectiva.

Esto les permitir谩 salir paulatinamente de su escondite, pasando de las fotograf铆as de espaldas an贸nimas portando camisetas y pegando mensajes 芦reivindicativos禄 por las calles, a mostrarse orgullosos en fotos y v铆deos, pues esta vez ellos son los buenos, los que reparten comida y tienden la mano a quien lo necesite (siempre que no sea una mano negra). Les importa el paro, el hambre y la injusticia, siempre que demuestre tener nacionalidad espa帽ola (y que esta sea de nacimiento, no adquirida). Cuestionan al Estado, llegando incluso a proponer su abolici贸n en aras del libre mercado, y generalmente sienten nostalgia por los tiempos del totalitarismo (muchas veces el feudal, pero cualquiera les vale).

Son, por lo tanto, 芦antisistema禄, y este es uno de los elementos que tambi茅n ha jugado a su favor en la situaci贸n pol铆tica-econ贸mica actual: su discurso de 芦disidencia禄 y caridad se gana la simpat铆a de sectores vulnerables y logran captar con ambos elementos a conjuntos de poblaci贸n inconformes y con motivaci贸n suficiente para accionar. Entre algunas personas j贸venes, la supuesta rebeld铆a de estos grupos est谩 calando al ser vista como alternativa viable, y con ella (y sus respectivos procesos de formaci贸n y difusi贸n) tambi茅n todo su discurso de odio. Entre el general de la poblaci贸n, sus ideas y mensajes pueden resultar 芦confusos禄 pues atacan al PSOE y a Vox por igual, y tambi茅n luchan contra el imperialismo y la OTAN, pero le apuestan al liberalismo. Incluso comparten consignas con la lucha libertaria. La confusi贸n como estrategia. La ambig眉edad como refugio (aunque cada vez menos necesario). Y, sin embargo, logran colar un 芦algo de raz贸n llevan禄 entre algunas personas, y esto basta para no ser deslegitimados de tajo, conservando as铆 actitudes de apertura y posibilidades de escucha entre algunas personas. El fascismo crece nuevamente. Ya no tiene que remitirse a sus tiempos de oro para envalentonarse.

Para el activismo antifascista se hace necesaria una alerta constante, pues, por ejemplo, donde esper谩bamos ver una esv谩stica o una cruz celta, ahora hay un centro de recogida de alimentos para espa帽oles necesitados. Donde antes hab铆a escuadrismo, ahora vemos 芦asociaciones culturales禄 que organizan charlas, presentaciones de libros, que hablan por la radio, aunque progresivamente declaran su intenci贸n de salir a golpear a migrantes y minor铆as con mayor descaro. Esta tendencia general se extiende y los nuevos s铆mbolos fascistas (o en su caso, el nuevo discurso que montan para legitimar la relaci贸n que tienen con los viejos s铆mbolos), su lenguaje mimetizado, as铆 como sus acciones y discursos 芦disidentes禄 avanzan y sus nuevas apariencias pueden volver complicada la tarea de rastrear su impacto. Esta fase de reinvenci贸n del fascismo est谩 resultando exitosa pues, entre otras cosas, aprovecha huecos de ambig眉edad para evitar ser censurada o mal vista de principio, y al mismo tiempo usa la caridad como punta de lanza para posicionar su mensaje entre algunos sectores.

Y ante este panorama, hace falta preguntarse si ser incr茅dulos ante su capacidad organizativa, de su capacidad de convocatoria o, en general, de su capacidad de fortalecimiento no es ceder terreno decisivo. 驴Subestimar al fascismo actual no le otorga margen a un movimiento que se ha vuelto experto en aprovechar cada resquicio que puede y desde ah铆 ampliar progresivamente su capacidad de acci贸n e influencia? Ante el argumento de que el n煤cleo del movimiento es peque帽o, de que sus representantes son 芦los de siempre禄 o cualquier otro que aluda al n煤mero y capacidad de las personas involucradas, s贸lo har铆a falta mirar a la historia para refutarlo, pues se hace patente que estos movimientos se nutren de escaladas. As铆 pues, lo que parec铆an ideas de unos cuantos terminaron por convertirse en fen贸menos sociales de gran escala con consecuencias letales. Y as铆 sean 3, 10 o 100, m谩s all谩 del volumen, 驴no es urgente articular y organizar la respuesta antifascista hasta que a estos grupos neonazis les deje de parecer posible organizar apenas nada?

Si al fascismo no se le discute, sino que se le destruye, 驴por qu茅 parece que ahora tiene la palabra?

Art铆culo publicado en el bolet铆n Briega en papel n潞41 de Marzo de 2023




Fuente: Briega.org