January 23, 2022
De parte de Amor Y Rabia
159 puntos de vista

T铆picamente para mi generaci贸n, cuando era ni帽o, me despertaba repetidamente con mi pijama empapado en sudor porque hab铆a tenido otra pesadilla sobre la guerra nuclear. Si bien ya casi no sue帽o con nubes en forma de hongo, nubes oscuras de un tipo u otro me han perseguido como un vagabundo lleno de holl铆n durante toda mi vida.

Para mis compa帽eros de clase conservadores a mediados de la d茅cada de 1960, la democracia estadounidense estaba a punto de ser arrollada por el comunismo, incluso si no estaban seguros de qu茅 era ese coco. Sin embargo, no imagine que liberales como mis padres, por el contrario, mantuvieran una calma sensata y siguieran adelante como si nada. La izquierda ha vendido convencida el fin del mundo desde que tengo uso de raz贸n.

En 1968, La bomba demogr谩fica (The Population Bomb) de Paul Ehrlich fue un bombazo que se convirti贸 en un 茅xito de ventas internacional, promoviendo un paradigma apocal铆ptico al que me mostr茅 especialmente susceptible. A los 16, pas茅 un semestre completo dedicado a estudiar independiente, escribiendo e investigando un ensayo sobre ‘Aspectos motivacionales del crecimiento de la poblaci贸n’, dando inicio a lo que se convertir铆a en una preocupaci贸n de por vida con la demograf铆a. Mis padres de clase media me hab铆an hecho tragar sin piedad lo culpable que deber铆a sentirme por mi buena fortuna (“privilegio” que a煤n no estaba de moda) en un mundo que sufr铆a privaciones indecibles. Visto hoy, es posible que haya respondido instintivamente a un punto de vista que enmarcaba la dif铆cil situaci贸n de los pobres como si fuera su culpa. El horror de los entomol贸gicos enjambres de la humanidad tambi茅n nutri贸 mi incipiente misantrop铆a, que para 2022 se ha arraigado tan ampliamente en el catecismo de los izquierdistas que ya no me hace sentir especial.

Antes de la ineludible extinci贸n masiva de hoy en d铆a por enfermedades card铆acas porque todos estamos demasiado gordos, todos 铆bamos a morir de hambre. 隆Recuerda Hambruna 1975. La decisi贸n de EEUU: 驴Qui茅n sobrevivir谩? (Famine 1975! America鈥檚 Decision: Who Will Survive?) de William y Paul Paddock. Las necesidades nutricionales de nuestra floreciente especie estaban excediendo ‘la capacidad de lo que puede soportar la Tierra’. Revoluci贸n Verde (Green Revolution) de Norman Borlaug puso fin a esa fiesta, pero no teman, se alinearon muchas cat谩strofes inminentes para quitar el hambre del lugar de la superpoblaci贸n.

Es f谩cil olvidar que en 1975 Newsweek public贸 un art铆culo de portada, ‘The Cooling World’ (El mundo se enfr铆a), que explicaba que la evidencia de una pr贸xima edad de hielo se estaba acumulando ‘tan masivamente que los meteor贸logos est谩n en apuros para mantenerse al d铆a’. Junto con una gran cantidad de cient铆ficos eminentes, el editor cient铆fico de la revista, Peter Gwynne, predijo temporadas de crecimiento m谩s cortas, hambrunas (naturalmente) y rutas de navegaci贸n congeladas a partir de la d茅cada de los 80. Tambi茅n es f谩cil olvidar que antes de que nuestro gran y terrible problema fuera quemar demasiado petr贸leo, nos amenazaba la perspectiva inminente de quedarnos sin 茅l.

Sorprendentemente, hasta ahora he sobrevivido c贸modamente intacto a innumerables cataclismos ambientales que estaban a punto de acabar con la vida tal como la conoc铆amos. La lluvia 谩cida y la desertificaci贸n destruir铆an la vida vegetal. Los acu铆feros drenados y la erosi贸n del suelo har铆an imposible la agricultura industrial. Incluso hace d茅cadas, la deforestaci贸n de las selvas tropicales iba a causar estragos en la delicada ecolog铆a de la Tierra, y la ca铆da en picado de la biodiversidad pronto inhibir铆a el desarrollo de nuevos medicamentos para salvar vidas. Las guerras por recursos finitos y devastados eran inevitables. La contaminaci贸n del aire y del agua har铆a inhabitables las ciudades y provocar铆a c谩ncer a todo el mundo, mientras que los agujeros en la capa de ozono volver铆an radiactivos a los ba帽istas. 驴Lo repasamos m谩s r谩pido? Las bacterias resistentes a los antibi贸ticos pronto har谩n que incluso la cirug铆a menor sea letal, y la agricultura cesar谩 porque no habr谩 abejas. Rara vez se nos informa que lo que se calific贸 de crisis existencial ha sido resuelta de manera concluyente, y mucho menos que una advertencia anterior de que todos vamos a morir hab铆a sido una exageraci贸n.

Como muchos voyeurs de noticias, adopto desastres como mascotas, que requieren alimentaci贸n regular como las mascotas que ladran. Estoy particularmente apegado a la escasez mundial de agua dulce, las invasiones de especies ex贸ticas de plantas y animales (驴una met谩fora de la migraci贸n masiva?), la contaminaci贸n pl谩stica de los oc茅anos y el colapso econ贸mico global; fiel a mi yo de 16 a帽os, todav铆a me obsesiona la poblaci贸n. 驴Cuales son los indicios de haber llevado un desastre a su hogar y haberse enamorado de su conmovedora mirada de Armaged贸n inminente? Que los informes de que est谩 empeorando te hacen algo feliz, de una manera perversa y indirecta.

No me malinterpretes. Algunas de estas amenazas han sido (y siguen siendo) reales, y actuar sobre la base de una ansiedad justificable cosecha recompensas. Las prohibiciones de los hidrofluorocarbonos ayudaron a cerrar los agujeros en la capa de ozono (ni siquiera esto es cierto, como explicamos en nuestro Bolet铆n n煤mero 5, “Sembrando el p谩nico”, que puede descargarse aqu铆, AyR). Gracias a regulaciones m谩s estrictas, la mayor铆a de los cielos urbanos en el oeste ya no se ven como diarrea en el aire, y las v铆as fluviales que alguna vez fueron f茅tidas pueden albergar truchas. En todo caso, hoy en d铆a dedicamos muy poca ansiedad a la guerra nuclear, no es que la angustia mejore las probabilidades.
“The Cooling World”, Newsweek 28 de abril de 1975 (FUENTE)

A煤n as铆, parece que hemos desarrollado una dependencia emocional malsana en la fatalidad por darle alg煤n rumbo a nuestra vida, y estoy empezando a sentirme un poco enga帽ado por este eterno cebo escatol贸gico. Bien podr铆amos ser miembros de uno de esos cultos milenarios que se quedan despiertos toda la noche en un campo esperando el desenlace final. Una vez que el d铆a del juicio final no llega, nos quitamos la hierba del pelo y vamos a buscar algo para desayunar. Nuestro Profeta fija una fecha posterior para el gran ajuste de cuentas. Volvemos al campo. Repetimos. Volvemos al campo.

Esta semana, me llam贸 la atenci贸n una observaci贸n en el nuevo an谩lisis de Edward Paice sobre la demograf铆a africana, Youthquake. Las terribles representaciones del crecimiento desbocado de la poblaci贸n mundial en la d茅cada de 1970, que tambi茅n hizo que los j贸venes renunciaran a tener hijos, implicaban una “ret贸rica sorprendentemente similar a la de la crisis clim谩tica actual… El movimiento de Crecimiento demogr谩fico cero ha sido reemplazado por la b煤squeda de emisiones netas cero, y el catastrofismo es tan irresistible para los medios de comunicaci贸n occidentales como lo era hace 50 a帽os”. (Lecci贸n: nunca conf铆es en ning煤n movimiento que emplee la palabra ‘cero’, un indicador claro de fanatismo. Tendr铆a m谩s fe en campa帽as pragm谩ticas para pol铆ticas para un menor crecimiento demogr谩fico, menores emisiones netas y menos covid. Las revoluciones pol铆ticas que se fechan a s铆 mismas como A帽o nosequ茅 tienen menos probabilidades de resultar malignos).

Sobre el cambio clim谩tico, he cultivado una neutralidad poco habitual. He retrocedido. Estoy observando. No pretendo tener la experiencia requerida; Todav铆a tengo que hacer un proyecto para examinar la evidencia; Estoy reteniendo mi opini贸n al respecto. Pero la estridencia, la hip茅rbole, los azotes de la histeria acelerada, el evangelio indiscutible y el rinc贸n evang茅lico de los oradores gritando que el final est谩 cerca… Llevo aqu铆 bastante tiempo y me temo que todo es un poco demasiado familiar.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com