February 24, 2021
De parte de Observador Rebelde
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Ingreso minimo vital ayudas

La implementación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha sido un fracaso anticipado, como lo fue el de la Renta Garantizada de Ciudadanía, al no llegar a quien lo necesita. Este es un problema estructural de las rentas condicionadas, diseñadas para evitar ayudar a falsos pobres dejan fuera a miles de personas realmente vulnerables. En plena emergencia social sólo una renta básica universal e incondicional será eficaz para darle la vuelta al desastre.

Hacemos un breve resumen de lo que ha pasado con el IMV. La ley se anuncia como una medida histórica que llegaría a 850.000 familias pobres, con 2,3 millones de personas (la mitad de las personas en pobreza severa según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2018, y la cuarta parte de las que estaban por debajo de la pobreza moderada) con un coste módico anual de 3.000 millones de euros. En el mes de diciembre, después de más de un millón de solicitudes, se habían concedido 160.000, -de las que 73.000 se concedieron el primer mes de oficio a familias que cobraban la prestación por hijo- menos de un 20% de la previsión (cifra a la que hay que descontar las que ya cobraban una renta mínima autonómica), o sea menos de la cuarta parte de las familias en pobreza severa antes de la pandemia, y menos del 10% de las personas en pobreza moderada. Aún no se dispone de datos por comunidades autónomas, pero parece bastante seguro que en Catalunya este porcentaje es aún más bajo. De hecho con la crisis del Covid Oxfam-Intermón estima que el número de personas en pobreza severa se ha incrementado en 800.000 personas, con IMV y todo.

El grupo parlamentario de Unidas Podemos acaba de presentar una lista de enmiendas a la ley (que todavía está en fase de tramitación en el Congreso para su aprobación definitiva) donde denuncia que sólo un 12% de las solicitudes y calculan que a este ritmo se deberían presentar 6 millones de solicitudes y cuatro años para llegar a los 850.000 ayudas.

Ingreso minimo vital pobreza

El documento de UP propone agilizar y simplificar las solicitudes y, además de la veintena de modificaciones que ya ha experimentado o pactado en la negociación de los presupuestos modificar la ley, proponen una nueva batería de 12 cambios. Obviamente las propuestas son bienintencionadas pero vuelven a focalizarse en cambiar las condiciones para acceder, no en eliminar los condicionantes. Y continúa obligándote a volverte pobre para acceder, pues el criterio de no tener casi nada ahorrado no se toca.

Ya han pasado 8 meses y la ley no funciona y vuelvo a predecir que no llegará a sus objetivos (que ya eran escasos en ambición). Creo que ha llegado el momento de hacer un cambio radical en el enfoque y pasar a una estrategia de vacunación: a quien la pida que se la den, una renta básica universal. Esto no quiere decir que sea dinero gratis para quien no lo necesita. Todos deberán declarar los ingresos que tengan, públicos y privados, en la próxima declaración de renta (ahora ya en 2022). Y si los ingresos superan el umbral de la renta básica, deberán pagar los impuestos que correspondan. Es fácil, se ha aplicado a otros lugares, y eliminaría el inmenso sufrimiento de millones de personas.

Sólo así saldremos del atolladero con un mínimo de dignidad y esperanza. Y si no, como escribíamos hace un año, no sabemos cómo acabará la legislatura, pero sí creemos que si no cambian radicalmente las cosas, la siguiente crisis la gestionará Vox.

Fuente: Lluís Torrens (Catalunya plural)




Fuente: Observadorrebelde.blogspot.com