November 29, 2021
De parte de Asociacion Germinal
292 puntos de vista


El fracaso de la izquierda en el Covid
A lo largo de las distintas fases de la pandemia mundial, las preferencias de
la gente en t茅rminos de estrategias epidemiol贸gicas han tendido a coincidir
estrechamente con su orientaci贸n pol铆tica. Desde que Donald Trump y Jair
Bolsonaro expresaron sus dudas sobre la conveniencia de una estrategia de
bloqueo en marzo de 2020, los liberales y los de la izquierda del espectro
pol铆tico occidental, incluyendo la mayor铆a de los socialistas, se han adherido
en p煤blico a la estrategia de bloqueo de la mitigaci贸n de la pandemia, y
煤ltimamente a la l贸gica de los pasaportes de vacunaci贸n. Ahora que los pa铆ses
de toda Europa experimentan con restricciones m谩s estrictas para los no
vacunados, los comentaristas de izquierdas que suelen ser tan ruidosos en
la defensa de las minor铆as que sufren discriminaci贸n destacan por su silencio.

Como escritores que siempre nos hemos posicionado en la izquierda, nos
inquieta este giro de los acontecimientos. 驴Realmente no se puede hacer una
cr铆tica progresista sobre la puesta en cuarentena de individuos sanos, cuando
las 煤ltimas investigaciones sugieren que hay una diferencia insignificante en
t茅rminos de transmisi贸n entre los vacunados y los no vacunados? La
respuesta de la izquierda a Covid aparece ahora como parte de una crisis m谩s
amplia en la pol铆tica y el pensamiento de la izquierda, que ha estado
sucediendo durante al menos tres d茅cadas. As铆 que es importante identificar
el proceso a trav茅s del cual esto ha tomado forma.

En la primera fase de la pandemia la fase de los cierres fueron los que se
inclinaban hacia la derecha cultural y econ贸mica los que m谩s enfatizaron el
da帽o social, econ贸mico y psicol贸gico resultante de los cierres. Mientras tanto,
el escepticismo inicial de Donald Trump sobre los cierres hizo que esta
posici贸n fuera insostenible para la mayor铆a de los que se inclinan hacia la
izquierda cultural y econ贸mica. Los algoritmos de las redes sociales
alimentaron a煤n m谩s esta polarizaci贸n. Por lo tanto, los izquierdistas
occidentales abrazaron r谩pidamente el cierre, visto como una opci贸n 鈥減ro
vida鈥 y 鈥減rocolectiva鈥, una pol铆tica que, en teor铆a, defend铆a la salud p煤blica
o el derecho colectivo a la salud. Mientras tanto, cualquier cr铆tica a los cierres
se tild贸 de 鈥渄erechista鈥, 鈥減roecon贸mica鈥 y 鈥減roindividual鈥, acusada de
priorizar el 鈥渂eneficio鈥 y el 鈥渂usiness as usual鈥 sobre la vida de las personas.

En resumen, d茅cadas de polarizaci贸n pol铆tica politizaron instant谩neamente
una cuesti贸n de salud p煤blica, sin permitir ning煤n debate sobre cu谩l ser铆a una
respuesta coherente de la izquierda. Al mismo tiempo, la posici贸n de la
izquierda la distanci贸 de cualquier tipo de base de la clase trabajadora, ya
que los trabajadores de bajos ingresos eran los m谩s gravemente afectados
por los impactos socioecon贸micos de las pol铆ticas de bloqueo continuas, y
tambi茅n eran los m谩s propensos a estar fuera trabajando mientras la clase
port谩til se beneficiaba del Zoom. Estas mismas l铆neas de fractura pol铆tica
surgieron durante la implantaci贸n de la vacuna, y ahora durante la fase de
los pasaportes Covid. La resistencia se asocia con la derecha, mientras que
los de la izquierda dominante apoyan en general ambas medidas. La
oposici贸n se demoniza como una mezcla confusa de irracionalismo
anticient铆fico y libertinaje individualista.


Pero, 驴por qu茅 la corriente principal de la izquierda ha acabado apoyando
pr谩cticamente todas las medidas de Covid? 驴C贸mo surgi贸 una visi贸n tan
simplista de la relaci贸n entre la salud y la econom铆a, que se burla de d茅cadas
de investigaci贸n en ciencias sociales (de tendencia izquierdista) que
demuestran lo estrechamente relacionados que est谩n los resultados de la
riqueza y la salud? 驴Por qu茅 la izquierda ignora el aumento masivo de las
desigualdades, el ataque a los pobres, a los pa铆ses pobres, a las mujeres y a
los ni帽os, el trato cruel a los ancianos, y el enorme aumento de la riqueza de
los individuos y las empresas m谩s ricas resultante de estas pol铆ticas? 驴C贸mo
es posible que, en relaci贸n con el desarrollo y la puesta en marcha de las
vacunas, la izquierda acabe ridiculizando la idea misma de que, teniendo en
cuenta el dinero que est谩 en juego, y cuando BioNTech, Moderna y Pfizer
ganan actualmente entre todas m谩s de 1.000 d贸lares por segundo con las
vacunas Covid, pueda haber otras motivaciones por parte de los fabricantes
de vacunas aparte del 鈥渂ien p煤blico鈥? 驴Y c贸mo es posible que la izquierda, a
menudo en el extremo receptor de la represi贸n estatal, parezca hoy ajena a
las preocupantes implicaciones 茅ticas y pol铆ticas de los pasaportes Covid?

Mientras que la Guerra Fr铆a coincidi贸 con la era de la descolonizaci贸n y el
surgimiento de una pol铆tica global antirracista, el final de la Guerra Fr铆a junto
con el triunfo simb贸lico de la pol铆tica de descolonizaci贸n con el fin del
apartheid supuso una crisis existencial para la pol铆tica de izquierdas. El auge
de la hegemon铆a econ贸mica neoliberal, la globalizaci贸n y el transnacionalismo
empresarial han socavado la visi贸n hist贸rica de la izquierda sobre el Estado
como motor de redistribuci贸n. A esto se suma la constataci贸n de que, como
ha argumentado el te贸rico brasile帽o Roberto Mangabeira Unger, la izquierda
siempre ha prosperado m谩s en tiempos de grandes crisis: la Revoluci贸n Rusa
se benefici贸 de la Primera Guerra Mundial, y el capitalismo del bienestar de
las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Esta historia puede explicar
en parte el posicionamiento actual de la izquierda: amplificar la crisis y
prolongarla mediante restricciones interminables puede ser visto por algunos
como una forma de reconstruir la pol铆tica de la izquierda tras d茅cadas de
crisis existencial.

La comprensi贸n err贸nea de la izquierda sobre la naturaleza del neoliberalismo
tambi茅n puede haber afectado a su respuesta a la crisis. La mayor铆a de la
gente de la izquierda cree que el neoliberalismo ha supuesto una 鈥渞etirada鈥 o
鈥渧aciado鈥 del Estado en favor del mercado. As铆, interpretaron el activismo
gubernamental a lo largo de la pandemia como un bienvenido 鈥渞etorno del
Estado鈥, potencialmente capaz, en su opini贸n, de revertir el supuesto
proyecto antiestatista del neoliberalismo. El problema de este argumento,
incluso aceptando su dudosa l贸gica, es que el neoliberalismo no ha supuesto
una desaparici贸n del Estado. Por el contrario, el tama帽o del Estado como
porcentaje del PIB ha seguido aumentando durante toda la era neoliberal.

Esto no deber铆a ser una sorpresa. El neoliberalismo se basa en una amplia
intervenci贸n del Estado tanto como lo hizo el 鈥渒eynesianismo鈥, excepto que
el Estado ahora interviene casi exclusivamente para promover los intereses

del gran capital: para vigilar a las clases trabajadoras, rescatar a los grandes
bancos y empresas que de otro modo quebrar铆an, etc. De hecho, en muchos
aspectos, el capital depende hoy m谩s que nunca del Estado. Como se帽alan
Shimshon Bichler y Jonathan Nitzan: 鈥淎 medida que se desarrolla el
capitalismo, los gobiernos y las grandes empresas se entrelazan cada vez
m谩s. 鈥 El modo de poder capitalista y las coaliciones de capital dominante
que lo rigen no requieren gobiernos peque帽os. De hecho, en muchos
aspectos, necesitan gobiernos m谩s grandes鈥. El neoliberalismo actual se
asemeja m谩s a una forma de capitalismo monopolista de Estado o
corporatocracia que al tipo de capitalismo de libre mercado de peque帽o
Estado que a menudo pretende ser. Esto ayuda a explicar por qu茅 ha
producido aparatos estatales cada vez m谩s poderosos, intervencionistas e
incluso autoritarios.

Esto en s铆 mismo hace que los v铆tores de la izquierda por un inexistente
鈥渞etorno del Estado鈥 sean vergonzosamente ingenuos. Y lo peor es que ya ha
cometido este error antes. Incluso tras la crisis financiera de 2008, muchos
en la izquierda aclamaron los grandes d茅ficits gubernamentales como 鈥渆l
regreso de Keynes鈥 cuando, de hecho, esas medidas ten铆an muy poco que
ver con Keynes, que aconsejaba el uso del gasto gubernamental para
alcanzar el pleno empleo, y en cambio estaban destinadas a reforzar a los
culpables de la crisis, los grandes bancos. Tambi茅n fueron seguidas por un
ataque sin precedentes a los sistemas de bienestar y a los derechos de los
trabajadores en toda Europa.

Algo similar est谩 ocurriendo hoy en d铆a, ya que los contratos estatales
para las pruebas Covid, los EPI, las vacunas y, ahora, las tecnolog铆as
de pasaportes de vacunas se reparten entre las empresas
transnacionales (a menudo a trav茅s de acuerdos turbios que apestan
a amiguismo). Mientras tanto, las vidas y los medios de vida de los
ciudadanos se ven alterados por 鈥渓a nueva normalidad鈥. El hecho de
que la izquierda parezca completamente ajena a esto es
particularmente desconcertante. Despu茅s de todo, la idea de que los
gobiernos tienden a explotar las crisis para afianzar la agenda neoliberal ha
sido un elemento b谩sico de gran parte de la literatura reciente de la izquierda.
Pierre Dardot y Christian Laval, por ejemplo, han argumentado que, bajo el
neoliberalismo, la crisis se ha convertido en un 鈥渕茅todo de gobierno鈥. En su
libro de 2007 La doctrina del shock, Naomi Klein explor贸 la idea del
鈥渃apitalismo del desastre鈥. Su tesis central es que en momentos de miedo y
desorientaci贸n p煤blica es m谩s f谩cil redise帽ar las sociedades: los cambios
dram谩ticos en el orden econ贸mico existente, que normalmente ser铆an
pol铆ticamente imposibles, se imponen en r谩pida sucesi贸n antes de que el
p煤blico haya tenido tiempo de entender lo que est谩 sucediendo.

Hoy en d铆a se da una din谩mica similar. Por ejemplo, las medidas de vigilancia
de alta tecnolog铆a, las identificaciones digitales, la represi贸n de las
manifestaciones p煤blicas y la aceleraci贸n de las leyes introducidas por los
gobiernos para combatir el brote de coronavirus. Si la historia reciente
sirve de algo, los gobiernos seguramente encontrar谩n la manera de

hacer permanentes muchas de las normas de emergencia, tal como
hicieron con gran parte de la legislaci贸n antiterrorista posterior al 11
de septiembre. Como se帽al贸 Edward Snowden: 鈥淐uando vemos que se
aprueban medidas de emergencia, sobre todo hoy, tienden a ser
pegajosas. La emergencia tiende a ampliarse鈥. Esto confirma tambi茅n
las ideas sobre el 鈥渆stado de excepci贸n鈥 planteadas por el fil贸sofo italiano
Giorgio Agamben, que sin embargo ha sido vilipendiado por la corriente
principal de la izquierda por su posici贸n contraria al bloqueo.

En 煤ltima instancia, cualquier forma de acci贸n gubernamental debe ser
juzgada por lo que realmente representa. Apoyamos la intervenci贸n
gubernamental si sirve para promover los derechos de los trabajadores y las
minor铆as, para crear pleno empleo, para proporcionar servicios p煤blicos
cruciales, para frenar el poder corporativo, para corregir las
disfuncionalidades de los mercados, para tomar el control de industrias
cruciales en el inter茅s p煤blico. Pero en los 煤ltimos 18 meses hemos sido
testigos de todo lo contrario: un fortalecimiento sin precedentes de
los gigantes corporativos transnacionales y sus oligarcas a costa de
los trabajadores y las empresas locales. Un informe del mes pasado,
basado en datos de Forbes, mostr贸 que s贸lo los multimillonarios
estadounidenses han visto aumentar su riqueza en 2 billones de d贸lares
durante la pandemia.

Otra fantas铆a de la izquierda que ha sido desmontada por la realidad es la
noci贸n de que la pandemia dar铆a paso a un nuevo sentido de esp铆ritu
colectivo, capaz de superar d茅cadas de individualismo neoliberal. Por el
contrario, la pandemia ha fracturado a煤n m谩s a las sociedades: entre
los vacunados y los no vacunados, entre los que pueden aprovechar
los beneficios del trabajo inteligente y los que no. Adem谩s, un demos
formado por individuos traumatizados, separados de sus seres queridos,
obligados a temerse unos a otros como potenciales vectores de la
enfermedad, aterrorizados por el contacto f铆sico, no es un buen caldo de
cultivo para la solidaridad colectiva.

Pero quiz谩 la respuesta de la izquierda pueda entenderse mejor en t茅rminos
individuales que colectivos. La teor铆a psicoanal铆tica cl谩sica ha postulado una
clara conexi贸n entre el placer y la autoridad: la experiencia de un gran placer
(que sacia el principio de placer) puede ir seguida a menudo de un deseo de
renovar la autoridad y el control manifestado por el ego o 鈥減rincipio de
realidad鈥. Esto puede producir una forma subvertida de placer. En las dos
煤ltimas d茅cadas de globalizaci贸n se ha producido una enorme expansi贸n del
鈥減lacer de la experiencia鈥, compartido por la clase liberal global, cada vez
m谩s transnacional muchos de los cuales, curiosamente en t茅rminos
hist贸ricos, se identifican a s铆 mismos como de izquierdas (y, de hecho,
usurpan cada vez m谩s esta posici贸n de los grupos tradicionales de la clase
trabajadora de la izquierda). Este aumento masivo del placer y de la
experiencia entre la clase liberal fue acompa帽ado de un creciente secularismo
y de la falta de cualquier restricci贸n o autoridad moral reconocida. Desde la
perspectiva del psicoan谩lisis, el apoyo de esta clase a las 鈥渕edidas Covid鈥 se

explica f谩cilmente en estos t茅rminos: como la aparici贸n deseada de un grupo
de medidas restrictivas y autoritarias que pueden imponerse para restringir
el placer, dentro de las restricciones de un c贸digo moral que interviene donde
antes no hab铆a ninguno.

Otro factor que explica la adhesi贸n de la izquierda a las 鈥渕edidas
Covid鈥 es su fe ciega en la 鈥渃iencia鈥. Esto tiene sus ra铆ces en la
tradicional fe de la izquierda en el racionalismo. Sin embargo, una
cosa es creer en las innegables virtudes del m茅todo cient铆fico y otra
es ser completamente ajeno a la forma en que los que est谩n en el
poder explotan la 鈥渃iencia鈥 para promover su agenda. La posibilidad de
apelar a 鈥渄atos cient铆ficos s贸lidos鈥 para justificar las propias decisiones
pol铆ticas es una herramienta incre铆blemente poderosa en manos de los
gobiernos; es, de hecho, la esencia de la tecnocracia. Sin embargo, esto
significa seleccionar cuidadosamente la 鈥渃iencia鈥 que apoya su agenda y
marginar agresivamente cualquier punto de vista alternativo,
independientemente de su valor cient铆fico.

Esto ha sucedido durante a帽os en el 谩mbito de la econom铆a. 驴Es realmente
tan dif铆cil de creer que tal captura corporativa est谩 ocurriendo hoy en d铆a con
respecto a la ciencia m茅dica? No, seg煤n John P. Ioannidis, profesor de
medicina y epidemiolog铆a de la Universidad de Stanford. Ioannidis salt贸 a
los titulares a principios de 2021 cuando public贸, junto con algunos
colegas suyos, un art铆culo en el que afirmaba que no hab铆a ninguna
diferencia pr谩ctica en t茅rminos epidemiol贸gicos entre los pa铆ses que
se hab铆an cerrado y los que no. La reacci贸n contra el art铆culo y contra
Ioannidis en particular fue feroz, especialmente entre sus colegas cient铆ficos.

Esto explica su reciente y mordaz denuncia de su propia profesi贸n. En un
art铆culo titulado 鈥淗ow the Pandemic Is Changing the Norms of Science鈥 (C贸mo
la pandemia est谩 cambiando las normas de la ciencia), Ioannidis se帽ala que
la mayor铆a de la gente especialmente en la izquierda parece pensar que la
ciencia funciona sobre la base de 鈥渓as normas mertonianas de comunalismo,
universalismo, desinter茅s y escepticismo organizado鈥. Pero, por desgracia,
no es as铆 como funciona realmente la comunidad cient铆fica, explica Ioannidis.
Con la pandemia, los conflictos de intereses corporativos se
dispararon y, sin embargo, hablar de ellos se convirti贸 en un
anatema. Contin煤a: 鈥淟os consultores que ganaban millones de d贸lares
gracias a las consultas de empresas y gobiernos recib铆an puestos de
prestigio, poder y elogios p煤blicos, mientras que los cient铆ficos sin
conflictos que trabajaban gratuitamente, pero se atrev铆an a
cuestionar las narrativas dominantes eran tachados de conflictivos.
El escepticismo organizado se consideraba una amenaza para la salud
p煤blica. Hubo un enfrentamiento entre dos escuelas de pensamiento,
la salud p煤blica autoritaria contra la ciencia, y la ciencia perdi贸鈥.

En 煤ltima instancia, el flagrante desprecio y la burla de la izquierda hacia las
leg铆timas preocupaciones de la gente (sobre los bloqueos, las vacunas o los
pasaportes Covid) es vergonzoso. Estas preocupaciones no s贸lo se basan en
las dificultades reales, sino que tambi茅n se derivan de una desconfianza

comprensible hacia los gobiernos y las instituciones que han sido
innegablemente capturados por los intereses corporativos. Cualquiera que
est茅 a favor de un Estado verdaderamente progresista e intervencionista,
como nosotros, tiene que abordar estas preocupaciones, no descartarlas.

Pero donde la respuesta de la izquierda ha sido m谩s deficiente es en el
escenario mundial, en t茅rminos de la relaci贸n de las restricciones de Covid
con la profundizaci贸n de la pobreza en el Sur Global. 驴Realmente no tiene
nada que decir sobre el enorme aumento del matrimonio infantil, el colapso
de la escolarizaci贸n y la destrucci贸n del empleo formal en Nigeria, donde la
agencia estatal de estad铆sticas sugiere que el 20% de las personas perdieron
su trabajo durante los cierres? 驴Y qu茅 hay de la realidad de que el pa铆s con
las cifras m谩s altas de mortalidad por Covid y la tasa de mortalidad excesiva
para 2020 fue Per煤, que tuvo uno de los cierres m谩s estrictos del mundo?
Sobre todo esto, ha guardado pr谩cticamente silencio. Esta posici贸n debe
considerarse en relaci贸n con la preeminencia de la pol铆tica nacionalista en el
escenario mundial: el fracaso electoral de los internacionalistas de izquierda
como Jeremy Corbyn signific贸 que las cuestiones globales m谩s amplias
tuvieron poca tracci贸n al considerar una respuesta m谩s amplia de la izquierda
occidental al Covid19.

Merece la pena mencionar que ha habido movimientos at铆picos en la
izquierda, de izquierda radical y socialista, que se han manifestado en contra
de la gesti贸n predominante de la pandemia. Entre ellos se encuentran Black
Lives Matter en Nueva York, los esc茅pticos de la izquierda en el Reino Unido,
la izquierda urbana chilena, Wu Ming en Italia y la alianza socialdem贸crata
verde que gobierna actualmente Suecia. Pero todo el espectro de la opini贸n
de la izquierda fue ignorado, en parte debido al peque帽o n煤mero de medios
de comunicaci贸n de izquierda, pero tambi茅n debido a la marginaci贸n de las
opiniones disidentes, en primer lugar, por la corriente principal de la
izquierda.

Pero, sobre todo, ha sido un fracaso hist贸rico de la izquierda, que tendr谩
consecuencias desastrosas. Cualquier forma de disidencia popular es
probable que sea hegemonizada de nuevo por la (extrema) derecha,
poleaxizando cualquier posibilidad que tenga la izquierda de ganar
los votantes que necesita para derrocar la hegemon铆a de la derecha.
Mientras tanto, la izquierda se aferra a una tecnocracia de expertos
gravemente socavada por lo que est谩 resultando ser una gesti贸n catastr贸fica
de la pandemia en t茅rminos de progresismo social. A medida que cualquier
tipo de izquierda elegible viable se desvanece en el pasado, el debate y la
disidencia en el coraz贸n de cualquier proceso democr谩tico verdadero es
probable que se desvanezca con 茅l.

[Toby Green es profesor de historia en el Kings College de Londres. Su 煤ltimo
libro es The Covid Consensus: The New Politics of Global Inequality (Hurst)].

[Thomas Fazi es escritor, periodista y traductor. Su 煤ltimo libro 鈥淩eclaiming
the State鈥 ha sido publicado por Pluto Press. @battleforeurope]

https://www.wrongkindofgreen.org/2021/11/24/theleftscovidfailure/

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Fuente: Asociaciongerminal.org