December 6, 2021
De parte de Nodo50
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La COP26 en Glasgow decepcion贸 en el punto central: en el consenso sobre la mitigaci贸n del calentamiento global, pues todav铆a admiti贸 el uso del carb贸n, aunque para ser abolido gradualmente como fuente energ茅tica. Pero tuvo el m茅rito que nunca hab铆an tenido las sesiones de las 25 COPs anteriores. Esta vez, sin excepci贸n, se admiti贸 la existencia antropog茅nica de los disturbios clim谩ticos. Se han producido eventos extremos, la irrupci贸n del metano, debido al deshielo del permafrost y de los cascos polares, 20 veces m谩s da帽ino que el CO2, la erosi贸n creciente de la biodiversidad, la gama de virus como el de la Covid-19, la Sobrecarga de la Tierra (Earth Overhoot) que nos llena de temor cada a帽o, pues el consumo actual necesita m谩s de una Tierra y media (1,75), lo que impide su biocapacidad y la superaci贸n de algunas de las Nueve Barreras Planetarias (9 Planetarian Bounderies) que pueden poner en peligro nuestro ensayo civilizatorio. Todo ello ha duplicado los negacionistas, que prefer铆an defender sus fortunas y su capital antes que la vida del planeta y nuestro futuro com煤n.

Tales eventos hicieron surgir escenarios apocal铆pticos y un verdadero terror metaf铆sico, en el sentido de temer por nuestra supervivencia en este planeta. Son muchas las advertencias de esa eventualidad por parte de renombrados cient铆ficos y principalmente del Papa Francisco, que en la 煤ltima enc铆clica, paradigm谩tica, Fratelli tutti (2020), afirm贸 taxativamente: 鈥淓stamos en el mismo barco; o nos salvamos todos o nadie se salva鈥 (n潞 34).

Hay una acalorada disputa mundial sobre c贸mo continuar谩 la historia en la pos-pandemia. Hay varios modelos en la agenda. Creo que deber铆an descartarse los m谩s radicales, porque son demasiado crueles y anti-vida humana, como el Great Reset, 鈥渆l Gran Reinicio鈥 de un capitalismo desp贸tico, sugerido por el pr铆ncipe par谩sito Charles y asumido por el 0,1% de los multibillonarios mundiales. Tambi茅n el tentador 鈥淐apitalismo verde鈥 que busca cubrir de verde todo el planeta, pero no plantea nunca la cuesti贸n de la desigualdad social que castiga y se cobra millones de vidas humanas. Aceptables y en cierto modo promisorios son el eco-socialismo y el bien vivir y convivir de los andinos. Ambos ser铆an viables en el supuesto de una gobernanza global y pluralista, dispuesta a encontrar soluciones globales para problemas globales como el de la pandemia, y de un orden planetario m铆nimo que incluya a todos, tambi茅n la naturaleza, en la 煤nica Casa Com煤n.

Creo que el Papa Francisco en la Fratelli tutti present贸 algunos valores fundamentales a partir de los cuales se podr铆a proyectar un paradigma que garantice el futuro de la especie y de nuestra civilizaci贸n: una biocivilizaci贸n centrada en una fraternidad sin fronteras y una amistad social universal.

Claramente se dio cuenta de que hay tres presupuestos necesarios: el primero, superar el paradigma vigente desde hace ya algunos siglos del ser humano como dominus (due帽o y se帽or) que no se siente parte de la naturaleza sino que la domina con el instrumento de la tecnociencia. El segundo, asumir una alternativa al dominus, que ser铆a el frater: el ser humano, hombre y mujer, hermanos y hermanas unos de otros y de todos los seres de la naturaleza, por tener todos un origen com煤n, el h煤mus de la Tierra, por ser portadores del mismo c贸digo gen茅tico de base y por sentirnos parte de la naturaleza. El tercero, activar el 鈥減rincipio esperanza鈥, m谩s profundo que la virtud de la esperanza, aquel impulso interior que no conoce tiempo ni espacio y que est谩 presente siempre en el ser humano llev谩ndolo a la indignaci贸n contra los desaciertos sociales y al coraje para transformarlos proyectando nuevos mundos, utop铆as viables y la autosuperaci贸n de s铆 mismo.

Los valores no ser谩n tomados de las grandes narrativas ya ensayadas, la del iluminismo, la del capitalismo y la del socialismo que llevaron a la crisis sist茅mica actual, y que por tanto no realizaron sus prop贸sitos. Va a beber del propio pozo, en la naturaleza esencial del ser humano.

Ah铆 descubre que somos esencialmente seres de relaci贸n ilimitada, cuya mejor expresi贸n reside en la amorosidad; seres de solidaridad que en los primeros tiempos de la hominizaci贸n nos permiti贸 dar el salto de la animalidad a la humanidad; seres de cooperaci贸n, pues solamente juntos podemos construir nuestro h谩bitat que se da en la convivencia, en la sociedad, en las civilizaciones, en una palabra, en el bien-com煤n general; seres de cuidado, pues este define la naturaleza humana, de todos los seres vivos y emerge tambi茅n como una constante cosmol贸gica: todo existe porque todos los factores se combinaron sutilmente para que irrumpiese la vida, y como sub-cap铆tulo de la vida, la vida humana y el propio universo, que sin el debido cuidado de todos los elementos no habr铆a permitido que estuvi茅semos aqu铆 escribiendo sobre estas cosas; seres espirituales, capaces de plantear las cuestiones m谩s radicales sobre el por qu茅 de nuestra existencia, absolutamente gratuita, cu谩l es nuestro lugar en el conjunto de los seres, a qu茅 destino somos llamados y el hecho de intuir que detr谩s de todo lo que existe y vive subyace una Energ铆a poderosa y amorosa (驴el Vac铆o cu谩ntico, la Energ铆a de fondo del universo o el Abismo generador de todo lo que existe?) con la cual podemos relacionarnos con veneraci贸n y con silencio reverente.

A partir de estos valores podr谩 forjarse otro mundo posible y ahora necesario. L贸gicamente la traves铆a de un paradigma a otro no se har谩 de un d铆a para otro, y no sin grandes dificultades, oposiciones y crisis. Pero no tenemos otra alternativa. Como escribi贸 Eric Hobsbawn en 鈥淟a era de los extremos鈥 (1995) en su 煤ltima p谩gina: 鈥淣o sabemos hacia donde estamos yendo. Si la humanidad quiere tener un futuro significativo no puede ser mediante la prolongaci贸n de pasado y del presente. Si tratamos de construir el tercer milenio sobre esta base vamos a fracasar. Y el precio del fracaso, o sea, la alternativa al cambio de la sociedad es la oscuridad鈥 (p.562).

Esto vale especialmente para aquellos que anhelan volver a la antigua normalidad, perversa para la vida de la naturaleza y para la vida humana. Tenemos que cambiar o si no, como dijo el Secretario de la ONU, Ant贸nio Guterres, al abrir los trabajos de la COP26: 鈥淪i no actuamos ahora estaremos cavando nuestra propia sepultura鈥.

El futuro es hoy, como proclamaban las cien mil personas de la COP26 paralela en Glasgow. Si no empezamos ahora a orientarnos por los valores arriba mencionados, estaremos pavimentando el camino para un desastre ecol贸gico-social de proporciones nunca antes habidas. Pero creo y espero, espero y creo que la pulsi贸n de vida, m谩s fuerte que la pulsi贸n de muerte, nos llevar谩 a los cambios necesarios. Viviremos y todav铆a vamos a brillar.

Leonardo Boff, fil贸sofo y ecote贸logo ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra: una sociedad de fraternidad sin fronteras y de amistad social, Vozes 2020.




Fuente: Alainet.org