April 25, 2021
De parte de La Haine
232 puntos de vista


Cada vez que EEUU acusa a otros pa铆ses de espiarlo, oculta o justifica su extensa red en todo el mundo dedicada a conocer movimientos, situaciones de orden militar y operativos desestabilizantes focalizados en pa铆ses y 谩reas completas.

En referencia a esa realidad, el equipo de Wikileaks public贸 en el 2017 un enjundioso trabajo referido a los cachivaches digitales para tal fisgoneo, empleados por la CIA. Como es notorio, Eduard Snowden se hizo cargo despu茅s de ampliar el rosario de recursos dispuestos por Washington para esos fines dentro y fuera 鈥搒obre todo fuera- de su espacio nacional.

El arsenal de armas cibern茅ticas desarrollado tiene evidencias inocultables en las grandes y m谩s extendidas empresas que conforman las redes sociales tan en boga y los sitios o canales de comunicaci贸n desde donde se apropia o mal usa la informaci贸n de los usuarios. Fue objeto de an谩lisis hace poco y, aparentemente, puso contra las cuerdas a Facebook, pero a trav茅s de un sumario con m谩s c谩scaras que frutos.

Ese, admit谩moslo, fue asunto ventilado de forma p煤blica, pero no as铆 ocurre con el control del ciberespacio y los dispositivos creados por el principal organismo de inteligencia norteamericano o sus clones, para tener chequeados a cuantos les parece. Si desarrollaron sofisticad铆simos instrumentos para hacerse de secretos impropios, no resulta cre铆ble que sean incapaces de proteger los suyos.

Dif铆cil a todo trapo suponer que con tan desarrollada tecnolog铆a sus instituciones de control sean tan d茅biles como para permitir que hackers rusos intervengan en sus elecciones y cambien el criterio de una ciudadan铆a diversa, con abrumadoras parcelas humanas que ante un llamado de Donald Trump, fueron capaces de asaltar la sede del legislativo estadounidense. 驴Eso tambi茅n fue planeado por Vladimir Putin o Xi Jinping?

Parece que es a la inversa. En la amplia estructura mundial del Pent谩gono, con bases militares en todos los continentes, una parte de la actividad desplegada en ellas se remite a la obtenci贸n de datos sin discriminar a sus socios a la hora de hurgar a instituciones, figuras y jefes de estado. 驴Recuerdan la intervenci贸n del tel茅fono de 脕ngela Merkel, realizado por esos amigos del otro lado el Atl谩ntico? Desde luego, no fue un caso 煤nico.

Entre los artilugios concebidos con el prop贸sito de estar enterados de cuanto hacen lo mismo moros que cristianos, se encuentra el sistema Echelon, capaz de controlar los correos electr贸nicos, tel茅fonos y cualquier dispositivo para el intercambio de anales civiles o t谩cticos.

Cuenta con centros y ramales estrat茅gicamente ubicados en Europa y en distintos puntos del orbe. Tales instalaciones de fisgoneo tienen antecedentes notables y entre ellas, la instalada en el Ir谩n del sha Palevi, desde donde espiaban a la URSS, con profusos recursos y activos especializados.

Desde tiempos antiguos siempre hubo rastreo de acciones, movimientos de tropas y similares. La pr谩ctica se mantiene por todos los estados. Solo que tanto antes como ahora, no siempre en defensa propia. Hay una multitud de hechos probatorios de que algunas 鈥渞evoluciones鈥 ni son aut贸ctonas ni leg铆timas.

Fueron insertadas por fuerzas externas vali茅ndose, a veces, de segmentos marginales o propiamente adversarios, quienes por mercenarismo o debido a intereses clasistas, se prestan a esas maniobras sin reparar en el da帽o provocado a su pa铆s y cong茅neres.

Ya se sabe que ver 鈥搊 inventar- polvos en la mirada del adversario aunque est茅n enceguecidos los propugnadores, es una de esas ma帽as que no clasifican como admisibles en lo decoroso. Pero se insiste en ejercitarlo. Y aparece en ese esquema de 鈥渉aces lo que digo y d茅jame libre de hacer cuanto me plazca鈥, en el transcurso de la m谩s reciente campa帽a anti rusa.

A mediados de marzo comenzaron ejercicios militares para, dicen, exponer 鈥渓a capacidad de EEUU de ser un socio estrat茅gico en los Balcanes y en el Mar Negro, en el C谩ucaso, en Ucrania y en 脕frica鈥. Particionado en varias operaciones bajo la nomenclatura Defender-Europe 2021, se extender谩 hasta finales de junio, con tropas vehementes del centro y este del Viejo Continente y una participaci贸n algo menos entusiasta de otros efectivos de la Alianza Atl谩ntica.

Los m谩s incentivados no ocultan que el grueso de las operaciones son ensayo de ataque contra Rusia y que el bocado de anzuelo es Ucrania. Desde una base polaca act煤a Ruslan Khomchak, jefe del estado mayor ucraniano, quien al iniciarse abril admiti贸 que las tropas de su pa铆s 鈥渟e preparan para la ofensiva en el este de Ucrania鈥. No explic贸 por qu茅 debe hacerse desde un emplazamiento fuera de su territorio ni el papel que juegan dentro del esquema, los efectivos de la OTAN ni las tropas irregulares de neofascistas autoimpuestos o permitidos por una absurda apreciaci贸n de lo conveniente.

C谩lculos conservadores establecen que EEUU tiene 600 bases militares en el extranjero, en tanto otros investigadores consideran que son unas mil. En cualquier cantidad, desde ellas se hacen 鈥揷omo dec铆a- operaciones de inteligencia y, al mismo tiempo, han servido para efectuar distintas invasiones y actos de agresi贸n norteamericanos en variados escenarios, o se mantienen en ellos como fuerza 鈥渄isuasoria鈥.

Se supone, -es solo un ejemplo-, que de los 150 mil efectivos que tienen diseminados en el mundo, al menos 70 mil radican de forma casi permanente en Jap贸n y Corea del Sur, pero no son pocos en Europa Occidental, el Golfo P茅rsico y Medio Oriente. 

Aparte de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, reconvertidos en atlantistas vehementes, y descontando los posiciones en la zona occidental de Europa, (desde donde partieron las naves que bombardearon Yugoslavia en el 1990), cuentan con los bases a茅reas y navales en Espa帽a usados para ataques contra Siria y las que desde Turqu铆a, OTAN mediante, incursionaron en ese pa铆s 谩rabe o en Afganist谩n. 

En t茅rminos de l贸gica com煤n es contraproducente que est茅n acusando a Rusia de movilizar sus efectivos en el 脕rtico o cerca de las fronteras ucranianas, porque en ambos casos se mueven dentro de su propio territorio. Es bastante c铆nico, esperar que mientras tienen en marcha un operativo de gran envergadura espec铆ficamente dirigido contra Rusia, la acusen de asumir su propia protecci贸n y, de ser necesario, la de quienes habitan en Donetsk y Crimea, rusos por imponente mayor铆a.

驴Qui茅n es el transgresor en esta grosera estratagema? El incremento de incursiones a茅reas de la OTAN junto a las fronteras rusas y la cercan铆a de naves estadounidenses en el Mar Negro, se incrementaron de forma ostensible y, desde febrero, crecieron tambi茅n los incidentes armados en la regi贸n este de Ucrania. Promovido por Mosc煤 hubo intercambios con Francia y Alemania para rescatar los Acuerdos de Minsk que, de respetarse, habr铆an saldado ya el dilema de Ucrania.

En su lugar 鈥渘o cesan los actos inamistosos contra Rusia. Los intentos por cualquier motivo o incluso sin motivo de acusar a Rusia se han convertido entre algunos pa铆ses en una especie de deporte鈥, como dijera Vladimir Putin en su reciente informe al parlamento federal, cuando dej贸 establecido que 鈥淣o queremos quemar puentes, pero si alguien percibe nuestras buenas intenciones como indiferencia o debilidad y tiene la intenci贸n de hacer explotar estos puentes, debe saber que la respuesta de Rusia ser谩 asim茅trica, r谩pida y dura鈥.

驴Exagera el jefe de estado ruso en sus apreciaciones? No lo parece, pues aparte de las r茅moras contra un entendimiento normal impuestos por Occidente, desde all铆 se provoca una situaci贸n descabellada: el enfrentamiento simultaneo contra China y Rusia. De ese modo lo consider贸 el jefe del Comando Estrat茅gico estadounidense, Charles Richard, al comparecer ante el Comit茅 de Servicios Armados del Senado el martes 21 de abril.

Poco antes, el canciller, Sergu茅i Lavrov, asegur贸: 鈥淣o buscamos ning煤n enfrentamiento鈥, pero del otro lado no act煤an igual y se patentiza en el fracaso de Putin en su empe帽o por trabajar con EEUU 鈥渆n aras de los pueblos de ambos pa铆ses y de la seguridad internacional鈥.

Las acciones hostiles contra el pa铆s 鈥渘o cesan鈥, aleg贸 Putin, refiri茅ndose a al empe帽o de culpar a Rusia 鈥減or cualquier motivo y, m谩s a menudo, sin ning煤n motivo en absoluto鈥 y hasta de forma grosera y temeraria.

No son buenas noticias para un trimestre y un instante mundial recargado e incierto, porque cuando hay tormenta (la pandemia lo es) y el capit谩n de un barco insiste en hostigar ballenas, puede resultar tragado por algunas de ellas o con una nave imposible de ser reparada.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org