October 6, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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 El primer movimiento de este drama lo hizo el presidente norteamericano, Donald Trump, reconociendo la soberan铆a marroqu铆 sobre el Sahara Occidental a cambio del reconocimiento diplom谩tico del Estado de Israel por parte del Reino de Marruecos. Con este movimiento, Trump pretend铆a ampliar su estrategia para Oriente Medio, basada en la construcci贸n de una alianza entre los israel铆es y las principales monarqu铆as del Golfo y otros pa铆ses isl谩micos, que ahondase en el aislamiento pol铆tico y econ贸mico de la Rep煤blica de Ir谩n. Trump, pretendiendo contener a Ir谩n, inicia un movimiento pol铆tico que, quiz谩s involuntariamente, va a desestabilizar, tiempo despu茅s, la frontera sur de Europa con el Magreb e incluso la propia seguridad energ茅tica de la econom铆a espa帽ola.

Envalentonado por el reconocimiento norteamericano, el Reino de Marruecos presiona en los foros internacionales para que Espa帽a y otros pa铆ses de la Uni贸n Europea desconozcan las resoluciones de la ONU sobre el S谩hara Occidental y reconozcan la soberan铆a marroqu铆 sobre el territorio, mientras, abandonado a su suerte y cada vez m谩s aislado, el Frente Polisario reinicia sus actividades militares contra el ej茅rcito ocupante.

En medio de esta situaci贸n de creciente tensi贸n, Espa帽a da el visto bueno para que, a instancias de Argelia, Brahim Gali, dirigente del Frente Polisario, sea ingresado en un hospital de Logro帽o para ser tratado de Covid 19. La rocambolesca entrada de Gali (que pese a ser ciudadano espa帽ol a todos los efectos legales entra en el pa铆s sin ense帽ar su pasaporte y es ingresado en el hospital con un nombre falso) es r谩pidamente contestada por Marruecos. La polic铆a de fronteras marroqu铆 empuja a miles de migrantes a cruzar hacia Ceuta y Melilla durante varios d铆as, creando una espectacular crisis que pone en cuesti贸n la seguridad fronteriza de la Uni贸n Europea y motiva la suspensi贸n de las relaciones diplom谩ticas entre ambas riberas del Estrecho.

Mientras tanto, en Marruecos, los medios nacionalistas y la prensa vinculada con la Casa Real inician una feroz cascada de ataques contra la pol铆tica exterior espa帽ola, reivindicando la devoluci贸n al reino alau铆 de las posesiones espa帽olas en el norte de 脕frica y poniendo en cuesti贸n la soberan铆a sobre las islas Canarias. Es de resaltar que, a finales de 2020, Marruecos hab铆a extendido, mediante dos leyes, los l铆mites de las que considera sus aguas territoriales en una zona colindante con el archipi茅lago canario en la que hay prometedores indicios de la existencia de yacimientos de telurio y cobalto, minerales imprescindibles para el desarrollo de la industria del coche el茅ctrico y los paneles solares.

La r谩pida intervenci贸n de la Comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, recordando a Marruecos que 鈥渓as fronteras espa帽olas son fronteras europeas鈥, y de la presidenta de la Comisi贸n Europea, Ursula von der Leyen, que muestra su solidaridad con Espa帽a y recuerda que est谩 trabajando sobre un nuevo Pacto comunitario sobre inmigraci贸n, parece aplacar los 谩nimos y frenar la estrategia de tensi贸n de Mohamed VI. Sobre todo porque, al mismo tiempo que inicia su enfrentamiento con Espa帽a, Marruecos entra en conflicto con Alemania y Francia por motivos relacionados con las presiones desatadas por el reino alau铆 para impulsar el reconocimiento internacional de su soberan铆a sobre el S谩hara y por el esc谩ndalo desatado por la posible utilizaci贸n del sistema inform谩tico israel铆 Pegasus por los servicios secretos marroqu铆es para espiar las comunicaciones de conocidos pol铆ticos, periodistas y empresarios franceses, entre ellos el propio presidente Emmanuel Macron.

El listado de posibles objetivos de escucha del servicio secreto marroqu铆, gracias a Pegasus, incluye un m贸vil del rey Mohamed VI, varios del Palacio Real y m谩s de 6.000 n煤meros de Argelia. Entre los objetivos argelinos aparece buena parte de la c煤pula pol铆tica y militar, dirigentes de los servicios secretos, diplom谩ticos extranjeros, y periodistas, como el director del medio digital TSA, Lounes Guemache.

El gobierno argelino acusa abiertamente a los servicios secretos marroqu铆es de estar financiando a grupos subversivos islamistas, a los independentistas de la Cabilia, y al Hirak (el movimiento de protesta contra el r茅gimen) en Argelia. El mi茅rcoles 22 de septiembre el gobierno argelino anuncia el cierre del espacio a茅reo para todos los aviones civiles y militares de Marruecos. El Alto Consejo de Seguridad argelino alega 鈥渃ontinuas provocaciones y pr谩cticas hostiles del lado marroqu铆鈥.

La tensi贸n escala y, de nuevo, impacta directamente sobre los intereses espa帽oles. El cierre de las fronteras entre los dos pa铆ses norteafricanos lleva a la suspensi贸n del suministro de gas argelino a Espa帽a a trav茅s del Gasoducto Magreb-Europa (GME), que atraviesa 540 kil贸metros de territorio marroqu铆.

Tengamos en cuenta que el 45 % del gas que consume Espa帽a procede de Argelia. El 41 % de ese gas llega por los distintos tramos de gasoducto y el 4 % por barco. El 31 de octubre caduca la licencia de explotaci贸n del GME y Argelia afirma a estar dispuesta a no renovar el contrato, cerrando esta v铆a de aprovisionamiento de energ铆a para la industria y el mercado espa帽oles.

Adem谩s, esto sucede en una situaci贸n extremadamente desfavorable para la econom铆a espa帽ola. Los precios del gas han subido aceleradamente, ante la fuerte alza de la demanda desatada en el inicio de la recuperaci贸n post-pandemia. Rusia controla el grifo de gran parte del gas que llega a Europa, y est谩 encontrando mejores clientes en el mercado asi谩tico, lo que al tiempo le sirve para hacer notar a los gobiernos europeos las dificultades que les derivan del seguidismo acr铆tico de las pol铆ticas antirusas del gobierno norteamericano. Pero los precios de la energ铆a crecen tambi茅n por algunas razones de dif铆cil soluci贸n a medio plazo: el inicio del proceso de transici贸n ecol贸gica, que pretende descarbonizar la econom铆a europea, unido a la creciente especulaci贸n en mercados de la energ铆a regulados a la manera m谩s favorable para los grandes oligopolios y los fondos internacionales, empuja al alza al precio de los derechos de emisi贸n de CO2 y alienta los reclamos de parte del empresariado de la energ铆a, que pretende detener las pol铆ticas clim谩ticas y 鈥渆xplorar la vuelta temporal鈥 al carb贸n y la expansi贸n de lo nuclear.

Hay otro gasoducto entre Espa帽a y Argelia. Conocido como Medgaz, conecta directamente Beni Saf con Almer铆a, pero su capacidad no es suficiente para sustituir al GME, que transporta el 25 % del suministro de gas que llega anualmente a territorio espa帽ol. La posibilidad de realizar el transporte por barco no es realista: no hay capacidad log铆stica suficiente para hacerlo y, adem谩s, el producto resultar铆a mucho m谩s caro. El gobierno se enfrenta a una situaci贸n de urgencia, reuni茅ndose con los argelinos y dictando una orden ministerial para incrementar las reservas estrat茅gicas de gas. Enag谩s, por su parte, ampl铆a la capacidad de descarga en sus instalaciones para admitir todo el gas que sea posible, venga de donde venga.

Al tiempo, el Frente Polisario obtiene una resonante victoria jur铆dica ante el Tribunal General de la Uni贸n Europea, que dictamina que los acuerdos de pesca y de comercio de la Uni贸n con Marruecos son nulos en lo que afecta a los productos y a los caladeros de pesca situados en territorio saharaui. La ONU no reconoce la soberan铆a marroqu铆 sobre el S谩hara y, por tanto, el reino alau铆 no puede llegar a acuerdos que se refieran a los recursos naturales y los productos producidos en dicho territorio. Las dos sentencias no son directamente ejecutivas, a la espera de los recursos que sin duda se interpondr谩n ante el TJUE, pero reconocen abiertamente el derecho del Frente Polisario de ser el 煤nico interlocutor oficial del pueblo saharaui, contrariando las tesis marroqu铆es.

Estas sentencias afectan de manera contradictoria a Espa帽a: pese a que la mayor parte de los barcos europeos autorizados a faenar en aguas saharauis son espa帽oles, la mayor parte de las capturas en dichas aguas las realizan barcos de otras nacionalidades de la Uni贸n, dado que los nav铆os espa帽oles no suelen hacer efectivo esa autorizaci贸n al estar limitada a especies concretas. Por otra parte, la posible limitaci贸n de entrada de los productos agrarios con origen en el S谩hara en Espa帽a provoca una discreta esperanza en el campo andaluz, sometido a una brutal competencia internacional.

La tensi贸n entre Argelia y Marruecos parece escalar por momentos. Se habla de recurrentes movimientos de tropas en la frontera. La dirigencia marroqu铆, al tiempo, parece cada vez m谩s decidida a impulsar una pol铆tica exterior agresiva, destinada a obtener el reconocimiento internacional de su soberan铆a sobre el S谩hara y a ir creando las bases de futuras reivindicaciones territoriales frente a Espa帽a. Se impone asumir tres grandes ense帽anzas de esta pugna en el Magreb, que puede poner en peligro la sostenibilidad energ茅tica del modelo econ贸mico espa帽ol y empujar a la desestabilizaci贸n de toda el 谩rea del Mediterr谩neo Occidental:

La primera: el colapso de la hegemon铆a unipolar de Estados Unidos, y la consiguiente apuesta de su clase dirigente por una agresiva pol铆tica nacionalista que ya no considere a los europeos como 鈥渁liados preferentes鈥, puede llevar a tensiones y conflictos inesperados, incluso en las propias fronteras (o en el interior) de Europa. Estados Unidos ya no valora con preferencia el efecto que sus pol铆ticas pueden tener sobre los intereses geopol铆ticos, comerciales o econ贸micos europeos. Las pol茅micas sobre el Aukus, el gasoducto Nord Stream 2, o la creciente inestabilidad del Magreb tienen un mismo origen: la clase dirigente norteamericana apuesta por el 鈥淎merica First鈥 y ya no valora como antes la llamada 鈥渞elaci贸n transatl谩ntica鈥.

La segunda: las econom铆as desarrolladas no pueden sobrevivir sin grandes flujos migratorios, como demuestra la situaci贸n actual en el Reino Unido. Pero controlar (que no evitar) esos flujos, dada la brutal desigualdad del sistema econ贸mico global, es imposible sin la participaci贸n de los pa铆ses fronterizos. Y los pa铆ses fronterizos ya han aprendido que los flujos migratorios les dan un enorme poder que puede usarse como un arma de presi贸n o de guerra. Revertir la brutal desigualdad entre el Norte y el Sur, acabando con la miseria en todo el planeta, ya no es s贸lo un sue帽o ut贸pico o bienintencionado, sino tambi茅n una necesidad perentoria de seguridad y de defensa de la paz, incluso para los pa铆ses del Norte.

La tercera: el proceso de transici贸n ecol贸gica es un proceso problem谩tico e incierto en las presentes condiciones sociales y geopol铆ticas. La descarbonizaci贸n va a desatar m谩s conflictos y contradicciones de las que probablemente esperan los analistas de la Comisi贸n Europea. Limitar el calentamiento global y reconvertir la econom铆a a lo verde, sin poner en crisis el capitalismo es una estrategia de muy compleja implementaci贸n, rodeada de peligros, en la que muchas cosas pueden salir tr谩gicamente mal. Si no se apuesta por un modelo social completamente distinto a nivel global, la descarbonizaci贸n de los oligopolios amenazar谩 con descarrilar una y otra vez, y quiz谩s llegue a hacerlo.

El mundo est谩 mutando a toda velocidad y el norte de 脕frica no es una excepci贸n. Aqu铆 al lado, al otro lado del Estrecho, las tensiones se disparan. Las viejas seguridades de la pol铆tica exterior espa帽ola empiezan a resquebrajarse.

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Fuente: Asociaciongerminal.org