March 24, 2022
De parte de Lobo Suelto
1,198 puntos de vista

1- El golpe y el terror son parte del presente; el 24 de marzo de 1976 nombra una clave de la constituci贸n de lo que ahora nos agobia, el realismo del capital, la percepci贸n del estado de cosas -el estado de la desigualdad- como dato natural inamovible, el poder de las elites (locales y articuladas con centros de poder capitalista for谩neos) como fijeza en torno a la cual se circunscriben los posibles pol铆ticos. Si la 煤nica verdad es la realidad de la concentraci贸n de la riqueza y el poder, la pol铆tica resulta una administraci贸n de los posibles realistas (por no decir Realistas). No se puede ni so帽ar鈥 (Dicho sea de paso, quiz谩 el apego de cada quien a la Actualidad conectiva -apego insomne, ansioso, cefaleico- sea la expresi贸n molecular del apego molecular al posibilismo.)

驴De qu茅 maneras se gestan los posibles, de qu茅 modos pasamos a concebir -a flashear- posibles? Seguramente sean m煤ltiples (y fr谩giles por naturaleza y en este momento minoritarias鈥); seguramente re-unirnos en multitudes (grandes o peque帽as) con sentidos que exceden a la funcionalidad del orden dado en las vidas, sea un modo, de sentir y apreciar una potencia irrepresentada en la Realidad, de recordar (volver a pasar por el cuore) la capacidad de so帽ar y agitar, de ejercer ah铆 memoria, no solo del terror, no solo para gritar Nunca M谩s, sino memoria de la potencia extra-ordinaria contra la que el orden (que no es entelequia, tiene sus agentes y beneficiados m谩s all谩 de los milicos asesindos: los due帽os de la tierra, la banca鈥) aplic贸 su sadismo estrat茅gico, la potencia de sentir que el mundo es nuestro, de humanxs en igualdad.

2- No son 30mil鈥, dice una pared ac谩 en Paternal. Contradice, en realidad, porque est谩 escrita manchando una pintada previa. La derecha se define por ser reactiva (pa帽uelo celeste contra el verde鈥). Orden-sobre los cuerpos que, por naturaleza, son previos a todo orden. Incluso, s铆, al orden que los produce: de ah铆 el temor eterno del orden hacia sus cuerpos hijos. Aunque gane, la reacci贸n corre siempre de atr谩s a la vida. De ah铆 su sa帽a: la crueldad y la tortura son y fueron de ellos. Quienes peleaban por la revoluci贸n mataban, y esa decisi贸n es cuestionable, discutible y quiz谩 condenable, pero no torturaban, ni violaban, porque mataban sujetos que eran obst谩culo de un deseo de vida inclusivo e igualitarista. El sadismo es el goce triste del poder: goza por su dominio, odiando porque sabe, de fondo, que algo siempre se le escapa, que ese cuerpo -la vida que lo atraviesa- no termina nunca de ser suyo; el sadismo busca alcanzar lo que se le escapa. Por eso el orden domina y mata pero nunca deja de temer y odiar.

No son treinta mil, dicen y hacen s铆ntoma: obvio que no sabemos cu谩ntos desaparecieron, justamente porque los desaparecieron. Treinta mil es una cifra sensible, en medio del imperio del n煤mero. Un n煤mero cuya verdad no es mercantil, ni burocr谩tica ni inform谩tica. Mensurado por el dolor, es un n煤mero cuyo grito compartido hace, de la tristeza, rabia, y hasta alegr铆a de ser tantos gritando: treinta mil compa帽eros desaparecidos, presentes. Alegr铆a de ser multitud presente. Treinta mil, treinta mil, treinta mil, presentes. En el imposible de la cuantificaci贸n burocr谩tica, hay un espacio afectivo abierto.

Del imposible hicieron las Madres su consigna, Aparici贸n con vida. No busca producir lo que dice, la consigna. No: produce el espacio subjetivo de su enunciaci贸n. Abre una experiencia y una fuerza pol铆tica rompiendo, primero que nada, el imperio del posibilismo.

No se sabe con exactitud cu谩ntos desaparecieron, precisamente por lo siniestro del mecanismo genocida; pero esas Madres, con un imposible de consigna, presentifican el deseo vital de sus hijas e hijos, deseo vital que el orden tortur贸, viol贸 y desapareci贸 hasta donde pudo. Son las Madres de todos y todas los que nos sentimos interpelados por el deseo de fraternidad que el Gran Padre quiso desaparecer. La sa帽a del orden era contra algo que portaban esos cuerpos; cuantificar esa fuerza es imposible; las Madres, con una lucidez pol铆tica impresionante, evitaron organizar su dolor como propiedad privada. As铆 pues nos encontramos: el orden quiso desaparecer algo que no puede circunscribirse a un n煤mero exacto de cuerpos individuales, las Madres hicieron del dolor un espacio abierto a la pulsi贸n fraterna, donde entra cualquiera, sin m谩s requisito que la implicaci贸n afectiva. Est谩n las Abuelas, est谩n las Madres, est谩n los Hijos, y hermanas y hermanos somos todxs.

Hermanas y hermanos somos todes, todes les que estemos, les presentes; al menos un rato, al menos hoy: que sea nuestra potencia fraterna la que mida el mundo. Son treinta mil -presentes- porque somos nosotrxs -presentes-.

 

Foto: ARGRA




Fuente: Lobosuelto.com