August 15, 2021
De parte de La Haine
297 puntos de vista

La guerra contra la democracia es la opci贸n del capitalismo para enfrentar y desarticular los proyectos populares. Mencionar pol铆ticas afincadas en el cobro de impuestos progresivos o la intenci贸n de regular el mercado encienden las alarmas del complejo industrial, militar y financiero. No digamos cuando los programas de cambio social se fundamentan en la nacionalizaci贸n de las empresas trasnacionales, la reforma agraria y la distribuci贸n de la renta. Al poder econ贸mico le basta atisbar la posibilidad de ser derrotado para borrar la distancia que separa la llamada derecha progresista de la extrema derecha.

Llegado el momento, pensemos en Per煤, concentra sus esfuerzos en mantener el orden capitalista. Es la hora de los poderes f谩cticos, aquellos que emergen para bajar el tel贸n de la ficci贸n democr谩tica de la derecha progresista. El poder del capital s贸lo entiende de ganancias y poder. En su mundo, no contempla la posibilidad de verse apartado del proceso de toma de decisiones. Los ejemplos hist贸ricos est谩n contenidos en ascenso del nazifascismo en Europa.

La salida totalitaria del capitalismo alem谩n cont贸 con el apoyo financiero de apellidos ilustres. Empresarios, banqueros, industriales, en definitiva el gran capital, se inclin贸 por apoyar la emergencia de un nuevo l铆der. El partido nazi fue la salida para evitar el avance de la socialdemocracia y el movimiento comunista. Su opci贸n: Adolf Hitler.

Decisi贸n y compromiso para apuntalar el nacimiento del Tercer Reich. El 20 de febrero de 1933, en reuni贸n secreta al m谩s alto nivel, confluyeron en el Reichstag Adolf Hitler, Hermann G枚ring y los 24 empresarios y banqueros m谩s importantes de Alemania. 脡ric Vuillard, en su relato novelado ‘El orden del d铆a’, recrea el momento donde se a煤pa al f眉hrer gracias a las generosas donaciones del gran capital alem谩n: los 24 no se llaman Schnitzler, Witzleben, Schmitt, ni Finck, Rosterg o Heubel, como nos mueve a creer el registro civil. Se llaman Basf, Bayer, Agfa, Opel, IG Farben, Siemens, Allianz, Telefunken.

Con esos nombres s铆 los conocemos. Est谩n ah铆 entre nosotros. Son nuestros coches, nuestras lavadoras, nuestros art铆culos de limpieza, nuestras radios despertadores, el seguro de nuestra casa, la pila de nuestro reloj. Est谩n ah铆, en todas partes, bajo la forma de cosas. Nuestra vida cotidiana es la suya. Cuidan de nosotros…

Hoy, en la transici贸n del capitalismo anal贸gico al capitalismo digital, no caben medias tintas. El capital trasnacional se juega el todo por el todo. Las opciones no son muchas y hay que apostar por lo m谩s simple, el discurso del miedo como aglutinador de las emociones y el control de las mentes. Nuevamente se levanta el anticomunismo como bandera y se despliegan sus argumentos. Eso s铆, recubierto de un lenguaje donde se potencia el ideal de una sociedad bien ordenada.

Seguridad versus democracia. La democracia, argumenta, ha sido pervertida, llen谩ndola de contenidos 茅ticos de justicia social, poniendo en cuesti贸n los valores occidentales. La pandemia les permite, adem谩s, mantener un discurso asentado en la antipol铆tica. Los matices entre las derechas desaparecen. Los grandes empresarios apoyan las opciones neofascistas. Si no son unos ser谩n otros. No hay tiempo para distingos.

Los huevos se reparten en canastas, pero sin olvidar el objetivo, impedir el desarrollo democr谩tico. En Espa帽a, por ejemplo, Vox ha recibido 17 millones de euros de, entre otros, Esther Koplowitz, Juan Miguel Villar Mir o Bernard Meunier. Por sus nombres, como se帽alaba 脡ric Vuillard, no los conocemos, pero sus empresas FFC, OHL, Nestl茅 o El Corte Ingl茅s nos resultan familiares. La lista es amplia. Los dineros fluyen. Hay conseguidores, cuyos avales abren puertas. Jose Mar铆a Aznar es uno de ellos.

En Am茅rica Latina una nueva internacional une a todas las derechas. Ha sido creada para desestabilizar los proyectos democratizadores y populares, se apoya en el gran capital trasnacional y los grupos de la nueva derecha nacida de las reformas neoliberales. Aquellos que en 1973, por iniciativa del banquero estadunidense David Rockefeller y el grupo Bilderberg, fundaron la Trilateral del capitalismo, uniendo a los se帽ores del dinero y la guerra de Europa, Asia Pac铆fico y EEUU, hoy son socios del nuevo proyecto. Una derecha posneoliberal, ultraconservadora, belicista y profundamente ultramundana se a煤pa en lo m谩s alto de los consejos de administraci贸n.

No nos enga帽emos, United Fruit Company, Anaconda, ITT, Nestl茅, Monsanto, Mercedes Benz, Ford, Est谩ndar Oil, Texaco, City Bank, Banco de Santander, Iberdrola, Endesa, Telef贸nica, Coca Cola, y ahora las empresas tecnol贸gicas, Amazon, Google, Apple, Microsoft y Facebook, est谩n unidas por su declarada guerra contra la democracia. En su agenda, el control de las riquezas naturales del planeta y el reparto de beneficios.

Como sucediera en la Alemania nazi, el gran capital no tiene amigos, tiene intereses y los defender谩. No distingue entre derecha y extrema derecha. Hoy como ayer opta por una salida totalitaria, financiando a los nuevos f眉hrer, se llamen Le Pen, Abascal, Bolsonaro, Trump, Leopoldo L贸pez, Keiko Fujimori, Mussolini o Hitler. Les dejar谩n de lado, y as铆 lo hacen, cuando no les son 煤tiles para dominar el mundo. La diferencia entre derecha y extrema derecha es un eufemismo. Los golpes de Estado lo demuestran.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org