January 12, 2021
De parte de La Haine
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En su momento supuso un gran avance poder realizar el diagn贸stico de Trastorno por Estr茅s Postraum谩tico (TEPT) porque significaba poner nombre a los s铆ntomas que presentaban personas que se hab铆an quedado ancladas en eventos traum谩ticos y que no lograban salir de all铆. El TEPT se les ha diagn贸sticado com煤nmente a personas que han sufrido episodios de guerra, ya sea como invasores o como invadidos (se empez贸 diagn贸sticando en 1980 a los soldados estadounidenses que hab铆an ido a invadir Vietnam y que volv铆an altamente traumatizados), o bien que han sido v铆ctimas de cat谩strofes naturales o bien que han sufrido violaciones a manos de desconocidos.

Para diagn贸sticar TEPT es necesario que 鈥渓a persona haya experimentado, presenciado o le hayan explicado uno o m谩s acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad f铆sica o la de los dem谩s鈥. Ahora bien, sabemos que hemos experimentado un suceso traum谩tico porque somos capaces de recordarlo. Sin embargo, existe una poblaci贸n traumatizada muy distinta de estos perfiles y que, mayoritariamente, se extiende en 谩reas donde vive la clase trabajadora. Tiene que ver con los ni帽os y ni帽as que han nacido y crecido en ambientes de violencia sexual y familiar, y en comunidades afectadas por el abuso, el abandono y las adicciones ya sea al juego, al alcohol, la coca铆na u otro tipo de sustancias. Cuando llegan a la edad adulta, es posible que estas personas no recuerden necesariamente sus traumas (uno de los criterios para el diagn贸stico de TEPT), o bien puede ser que no les preocupen recuerdos concretos de sus abusos o que no les den conscientemente la relevancia que realmente tienen, sin embargo en la pr谩ctica siguen comport谩ndose como si todav铆a estuvieran en peligro. Est谩n permanentemente a la defensiva, sufren ataques de ansiedad o de ira, pueden ser agresivos o todo lo contrario, y tener estados an铆micos depresivos, entre otras cosas. En un sentido amplio, este tipo de s铆ntomas est谩n muy extendidos en nuestra sociedad. Hasta cierto grado, sus problemas se parecen a los de los soldados de guerra, pero tambi茅n son muy distintos en el sentido de que su trauma infantil les ha impedido desarrollar algunas de las capacidades mentales que los soldados pose铆an antes de que su trauma se produjera.

Y decimos 鈥渢rauma infantil鈥 porque la primera confusi贸n est谩 en la propia definici贸n de trauma. Pareciera, efectivamente, que trauma es aquel que sufre una persona v铆ctima de un accidente de tr谩fico, o de una violaci贸n en un callej贸n oscuro, o de alguien que ha visto un asesinato en directo. Es decir, son casos 鈥渆xtremos鈥, parecidos a los que ocurren en los conflictos b茅licos. A ojos de todo el mundo es comprensible que a eso se le llame trauma. Sin embargo, en la inmensa mayor铆a de los casos, los traumas son subjetivos y no est谩n a la vista de todo el mundo. Es ah铆 donde entran los casos de abusos sexuales en el entorno familiar, violencia de g茅nero, fallecimientos de seres queridos, hijos no deseados, padres ausentes por necesidades laborales o progenitores que abandonaron el hogar poco despu茅s de nacer el beb茅 producto de las discusiones, infidelidades, adicciones o simplemente por haber tomado decisiones equivocadas. La lista es larga.

Conscientes de todo esto, varias corrientes de investigadores y psiquiatras desde principios de los a帽os 90 han intentado que el DSM (Manual Diagn贸stico y Estad铆stico de los Trastornos Mentales), que es la principal gu铆a de diagn贸stico utilizada por psiquiatras tanto en EEUU como en Espa帽a para emitir sus recetas, revise su forma de abordar los traumas y los trastornos de ansiedad, que se incluya un apartado donde se hable del Trastorno por Estr茅s postraum谩tico desde un punto de vista m谩s amplio, que se hable de los traumas de desarrollo, es decir, que no se se帽alen meramente los s铆ntomas sino las m煤tiples causas sociales que pueden provocar esos s铆ntomas.

De este modo se pretende poner el acento en 3 problemas:

  • En primer lugar, para evitar errores en los diagn贸sticos que pueden llevan a tratamientos equivocados.
  • En segundo lugar, para evitar que se utilicen constantemente los f谩rmacos para tapar unos conflictos emocionales que pueden tratarse, no en todos los casos pero s铆 en un amplio porcentaje, sin f谩rmacos y solamente con herramientas de psicolog铆a moderna. Haciendo los duelos necesarios, sanando las heridas emocionales y los traumas, reestructurando la autoestima, mejorando la alimentaci贸n y saliendo de los entornos nocivos.
  • En tercer lugar, porque es fundamental impulsar un apoyo real desde las instituciones. Supone un obt谩culo a la efectividad de las terapias tratar a una persona y despu茅s enviarla de vuelta a su vida de precariedad y desamparo, y pretender que en estas condiciones saquemos adelante a nuestros hijos de una manera estable y amorosa.

Sin embargo la Asociaci贸n Americana de Psiquiatr铆a, que es la instituci贸n que publica el DSM, que ya va por la quinta edici贸n, se ha opuesto una y otra vez a cambiar su punto de vista sobre este tema con distintas excusas banales. El problema es que el DSM es indispensable para que la industria famac茅utica se embolse muchos millones al a帽o porque los psiquiatras lo utilizan como herramienta de diagn贸stico a partir del cual recetar f谩rmacos de manera sistem谩tica, logrando 鈥渁liviar鈥 una serie de s铆ntomas que en muchos casos podr铆an tratarse desde la psicolog铆a, logrando soluciones de fondo o al menos mejoras considerables y sin f谩rmacos de por medio.

Ah铆 est谩 el reto de la psicolog铆a actual. Por un lado hay que abrir el mel贸n de las causas sociales y denunciar que hay condicionantes pol铆ticos y sociales que provocan que haya mayor n煤mero de experiencias traum谩ticas subjetivas y una mayor tasa de trastornos de ansiedad en los barrios obreros y en 谩reas desfavorecidas. Y por otro lado, mientras trabajamos para cambiar este modelo de sistema, hay que poner sobre la mesa que se puede aumentar el porcentaje de 茅xito de los tratamientos de traumas y trastornos de ansiedad sin necesidad de recetar f谩rmacos. Hay miles de casos cotidianos que pueden resolverse s贸lo con herramientas de psicolog铆a y con t茅cnicas complementarias. Y de igual manera, las nuevas t茅cnicas especializadas en superaci贸n del trauma est谩n demostrando que hay muchos casos psicol贸gicos graves, e incluso enfermedades en el caso de la somatizaci贸n (aparici贸n de s铆ntomas f铆sicos que no tienen causa f铆sica justificada), que se pueden superan sin necesidad de f谩rmacos ni tratamientos m茅dicos. Pero en vez de invertir en investigaci贸n para hacerlos extensivos, se rechazan y se les pone la etiqueta de “pseudo-ciencia”. No quieren ni oir hablar de ello para que no acabe el negocio de la industria farmac茅utica.

Pero no solamente. Aceptar estas premisas supone entrar a cuestionar el sistema capitalista actual, la mercantilizaci贸n de la salud, las pol铆ticas privatizadoras no s贸lo en los hospitales sino tambi茅n en los centros de acogida de menores, c谩rceles y cuerpos de seguridad que forman parte de un entramado que se dedica a 鈥渃ontener鈥 a la poblaci贸n que sufre en sus carnes las consecuencias de un sistema que no se centra en el bienestar de las personas sino en el lucro.

Especial para La Haine




Fuente: Lahaine.org