May 12, 2021
De parte de Indymedia Argentina
264 puntos de vista


A la memoria de los hombres y mujeres asesinados durante el paro por las fuerzas represivas y paramilitares del Estado.

Foto: Juan Diego Quintero Urrea.

鈥淨uien no se mueve no siente las cadenas鈥.
Rosa Luxemburgo

鈥淟os nadies: los hijos de los nadies, los due帽os de nada.
Los nadies, los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre. [鈥
Que no figuran en la historia universal, sino en la cr贸nica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata鈥.
Eduardo Galeano

En estos momentos se desenvuelve la m谩s extraordinaria movilizaci贸n popular que se ha presentado en Colombia en los 煤ltimos 45 a帽os, que involucra tanto a los pobladores urbanos como a los del mundo rural. Al mismo tiempo, el r茅gimen criminal de los uribe帽os ha recurrido a la fuerza bruta para contener la protesta, dejando en el camino a cincuenta muertos, miles de heridos, llanto y sufrimiento a lo largo y ancho de nuestro martirizado pa铆s.

Este es un hecho hist贸rico de transcendencia en nuestra vida contempor谩nea, por la magnitud de la protesta popular y porque se ha desnudado con toda su crudeza ante el mundo entero lo que es la 鈥渄emocracia colombiana鈥, con su cara de muerte y horror. Se ha mostrado ante el resto del continente lo que es este r茅gimen brutal, siempre encubierto, protegido y tutelado por los poderes imperialistas, empezando por los Estados Unidos. Se ha roto en mil pedazos, dentro y fuera de nuestro territorio, esa imagen que venden las clases dominantes, el Estado y falsimedia de la estabilidad 鈥渄emocr谩tica de Colombia鈥. Se ha evidenciado que el Estado colombiano es contrainsurgente, anticomunista y terrorista, porque en nuestro territorio en sentido estricto la l贸gica de la guerra fr铆a nunca ha terminado.

En este escrito esbozamos algunas ideas sobre lo qu茅 est谩 sucediendo, con las limitaciones que tiene escribir sobre la marcha, puesto que los acontecimientos, que constituyen la trama de la historia real, son imprevisibles y no est谩n escritos de antemano. Esa historia real la hacemos a diario los seres humanos con nuestras actuaciones, las que encadenadas pueden conducir hacia mundos desconocidos, no imaginados en 鈥渃ondiciones normales鈥.

Factor precipitante

鈥淪i un pueblo sale a manifestarse en medio de una pandemia es porque su gobierno es m谩s peligroso que un virus鈥.
Residente, Mensaje de apoyo al paro en Colombia, abril 28 de 2021.

El martes 27 de abril, en v铆speras del comienzo del anunciado paro nacional, todo era en apariencia tranquilo desde el punto de vista del establecimiento. Nada hac铆a prever la furia que se iba a desencadenar desde el d铆a siguiente. Analistas, expertos, polit贸logos, youtubers uribistas, periodistas, opinologos y otras yerbas del pantano anunciaban, en muchos casos con una dosis de triunfalismo que no ocultaban, que el paro estaba condenado al fracaso, que nadie iba a salir a protestar, que era mejor deshacer la convocatoria a tiempo con el fin de no hacer el rid铆culo. Que la tercera ola de la pandemia, con una cifra de 450 muertos diarios, situaci贸n en la cual se decretaron toques de queda, cuarentenas de fin de semana, cierres de ciertas actividades鈥 que todo indicaba que la gente no iba a salir a la calle a protestar. Dichos anuncios quedaron hechos a帽icos al d铆a siguiente, cuando miles de personas salieron a las calles en las capitales, en pueblos peque帽os y en las zonas rurales. Tan masiva movilizaci贸n no solamente tom贸 desprevenidos a los 鈥渆xpertos鈥 sino al r茅gimen, que estaba convencido que la gente no iba a salir, m谩s si se le agrega que las condiciones clim谩ticas no eran las mejores, en medio de torrenciales lluvias en el territorio nacional.

Esto lleva a preguntarse, 驴por qu茅 la poblaci贸n se agolp贸 masivamente en las calles, desafiando la pandemia? Hay un hecho inmediato que se convirti贸 en el factor precipitante de la protesta: la reforma tributaria que el r茅gimen del subpresidente Iv谩n Duque hab铆a presentado al Congreso de la Rep煤blica. Esta 鈥渞eforma鈥, un texto ilegible de m谩s de un centenar de p谩ginas, con 163 art铆culos, escrita en la manera en que suelen hacerlo los tecn贸cratas neoliberales, en una jerga insoportable para ocultar el atraco de fondo. Como quien dice, el veneno envuelto en papel regalo. El t铆tulo mismo era ya indicativo de ese lenguaje sibilino, que queda como testimonio del cinismo: 鈥淧or medio de la cual se consolida una infraestructura de equidad fiscalmente sostenible para fortalecer la pol铆tica de erradicaci贸n de la pobreza, a trav茅s de la redefinici贸n de la regla fiscal, el fortalecimiento y focalizaci贸n del gasto social y la redistribuci贸n de cargas tributarias y ambientales con criterios de solidaridad y que permitan atender los efectos generados por la pandemia y se dictan otras disposiciones鈥. Este esperpento fue llamado en forma resumida con este ox铆moron: 鈥淟ey de solidaridad sostenible鈥. En esta ocasi贸n los funcionarios econ贸micos del r茅gimen de Duque, as铆 como los voceros de los poderosos gremios econ贸micos (ANDI, Fenalco, SAC, Fedegan鈥) pensaron que iba a suceder lo de siempre, que en medio de una ret贸rica tecnocr谩tica se iba a convencer a la gente de los beneficios que dicha reforma representaba, aunque significara enterrarle el cuchillo.

Primer d铆a del Paro Nacional, 28 de abril, en Cali. Foto: canal de telegram Medios Libres Cali..

En forma resumida, la tal reforma ten铆a dos componentes centrales: uno, el superficial, para cazar incautos, el destinado al 鈥済asto social鈥, a mantener los demag贸gicos programas asistenciales del r茅gimen (m铆nimo vital para los hogares pobres y vulnerables), fomentar el empleo formal, incentivar el ingreso a la educaci贸n y construir un mejor pa铆s, a lo que se destinaban solamente 4 billones de pesos; dos, el central, encaminado a recaudar ingresos por un monto de 23 billones de pesos (6.300 millones de d贸lares) destinado a mantener los gastos de un Estado corrupto y nepotista. Los ingresos previstos iban a llegar mediante un aumento del IVA (impuesto al valor agregado) y su imposici贸n a nuevos productos, se llegaba a cobrar IVA por los funerales (en plena pandemia y con miseria generalizada), por los servicios p煤blicos (energ铆a, acueducto, alcantarillado, gas domiciliario) para usuarios de estratos 4, 5 y 6 (clase media) se aumentaba la base gravable del impuesto de la renta, que inclu铆a a todas las personas con un ingreso superior a 2,4 millones de pesos mensuales (unos 663 d贸lares) en 2022 y en 2023 a quienes tengan un ingreso de 1,7 millones de pesos mensuales (unos 470 d贸lares).

Iv谩n Duque. Foto: BluRadio

Lo cierto del caso es que la tal reforma no tocaba a los poderosos, sino que golpeaba, sobre todo, a la alica铆da clase media, en acelerada v铆as de desaparici贸n, como lo confirma el Departamento Administrativo Nacional de Estad铆stica (DANE) que inform贸 recientemente que esta pas贸 de constituir el 30.1% de la poblaci贸n en 2019 al 25.4% en 2020 (2.5 millones de personas menos). Esa clase media que, seg煤n el DANE, corresponde a las personas que tienen un ingreso per c谩pita, dentro de un hogar, entre 653 mil pesos y 3.5 millones de pesos, se esta hundiendo en la pobreza.

La reforma tributaria cay贸 como un mazazo sobre la mayor parte de la poblaci贸n por varias razones: por el empobrecimiento que se acentu贸 durante la pandemia, por el aumento del desempleo, por la corrupci贸n rampante del r茅gimen (cuyo monto se calcula en 50 billones de pesos anual, algo as铆 como el equivalente a dos reformas tributarias como la anunciada), por las exenciones y transferencias que el r茅gimen de Iv谩n Duque les ha hecho a los due帽os del pa铆s (Grupo Aval y compa帽铆a). Es decir, hay que tener en cuenta el momento en que se plantea la reforma, cuando esa clase media va camino al despe帽adero, hacia la pobreza sin remedio. En ese sentido, ha sido inoportuna, injusta y c铆nica, como lo manifestaron el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien en p煤blico demostr贸 que no sab铆a cu谩nto val铆a una docena de huevos (redujo su precio de 10 mil-8 mil pesos a 1.800) y del subpresidente Duque quien dijo, con la poca verg眉enza que lo distingue, que no hab铆a le铆do la reforma. Adem谩s, el subpresidente incumpli贸 uno de los lemas centrales de su campa帽a electoral, en la que hab铆a prometido que no iba a aumentar los impuestos y ya vamos por su Tercera Reforma Tributaria.

Un elemento adicional que no puede separarse del detonante en que se convirti贸 la Reforma Tributaria tiene que ver con las condiciones que gener贸 la pandemia: el encierro forzado, la miseria, el desempleo, la pobreza, las carencias en salud y educaci贸n. Todo eso hizo que en el 煤ltimo a帽o se hubiera formado una especie de olla a presi贸n, que pod铆a estallar en cualquier momento, por un motivo suficientemente sensible, que apareciera como un agravio de m煤ltiples aristas (econ贸mico, social, sanitario y, sobre todo, moral). S铆, la reforma se convirti贸 en un agravio moral, porque ante los ojos de la gente com煤n y corriente apareci贸 como insoportable que tuvieran que pagar m谩s impuestos para un Estado inepto, ineficaz, corrupto, que aparte de todo gasta y despilfarra para comprar armas con las que se bombardea y se mata a la poblaci贸n, en medio de su situaci贸n de pobreza, abandono, desempleo y represi贸n.

El Escuadr贸n M贸vil Antidisturbios (ESMAD) reprime manifestantes que llegan al barrio donde tiene su residencia el presidente de Colombia Iv谩n Duque el pasado 2 de mayo. Foto: Mauricio Due帽as Casta帽eda, EFE.

Los motivos, las razones, los agravios

鈥淟a multitud puede levantarse porque est谩 hambrienta o teme estarlo, porque tiene una profunda aflicci贸n social, porque busca una reforma inmediata o el milenario o porque quiere destruir a un enemigo o aclamar a un 鈥榟茅roe鈥. Pero rara vez lo hace por una sola de estas razones鈥.
George Rude

Que la pretendida Ley de Solidaridad fiscal haya sido el detonante inmediato del paro nacional, no explica el trasfondo de los acontecimientos, que deben ser analizados, por lo menos en el corto plazo, puesto que no tenemos espacio de inscribir esta protesta en una perspectiva hist贸rica m谩s amplia.

El r茅gimen del subpresidente Iv谩n Duque, un advenedizo que lleg贸 a la Presidencia porque as铆 lo quiso el patr贸n 脕lvaro Uribe V茅lez, se ha caracterizado por su car谩cter antipopular y antidemocr谩tico. Los resultados de su nefasta administraci贸n constituyen un rosario de ineptitud criminal, que pueden enumerarse: esc谩ndalos de corrupci贸n; fraude electoral y compra de votos (帽e帽epol铆tica); intento de prorrogar el per铆odo presidencial y de los altos funcionarios; politizaci贸n abusiva de la justicia, colocando fichas incondicionales en la Fiscal铆a, la Procuradur铆a, la Contralor铆a, la Defensor铆a del Pueblo; nepotismo rampante en los diversos cargos de la administraci贸n, tanto dentro el pa铆s como en el servicio consular; injerencia criminal en Venezuela, con participaci贸n directa en acciones de guerra, como el pretendido concierto humanitario de febrero de 2019, en la frontera, y la Operaci贸n Gede贸n, con la preparaci贸n de mercenarios en La Guajira, que luego desembarcaron en territorio venezolano en mayo de 2020; el naufragio de esa falacia que se llam贸 Econom铆a Naranja; el incremento de la desigualdad; el desempleo; el desastroso manejo de la pandemia de coronavirus, que coloca a Colombia entre los tres peores del mundo, con un saldo de 75 mil muertos; la negativa del Estado en reconocer su responsabilidad en los cr铆menes que se denominan Falsos Positivos; sus acciones para hacer trizas el proceso de paz (lo que ha logrado plenamente); el asesinato de l铆deres sociales y de ex combatientes de las Farc; la aprobaci贸n de la fumigaci贸n con glifosato, para servirle directamente a los Estados Unidos; su postraci贸n abyecta ante el imperialismo, sin importar quien est茅 al mando (ll谩mese el mat贸n Trump o el sanguinario 鈥淏onach贸n鈥 Biden, gestor del Plan Colombia); los bombardeos miserables a excombatientes, entre ellos decenas de ni帽os, estripados brutalmente por las 鈥渂ombas inteligentes鈥, justificados con la ret贸rica uribista de que los ni帽os son m谩quinas de guerra y hay que matarlos antes de que crezcan, porque no estaban estudiando en los campamentos para los ex谩menes del Icfex; aumento del gasto militar, incluyendo la compra de 40 aviones de guerra por 14 billones de pesos, lo que hace de este pa铆s el cuarto en gasto militar de todo el continente; la defensa incondicional del ex presidente y ex presidiario, al que le brinda todo tipo de apoyo y respaldo, en lo que debe incluirse las amenazas a jueces y magistrados; y un sangriento e interminable etc茅tera.

脕lvaro Uribe V茅lez e Iv谩n Duque.

Como puede colegirse de este listado no son pocas las razones de tipo inmediato, limitadas al per铆odo del subpresidente Iv谩n Duque, que explican el malestar social generalizado, porque se conjugan, en resumidas cuentas, tres aspectos: una crisis econ贸mica, con una ca铆da del PIB en 6.8% el a帽o anterior, con aumento del desempleo, la generalizaci贸n de la econom铆a informal, la pobreza y la miseria para las mayor铆as y enriquecimiento para una exigua minor铆a que son los due帽os del pa铆s; una deslegitimaci贸n pol铆tica de principio a fin, porque incluso las elecciones presidenciales en las que fue elegido Iv谩n Duque fueron fraudulentas, siendo el principal componente de esa p茅rdida de legitimidad el desprestigio del verdadero poder tras el trono, el expresidiario 脕lvaro Uribe V茅lez, con miles de acusaciones y pruebas sobre sus m煤ltiples y atroces cr铆menes; y, la violencia estatal y paraestatal a lo largo y ancho del pa铆s, con el resultado de centenares de personas asesinadas, y la generalizaci贸n de las masacres (en lo corrido de este a帽o van 35 masacres y muchas m谩s vienen en camino).

Este es el caldo de cultivo donde se incub贸 el descontento popular (como ha podido observarse m谩s que justo) que tampoco se origin贸 durante la pandemia, porque se hab铆a iniciado a finales de 2018, apenas posesionado Duque, con el paro universitario que logr贸 arrancarle un aumento en la base presupuestal de las siempre deficitarias universidades p煤blicas. El nervio de esa protesta fueron los j贸venes, en este caso universitarios, hecho que debe recalcarse porque ellos van a continuar siendo hasta el momento el principal protagonista de la rebeli贸n en marcha. A finales de 2019 se realiz贸 un paro nacional, que produjo la movilizaci贸n de millones de personas, y fue atemperado con promesas incumplidas. Dicha movilizaci贸n entr贸 en cuarentena, junto con la pandemia, pero ya hab铆a mostrado las semillas del descontento.

Foto: Agencia T茅lam.

Lo que ahora est谩 sucediendo es la continuaci贸n y radicalizaci贸n de la movilizaci贸n popular del 2019, ahora con nuevas razones nuevos br铆os y muchos m谩s agravios, en gran medida por las desigualdades que ha evidenciado la pandemia y su p茅simo manejo por parte de un r茅gimen corrupto e ineficaz. Un anticipo de esa protesta se vivi贸 en Bogot谩 el 9 y 10 de septiembre, cuando fueron destruidos m谩s de 50 CAI (Centro de Atenci贸n Inmediata, en verdad deber铆a llamarse lo que son: Centros de Asesinato Inmediato), luego del asesinato de Javier Ordo帽ez por un grupo de polic铆as.

Repertorio de lucha

鈥淐antan. Bailan. Zapatean. Brincan de alegr铆a. Por calles y avenidas elevan al viento sus cartelones, pancartas y banderas, la tricolor al rev茅s, la arco铆ris en alto. Aplauden. Gritan. Improvisan sus c谩nticos con inagotable frenes铆. 鈥溌uque, pirobo, el pueblo no es tan bobo!鈥, en donde 鈥減irobo鈥, seg煤n el parlache de Medallo, equivale a 鈥減resumido, cre铆do, cruel鈥. O remachan el ya legendario insulto: 鈥溌ribe, paraco, el pueblo est谩 berraco!鈥. Corean consignas de ins贸lito humor, no las incomprensibles de mi azarosa juventud. Nada. 鈥淣i c茅sar, ni burgu茅s, ni dios鈥. No se cansan. No hacen caso a las amenazas de ministritos pat茅ticos ni a las balas del Esmad, sean de goma o sean de plomo鈥. Carlos Esteban Mej铆a, 鈥淟a revuelta contra un canalla鈥, El Espectador, mayo 7 de 2021.

Paro Nacional: Lo Marcha Marica desde Bellas Artes en Cali el pasado 9 de mayo. Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

La protesta social que se est谩 llevando a cabo en estos mismos momentos tiene un car谩cter masivo y popular, tanto por las fuerzas que en ella participan con sus diversos intereses, como por su sentido y sus objetivos. Un Comit茅 Nacional de Paro, conformado por numerosas instancias organizativas, sintetizaba los objetivos en la consigna: 鈥淧or la vida, paz y democracia y contra el nuevo paquetazo de Duque, y fij贸 la fecha del paro nacional para el 28 de abril. El resultado ha sido sorprendente por la cantidad de gente que acudi贸 al llamado, como por la prolongaci贸n en el tiempo de la movilizaci贸n, que completa diez d铆as.

En el paro participan pobladores urbanos de distinto origen y procedencia social, destac谩ndose el papel de los j贸venes pobres y de clase media, que han copado calles y avenidas en diversos lugares de las grandes ciudades y de ciudades intermedias. Tambi茅n est谩n participando, y se han ido incorporando, sectores ind铆genas y campesinos en diversas regiones del territorio nacional, como en el Cauca, Nari帽o, El Catatumbo. La fuerza vital son los j贸venes porque en su vida cotidiana se reflejan todas las miserias del capitalismo realmente existente en Colombia: ausencia de futuro, desempleo, falta de oportunidades para estudiar, estigmatizaci贸n y persecuci贸n por las fuerzas represivas del Estado.

Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

Este paro ha hecho gala de un variado repertorio de instrumentos de movilizaci贸n, en los que se combinan cl谩sicos repertorios con muchos nuevos, mirando en una perspectiva hist贸rica a la protesta social en Colombia. En cuanto a los repertorios cl谩sicos se encuentran las movilizaciones y tomas de las plazas centrales en las ciudades (en Bogot谩 la emblem谩tica Plaza de Bol铆var), el desfile del Primero de Mayo y la marcha simb贸lica de los sindicatos. A eso se agregan otros repertorios que ya se vienen usando hace alg煤n tiempo, principalmente por los j贸venes, como son los desfiles carnavalescos, burlas, s谩tiras, acompa帽ados de rituales festivos, con m煤sica y cantos. Pero lo significativo de este paro es que incluye aspectos nuevos, entre los que se destacan la participaci贸n y movilizaci贸n masiva en los barrios populares de las ciudades, donde incluso en forma in茅dita en el caso de Bogot谩, se presentaron durante el primero de mayo, en medio de un torrencial aguacero, unas diez manifestaciones bastante nutridas en barrios 鈥減erif茅ricos鈥, lejos de la Plaza de Bol铆var. Esos lugares han adquirido una importancia central en la organizaci贸n y movilizaci贸n de los pobladores, y por eso no extra帽a que en esos sitios y contra sus habitantes se haya dirigido la brutal represi贸n.

Minga llega al Valle del Cauca este 11 de mayo. Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

Otro repertorio que debe destacarse es el bloqueo en las entradas y salidas de las ciudades, que ha sido efectivo y se ha mantenido en el tiempo, lo que indica que es organizado y participan amplios sectores para hacerlo posible y enfrentar la andanada policial y militar. Incluso, en algunos de estos bloqueos se han construido barricadas. Esos bloqueos se han complementado con la participaci贸n en el paro, de manera intermitente, de taxistas y camioneros, con cuyos veh铆culos se complementa el bloqueo de las v铆as.

En ese repertorio sobresalen las ollas comunitarias en los barrios, como mecanismo popular de subsistencia y s铆mbolo de cohesi贸n y fraternidad entre quienes participan activamente en el paro.

Otro repertorio simb贸lico de lucha que ha adquirido gran importancia en este paro ha sido el derribamiento de estatuas en varias ciudades del pa铆s, sobresaliendo las de los conquistadores espa帽oles Sebasti谩n de Belalc谩zar en Cali y la de Gonzalo Jim茅nez de Quesada en el centro de Bogot谩. Estas acciones tienen un hondo significado porque liga el tiempo corto de la movilizaci贸n de hoy con la memoria de las luchas en el tiempo largo, para recalcar que la opresi贸n y la dominaci贸n tienen unas ra铆ces hist贸ricas de vieja data, que est谩n ligadas a una casta olig谩rquica que se gest贸 en los mismos tiempos de la conquista, en la medida en que las troncos familiares que han dominado a este pa铆s en los 煤ltimos doscientos a帽os se proclaman como descendientes de los conquistadores espa帽oles, se creen de sangre azul, y se caracterizan por su racismo y su clasismo a flor de piel. Por eso, tampoco sorprende, que los promotores del derribo de estatuas sean los ind铆genas porque ellos vienen experimentando en carne propia el racismo, la opresi贸n, la discriminaci贸n y el genocidio f铆sico y cultural desde hace m谩s de cinco siglos, y eso no es solo un asunto del pasado sino del presente.

Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

Y otro elemento central de los nuevos repertorios de lucha es el comunicativo, con la utilizaci贸n de las redes sociales como medio de informaci贸n y denuncia sobre la represi贸n policial y paramilitar, lo cual tiene consecuencias duraderas: al mostrar las miserias de falsimedia, con todas sus mentiras, inventos y tergiversaci贸n; y dos, al implementar otro tipo de periodismo militante, sobre el terreno mismo de los acontecimientos, que transmite en vivo y en directo lo que est谩 sucediendo, superando y sustituyendo a los medios convencionales.

En fin, el repertorio de lucha de este paro tiene caracteres novedosos que explican en gran medida su din谩mica y la potencia plebeya, como se pone de presente especialmente en la ciudad de Cali, con la participaci贸n masiva de pobladores urbanos, gente afrodescendiente desplazada de otros lugares del pa铆s, especialmente de la costa Pac铆fica, j贸venes, desempleados, gente que vive del rebusque diario en la econom铆a informal, estudiantes de secundaria y de universidad. De ah铆 la sa帽a de clase y de raza de la represi贸n y del apoyo de los 鈥渂lanquitos鈥 de los barrios ricos a esa represi贸n, con la organizaci贸n de grupos paramilitares que abalean a la poblaci贸n pobre y humilde, con el apoyo y participaci贸n directa de las fuerzas policivas y militares del Estado.

Lo de Cali se expresa de manera clara con un hecho, aparentemente anecd贸tico, pero muy revelador del clasismo, que siempre ha caracterizado a las clases dominantes de este pa铆s, y que en la ciudad mencionada tiene sus propias manifestaciones de odio y de miedo al pueblo:

El martes, habitantes del exclusivo sector de Ciudad Jard铆n hicieron un plant贸n frente a sus vecinos de Univalle, en Cali. Iban todos de riguroso blanco en autos caros y una jaur铆a de escoltas. Estaban furiosos y quer铆an meterle candela a la Universidad, pero una se帽ora muy elegante se limit贸 a meterle una patada a una estudiante. Los univallunos estaban at贸nitos. Son expertos frente al Esmad pero esto era in茅dito. 隆Los atacaba la aristocracia cale帽a!
De pronto alguien vocifer贸: 芦隆Tenemos 25.000 armas, malparidos!禄. Era un se帽or de blanco que esgrim铆a una pistola desde su blanqu铆sima camioneta Toyota Prado. Entonces un estudiante contest贸: 芦Nosotros tenemos la mejor biblioteca del pa铆s禄.
La escena resume dos posiciones frente al paro: una clase alta que rechaza un paro contra una reforma que la golpea tambi茅n a ella (隆驴?!) y una juventud que est谩 dejando su sangre en las calles para luchar contra un Gobierno asesino que no merece semejante ofrenda (1).

Que los humildes, negros, ind铆genas, mujeres pobres, sectores de la clase media empobrecida se movilicen en forma beligerante, demostrando que son sujetos activos y quieren escribir su propia historia en la lucha callejera y barrial, es un reto inaceptable para el Estado y los poderosos de este pa铆s, como lo ejemplifica el caso de Cali, el lugar donde el paro nacional ha adquirido m谩s radicalidad y continuidad y donde tambi茅n se ha presentado la m谩s brutal represi贸n, dejando decenas de muertos, la mayor parte de ellos j贸venes pobres.

Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

Formas de represi贸n y masacre

鈥淭orturas, asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, uso desproporcionado de la fuerza p煤blica. Lo que el gobierno colombiano le hace a su pueblo es un crimen de lesa humanidad鈥.
La Jornada (M茅xico), mayo 8 de 2021.

La dimensi贸n que ha adquirido el paro nacional, su car谩cter masivo de repudio al r茅gimen y al expresidiario, ha sido contestada como es habitual en Colombia, con la represi贸n indiscriminada. Eso, en sentido estricto e hist贸rico, no es ninguna novedad porque de esa manera se ha mantenido a raya a la poblaci贸n colombiana despu茅s del 9 de abril de 1948. A煤n m谩s, lo que estamos soportando hoy en las ciudades (siendo Cali el peor ejemplo), es lo mismo que se ha vivido y han sufrido los habitantes pobres del campo colombiano en los 煤ltimos 70 a帽os. Lo novedoso de la represi贸n no es que esa misma se ejerza, sino que se ha trasladado a las ciudades de una manera directa.

Desde luego que esto tambi茅n se ha hecho siempre que ha sido necesario, en la l贸gica criminal y contrainsurgente del Estado, enfrentar las protestas laborales o ciudadanas, como sucedi贸 en el paro c铆vico de septiembre de 1977, cuando fueron masacrados medio centenar de colombianos, la mayor parte de ellos en Bogot谩. Esta represi贸n tambi茅n viene acompa帽ada de la violencia simb贸lica y justificativa que disparan los medios de desinformaci贸n de masas, como igualmente acontece en estos instantes. S铆, hasta ac谩 las similitudes, pero hay que recalcar las diferencias, e incluso los tremendos saltos que se presentan en materia de represi贸n por parte del Estado, que se basa en la l贸gica del traslado puro y simple de su doctrina contrainsurgente y anticomunista (aunque encubierta con una nueva jerga, en donde se habla de los terroristas, bandidos, narcotraficantes, voceros de los carteles de la droga鈥) al enfrentamiento directo en las ciudades, en las que se ha erigido como enemigo militar a la poblaci贸n civil, inerme y desarmada. Es decir, que el salto estrat茅gico del que hablamos radica en que el Estado y las clases dominantes (el bloque de poder contrainsurgente) han convertido las ciudades en escenario de guerra y han erigido a la poblaci贸n pobre como el enemigo a vencer y a destruir.

Uso de lanzadores de proyectiles m煤ltiples en la represi贸n de las protestas en Colombia.

Por ello, lo que estamos soportando ahora solo tendr铆a dos antecedentes urbanos similares, que es bueno recordar: lo sucedido en noviembre de 1985 en el centro de Bogot谩, cuando el M-19 se tom贸 el Palacio de Justicia, y all铆 a plena luz del d铆a se pudo contemplar en acci贸n la m谩quina de guerra estatal, momento en que muchos colombianos pudieron enterarse de que la guerra no era ni ancha ni ajena. Esta experiencia, sin embargo, involucr贸 a un grupo guerrillero y fue presentada como una 鈥渞eacci贸n normal鈥 del Estado y sus fuerzas armadas. La segunda experiencia se parece m谩s a lo que hoy est谩 sucediendo y fue lo que aconteci贸 en el segundo semestre del 2002 en Medell铆n, con la llamada Operaci贸n Ori贸n, en la Comuna 13, donde se implement贸 una guerra contra los habitantes de esa zona de la ciudad, en la que operaban milicias urbanas de la insurgencia. Esa guerra urbana dej贸 centenares de muertos, torturados, desaparecidos cuyos cad谩veres fueron enterrados en un basurero, La Escombrera, sobre lo cual hay un relato desgarrador en la novela La sombra de Ori贸n del escritor colombiano Pablo Montoya.

Pero incluso esta segunda experiencia, si fu茅ramos a ser meticulosamente estrictos, tambi茅n ser铆a diferente, porque siempre se esgrime el argumento de que la represi贸n estaba justificada, que fue una acci贸n legitima del Estado, que ten铆a por finalidad recuperar un territorio que hab铆a ca铆do en manos de terroristas 鈥抋unque luego se dejara en las manos de los paramilitares鈥. Esa operaci贸n, recordemos, fue la inauguraci贸n en p煤blico de la Inseguridad Antidemocr谩tica de la presidencia de 脕lvaro Uribe V茅lez, y quien se desempe帽aba como Ministra de Defensa, responsable directa por mando y responsabilidad de esa masacre, era la misma que hoy se desempe帽a como Vicepresidenta de la Republica, Marta Lucia Ram铆rez.
Lo que ahora tenemos, comparativamente hablando con los dos casos mencionados, es el despliegue de una operaci贸n contrainsurgente con todos los ingredientes contra la poblaci贸n pobre, por el hecho de protestar y exigir un mejoramiento en sus condiciones de vida, pedir respeto y mostrar dignidad.

Familiares y amigos de Nicol谩s Guerrero se re煤nen alrededor de velas durante una vigilia en su honor en Cali. Foto: AFP

Desde hace mucho tiempo los habitantes de los barrios pobres, los j贸venes estudiantes de origen humilde y de clase media, soportan la militarizaci贸n de la vida cotidiana y sufren el acoso de la polic铆a 鈥抭ue en Colombia es un cuerpo militar y no civil鈥 a trav茅s de los llamados CAI, donde se tortura, viola y asesina a j贸venes y pobladores pobres. Justamente, en septiembre del 2020, se presentaron dos hechos de criminalidad estatal en esos CAI: el 5 de septiembre en Soacha, una localidad cercana a Bogot谩, fueron incinerados dentro de un CAI ocho j贸venes pobres, que fueron muriendo uno a uno; y el 9 de septiembre fue asesinado por polic铆as de otro CAI, en la localidad de Engativ谩, en Bogot谩, el estudiante de derecho Javier Ordo帽ez, lo cual dio lugar a una rebeli贸n espont谩nea de la poblaci贸n contra los CAI, 70 de los cuales fueron atacados y m谩s de 50 fueron destruidos.
Eso para evidenciar que si en este paro nacional los j贸venes atacan a los CAI no es porque eso responda a un plan premeditado del terrorismo internacional, como dicen los voceros de Falsimedia (RCN, Caracol, El Tiempo, Semana, NT24鈥), sino que expresa el odio que despierta la polic铆a entre los habitantes pobres de la ciudad, siempre sometidos a la persecuci贸n y a vej谩menes por esa instituci贸n, cuyo s铆mbolo m谩s odiado son los CAI.
Este ha sido el pretexto que el r茅gimen y sus fuerzas armadas han esgrimido para justificar la represi贸n abierta e indiscriminada contra la poblaci贸n de los barrios, en especial contra los j贸venes que han estado al frente de la lucha. El paro ha sido tratado por el Estado como si de una guerra se tratara, hasta el punto de que el Ejercito ha dispuesto su participaci贸n en la 鈥渞ecuperaci贸n de Cali鈥, con las estrategias y t谩cticas que siempre ha usado en el campo, para realizar sus operaciones envolventes, sus bombardeos criminales, la persecuci贸n de ind铆genas y campesinos por ser simpatizantes o base social de la insurgencia.

Eso se ha traslado ahora a las ciudades 鈥抍omo muestra anticipada de lo que viene en el futuro inmediato鈥 con la plena militarizaci贸n de las ciudades dizque para proteger los CAI, con el uso de helic贸pteros de guerra, por primera vez a nivel urbano, para lanzar gases lacrim贸genos y abalear a la poblaci贸n, como se ha visto en este paro el 4 de mayo en la noche en la ciudad de Bogot谩 y el 5 de mayo en la poblaci贸n de Buga, departamento del Valle del Cauca. S铆, al m谩s conocido estilo del Estado de Israel contra los palestinos, masacr谩ndoles desde el aire. Ahora, como un elemento nuevo de la represi贸n, se han usado los helic贸pteros en plenas ciudades. Las gentes del mundo urbano est谩n sorprendidas, y muchos j贸venes manifiestan que eso es propio de una guerra y que por primera vez el Estado lo hace, que no cre铆an que en Colombia fuera a suceder algo por el estilo. Lo que no saben, como muestra de que la guerra en Colombia se ha vivido por televisi贸n, es que eso es lo mismo que realiza cotidianamente desde hace d茅cadas en el mundo rural, donde los campesinos, colonos e ind铆genas han sido el objeto de esos bombardeos, incluso como lo atestiguan los recientes bombardeos contra ni帽os en varios lugares selv谩ticos de Colombia.

Otra forma de represi贸n, que tampoco es nueva, pero ahora se ha usado en un paro c铆vico generalizado en el pa铆s, es la utilizaci贸n de grupos armados de civiles para atacar a la poblaci贸n. Aqu铆 se combinan dos cosas: de una parte, que la propia polic铆a se quita sus uniformes se vista de paisano y en camiones oficiales monta a sus agentes para atacar a la poblaci贸n, como se ha comprobado en Cali, donde fueron capturados in fraganti varios polic铆as en un cami贸n oficial, hasta el punto que el Comandante de la Polic铆a lo tuvo que reconocer, pero aduciendo que estaban persiguiendo a delincuentes; de otra parte, grupos de sicarios y criminales, aupados por las clases dominantes, falsimedia y el propio Estado para masacrar a la gente.

Por otro lado, hay que examinar el papel que cumple como justificador de la represi贸n falsimedia, que presenta la situaci贸n como se la polic铆a fueran las v铆ctimas y los manifestantes los agresores, con un lenguaje que desfigura la realidad de lo que acontece, hablando de v谩ndalos y delincuentes como los protagonistas de las marchas y protestas. Ese poder de falsimedia, y eso les duele, sin embargo, es contrarrestado por la difusi贸n de noticias a trav茅s de internet y las redes sociales, lo que ha llevado a que en ese terreno se ejerza censura para tratar de acallar las denuncias de la represi贸n brutal de la polic铆a en las ciudades, de lo que han quedado registros estremecedores, en los que se ve a polic铆as asesinando a mansalva a j贸venes e incluso a un ni帽o de 16 a帽os, Marcelo Agredo, en la ciudad de Cali.

Hasta el momento en que escribimos estas l铆neas el saldo de la represi贸n es abrumador: 45 personas asesinadas (casi todos ellos j贸venes), diez mujeres violadas por las fuerzas represivas, varios millares de heridos (solo en Bogot谩 se reconocen un millar de personas heridas), m谩s de cien desaparecidos, muchos j贸venes han perdido sus ojos por acci贸n de los disparos de polic铆as (replicando el modelo chileno, copiado a su vez del estado sionista de Israel).

En este paro, el criminal Esmad (Escuadr贸n M贸vil Anti-Disturbios), la polic铆a, el Ej茅rcito, los polic铆as de civil (tiras les decimos en Colombia) est谩n tirando a matar a la gente. Ya ni siquiera se le captura se le asesina, continuando con la centenaria l贸gica que, pese a que la pena de muerte legal fue suprimida en 1910, se sigue matando a los colombianos pobres y humildes, y eso lo hacen las instituciones represivas, cuyos miembros han sido adoctrinados en el anticomunismo, el odio al pueblo y a los pobres, aunque ellos tambi茅n provengan de esos sectores sociales, pero se pongan efectivamente al servicio del poder.

Perspectivas

鈥淣osotros, los de entonces, ya no somos los mismos鈥.
Pablo Neruda


Este es uno de esos momentos de quiebre hist贸rico que no suceden todos los d铆as. Es uno de aquellos instantes en que la historia se acelera y en poco tiempo, d铆as y horas, se desencadenan acontecimientos de tal densidad, que los mismos no ser铆an imaginables en d茅cadas. Es un quiebre hist贸rico en que no sepamos a donde nos puede llevar, pero lo que si queda claro es que las cosas no volver谩n a ser iguales a antes del 28 de noviembre. Se est谩 presentando la protesta social m谩s importante de la historia contempor谩nea de Colombia, con un car谩cter masivo y popular, contra un r茅gimen odiado y criminal y contra el siniestro personaje que lo encarna como ninguno, el innombrable, el se帽or en las sombras, el Matarife, el expresidiario. Por eso, tal vez la consigna m谩s universal de este paro ha sido: 鈥淯ribe, paraco, el pueblo est谩 berraco鈥. De ser un grito de sectores minoritarios de la poblaci贸n en la primera d茅cada de este siglo, en pleno embrujo autoritario de los uribe帽os, se ha ido expandiendo y se agit贸 con fuerza en las protestas de finales de 2019 y se ha generalizado en estos instantes. Pero la consigna tiene un sentido que va m谩s all谩 de un personaje determinado, es la denuncia de todo el aparato estatal, armado y paramilitarizado de las 煤ltimas d茅cadas, en las que est谩n involucrados todos los expresidentes que est谩n vivos, y estuvieron involucrados muchos de los que ya murieron, los altos mandos militares, los poderosos gremios econ贸micos y sus voceros de falsimedia. Todos ellos son los que quieren perpetuarse en el poder para que no se sepa la verdad de sus cr铆menes y para ello han iniciado un nuevo ciclo de guerra 鈥抏l tercero en los 煤ltimos 70 a帽os鈥 con la finalidad de perpetuarse en el poder, en el que se encuentran desde hace doscientos a帽os.

Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

A nivel internacional se rompi贸 la aureola de democracia que siempre enarbolaban los pol铆ticos colombianos y sus intelectuales de pacotilla, como pa铆s defensor de los derechos humanos, de la libertad de prensa, de los tres poderes separados y falacias por el estilo. Ante los ojos del mundo est谩 quedando claro lo que es el terrorismo de Estado a la colombiana y como ac谩 no se vive ning煤n reino de paz despu茅s del 2016, cuando se firm贸 el fracasado acuerdo de paz entre las Farc y el Estado colombiano. Y ante los ojos del mundo tambi茅n queda el doble rasero, seudo moralista e hip贸crita de Estados Unidos, la Uni贸n Europea, la Pandilla de Lima, la OEA鈥, quienes no condenan al r茅gimen colombiano por sus cr铆menes, sino que le hacen respetuosas sugerencias. De todo el maltrato e injerencia en Venezuela y Cuba, asediada por esa banda de delincuentes que a s铆 mismos se denominan 鈥渃omunidad internacional鈥, que bloquean y hambrean a los pa铆ses, no hay nada parecido con el r茅gimen criminal en Colombia, que es financiado y apoyado por Washington, quien ha dejado claro que hay que conservar al pa铆s como su pe贸n incondicional. Por eso, esos cr铆menes no resuenan para nada en los c铆rculos del poder mundial.

Iv谩n Duque y Luis Almagro.

En esta ocasi贸n, y eso lo se帽ala el mismo movimiento, los asesinos no deben ni pueden quedar en la impunidad. Ellos, empezando por el subpresidente Iv谩n Duque, su Ministro de Defensa (sic), los altos mandos de la polic铆a, los alcaldes involucrados en la represi贸n deben ser juzgados y condenados. Despu茅s de la ca铆da de la Reforma Tributaria, que tanto dolor y sangre ha costado, esa es la reivindicaci贸n principal del movimiento. Que los asesinos no queden en la impunidad, y se saben qui茅nes son y donde viven, con nombres propios y direcciones exactas.

Foto: canal de telegram Medios Libres Cali.

En s铆ntesis, estamos viviendo uno de esos momentos de crisis org谩nica, en que como siempre lo han dicho los grandes pensadores de la pol铆tica subalterna, lo viejo se resiste a morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese sentido, la sangre joven derramada en esta dolorosa coyuntura hist贸rica es la semilla que abona el sue帽o de otro pa铆s, digno, decente y soberano. Ese sentimiento lo expreso el joven estudiante de la Universidad Tecnol贸gico de Pereira Lucas Villa en su 煤ltimo audio, antes de ser mortalmente abaleado, cuando dijo: 鈥淢uchos podemos morir, pero uno c贸mo no va a salir a marchar鈥.

Bogot谩, mayo 10 de 2021.

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EL GRAN PARO NACIONAL EN COLOMBIA2




Fuente: Argentina.indymedia.org