October 11, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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El miedo a una crisis global por el desabastecimiento de materias primas ha empezado a ser invocado sin reservas en medio mundo. Parece un谩nime que el detonante hay que buscarlo en el ingente acopio de recursos energ茅ticos que viene realizando China en su carrera por liderar la nueva era tecnol贸gica, la de la inteligencia artificial, los microchips y el 5G. Pero este comportamiento codicioso no es exclusivo del gigante asi谩tico. Lo practican todos. 鈥淓s una crisis donde se solapan tres escenarios de tensi贸n: primero, la batalla que se libra entre EE.UU. y China por la hegemon铆a econ贸mica mundial; luego est谩 el desaf铆o que representa la transformaci贸n productiva y energ茅tica derivada de la cuarta revoluci贸n industrial y que no sabemos c贸mo discurrir谩. Por 煤ltimo, aparece la amenaza implacable del cambio clim谩tico鈥, observa Juan V谩zquez, doctorando en econom铆a por la Universidad Camilo Jos茅 Cela con una tesis sobre el fin de la hegemon铆a de EE.UU. y el auge de China.

El interrogante est谩 en las medidas que deber铆an tomarse para solventar la dependencia patol贸gica de unos bienes como el petr贸leo que est谩n agot谩ndose

Ahora el interrogante, y las desavenencias entre los analistas, est谩 en las medidas que deber铆an tomarse para solventar la dependencia patol贸gica de unos bienes como el petr贸leo que est谩n agot谩ndose. 驴No ser谩 que el modelo productivo, la depredaci贸n en masa de recursos naturales, es lo que est谩 realmente en crisis? 鈥淵o no creo que estemos cerca del colapso como algunos vaticinan. El capitalismo ha demostrado una gran capacidad de adaptaci贸n a lo largo de la historia. Veo m谩s factible que se produzcan ciclos econ贸micos mucho m谩s convulsos que en el siglo pasado y que afecten a todos los niveles de la vida鈥, pronostica V谩zquez.

Pero al sistema econ贸mico ya se le han visto las costuras. 鈥淐uando China despierte鈥︹, dec铆an los catastrofistas de la geopol铆tica. Pues bien, la nueva China hace tiempo que despert贸 y lo que se atisba es que la gran f谩brica del mundo, la que fluct煤a entre el libre mercado y la planificaci贸n comunista, la que levanta asombrosas ciudades a una velocidad vertiginosa, ha tenido que ralentizar los dos proyectos que iban a convertirle en la superpotencia tecnol贸gica de esta d茅cada, el 鈥楤elt and Road Iniciative (BRI)鈥 y  el 鈥楳ade in China 2025鈥 por falta de combustibles f贸siles en un mercado cada vez m谩s sediento y especulativo.

Y esto sucede a pesar de las serias advertencias lanzadas por la Agencia Internacional de la Energ铆a (AIE) hace 11 a帽os de que el pico de extracci贸n del petr贸leo hab铆a llegado al m谩ximo y que el del gas se encontraba a la vuelta de la esquina. Cuidado, alertaron, el combustible que mueve el sistema no es infinito. Sin embargo, los virus infecciosos se mantuvieron intactos y las medicinas de caballo recomendadas para amortiguar la depresi贸n 鈥搖na transici贸n ordenada hacia energ铆as limpias y una inversi贸n decidida en econom铆as circulares m谩s aut贸nomas鈥 han sido adoptadas con cuentagotas o simplemente despreciadas. Las renovables se han revelado incapaces de saciar un consumo enloquecido, las nucleares son un negocio peligroso e impopular; y los combustibles f贸siles, aunque escasos y en declive, se han mantenido como el clavo infalible al que agarrarse para cumplir la sagrada ley de que crecer es la soluci贸n siempre. 鈥淪i hay un factor que debemos atender con urgencia ese es el tiempo. Las empresas, y ah铆 est谩 ahora el ejemplo saboteador de Iberdrola con el Estado, quieren seguir funcionando bajo par谩metros de rentabilidad m谩xima e inmediata, recibiendo subvenciones p煤blicas que financien la transformaci贸n energ茅tica pero sin alterar el oligopolio cuando lo que necesitamos son plazos para cambiar las reglas. Es un problema de directriz pol铆tica鈥, asegura Marina Echevarr铆a S谩enz, catedr谩tica de Derecho Mercantil e integrante de la Red Acad茅mica de Defensa de la Competencia (RADC).

A juicio de los expertos consultados, el papel贸n econ贸mico que se avecina es descomunal. Con el precio del barril de petr贸leo a 80 d贸lares, el de la tonelada de carb贸n a 230 y el del MWh de gas a 85 los riesgos para las finanzas son grav铆simos. La dependencia de unos bienes tan escasos suele acarrear consecuencias nefastas. El primer brote de esta dolencia planetaria es el coste de la luz, disparado en Espa帽a y en el resto de Europa como nunca en la historia. La temida inflaci贸n ha vuelto a reaparecer en escena con los dientes afilados. 鈥淎 mi modo de ver, hay varios factores que han provocado esta situaci贸n. El principal, sin duda, es que la reactivaci贸n econ贸mica tras la pandemia se est谩 realizando en un contexto de l铆mites de recursos que anima a los productores a contener sus exportaciones. Rusia, por ejemplo, ya no es capaz de aumentar la extracci贸n del gas porque ha alcanzado el pico y a la vez ha incrementado su consumo interno. El resultado es que ha recortado el suministro a Europa. Algo similar le sucede a Argelia, m谩s all谩 de su conflicto con Marruecos鈥, explica Luis Gonz谩lez Reyes, doctor en ciencias qu铆micas y autor o coautor de una decena de libros, entre ellos En la espiral de la energ铆a (Ed. Libros en acci贸n).

Pero hay m谩s causas que explican la esencia del problema. 鈥淭odo esto se hace en medio de unas pol铆ticas monetarias ultraexpansivas que han generado un volumen gigantesco de dinero que los mercados burs谩tiles, que son quienes establecen el valor de las materias primas, utilizan para especular. Tampoco se pueden olvidar factores coyunturales como el brexit que tambi茅n influyen en el aumento de los precios que hoy sufren otras muchas cosas, como los fertilizantes, las pinturas, los microchips, los materiales de la construcci贸n, los fletes鈥︹, remata Gonz谩lez Reyes. Es como una pescadilla que muerde la cola de un mercado cuya afamada mano invisible ya no corrige los desajustes que se producen sino que atrae m谩s sombras. La m谩s preocupante, por su contenido y urgencia, aparece en el sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim谩tico (IPCC) publicado este verano: el planeta ha acelerado la aproximaci贸n al punto de no retorno de un cataclismo inimaginable.

Minerales como el litio, el cobalto o el manganeso son estrat茅gicos, pero hay pocos fabricantes y carecen de capacidad para aprovisionar a un mercado descomunal

鈥淗ay hechos que muestran claramente que la lucha contra el cambio clim谩tico es la moto que utilizan para vendernos un determinado modelo de transici贸n energ茅tica. Buena parte de los agentes econ贸micos, las grandes empresas el茅ctricas y algunas otras m谩s, no creen en ella porque buscan la rentabilidad a corto plazo. Saben perfectamente que las renovables, que nos venden como la panacea de la soluci贸n, tienen muchas limitaciones. La primera es que la cantidad de energ铆a que pueden captar no es ilimitada pese a lo que intentan hacernos ver. T茅cnicamente es imposible absorber toda la energ铆a que llega del sol, la que producen los vientos o la que recibimos de las lluvias. Yo suelo decir que estamos capacitados para captar entre un 30 y un 40% de toda la energ铆a que se consume hoy en d铆a, que es much铆sima, suficiente para satisfacer nuestras necesidades pero que no permite crecer a las econom铆as. Por lo tanto, la 煤nica opci贸n posible es decrecer s铆 o s铆. Esto no es la elucubraci贸n de un catastrofista. Es una realidad f铆sica, una ley termodin谩mica que no puede afirmarse en p煤blico porque es impopular y te machacan鈥, revela Antonio Turiel, doctor en F铆sica Te贸rica por la Universidad Aut贸noma de Madrid e Investigador Cient铆fico en el Institut de Ci猫ncies del Mar del CSIC en Barcelona.

Ahora que el oto帽o melanc贸lico empieza a alfombrar los campos con hojas muertas, el mundo parece caer en la cuenta de que la cuarta revoluci贸n industrial necesita ingentes dosis de combustibles f贸siles y de materias primas para avanzar. La crisis de semiconductores es un ejemplo n铆tido. Minerales como el litio, el cobalto o el manganeso son estrat茅gicos para su producci贸n y su demanda es industrial, pero hay pocos fabricantes 鈥揟aiw谩n, EE.UU. y Europa, principalmente鈥 y carecen de capacidad para aprovisionar a un mercado descomunal. Sectores como el automovil铆stico, que paralizaron inversiones durante meses de pandemia, se han visto desplazados de la cadena de abastecimiento por aquellos que triplicaron su actividad durante esas fechas. La electr贸nica es la triunfadora. Y las previsiones tanteadas no son nada halag眉e帽as. Lo peor para una industria que importa buena parte de sus materias primas en bruto es que necesitan meses para reorganizar una cadena de montaje tan compleja y a帽os para abrir nuevas plantas que requieren inversiones estratosf茅ricas de dinero.

Por si esto fuera poco, no hay suficientes minas operativas de litio, cobre, cobalto o manganeso, sus componentes estructurales, para satisfacer la voracidad tecnol贸gica desatada. La investigadora del Instituto CIRCE de Zaragoza Alicia Valero, una referencia internacional en el estudio del consumo de recursos, anticipa a帽os negros para la econom铆a. En una entrevista publicada en la revista Cr铆tic detalla las carencias inabordables que existen para extraer estos recursos del subsuelo. 鈥淎brir una nueva mina de estos materiales cr铆ticos implica, de media, unos 15 a帽os, y muchos problemas ambientales asociados. Aunque fu茅ramos capaces de encontrar nuevos yacimientos, que por supuesto se encontrar谩n, el problema est谩 en el hecho que sus minerales estar谩n cada vez m谩s diluidos. Esto es como el petr贸leo: la rentabilidad ser谩 cada vez peor. Es aritm茅tica. Otra cosa es que no se quiera ver el problema鈥, aseguraba.

Es la cara oscura de la cuarta revoluci贸n industrial en la que todos parecen estar ahora sumergidos. Una carrera sin un l铆der pero que est谩 redise帽ando un r茅gimen de alianzas comerciales que garanticen el sustento de dos tragaderas insaciables como China y EE.UU. Y el rastro que dejan estas batallas son siempre las mismas: deterioro de las condiciones de trabajo, degradaci贸n medioambiental y el hundimiento de las econom铆as locales cuando concluyen la colonizaci贸n.

Autor >

Es reportero todoterreno.

@gorkacastillo




Fuente: Asociaciongerminal.org