March 28, 2021
De parte de La Haine
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El m谩ximo dirigente de las Fuerzas Armadas Peronistas fue asesinado en 1979 por el genocida V铆ctor “Lindoro” Olivera, beneficiado con la prisi贸n domiciliaria

Son d铆as tristes, viejo, como tantos otros. Pero hoy, pareciera que el dolor se profundiza: hace exactamente 39 a帽os que no nos vemos. Sin embargo, a m铆 me consuela pensar que vos, al menos, s铆 nos est谩s mirando. Eso le digo a Juli谩n, tu nieto, cuando me pregunta por vos. Ya s茅 que no creemos en el cielo, pero me gusta que mire una estrella y te piense ah铆, cuid谩ndolo. Le explico, tambi茅n, que a vos, a la vieja y a los t铆os les promet铆 justicia.

驴Te acord谩s cuando encontramos a tu asesino? A estos, ni los familiares los bancan: lo denunciaron en 2008. Me enter茅 por una compa帽era de HIJOS que en un bar del microcentro me pregunt贸: “驴Te suena ‘Lindoro’?”. Los recuerdos de la muerte se me agolparon, como cuando pasa el tren por un puente mientras est谩s abajo y grit谩s fuerte porque sab茅s que nadie te escucha. “隆Claro!”, le respond铆. “Es uno de los que asesin贸 a mi viejo el 8 de agosto de 1979, en plena sesi贸n de tortura, al cuarto d铆a de estar en la ESMA”. Repentinamente, el gusto del caf茅 se volvi贸 amargo.

Sal铆 de aquel encuentro desorientada, muy nerviosa. Fui a la casa del Sueco Lordkipanidse, referente de la Asociaci贸n de Detenidos y Desaparecidos. Puse la foto sobre la mesa. “Decime qui茅n es”, le ped铆. Me imagin茅 su cabeza: un tren plagado de im谩genes espantosas de picana, huevera, violaciones, secuestros, armas apuntando a las sienes, Pentonaval, vuelos de la muerte, compa帽eros que no est谩n. Empez贸 a transpirar. Fueron los 5 minutos m谩s largos de mi vida. “隆Es Lindoro! 隆Este hijo de re mil putas mat贸 a tu viejo!”, grit贸. Nos abrazamos llorando. Vino Myriam “La Rusa” Bregman y armamos una denuncia llena de verdades.

Raimundo Villafor, “el Negro Ra煤l”

Estos tipos, pap谩, no son como ustedes. Nosotros gritamos sus nombres, imprimimos sus fotos que llevamos como bandera; ellos no ten铆an nombre ni apellido. Hicimos una rueda de reconocimiento y logramos identificarlo.

脡l habl贸, y mucho. Cont贸 que s贸lo te sac贸 de la sala de torturas, que le dio de comer en la boca a la t铆a, que estaba hecha pelota, y me nombr贸. “La hija de Villaflor me acusa de su asesinato. Yo no lo mat茅”, dijo. “La hija de Villaflor” soy yo, tu hija. La muerte, tu muerte, se me abalanz贸 muda, seca, sobre las heridas con las que te desgarraron vivo.

En 2010 lo detuvieron y lo largaron. Ah铆 me llam贸 La Rusa: “Cuidate, Laurita. Ese tipo est谩 mal de la cabeza. Quiso matar a la mujer y le peg贸 un balazo a la hija”. Sent铆a terror, p谩nico de que estuviera ah铆, agazapado en cualquier auto, en cualquier esquina. Lo volvieron a encarcelar un a帽o despu茅s, pero el horror no termina nunca. Intento formar parte del mundo de los normales, pero me asfixio, me asusto. Y c贸mo sentir lo contrario…

隆Hace unos d铆as lo beneficiaron con la prisi贸n domiciliaria, viejo! Lesa humanidad se llama tu muerte: 茅sa que tuvieron que inventar, que nunca llega y a partir de la cual siempre estamos empezando de nuevo.

La Garganta poderosa




Fuente: Lahaine.org