April 20, 2022
De parte de Federaci贸n Obrera Regional Argentina
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En los m谩rgenes de esta secci贸n no acostumbramos a trabajar perfiles biogr谩ficos por apostar a la iconoclastia de las experiencias colectivas. Pero en el marco de las reivindicaciones de g茅nero canalizadas anualmente los 8 de marzo, nos parece propicio presentar los rasgos distintivos de una mujer pionera en las reivindicaciones del feminismo revolucionario y una de las m谩s destacadas propagandistas del movimiento forista.

En abril de 1889, en el seno de una familia proletaria de Madrid, naci贸 Juana Rouco. En 1900 arrib贸, junto con su madre, a Buenos Aires en b煤squeda de un mejor pasar. Desde muy corta edad Juana tuvo que trabajar para ayudar a su familia, emple谩ndose como costurera y luego ocupando otros oficios dentro de la rama de la confecci贸n [1], lo que tambi茅n deriv贸 que desde muy joven haya entrado en contacto con el ambiente del gremialismo obrero en auge a principios del siglo XX, tomando partido, a su vez, por las ideas anarquistas.

Su bautismo de fuego se produjo ante la represi贸n ocasionada en el acto del 1 de mayo de 1904, donde Juana, junto a otras y otros asistentes a la manifestaci贸n buscaron socorrer a los heridos, y en el cual finalmente result贸 muerto el obrero Ocampo. Al a帽o siguiente es invitada a participar en el V Congreso de la FORA en representaci贸n indirecta de las obreras de la Refiner铆a Argentina de Rosario, tomando la palabra en este trascendental acto con tan solo 16 a帽os [2]. En 1907, al acontecer los sucesos de la 鈥渉uelga de inquilinos鈥, Juana tuvo un rol destacado en los actos callejeros que se realizaban al calor del reclamo, como tambi茅n particip贸 como oradora en el entierro del joven Miguel Pepe en representaci贸n del Centro Femenino Anarquista. Esta actuaci贸n le vali贸 la deportaci贸n a su Espa帽a natal, medida represiva en boga por aquellos a帽os.

El Centro Femenino Anarquista de Buenos Aires, reci茅n mencionado, fue formado junto a Mar铆a Collazo a principios de 1907, en el cual participaron varias de las compa帽eras m谩s activas de la 茅poca, y desde donde fijaron los lineamientos de la intervenci贸n de las mujeres libertarias dentro del campo social. Sus postulados se diferenciaban del conjunto del feminismo de aquellos a帽os, que centraba sus reivindicaciones en la conquista de derechos civiles, como el sufragio. Para las anarquistas, este horizonte no implicaba una transformaci贸n sustancial en su condici贸n social, para lo cual reivindicaban la total independencia de la tutela masculina, el derecho a la instrucci贸n y las relaciones libres, basadas en el acuerdo afectivo y no en los contratos nupciales, rechazando as铆, la legislaci贸n estatal como premisa para su independencia. 

La participaci贸n de las mujeres en la vida social de aquellos a帽os era limitada y problem谩tica, y el 谩mbito gremial, e incluso el anarquista, no fueron la excepci贸n. Las mujeres deb铆an lidiar con la hostilidad manifiesta del conjunto de los hombres, quienes consideraban que los espacios p煤blicos estaban reservados a su participaci贸n, y que las mujeres deb铆an resguardar el sost茅n del hogar, o, en el mejor de los casos, mejorar su educaci贸n para obtener herramientas para su desempe帽o p煤blico [3]. Por esto mismo es que la figura de mujeres como Juana Rouco son tan paradigm谩ticas, en tanto representaron un contraejemplo de la figura femenina: audaz, sensible, confrontativa, solidaria y comprometida con las problem谩ticas sociales.

Otra faceta destacable en la trayectoria de esta compa帽era fue su labor propagand铆stica, primero como oradora, siendo designada como representante de la FORA para asistir en actos y campa帽as solidarias a lo largo y ancho del pa铆s durante varias d茅cadas. Pero tambi茅n en su rol de escritora y editora, ya que dedic贸 ingentes esfuerzos para colaborar con diversas publicaciones donde sus posicionamientos cr铆ticos eran bien recibidos. Como editora destaca la publicaci贸n de Nuestra Tribuna, revista que se presentaba como quincenario femenino de ideas, arte, cr铆tica y literatura. Este proyecto representa un hito fundamental en su trayectoria ya que se convirti贸 en una referencia dentro del mundo la cultura anarquista y feminista. La misma fue publicada desde Necochea y luego Tandil, entre los a帽os 1922 y 1925, guardando como rasgo distintivo que el grupo editor y el de colaboradoras hayan estado integrados exclusivamente por mujeres.

Un rasgo que nos gustar铆a resaltar es el hecho de su permanencia en el ambiente libertario a lo largo de toda su vida, hasta 1969, cuando fallece a los 80 a帽os de edad. Integr贸 y colabor贸 con m煤ltiples entidades en diversas ciudades del pa铆s y brind贸 todos sus esfuerzos para acercar la cultura y las premisas redentoras del anarquismo al p煤blico m谩s amplio posible. Incluso tom贸 parte activa de las deliberaciones suscitadas en el XI Congreso de la FORA de 1968. 

La figura de Juana es destacada por las caracter铆sticas anteriormente se帽aladas, pero tambi茅n porque su trayectoria es m谩s accesible en comparaci贸n a la de cientos de otras mujeres que participaron de la FORA a lo largo del siglo XX. En primer lugar por los m煤ltiples registros que dej贸 su destacada participaci贸n p煤blica en los diferentes escenarios mencionados, pero tambi茅n, por el registro que ella misma dej贸 de sus experiencias al escribir su autobiograf铆a (Historia de un ideal vivido por una mujer, reeditado recientemente por nuestra editorial), 煤nico en su estilo, y por las investigaciones que su figura atrajeron y que fueron plasmados en diversos estudios acad茅micos y en los documentales audiovisuales producidos en los 煤ltimos a帽os, como son: Juanas. Bravas Mujeres, de Sandra Godoy y Juana, de Daiana Rosenfeld.

Esperamos que el rescate de las experiencias del pasado de nuestro movimiento revolucionario, en esta ocasi贸n, personificado en la figura de Rouco Buela, contribuyan a las experiencias del presente, en donde las reivindicaciones con perspectiva de g茅nero, ineludibles para todo movimiento emancipatorio, han alcanzado una difusi贸n in茅dita.[1] En 1919, junto con Ces谩reo D铆az y Francisco Figola, impulsaron la organizaci贸n de la Federaci贸n Obrera de la Aguja, congregando a sastres, modistas, costureras y camiseras.[2] En el mismo se acord贸 la recomendaci贸n del comunismo an谩rquico como finalidad revolucionaria. Su objetivo es orientar el perfil de la Federaci贸n e impedir que las reivindicaciones se limiten a las mejoras inmediatas.[3] El menor nivel educativo recibido por las mujeres es un factor hist贸rico, pero a los ojos de la militancia de izquierda representaba un factor de atraso para las reivindicaciones sociales, adjudic谩ndole a las mujeres el sost茅n de posiciones conservadoras.
JC
Memoria Hist贸rica extra铆do del Organizaci贸n Obrera publicado el 7 de Marzo del 202 https://organizacion-obrera.fora.com.ar/2022/03/07/el-ideal-anarquista-vivido-en-primera-persona-juana-rouco-buela/

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Fuente: Capital.fora.com.ar