March 14, 2021
De parte de ANRed
27 puntos de vista


Pepa Torres lleva 30 a帽os militando en movimientos feministas y espacios de base en el barrio madrile帽o de Lavapi茅s. Adem谩s, es monja y te贸loga feminista. Critica con firmeza esa Iglesia 鈥渁nacr贸nica y patriarcal鈥, pero no renuncia al sue帽o de poder crear una instituci贸n que persiga el bien com煤n y la liberaci贸n de las mujeres.  Por Sandra Vicente (P铆kara Online Magazine)


Pepa Torres se define a s铆 misma como monja, feminista y de izquierdas. Hace 30 a帽os que es una hist贸rica de los movimientos de base del barrio madrile帽o de Lavapi茅s en los que, a trav茅s de la solidaridad y la lucha por el bien com煤n, ve reforzadas sus creencias evang茅licas. 鈥淢e siento muy c贸moda siendo monja, aunque la gente me diga que soy rara鈥, reconoce. Torres afirma que es en los espacios seculares donde se sabe m谩s libre para luchar por el bien com煤n, tambi茅n desde su fe cristiana.

Aun as铆, no renuncia a la Iglesia cat贸lica, esa instituci贸n que hist贸ricamente ha menospreciado y discriminado a las mujeres. Desde la teolog铆a feminista trabaja por releer la Biblia y las tradiciones cristianas desde una perspectiva de g茅nero para poder cambiar 鈥渆sa Iglesia que no nos entiende鈥. La lucha bic茅fala de mujeres cristianas como Pepa Torres es necesaria pero tambi茅n dura. 鈥淣os sentimos intrusas en la Iglesia y en muchos movimientos feministas鈥, dice. Hay quien no concibe que se pueda ser monja y feminista, pero, ante eso, Pepa Torres responde que 鈥渄ebemos bajarnos de nuestros estereotipos y encontrarnos en las luchas, en las plazas y en los sue帽os鈥.

Se tiende a meter religi贸n e Iglesia en el mismo saco. La Iglesia cat贸lica nos da im谩genes que nos dejan claro que es una instituci贸n machista, pero, 驴qu茅 hay de la religi贸n? 驴Qu茅 papel tiene la mujer en ella?Las te贸logas entendemos que la religi贸n es aquello capaz de vincular lo humano y el misterio, aquello que, desde su dimensi贸n m谩s transcendente, busca el bien universal potenciando lo com煤n. Por ello creo que las religiones no pueden ser 铆ntimas ni privadas, sino que tienen una dimensi贸n p煤blica y pol铆tica importante y que, por tanto, no se pueden desentender de la justicia social, los derechos humanos en general y, en particular, de las mujeres. Ahora bien, es cierto que algunos sectores de las religiones tienden a erigirse e imponer sus creencias. Ah铆 es cuando se pervierte el objetivo.

Todas las religiones han pasado por un proceso de domesticaci贸n, de asimilaci贸n al status quo. Esto empieza ya en el siglo II, cuando el cristianismo sufre una institucionalizaci贸n para adaptarse a las culturas grecolatinas y empieza a ceder en ciertos aspectos, como el liderazgo de las mujeres. Ah铆 pasamos de una tradici贸n en la que las mujeres son disc铆pulas y ap贸statas, a una Iglesia en que solo son subordinadas y complementos.

Hay corrientes cr铆ticas dentro de la Iglesia que resisten, aunque sean invisibilizadas, estigmatizadas y condenadas por la instituci贸n, y que aspiran al bien com煤n. Y esto pasa por asegurar los derechos y la liberaci贸n de las mujeres, provocando cambios en un sistema tan biocida como el del neoliberalismo patriarcal. Pero los cambios son lentos e insuficientes. Lo que acaba de hacer el Papa Francisco, que reconoce que las mujeres puedan ser ac贸litas y lectoras, nos parece un esc谩ndalo, pero forma parte del anacronismo en que est谩 anclada la Iglesia.

芦La Iglesia es el basti贸n del patriarcado禄

驴Por qu茅 cree que la Iglesia es tan anacr贸nica? 驴Por qu茅 le cuesta tanto implementar avances sociales que ya est谩n asentados en otras esferas sociales?Porque son siglos de interpretar la Biblia de manera patriarcal. La Iglesia es la instituci贸n m谩s patriarcal que existe, aunque haya espacios liberados. Es el basti贸n del partiarcado, legitimado por una lectura de la tradici贸n androc茅ntrica. Por eso a las te贸logas feministas nos parece tan importante releer la Biblia desde la hermen茅utica de los movimientos feministas. Siempre se nos ha dado un imaginario de Dios absolutamente masculino. Y blanco. Este lenguaje genera una moralidad patriarcal y clasista. Por eso fue tan importante el grito de las primeras te贸logas africanas, que aseguraban que 鈥淒ios es negra鈥. Reivindicamos otros lenguajes sobre la realidad que los creyentes llamamos Dios, para abrir la mirada y que en su nombre no se legitime la discriminaci贸n de las mujeres.

芦驴Puede ser palabra de Dios aquello que oprime y legitima la discriminaci贸n y la violencia? Evidentemente, no禄

驴Qu茅 realidades han descubierto las te贸logas feministas en la Biblia que se nos han negado?Nos acercamos a los textos desde la sospecha, despatriarcaliz谩ndolos y analizando por qu茅 no aparecemos las mujeres o por qu茅 aparecemos de una manera determinada. Y, continuamente, nos preguntamos si puede ser palabra de Dios aquello que oprime y legitima la discriminaci贸n y la violencia. Cuando yo era joven nos socializ谩bamos mucho en el compromiso cristiano con un texto de Jerem铆as que dec铆a: 鈥淢e sedujiste, Se帽or, y me dej茅 seducir. Me violaste y me pudiste鈥. 驴Eso, que hoy vemos como una barbaridad, puede ser palabra de Dios? Evidentemente, no.

A partir de esa sospecha descubrimos a mujeres que son grandes desconocidas como Agar, una esclava en la b煤squeda de la liberaci贸n. Tambi茅n est谩n Sifra y P煤a, a las cuales solo se les dedican dos l铆neas en el 脡xodo pero que fueron grandes mujeres: dos parteras egipcias que se sublevan ante las leyes genocidas que mandaban abandonar a los ni帽os jud铆os en el r铆o para que se ahogaran. Judith se enfrent贸 al poder pol铆tico y militar; Deborah fue una jueza en Israel鈥

La Biblia, como cualquier texto, hay que leerlo pensando en el contexto en el cual fue escrito. Pero no es una novela, sino un libro que sirve de gu铆a moral para muchas personas. A ra铆z de estos pasajes, que usted califica de barbaridad, se acaban justificando comportamientos discriminatorios hacia mujeres, migrantes, personas LGTBI鈥

Una de las cosas m谩s terribles es hacer una lectura fundamentalista de los textos sagrados, porque tienen muchas consecuencias en la praxis social. La Biblia es un libro inspirado y, por eso, no se puede interpretar literalmente, sino a la luz de los signos de los tiempos y en di谩logo con las nuevas hermen茅uticas. Uno de los mayores errores de la Iglesia institucional es la demonizaci贸n de los feminismos porque tienen aportaciones importantes para poder ser cr铆ticos con nuestras tradiciones. As铆, la teolog铆a feminista se considera m谩s feminista que teolog铆a y, por eso, no termina de tener carta en la Iglesia. La religi贸n tiene miedo a los feminismos porque suponen grandes y radicales cambios. A pesar de eso, muchas mujeres hemos aplicado la perspectiva de g茅nero a nuestra vivencia de la Iglesia y seguimos siendo cristianas. Pero tambi茅n hay muchas mujeres que, al no encontrar resuelta esta situaci贸n, abandonan la Iglesia. Y esto nos deber铆a hacer pensar mucho hacia d贸nde vamos.

驴Qu茅 consecuencias tiene para alguien tener que abandonar su fe porque se la discrimina como mujer?Hace a帽os que, como monja, empec茅 a trabajar con mujeres empobrecidas y me di cuenta que la categor铆a de clase no era suficiente para liberarnos. Tom茅 contacto con el feminismo, con la teolog铆a feminista y eso cambi贸 mi conciencia de m铆 misma y mi compromiso social. Pero te puedo decir que las feministas cristianas somos intrusas en la Iglesia y en los movimientos feministas. Muchas mujeres tienen una herida abierta, porque siguen siendo creyentes pero se han sentido expulsadas. Es en las pr谩cticas y militancias compartidas donde nos podemos reconocer y tenemos mucho que desempolvar.

芦Las feministas cristianas somos intrusas en la Iglesia y en los movimientos feministas禄

Mucha gente podr铆a decir que feminismo y religi贸n son incompatibles por la negaci贸n hist贸rica de derechos como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la liberaci贸n de las mujeres. 驴C贸mo reaccionan a eso desde la teolog铆a feminista?

Una cosa son las ideas y otra el cuerpo. Hay quien dice que no existen las monjas feministas y de izquierdas. 隆Joder, yo soy una! Llevo 30 a帽os militando en organizaciones sociales y grupos feministas de barrio. La gente de esos ambientes me reconoce, aunque te贸ricamente soy un ox铆moron. Es importante que todas y todos nos bajemos de los estereotipos para encontrarnos en las calles, en las plazas, en las luchas y en los sue帽os. Gracias a estos espacios donde cogemos aire es por lo que sobrevivimos las mujeres feministas en la Iglesia. Ah铆 nos nutrimos para combatir a una Iglesia que no nos entiende.

Y, a veces tambi茅n nos sentimos intrusas en los feminismos. Recuerdo cuando un grupo de monjas lanzamos un v铆deo apoyando la huelga feminista de 2019. 脡ramos 10 mujeres mayores que nos cansamos de ser invisibles y se hizo viral en seguida. Los comentarios de la extrema derecha te los puedes imaginar, pero la respuesta de ciertos sectores de la izquierda nos doli贸 mucho. Hab铆a quien dec铆a que ven铆amos a boicotear la huelga, o que si 铆bamos las monjas ya no era feminismo. Suelo sentirme m谩s c贸moda en el feminismo civil que en el cristiano, pero hay momentos complicados.

En su libro Teolog铆a en las periferias habla de la fe desde la periferia del activismo. 驴Qu茅 supone para una te贸loga contribuir m谩s al cambio desde una asamblea de Lavapi茅s que desde la Iglesia?Recuperamos formas de Iglesia que no tienen que ver con las parroquias. Reivindicamos los lugares de encuentro, en los que hay gente creyente y no creyente, de diversas culturas. Es una pr谩ctica eclesial que existe. No pretendemos convencer, sino luchar desde el compromiso de la fe, que es m谩s que una doctrina: es la experiencia del amor en la historia, en los pueblos y las culturas. Sentir la Iglesia como una herramienta para preservar la justicia y la igualdad nos lleva a ver que lo que est谩 en juego es la vida y donde m谩s se defiende la vida es en los movimientos sociales.

Las asambleas y espacios de intercambio de ideas son inspiradores para mi experiencia religiosa, para descubrir una divinidad que no entiende de fronteras ni de l铆mites y le da igual si eres negro, si tienes papeles, si eres pobre, gay, trans o si eres mujer. Es una experiencia que nos vincula y nos lleva a vivir la comunidad. Y eso, en tiempos de pandemia es fundamental: si algo hemos aprendido es que sin comunidad no hay vida. Yo encuentro en el feminismo una muestra enorme de espiritualidad, porque la fe no es monopolio de ninguna religi贸n. Detr谩s de los grandes palabros como espiritualidad hay conceptos universales. Es lo que hemos hecho con esos conceptos lo que nos est谩 alejando los unos de los otros.





Fuente: Anred.org