February 28, 2021
De parte de La Haine
335 puntos de vista


Un total de 400 mil trabajadores marinos permanecen atrapados en sus barcos. Algunos llevan un a帽o y medio encerrados, desde antes de que comenzar谩 la pandemia

鈥溌縌ui茅n se preocupa de los hombres que condujeron los cereales del desayuno a trav茅s de las tormentas invernales? Qu茅 ir贸nico comprobar que en cuanto m谩s han crecido los barcos en tama帽o y trascendencia, menos espacio han llegado a ocupar en nuestra imaginaci贸n鈥.
Rose George

A diario se habla de las virtudes de la revoluci贸n inform谩tica, virtual o digital. Se alaban sus logros en cuanto a comunicaci贸n, distracci贸n y diversi贸n. Se indica que es la transformaci贸n tecnol贸gica m谩s importante de todos los tiempos, que supera a las revoluciones neol铆tica (que origin贸 la agricultura) e industrial (que consolid贸 al capitalismo) y trae unos beneficios nunca visto para la humanidad, incluyendo la pretendida sustituci贸n de la naturaleza y hasta el acceso a la inmortalidad. Esos cantos de sirena, entonados por acad茅micos, periodistas, divulgadores鈥 nos hablan de un mundo posmaterial, de una sociedad de servicios, en la cual no existen trabajadores, en que el conocimiento y la informaci贸n sustituyen a los objetos materiales, lo cual ser铆a posible en el mundo virtual, ese orden paralelo de realidad aumentada.

Esta visi贸n idealista del mundo contempor谩neo desconoce la principal transformaci贸n que ha hecho posible la 鈥渞evoluci贸n inform谩tica鈥 y es su premisa indispensable: la revoluci贸n en el sistema de transporte de mercanc铆as en las 煤ltimas d茅cadas, con la invenci贸n del contenedor, y de rebote en los barcos que los portan a trav茅s del mundo. Esta es una infraestructura material y no virtual. Los contenedores (containers) llevan en su interior neveras, computadores, celulares, productos agr铆colas, cosas gigantescas (partes de aviones, camiones, autom贸viles) y objetos diminutos (chips de computador).

Esta revoluci贸n material del transporte mar铆timo que ha generado la invenci贸n y difusi贸n de los contenedores se complementa con los barcos petroleros, que llevan hidrocarburos trav茅s del mundo, desde las zonas de extracci贸n hasta los grandes centros de consumo, el principal de todos los Estados Unidos. Sin ese petr贸leo, una sustancia material, no funcionar铆a el sistema inform谩tico del mundo, porque, en contra de la propaganda corporativa de Bill Gates y compa帽铆a, los computadores requieren grandes cantidades de materia y energ铆a.

La transformaci贸n experimentada en el tr谩fico de mercanc铆as a trav茅s de los oc茅anos es la principal modificaci贸n comunicacional de nuestra 茅poca, sin la cual no ser铆a posible que los computadores, celulares y otros cachivaches de la revoluci贸n microelectr贸nica llegaran a nuestras casas. Sin los grandes barcos no existir铆a la tal virtualidad de nuestra 茅poca, porque en esos barcos se transportan bienes alimenticios, vestidos, juguetes, productos de diversi贸n, muebles, libros, cuadernos, bombillos, computadores, celulares鈥 y, a su vez, su transporte se facilita por la invenci贸n del contenedor, una innovaci贸n m谩s importante que el computador, aunque pocos lo mencionen, como si no existiera.

Importancia estrat茅gica del proletariado flotante

Millones de mercanc铆as son transportadas en los buques que se deslizan por los oc茅anos y provienen principalmente de China, el taller del mundo. Los barcos no andan solos como si fueran buques fantasmas, necesitan de operarios que los accionen y los gu铆en a trav茅s del mar hacia puerto seguro. Estos operarios forman parte del proletariado flotante, al que tambi茅n pertenecen los trabajadores de los buques petroleros y los marineros de los barcos de placer y descanso, los famosos cruceros.

Es un proletariado flotante en varios sentidos: por el lugar donde trabajan, en artefactos que marchan encima del agua, donde literalmente flotan; por sus vol谩tiles condiciones laborales, puesto que no tienen contratos permanentes sino por unos cuantos meses, durante el tiempo en se demora una traves铆a, a veces ni siquiera de ida y vuelta; porque est谩n desprovistos de los derechos b谩sicos que se le suelen reconocer formalmente a parte de los trabajadores en tierra. Estamos hablando de un proletariado porque lo 煤nico que tiene que vender son sus brazos, su fuerza de trabajo, a los due帽os del capital mar铆timo flotante y con su trabajo excedente enriquece a capitalistas de los m谩s diversos sectores de la actividad econ贸mica.

La flota mercante mundial cuenta con 120 mil buques, y la marina mercante de alta mar y de gran calado est谩 compuesta por 55 mil embarcaciones, que tienen un total de 1 mill贸n doscientos mil marineros. Seis mil de esos buques llevan contenedores y uno solo de ellos tiene una capacidad que impresiona: puede transportar 15 mil contenedores, en los cuales en un solo viaje puede llevar 746 millones de pl谩tanos, o sea, uno para cada europeo. Si esos contenedores se pusieran en fila alcanzar铆an once mil millas de extensi贸n, casi la circunferencia de la tierra, si se apilaran uno encima de otro alcanzar铆an 25 mil kil贸metros de altura, algo as铆 como 7500 torres Eiffel y si esos contenedores fuesen descargados para ser llevados en camiones, la fila del tr谩fico ser铆a de 100 kil贸metros.

Los propietarios de los barcos son preferentemente europeos o japoneses, pero sus trabajadores son de Filipinas, Bangladesh, China, Indonesia鈥 Estos desempe帽an los m谩s diversos papeles: cocinan, limpian camarotes, manejan la sala de m谩quinas, reparan y arreglan desperfectos. Est谩n sometidos a terribles condiciones laborales, que poco han cambiado en los 煤ltimos cinco siglos, porque el mar es un lugar salvaje por sus peligros naturales y porque all铆 no opera ninguna legislaci贸n, y menos laboral. Burlar cualquier disposici贸n se facilita porque existe un engranaje de ilegalidad consentido en el comercio mar铆timo, en el que se combinan el Estado de la bandera del barco, el Estado del puerto, el Estado de origen de los marineros y el Estado en que est谩 registrada la empresa. En estas condiciones, cuando un proletario flotante quiere reclamar, como dice Rose George, 鈥渁 qui茅n se dirige, si ha sido contratado por una agencia de mano de obra en Manila, en un barco de propiedad estadounidense, con bandera paname帽a y contratado por un chipriota en aguas internacionales鈥.

El transporte mar铆timo es muy barato, y eso es lo que explica en gran parte las irracionalidades ambientales y laborales del comercio mundial como cuando se despachan de Escocia toneladas de bacalao para que sea procesado en China y luego retornan a Escocia para ser vendidas, tras haber recorrido miles de kil贸metros de ida y vuelta.

Del total de 1.200.000 proletarios del mar, 400 mil son filipinos, los que tienen la doble ventaja de 鈥渟er baratos y hablar ingl茅s鈥. El trabajo es duro y agobiante, se realiza en dif铆ciles condiciones sanitarias, clim谩ticas y laborales. La tasa de mortalidad de los marinos es 10 veces superior a la de los trabajadores de tierra.

Entre los accidentes m谩s frecuentes est谩n caerse por las pasarelas, ser espichados entre el barco y el muelle, ser lanzados por el oleaje contra la maquinaria de acero, o ahogarse. Los contratos suelen ser por el per铆odo en que el marinero permanece en el barco durante un viaje espec铆fico, y excepcionalmente llegan a los 11 meses como tiempo m谩ximo, luego de lo cual son sustituidos los marineros por otro contingente de trabajadores. Cada mes son reemplazados 200 mil de ellos por un contingente similar, pasan a la reserva laboral, esperando que sean llamados para un pr贸ximo viaje. A menudo los contratos son de cinco o seis meses y el trabajador vuelve a ser enganchado varios meses despu茅s de su anterior empleo.

Las cadenas globales que se han establecido en la econom铆a mundial mediante las cuales se interconectan los cinco continentes, solo pueden funcionar con los grandes buques llenos de contenedores y los grandes barcos petroleros. Esas cadenas globales de suministros funcionan las 24 horas durante los 365 d铆as del a帽o de manera ininterrumpida o, por lo menos, as铆 fue hasta que se expandi贸 el coronavirus en los primeros meses del 2020.

All铆 se trabaja d铆a y noche, siete d铆as a la semana, sin jornada establecida, en una especie de r茅gimen de semi-esclavitud laboral, hasta el punto de que los marineros dicen que son asalariados de una prisi贸n flotante, lo cual no se diferencia mucho de las 鈥渁ta煤des flotantes鈥 que fueron los barcos-prisiones de Espa帽a o Inglaterra durante 400 a帽os.

Par谩lisis del comercio mundial y abandono del proletariado flotante

Entre las vicisitudes de la vida laboral de los marinos se encuentra el tipo de contratos, ef铆meros y fugaces como las tormentas, en donde el futuro es incierto, dado que el comercio mar铆timo est谩 cubierto por un manto de opacidad, ausencia de regulaciones e impunidad, m谩s ostensible que el de los para铆sos fiscales. Sus due帽os se ocultan bajo lo que se denomina en la jerga mar铆tima 鈥渆l pabell贸n de conveniencia鈥, lo que quiere decir que el barco ondea una bandera que no guarda ninguna relaci贸n con sus propietarios, ni con lo que transporta, ni con sus trabajadores. Hay casos tragic贸micos de barcos que est谩n registrados en pa铆ses que no tienen mar, como Mongolia. Esta condici贸n posibilita que a la hora de alg煤n problema laboral no haya a quien reclamarle ni en mar ni en tierra y suele suceder que cuando la empresa relacionada con un barco quiebra los marinos queden abandonados a su propia suerte en pleno mar, esperando durante meses unos salarios que nunca les pagan. Entre 2004 y 2018 se documentaron 400 hechos en que fueron abandonados 5000 proletarios del mar en las embarcaciones.

Esto se facilita porque el 90% de los marinos no tiene ninguna comunicaci贸n con tierra, pues no tiene acceso a internet y los tel茅fonos m贸viles no funcionan en alta mar. Como en los viejos tiempos, estos barcos son 鈥渢ierra de nadie鈥 y lo que sucede en el mar se queda all铆: puede morir alguien y ser lanzado a las aguas y las pocas mujeres que trabajan en los barcos soportan abusos e incluso son violadas.

Los marineros son cruciales en la cadena productiva mundial, pero esa importancia es inversamente proporcional a su reconocimiento, en tierra y en mar. Son unos trabajadores invisibles, juegan el mismo papel que las mujeres en el trabajo dom茅stico, cuya labor nunca es reconocida como parte fundamental de la reproducci贸n de la econom铆a capitalista. Los marineros desempe帽an el trabajo dom茅stico del capitalismo mundializado, en las trastiendas flotantes (que son como las casas en tierra), donde nadie los ve, ni los siente, como si no existieran. Son tan invisibles como las mujeres y sin su labor no existir铆a el sistema mundo-capitalista, tal y como hoy lo conocemos, puesto que a trav茅s de los mares se distribuye el 90% de los productos que circulan en el comercio mundial.

En forma prosaica, si examinamos los productos que usamos, pr谩cticamente todos ellos han pasado por el mar y vienen de muy lejos: el computador, el celular, el televisor, los asientos de los buses, el yogurt del desayuno, el filete de pescado que ocasionalmente se almuerza, el libro que alguien lee, el juguete que disfruta un ni帽o, la ropa que se lleva puesta, el t茅 que se consume en la tarde, el combustible que acciona el autom贸vil o el bus en que nos desplazamos, las frutas de una deliciosa ensalada鈥 Lo parad贸jico estriba en que nadie sabe ni se preocupa por averiguar el recorrido de esas mercanc铆as y, sobre todo, por indagar qu茅 trabajadores han hecho posible que esas mercanc铆as recorran miles de kil贸metros. Esos trabajadores invisibles son los marinos y no los vemos porque sufrimos una 鈥渃eguera mar铆tima鈥, que nos impide ver lo que sucede en los grandes buques en los mares del mundo, donde muchos seres humanos laboran de d铆a y noche, y su trabajo hace posible que las mercanc铆as que atraviesan los oc茅anos lleguen a nuestras manos.

Por esta circunstancia, hoy, a un a帽o del desencadenamiento de la pandemia de coronavirus, pocos saben que miles de marineros se encuentran atrapados en el mar o en los puertos, donde llevan un a帽o prisioneros en jaulas flotantes.

Abandono de buques, carga y tripulaciones se agudizo durante 2020 a causa de la pandemia

Apenas se expandi贸 el coronavirus como una pandemia mundial, uno de los primeros afectados fue el transporte mar铆timo que sufri贸 una brusca interrupci贸n, incluyendo a los barcos de placer (los cruceros), aunque no se paraliz贸 en la misma forma el movimiento de buques petroleros. De la noche a la ma帽ana quedaron bloqueados miles de barcos, con sus tripulantes a bordo. Esto sucede en diversos mares del mundo: en la isla de Fiyi, en el pac铆fico, mil marinos llevan atrapados m谩s de un a帽o; en Egipto, Canad谩 y otros lugares acontece lo mismo; en Estados Unidos est谩n atascados 60 mil marinos a bordo de 90 barcos. Uno de los hechos m谩s dram谩ticos sucedi贸 en Beirut, cuando un barco petrolero fue abandonado con 13 marineros a bordo, que se salvaron de milagro cuando se present贸 una pavorosa explosi贸n en agosto. Esos marineros se encontraban atascados sin salario, ni agua, ni comida. Aparte del confinamiento forzoso, en 2020 hubo 49 casos en que los marineros fueron abandonados a su propia suerte cerca a alg煤n puerto.

Un total de 400 mil marinos, algo as铆 como la poblaci贸n de una ciudad de tama帽o medio como Manizales, permanecen atrapados en sus barcos. Algunos llevan un a帽o y medio encerrados, porque hab铆an iniciado sus labores seis meses antes de que comenzar谩 la pandemia. Ante las cuarentenas, confinamientos y medidas preventivas contra la covid-19 los hombres de mar son vistos como un peligroso foco de contagio, m谩xime que la mayor parte de ellos despu茅s de concluida su labor en los barcos deben regresar en avi贸n a sus pa铆ses de origen, a menudo a miles de kil贸metros de distancia. Sufren su propio confinamiento, apretujados en peque帽os espacios, lo que aumenta los riesgos para su salud, e incluso se les niega cualquier tratamiento m茅dico normal en los puertos cercanos. Muchos marineros han enfermado, otros han muerto y algunos se han suicidado.

Miles de marineros se ven afectados por la par谩lisis, porque forman parte de las tripulaciones de reemplazo, est谩n atrapados en sus casas, sin poder viajar a los puertos en donde deb铆an sustituir a sus agotados compa帽eros, y sin ning煤n ingreso. La par谩lisis no ha sido total, sino que otros buques han estado funcionando durante la pandemia, transportando alimentos, medicamentes y diversos bienes en todo el mundo.

Los marineros llevan meses separados de sus familiares y seres queridos, no ven a sus hijos desde entonces y en algunos casos han sido padres sin poder ayudar a sus esposas ni contemplar a sus hijos reci茅n nacidos. Para completar, se encuentran en pa铆ses distintos a los suyos, sorteando condiciones m谩s hostiles que las habituales, debido a los miedos que se generalizan entre los habitantes de las ciudades-puertos porque los marineros puedan traer y difundir la Covid-19.

Los marineros soportan en plena pandemia estr茅s generalizado, agotamiento f铆sico y mental, problemas psicol贸gicos, sentimiento de abandono y soledad, tras meses de incertidumbre y sin perspectivas de que la situaci贸n vaya a mejorar en el futuro inmediato, ante el segundo brote del contagio y el previsible tercero que se espera en las pr贸ximas semanas.

Si a la cifra de 400 mil marinos abandonados en los barcos se le agrega la del personal de sustituci贸n, se tiene un total de 800 mil desempleados, que corresponden al 70% del total de personal ocupado, cifra que muestra la magnitud del impacto de la Covid-19 entre el proletariado flotante.

El encerramiento de los marineros en lugar de aminorar el impacto del coronavirus lo agrava, porque dadas las condiciones de hacinamiento los barcos no cuentan con protocolos efectivos de bioseguridad y un solo marinero enfermo puede contaminar a decenas de compa帽eros y ante eso el resultado es una mortandad generalizada, sin la m谩s m铆nima ayuda ni cuidado. Es la muerte para un ser humano en la m谩s terrible de las condiciones, en completo aislamiento y sin que nadie, ning煤n familiar o amigo, pueda acompa帽arlo en su 煤ltimo momento y ni siquiera tenga derecho a un entierro medianamente digno y normal. En ese momento el barco se convierte en un ata煤d flotante.

Para darse cuenta de qui茅nes ganan y qui茅nes pierden con la pandemia, debe recordarse que Jeff Bezos, el multimillonario due帽o de Amazon que tanto se ha enriquecido en esta coyuntura, sustenta gran parte de su negocio en el transporte de los grandes barcos, mientras que miles de marinos no tienen salario, ni alimentaci贸n y se encuentran prisioneros en jaulas flotantes. Los que contin煤an trabajando en las duras condiciones de la pandemia transportan los suministros de Amazon a trav茅s de los oc茅anos del mundo, siendo su esfuerzo laboral una de las fuentes de la riqueza de que tanto presume el due帽o de esa empresa. Esa es la explotaci贸n acentuada del proletariado flotante, que genera fabulosas ganancias a capitalistas tipo Jeff Bezos, y dicha explotaci贸n se complementa con el sufrimiento que soportan miles de marinos abandonados que viven en carne propia una agobiante cuarentena que parece no tener fin. En ese sentido, los proletarios flotantes son los palestinos de mar abierto.

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Para seguir estudiando:

Rose George, Noventa por ciento de todo. La industria invisible que te viste, te llena el dep贸sito de gasolina y pone comida en tu plato, Capit谩n Swing, Madrid, 2014.

Periferia




Fuente: Lahaine.org