February 19, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Joaquín Vera

Los dos agentes de la Policía Nacional que propinaron una brutal paliza a un vecino de Linares y a su hija de 14 años demostraron “un sentimiento de impunidad como consecuencia de su condición de policías”. Ambos emplearon “una violencia atroz” a través de una actuación “desproporcionada”, ya que “pusieron en práctica la maquiavélica máxima que el fin justifica los medios”. Todo ello tuvo como resultado “una despreciable agresión”.

Esta es la descripción que hace el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Linares (Jaén) en el auto que llevó a prisión sin fianza al subinspector J. L. P. y el policía M. F. N. El magistrado en el auto de prisión al que ha tenido acceso La Vanguardia toma la decisión por la alta probabilidad de riesgo de fuga o la facilidad para influir en testigos del suceso.

Tras analizar el atestado que la Policía remitió al juzgado, el titular entiende que existen indicios de la comisión de un delito de lesiones agravadas por el empleo de métodos o formas concretamente peligrosas para las víctimas, además de ensañamiento.

Del examen del atestado y en especial de las imágenes en vídeo que circularon por las redes sociales el pasado fin de semana, el juez describe cómo uno de los agentes estaba enzarzado en una pelea y tiene que ser separado por su compañero de profesión.

“Tras ello, cada contendiente se aleja del otro […] hasta que en un momento dado, uno de los detenidos sale corriendo y se inicia una contienda que se prolonga varios minutos”.

Aclara que si bien en los primeros momentos no se puede ver “quién golpea a quién”, finalmente “se puede observar claramente que en la lucha sólo participan los detenidos” contra el vecino de Linares, metiéndose por medio su hija en dos momentos puntuales.

Es entonces, dice el juez, que las imágenes muestra a los policías emplear “una violencia atroz” contra el padre y la hija, “pues tienen a su favor una superioridad numérica y, aún habiendo conseguido reducir en el suelo” a la víctima “continúan dándole golpes”.

“Es evidente que los detenidos actuaron con desproporción y por tanto ejecutaron hechos susceptibles de reproche penal”.

La defensa planteó que fue el padre de Linares agredido quien comenzó la pelea y que cuando se terminó la primera trifulca, uno de los agentes corrió de nuevo junto a él para que permaneciese allí hasta que llegase la Policía. Dice el magistrado ante esta hipótesis, que aunque tuviese verosimilitud, el contexto no justifica la “despreciable agresión” perpetrada por los detenidos.

No había ninguna necesidad de impedir que la víctima se marchase “pues se trataba de una persona corpulenta casi inconsciente” y la Policía ya estaba avisada. Y en este momento el juez critica con dureza que los detenidos “desacertadamente” decidieron impedir que se marchase: “Y aún con mayor desacierto actuaron en consecuencia, poniendo en práctica la maquiavélica máxima que el fin justifica los medios”.

Ante estos hechos, el magistrado acordó la prisión provisional sin fianza a cuenta de la gravedad de la pena que lleva aparejada el delito que encaja en la sucesión de hechos con hasta cinco años de cárcel, pudiendo ser aún mayor si de la instrucción del caso se desprende que los detenidos pudieron cometer tortura o tentativa de detención ilegal.

Una pena a la que se enfrentan que podría ser motivo “bastante probable” para que los investigados sientan impulsos de huir de la acción de la justicia. Además, el juez dice que se debe tener en cuenta que los acusados pueden tener la finalidad de ocultar, alterar o destruir pruebas.

Por último, el magistrado también entiende que la prisión provisional irá dirigida “a proteger” a un testigo que declaró que vio a uno de los agentes “bailando” mientras se practicaban las primeras diligencias: “Ello no ha sido negado por el detenido, aunque este, nuevamente, ha ofrecido una irracional explicación a su acción”.

“Esto podría ser demostrativo del sentimiento de impunidad que albergan los investigados como consecuencia de su condición de policías”, argumenta el juez, quien concluye: “Y si ese sentimiento de impunidad no es destruido contundentemente, es más que probable presagiar que los investigados podrían tratar de atentar contra los intereses, los bienes o los derechos” de la víctima o sus allegados”.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/suceso…


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Fuente: Grupotortuga.com