September 27, 2021
De parte de La Haine
365 puntos de vista


Europa se apresur贸 a disponer miles de plazas en los centros de acogida, plazas hasta unas pocas semanas inexistentes para otros migrantes que esperan desde hace a帽os

A primera vista, a juzgar por la narrativa sobre la cuesti贸n de los refugiados afganos tras la toma de Kabul por los talibanes, parece que se est谩n produciendo cambios profundos.

Macron, Johnson y Draghi solicitan corredores humanitarios y zonas seguras despu茅s de la fat铆dica fecha del 31 de agosto. Biden, quien define los procedimientos de evacuaci贸n no como “una misi贸n de guerra, sino una misi贸n de misericordia”.

Todo el arco parlamentario italiano, de izquierda a derecha, ha coincidido en dar la bienvenida (al menos) a los miles de colaboradores del pa铆s. ANCI que se apresura a declarar la disponibilidad de 6.000 plazas en los centros de acogida de las EFS, plazas hasta unas pocas semanas inexistentes para otros migrantes que esperan desde hace a帽os. Concursos de solidaridad para satisfacer las necesidades b谩sicas de los afganos entrantes y darles la bienvenida a los hogares. Todo ello, con el debido respeto a los miles de migrantes con un futuro incierto que han desembarcado en las 煤ltimas semanas y a ese cementerio al aire libre que es el Mediterr谩neo. Evidentemente, no todo es lo que parece.

Primero, si los refugiados afganos reciben este tratamiento es porque no son como los dem谩s migrantes. Los afganos actualmente evacuados son, a todos los efectos, migrantes occidentales de primera divisi贸n, como colaboradores de las embajadas y contingentes militares, junto con sus familias.

Tambi茅n son diferentes con respecto a sus propios compatriotas que emigraron a Europa hasta hace unos meses, que se cuentan por derecho propio junto con el resto de los migrantes de la segunda divisi贸n, que en cambio representan un problema sustancial para la UE.

Muchos tambi茅n deber铆an haber sido repatriados a Afganist谩n como no beneficiarios de protecci贸n internacional, porque la guerra se consider贸 esencialmente terminada [con la derrota de EEUU].

Dejando a un lado la t铆pica hipocres铆a occidental y usando un poco de honestidad intelectual, si realmente quisieras hablar de “refugiados” tendr铆as que hablar de ellos, los millones de migrantes afganos producidos por 20 a帽os de guerra librada por EEUU y Occidente.

Refugiados de los cuales los pa铆ses de la Uni贸n Europea han visto solo un peque帽o porcentaje, mientras que la gran mayor铆a logr贸 llegar solo a pa铆ses vecinos: desde 2020 Pakist谩n (1,5 millones), Ir谩n (780.000) y Turqu铆a (130.000), junto con las antiguas rep煤blicas sovi茅ticas (Tayikist谩n, Uzbekist谩n y Turkmenist谩n) acogen al mayor n煤mero de refugiados, mientras que en la UE solo Alemania ha acogido a un n煤mero significativo (alrededor de 180.000).

Incluso en Italia, las solicitudes de asilo afganas siempre han representado porcentajes bajos (2% del total en 2020). Y si realmente quisi茅ramos hablar de refugiados, tambi茅n deber铆amos hablar de migrantes que, aparte de los colaboradores occidentales autorizados (o mejor dicho, los colaboradores) probablemente intentar谩n – nadie sabe con qu茅 resultados – en los pr贸ximos meses o a帽os dejar sus tierras con la ilusi贸n de un futuro mejor en Occidente, y que ciertamente no recibir谩n el mismo trato o un vuelo reservado.

En segundo lugar, Occidente, y sobre todo EEUU, necesita urgentemente este lavado de refugiados para recuperar un m铆nimo de credibilidad y fiabilidad. Queda mucho por hacer para deshacerse de la monumental mala figura a los ojos de los afganos y del resto del mundo: veinte a帽os de ocupaci贸n para ahuyentar la supuesta amenaza terrorista y exportar la democracia y los derechos civiles, terminaron con una huida en helic贸ptero y un plan de retorno de 煤ltima hora a toda prisa, bajo las ametralladoras de los talibanes.

Veinte a帽os de promesas incumplidas, que terminan con un pa铆s destruido y condiciones de vida significativamente peores para los afganos, de los cuales, seg煤n la ONU, m谩s un tercio padecen hambre. Vidas destrozadas, entre otras cosas, tambi茅n para los mismos colaboradores internacionales que, despu茅s de haberse encomendado al ocupante con la esperanza de un cambio en su propio pa铆s, tuvieron que abandonar apresuradamente su tierra y sus comunidades.

Pero hay que darse cuenta que quienes hoy ofrecen el “parche” del socorro y rutas de escape son los mismos que destruyeron un pueblo y una tierra con su guerra, sin haber asumido las consecuencias desde hace 20 a帽os: muertes de civiles, desplazados, refugiados, lo que EEUU define con franqueza como “efectos secundarios”.

Un dato muy malo, 茅ste, que sin embargo muestra su peso espec铆fico sobre todo en el tablero de ajedrez internacional, en el choque con Rusia y China, los que ahora son calificados oficialmente por la prensa local como los “enemigos” de Occidente en una reinterpretaci贸n de la Guerra Fr铆a 2.0.

Y este es el verdadero punto del asunto. Demostrar la credibilidad y confiabilidad de Occidente y mantener el punto de vista con respecto al choque de civilizaciones, en defensa de un sistema [neoliberal] econ贸mico, social, cultural y de valores. Un choque cuyo p茅ndulo oscila cada vez m谩s hacia el este.

Un “sincero” Marco Minniti acude en su ayuda. Hace unos d铆as informa en las p谩ginas de ‘La Rep煤blica’ -en un art铆culo abierto que cita a Lenin (隆sic!) – que “la lecci贸n afgana alude claramente a la necesidad de un nuevo orden mundial. La palabra clave podr铆a ser cooperaci贸n. Tomado de la econom铆a, mantiene juntas las palabras competencia y cooperaci贸n. Competencia estrat茅gica sobre valores, principios, modelos de sociedad. Cooperaci贸n en grandes temas de inter茅s global (鈥) Nunca antes se hab铆an cuestionado las democracias: su capacidad de decisi贸n, la solidez del liderazgo estable, la credibilidad de mantener los compromisos asumidos鈥.

Es dif铆cil ser m谩s claro que eso. Y en esto, la defensa de los colaboradores pro-occidentales “propios”, trayendo a casa todo lo creado (entre otras cosas, los mejores recursos en materia de educaci贸n y formaci贸n profesional para volver a ponerlos inmediatamente en el mercado, como ha sido denunciado por los propios talibanes) y la reivindicaci贸n de los valores de la solidaridad y la hospitalidad, anunciados y no aplicados sistem谩ticamente, asumen un papel crucial para Occidente.

Un papel crucial tambi茅n y sobre todo para la UE, que debe dividirse entre la defensa de estos valores, elaborando un plan para el retorno de los colaboradores y la posible apertura dentro de ciertos l铆mites de sus propias fronteras, y la definici贸n de una gesti贸n que no (re) cuestiona el delicado orden europeo, volviendo una vez m谩s a la condici贸n de los flujos migratorios de 2015. Y, quiz谩s, tambi茅n tratando de salir de la crisis viendo fortalecido su polo imperialista.

Como era de esperar, la respuesta de la UE al problema de los refugiados ha sido todo menos coordinada. Lo m谩ximo que se alcanz贸, en la 煤ltima reuni贸n entre los ministros del interior de la UE, fue la l铆nea com煤n de ayudarlos en casa : las declaraciones de hecho informan que “debemos evitar una crisis humanitaria para evitar una crisis migratoria: debemos ayudar a los afganos en Afganist谩n ‘y para ello’ la UE deber铆a reforzar el apoyo a los pa铆ses vecinos inmediatos de Afganist谩n (…)”.

B谩sicamente, los fondos presupuestarios de la UE se pusieron a disposici贸n para mantener a los refugiados en los pa铆ses vecinos, en una especie de reedici贸n del acuerdo entre la UE y Turqu铆a, tal vez incluso con la propia Turqu铆a de Erdogan.

Una elecci贸n en l铆nea con lo definido en el 煤ltimo presupuesto europeo, que destin贸 m谩s recursos al control de fronteras que a las pol铆ticas de integraci贸n. Sin embargo, no hay acuerdo sobre los corredores humanitarios gestionados por la UE, impensable teniendo en cuenta los cierres de los pa铆ses de Europa del Este, junto con Austria y Dinamarca, y la tibia reacci贸n alemana. Tambi茅n se acercan las elecciones para Alemania y los equilibrios internos no permiten demasiadas oscilaciones.

Pr贸ximas elecciones que tambi茅n parecen escucharse en Francia, donde Macron ha declarado que quiere asumir una “responsabilidad moral” de Occidente (en detrimento de EEUU) y reafirmar as铆 un papel central para Francia, impulsando una reuni贸n extraordinaria del G-20 sobre la crisis afgana y para la definici贸n de corredores humanitarios, con el apoyo de Boris Johnson y el propio premier italiano Draghi.

Un Macron que, junto con Draghi (del que Mattarella tambi茅n se hizo eco desde el foro de Ambrosetti) parece haber percibido bien las oportunidades para fortalecer el polo europeo que brinda la crisis afgana, comenzando con una aceleraci贸n en la defensa com煤n europea: la primera mitad de 2022 茅l estar谩 en la presidencia… – y superando el obst谩culo de la unanimidad en las decisiones. Un mecanismo que, si se aprueba a ra铆z de la crisis actual, podr铆a dejar un amplio margen para otras decisiones en el futuro.

Al cerrar su contundente art铆culo, Minniti tambi茅n cita a Sun Tzu (隆de nuevo, sic!) 鈥淟a estrategia sin t谩cticas es el camino m谩s largo hacia la victoria. Una t谩ctica sin estrategia es el sonido de una derrota鈥, y agrega que鈥渉oy su pensamiento es estudiado en las principales Academias occidentales. Pero Sun Tzu era chino. No lo olvidemos鈥.

Esta es una advertencia que, a pesar de todas las dificultades, parece ser captada en esta etapa m谩s por los l铆deres europeos que por las reacciones desordenadas de Biden y del aparato estadounidense, un s铆ntoma m谩s de la crisis hegem贸nica que se apodera de EEUU.

A la luz de este panorama, y como con demasiada frecuencia en la historia, las razones y el futuro de los refugiados, los migrantes y la poblaci贸n afgana parecen valer muy poco, convirti茅ndose en un campo de batalla m谩s para otros intereses y representando a lo sumo una herramienta para tratar de recuperar la credibilidad perdida.

Noirestiamo / www.nodo50.org/ceprid




Fuente: Lahaine.org