January 24, 2021
De parte de Cultura Y Anarquismo
390 puntos de vista


Podría decir que está por estudiar la poderosísima relación del mundo
anarquista con la palabra escrita. En realidad, y sin embargo, menudean
los estudios al respecto. Desde tiempo inmemorial, allí donde ha
habido, y donde hay, un grupo anarquista ha habido también una imprenta,
una editorial, una revista y una vietnamita que permitía multiplicar
las octavillas. El peso del fenómeno ha sido tal que me atrevo a
adelantar que la imagen saludable que muchos de nuestros abuelos -y
abuelas- libertarios siguen conservando entre nosotros algo le debe a un
esfuerzo alfabetizador y culturizador estrechamente vinculado con
libros y folletos, y protagonizado por gentes que se levantaron clara y
hermosamente por encima de sus posibilidades.

Algo de eso ha llegado hasta nuestros días, y a mi entender lo ha
hecho en virtud de tres canales diferentes. El primero nos habla de la
pervivencia de un mundo editorial sorprendentemente fuerte. Siguen
siendo muchas las editoriales de corte libertario que publican con
talento y con mucho, pero que mucho, trabajo voluntario. Al respecto no
está de más comparar lo que se edita en ese mundo con lo que sacan de
las imprentas las fuerzas políticas al uso. Pese a su aparente modestia,
cuantitativa y –creo yo- cualitativamente el mundo libertario gana de
calle.

El segundo de esos canales que invocaba remite a la condición de un
puñado de librerías que resisten heroicamente. Aun a sabiendas de que la
lista es más larga, pienso en lo que significan LaMalatesta en Madrid y La Rosa de Foc en
Barcelona. Pero podría proponer ejemplos de otras localidades de la
piel de toro y de otras ciudades del mundo. En semejante escenario, y
entre tanto, no parece que los malos tiempos que comúnmente se le
auguran al libro hayan llegado para quienes tanto empeño han mostrado en
seguir difundiendo las obras de Bakunin, de Kropotkin, de Louise Michel
o de Emma Goldman.

Me interesa, con todo, prestar singular atención al tercer canal, que
no es otro que el que proporcionan las ferias, los encuentros, del
libro anarquista que, en el caso español, se celebran cada año, desde
hace un tiempo, en un centenar de localidades. No sólo sirven, por
cierto, para difundir las publicaciones de las editoriales de corte
libertario: se han convertido a la vez en un genuino y transversal
espacio de intercambio de opiniones en un mundo a menudo dividido y
sectario. Qué hermoso sería que un movimiento como el que me ocupa
levantase el vuelo, en un grado u otro, gracias al libro.

Carlos Taibo




Fuente: Culturayanarquismo.blogspot.com