September 11, 2022
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
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Traducci贸n tarcoteca – The Legacy of the St. Imier Congress | Robert Graham’s Anarchism Weblog 4.9.2022

La conferencia especial para celebrar el 150 aniversario del Congreso de St. Imier se pospuso para julio de 2023: www.Anarchy2023.org
Prepar茅 el siguiente art铆culo sobre el Congreso de St. Imier y sus consecuencias para la edici贸n de verano de 2022 de Black Flag Anarchist Review sobre el Anarquismo y la Primera Internacional. La conferencia especial para celebrar el 150 aniversario del Congreso de St. Imier se pospuso para julio de 2023: www.Anarchy2023.org

El Congreso de St. Imier y el nacimiento del anarquismo revolucionario

El Congreso de St. Imier de septiembre de 1872 de las  federalistas y antiautoritarias secciones y federaciones de la Asociaci贸n Internacional de Trabajadores (la “IWMA”), tambi茅n conocida como la “Primera Internacional”, marca un momento decisivo en la Historia del socialismo y el anarquismo.
Poco m谩s de una semana antes, en el Congreso de la Internacional de La Haya (del 2 al 7 de septiembre de 1872), Karl Marx y Friedrich Engels hab铆an tramado la expulsi贸n de Mihail Bakunin y James Guillaume de la Internacional con tramposos motivos, y despu茅s hicieron que el El Consejo General de la Internacional se trasladase de Londres a Nueva York, a pesar de que al Consejo General se le hab铆an otorgado mayores poderes para garantizar la uniformidad ideol贸gica. El Congreso de La Haya tambi茅n aprob贸 una resoluci贸n que ordenaba la formaci贸n de partidos pol铆ticos nacionales con el fin de alcanzar el poder pol铆tico.
Si bien los aliados de Marx y Engels en el Congreso de La Haya, en particular los blanquistas franceses (seguidores de Auguste Blanqui, un socialista franc茅s radical que abogaba por una dictadura revolucionaria), hab铆an apoyado las expulsiones de Bakunin y Guillaume, se sorprendieron cuando Marx y Engels tuvieron 茅xito al transferir el poder ejecutivo de la Internacional, el Consejo General, a Nueva York, y hab铆a renunciado a la Internacional costernada. La 鈥淚nternational鈥 con sede en Nueva York se convirti贸 r谩pidamente en una grupa irrelevante.
Para sorpresa y consternaci贸n de Marx y Engels, lejos de neutralizar los elementos federalistas y anarquistas de la Internacional mediante la expulsi贸n de Bakunin y Guillaume y el traslado del Consejo General a Nueva York, estas acciones ayudaron a solidificar el apoyo a una Internacional reconstituida que abraz贸 los principios federalistas y rechaz贸 el poder centralizado.
La mayor铆a de las secciones y federaciones de la Internacional no apoyaron las resoluciones del Congreso de La Haya. Apenas una semana despu茅s del Congreso de La Haya, varios de ellos realizaron su propio congreso en St. Imier, Suiza, donde reconstituyeron la Internacional independiente de la organizaci贸n fantasma ahora controlada por Marx y Engels a trav茅s del Consejo General.
Los opositores a la Internacional controlada por los marxistas estaban unidos en su oposici贸n a la concentraci贸n del poder en el Consejo General, sin importar si el Consejo se encontraba en Londres o Nueva York. Tambi茅n compart铆an un compromiso con las formas de organizaci贸n federalistas democr谩ticas directas. Algunos se opusieron completamente a la formaci贸n de partidos pol铆ticos de la clase obrera para alcanzar el poder estatal, mientras que otros se opusieron a hacer de eso una pol铆tica obligatoria, independientemente de las opiniones de los miembros y las circunstancias locales. El ala antiautoritaria reconstituida de la Internacional iba a tener elementos anarquistas, sindicalistas y, durante un tiempo, reformistas.

Desarrollo

El Congreso de St. Imier comenz贸 el 15 de septiembre de 1872, solo ocho d铆as despu茅s del Congreso de La Haya. 
Asistieron delegados de Espa帽a, Francia, Italia y Suiza, entre ellos Guillaume y Adh茅mar Schwitzgu茅bel de Suiza; Carlo Cafiero, Errico Malatesta, Giuseppi Fanelli y Andrea Costa de Italia; Rafael Farga-Pellicer y Tom谩s Gonz谩lez Morago de Espa帽a; y los refugiados franceses, Charles Alerini, Gustave Lefran莽ais y Jean-Louis Pindy. Bakunin, aunque viv铆a en Suiza, asisti贸 como delegado italiano.
Conjuntamente al congreso 鈥淚nternacional鈥, se llev贸 a cabo un congreso 鈥淩egional鈥 de la Swiss Jura Federation, con muchos de los mismos delegados, adem谩s de miembros de la Secci贸n Eslava, como Zamfir Arbore (que pas贸 a llamarse Zemphiry Ralli) y otros delegados de habla francesa, incluido Charles Beslay, un viejo amigo de Proudhon que se exili贸 en Suiza tras la brutal supresi贸n de la Comuna de Par铆s en 1871.
Pr谩cticamente todos los participantes fueron anarquistas o socialistas revolucionarios federalistas, y muchos de ellos jugaron papeles importantes en el desarrollo de los movimientos socialistas revolucionarios y anarquistas en Europa.
Los delegados reunidos adoptaron una estructura federalista para una Internacional Reconstituida (o la 鈥Internacional Antiautoritaria鈥), con la plena autonom铆a para las secciones, declarando que 鈥渘adie tiene derecho a privar a las federaciones y secciones aut贸nomas de su derecho incontrovertible a decidir por s铆 mismos y seguir la l铆nea de conducta pol铆tica que estimen mejor鈥. Para ellos, 鈥渓as aspiraciones del proletariado no pueden tener otro fin que el establecimiento de una organizaci贸n y federaci贸n econ贸mica absolutamente libre, fundada sobre el trabajo y la igualdad de todos y absolutamente independiente de todo gobierno pol铆tico鈥. En consecuencia, dando la vuelta a la resoluci贸n del Congreso de La Haya sobre la formaci贸n de partidos pol铆ticos con el fin de alcanzar el poder pol铆tico, proclamaron que 鈥la destrucci贸n de todo poder pol铆tico es el primer deber del proletariado鈥.

Anarcosindicalismo

Respecto a la resistencia organizada al capitalismo, los delegados al Congreso de St. Imier afirmaron su posici贸n de que la organizaci贸n del trabajo, a trav茅s de sindicatos y otras formas de organizaci贸n de la clase obrera, 鈥渋ntegra al proletariado en una comunidad de intereses, viviendo y entrenandolo en la lucha de clases, y lo prepara para la Lucha Suprema鈥, mediante la cual 鈥渆l privilegio y la autoridad鈥 mantenidos y representados por el Estado ser谩n reemplazados por 鈥渓a Organizaci贸n Libre y espont谩nea del trabajo鈥.
Si bien los internacionalistas antiautoritarios no se hicieron ilusiones con respecto a la eficacia de las huelgas para mejorar la condici贸n de los trabajadores, consideraron 鈥渓a huelga como un arma preciosa en la lucha鈥. Abrazaron las huelgas 鈥渃omo producto del antagonismo entre el trabajo y el capital, cuya consecuencia necesaria es hacer que los trabajadores sean cada vez m谩s conscientes del abismo que existe entre la burgues铆a y el proletariado鈥, fortaleciendo sus organizaciones y prepar谩ndolas 鈥減ara la gran y definitiva contienda revolucionaria que, destruyendo todo privilegio y toda diferencia de clases, otorgar谩 al trabajador el derecho al disfrute del producto bruto de su trabajo鈥.
Aqu铆 tenemos el programa posterior del anarcosindicalismo: la organizaci贸n de los trabajadores en sindicatos y organismos similares, basados 鈥嬧媏n la lucha de clases, a trav茅s de los cuales los trabajadores tomar谩n conciencia de su poder de clase, lo que en 煤ltima instancia resultar谩 en la destrucci贸n del capitalismo y el estado, que ser谩n reemplazados por la Federaci贸n libre de los trabajadores basada en las organizaciones que ellos mismos crearon durante su lucha por la liberaci贸n.

Resoluciones Controrvertidas

 
Las resoluciones del Congreso de St. Imier recibieron declaraciones de apoyo de las federaciones italiana, espa帽ola, jura, belga y algunas de las federaciones estadounidenses de habla inglesa de la Internacional, y la mayor铆a de las secciones francesas tambi茅n las aprobaron. En Holanda, tres de las cuatro ramas holandesas se pusieron del lado de la Federaci贸n Jura y el Congreso de St. Imier. La Federaci贸n Inglesa, resentida por los intentos de Marx de mantenerla bajo su control, rechaz贸 鈥渓as decisiones del Congreso de La Haya y el llamado Consejo General de Nueva York鈥. Si bien un viejo miembro ingl茅s de la Internacional, John Hales, no apoy贸 la revoluci贸n, inform贸 a la Federaci贸n Jura que estaba de acuerdo con ellos en 鈥渆l principio del federalismo鈥. En un congreso de la Federaci贸n Belga en diciembre de 1872, los delegados tambi茅n repudiaron el Congreso de La Haya y el Consejo General, apoyando en cambio a los 鈥渄efensores de las ideas revolucionarias puras, anarquistas, enemigos de toda centralizaci贸n autoritaria e ind贸mitos partidarios de la autonom铆a鈥.
Sin embargo, hubo tensi贸n en las resoluciones adoptadas en el Congreso de St. Imier. Por un lado, una resoluci贸n afirm贸 el 鈥渄erecho incontrovertible鈥 de las federaciones y secciones aut贸nomas de la Internacional 鈥渁 decidir por s铆 mismas y seguir la l铆nea de conducta pol铆tica que estimen mejor鈥. Por otro lado, otra resoluci贸n afirm贸 que 鈥la destrucci贸n de todo poder pol铆tico es el primer deber del proletariado鈥.
La resoluci贸n sobre la autonom铆a de las federaciones y secciones en todos los asuntos, incluida la acci贸n pol铆tica, pretend铆a mantener a la Internacional como una federaci贸n pluralista donde cada grupo miembro era libre de seguir su propio enfoque pol铆tico, de modo que tanto los defensores de la participaci贸n en la actividad electoral y los defensores del cambio revolucionario podr铆an coexistir.
Sin embargo, el llamado a la destrucci贸n de todo poder pol铆tico expres贸 una posici贸n anarquista. Las dos resoluciones s贸lo podr铆an conciliarse si la destrucci贸n del poder pol铆tico no fuera necesariamente el 鈥減rimer deber del proletariado鈥, sino que tambi茅n pudiera ser considerada como una meta m谩s lejana a alcanzar gradualmente, junto con 鈥渓a organizaci贸n libre y espont谩nea del trabajo鈥.

Repercusiones Internas

La tensi贸n entre estas dos resoluciones sigui贸 existiendo dentro de la Internacional reconstituida durante varios a帽os. James Guillaume apoy贸 el pluralismo pol铆tico dentro de la Internacional y trat贸 de convencer a algunas de las secciones y federaciones que hab铆an seguido a Marx, como los socialdem贸cratas en Alemania, para que se reincorporaran a la Internacional antiautoritaria y mantuvieran a los internacionalistas ingleses, que hab铆an rechazado el enfoque centralista de Marx, como Hales, dentro de la Internacional reconstituida.
Aunque los socialdem贸cratas alemanes nunca se unieron oficialmente a la Internacional reconstituida, dos delegados alemanes asistieron al Congreso de Bruselas de 1874. Los delegados ingleses asistieron tanto al Congreso de Ginebra de septiembre de 1873 como al Congreso de Bruselas de septiembre de 1874, donde hubo un importante debate sobre la estrategia pol铆tica, incluido si hab铆a alg煤n papel positivo para el estado.

 

El Congreso de Ginebra 1873

 
El Congreso de Ginebra de septiembre de 1873 fue el primer congreso pleno de la Internacional Reconstituida
Asistieron delegados de Inglaterra, Francia, Espa帽a, Italia, Holanda, B茅lgica y Suiza. Los delegados ingleses, John Hales y Johann Georg Eccarius (antiguo lugarteniente de Marx), hab铆an sido miembros de la Internacional original. Estaban interesados 鈥嬧媏n revivir la Internacional como una asociaci贸n de organizaciones de trabajadores, y en repudiar el Consejo General y la Internacional controlados por los marxistas que hab铆an sido trasladados por Marx y Engels a Nueva York. No se hab铆an convertido en anarquistas, como dej贸 claro Hales al declarar que el anarquismo es 鈥渆quivalente al individualismo鈥 la base de la forma existente de sociedad, la forma que deseamos derrocar鈥. En consecuencia, desde su perspectiva, el anarquismo era 鈥渋ncompatible con el colectivismo鈥 (un t茅rmino que en ese momento era sin贸nimo de socialismo).
El delegado espa帽ol, Jos茅 Garc铆a Vi帽as, respondi贸 que la anarqu铆a no significaba desorden, como pretend铆a la burgues铆a, sino la negaci贸n de la autoridad pol铆tica y la organizaci贸n de un nuevo orden econ贸mico. 
Paul Brousse, un refugiado franc茅s que se hab铆a unido recientemente a la Federaci贸n Jura en Suiza, estuvo de acuerdo, argumentando que la anarqu铆a significaba la abolici贸n del r茅gimen gubernamental y su sustituci贸n por una organizaci贸n econ贸mica colectivista basada en contratos entre las comunas, los trabajadores y las organizaciones colectivas de los trabajadores, posici贸n que puede ser se remonta a Proudhon.
La mayor铆a de los delegados al Congreso eran federalistas antiautoritarios, y la mayor铆a de ellos ten铆an una orientaci贸n claramente anarquista, incluidos 鈥淔arga-Pellicer de Espa帽a, Pindy y Brousse de Francia, Costa de Italia y Guillaume y Schwitzguebel de Suiza鈥. Tambi茅n dentro del campo anarquista estaban Garc铆a Vi帽as de Espa帽a, cercano a Brousse, Charles Alerini, un refugiado franc茅s ahora radicado en Barcelona asociado con Bakunin, Nicholas Zhukovsky, el expatriado ruso que permaneci贸 cercano a Bakunin, Fran莽ois Dumartheray (1842-1931), otro refugiado franc茅s que se hab铆a unido a la Federaci贸n del Jura, Jules Montels (1843-1916), ex delegado provincial de la Comuna y responsable de distribuir propaganda en Francia en nombre del grupo en el exilio, la Secci贸n de Propaganda y Acci贸n Socialista Revolucionaria, y dos de los delegados belgas, Laurent Verrycken y Victor Dave.
El Consejo Federal estadounidense envi贸 un informe al Congreso, en el que indic贸 su apoyo a la Internacional Antiautoritaria. Los estadounidenses estaban a favor de la libertad de iniciativa de los miembros, secciones, ramas y federaciones de la Internacional, y estaban de acuerdo con limitar cualquier consejo general a funciones puramente administrativas. Sintieron que deber铆a depender de cada grupo determinar sus propias t谩cticas y estrategias para la transformaci贸n revolucionaria. Concluyeron su discurso con 鈥溌iva la revoluci贸n social! Viva la Internacional鈥.

Resoluciones

En el Congreso de Ginebra de 1873, finalmente se acord贸 adoptar una forma de organizaci贸n basada en la seguida por la Federaci贸n Jura, con una oficina federal que se establecer铆a que 鈥渟e ocupar铆a 煤nicamente de recopilar estad铆sticas y mantener la correspondencia internacional鈥. Como una salvaguardia adicional contra la llegada de la oficina federal a ejercer autoridad sobre las diversas secciones y ramas, deb铆a 鈥渟er trasladada cada a帽o al pa铆s donde se llevar铆a a cabo el pr贸ximo Congreso Internacional鈥.
Los delegados continuaron con la pr谩ctica de votar de acuerdo con los mandatos que les hab铆an sido dados por sus respectivas federaciones. Debido a que la Internacional era ahora una federaci贸n de grupos aut贸nomos, a cada federaci贸n nacional se le otorg贸 un voto y los estatutos se modificaron para establecer expl铆citamente que las cuestiones de principio no pod铆an decidirse por votaci贸n. Depend铆a de cada federaci贸n determinar sus propias pol铆ticas e implementar aquellas decisiones del congreso que aceptara.
Eccarius tambi茅n asisti贸 al pr贸ximo Congreso en Bruselas en septiembre de 1874 como delegado ingl茅s. 脡l y los dos delegados alemanes se mantuvieron a favor de un Estado Obrero y la participaci贸n en la pol铆tica convencional, como las elecciones parlamentarias.

Sobre los Servicios P煤blicos

El debate m谩s significativo del Congreso de Bruselas fue el de los servicios p煤blicos. C茅sar De Paepe, en nombre de los belgas, argument贸 que si los servicios p煤blicos fueran entregados a las asociaciones de trabajadores, o 鈥渆mpresas鈥, el pueblo simplemente 鈥渢endr铆a el sombr铆o placer de sustituir una aristocracia burguesa por una aristocracia obrera鈥 ya que la empresas de trabajadores, 鈥渄isfrutando de un monopolio natural o artificial鈥 dominar铆an toda la econom铆a鈥. Tampoco todos los servicios p煤blicos podr铆an ser asumidos por las comunas locales, ya que 鈥渓os m谩s importantes de ellos鈥, como los ferrocarriles, las carreteras, la gesti贸n de r铆os y aguas y las comunicaciones, 鈥渆st谩n por su propia naturaleza destinados a operar en un territorio mayor que el de la Comuna.鈥 Dichos servicios p煤blicos intercomunales tendr铆an, por tanto, que estar a cargo de delegados designados por los municipios federados. De Paepe afirm贸 que la 鈥Federaci贸n regional o nacional de comunas鈥 constituir铆a un 鈥淓stado no autoritario鈥 encargado de educar a los j贸venes y centralizar las grandes empresas conjuntas鈥.
Sin embargo, De Paepe llev贸 su argumento un paso m谩s all谩, sugiriendo que 鈥渓a reconstituci贸n de la sociedad sobre la base del grupo industrial, la organizaci贸n del Estado desde abajo hacia arriba, en vez de ser el punto de partida y la se帽al de la revoluci贸n, podr铆a no ser el punto de partida y la se帽al de la revoluci贸n demostrando ser su resultado m谩s o menos remoto… Nos vemos llevados a preguntarnos si, antes de que la agrupaci贸n de los trabajadores por industria est茅 lo suficientemente avanzada, las circunstancias no pueden obligar al proletariado de las grandes ciudades a establecer una dictadura colectiva sobre el resto de la poblaci贸n. , y esto por un per铆odo lo suficientemente largo como para barrer cualquier obst谩culo que pueda haber para la emancipaci贸n de la clase obrera. De suceder esto, parece obvio que una de las primeras cosas que tendr铆a que hacer una dictadura colectiva de este tipo ser铆a apoderarse de todos los servicios p煤blicos鈥.
Varios delegados se opusieron a la posici贸n de De Paepe, incluido al menos uno de los belgas, Laurent Verrycken. Se pronunci贸 en contra de cualquier estado obrero, argumentando que los servicios p煤blicos deber铆an ser organizados por 鈥渓a Comuna libre y la Federaci贸n libre de comunas鈥, con la ejecuci贸n de los servicios a cargo de los trabajadores que los prestaron bajo la supervisi贸n de la asociaci贸n general de trabajadores dentro de la Comuna, y por las Comunas en una federaci贸n regional de Comunas. Farga Pellicer (鈥淕贸mez鈥), en representaci贸n de la Federaci贸n Espa帽ola, dijo que 鈥渄urante mucho tiempo se hab铆an pronunciado en general a favor de la anarqu铆a, de modo que se opondr铆an a cualquier reorganizaci贸n de los servicios p煤blicos que condujera a la reconstituci贸n del Estado.” Para 茅l, una 鈥渇ederaci贸n de comunas鈥 no deber铆a ser referida como un 鈥渆stado鈥, porque esta 煤ltima palabra representaba 鈥渓a idea pol铆tica, autoritaria y gubernamental鈥, como revelaron los comentarios de De Paepe sobre la necesidad de una 鈥渄ictadura colectiva鈥.
El oponente m谩s vocal de la propuesta de De Paepe fue Schwitzgu茅bel de la Federaci贸n Jura. Sostuvo que la revoluci贸n social ser铆a realizada por los propios trabajadores 鈥渁sumiendo el control directo de los instrumentos de trabajo鈥; as铆, 鈥渄esde los primeros actos de la Revoluci贸n, la afirmaci贸n pr谩ctica del principio de autonom铆a y federaci贸n鈥 se convierte en la base de toda combinaci贸n social鈥, siendo 鈥渢odas las instituciones del Estado鈥, el medio por el cual 鈥渓a burgues铆a sustenta sus privilegios, hundi茅ndose en la 鈥渢ormenta revolucionaria鈥. Siendo 鈥渓os diversos cuerpos gremiales鈥 鈥渄ue帽os de la situaci贸n鈥, habi茅ndose 鈥渁grupado libremente para la acci贸n revolucionaria, los trabajadores se apegar谩n a esa libre asociaci贸n en lo que se refiere a la organizaci贸n de la producci贸n, el intercambio, el comercio, la formaci贸n y la educaci贸n, la salud, la y seguridad.”
Sobre el tema de la acci贸n pol铆tica, los delegados belgas al Congreso de Bruselas continuaron abogando por trabajar fuera del sistema pol铆tico existente, aunque en parte porque a煤n no ten铆an sufragio universal en B茅lgica. Sin embargo, afirmaron que no esperaban nada del sufragio ni del parlamento, y que continuar铆an organizando a los trabajadores en los organismos y federaciones de oficios a trav茅s de los cuales la clase obrera llevar铆a a cabo la revoluci贸n social, revelando que, como grupo, la Federaci贸n belga a煤n no compart铆a las dudas de De Paepe de que la libre federaci贸n de los productores no ser铆a el medio, sino s贸lo el resultado de una revoluci贸n.
El delegado franc茅s indic贸 que los internacionalistas franceses se mantuvieron antipol铆ticos, buscando unir a los trabajadores 鈥渁 trav茅s de una propaganda incesante鈥, no para conquistar el poder, sino 鈥減ara lograr la negaci贸n de todo gobierno pol铆tico鈥, organiz谩ndose para 鈥渓a verdadera revoluci贸n social鈥.

Resoluciones

El Congreso finalmente declar贸 que correspond铆a a cada federaci贸n y a cada partido socialista democr谩tico determinar por s铆 mismos qu茅 tipo de enfoque pol铆tico deb铆an seguir. Sin embargo, es justo decir que a partir de septiembre de 1874, la mayor铆a de la Internacional antiautoritaria sigui贸 adoptando una posici贸n anarquista o sindicalista revolucionaria. Al finalizar el Congreso de Bruselas de 1874, los delegados emitieron un manifiesto en el que ratificaron su compromiso con el colectivismo, la autonom铆a obrera, el federalismo y la revoluci贸n social; en una palabra, nada menos que el objetivo original de la propia Internacional: 鈥渓a emancipaci贸n de los trabajadores por los trabajadores mismos鈥.
En el momento del Congreso de Berna de octubre de 1876, los ingleses hab铆an dejado de participar en la Internacional antiautoritaria. El debate sobre el estado de 鈥渟ervicio p煤blico鈥 continu贸, con De Paepe ahora defendiendo abiertamente que los trabajadores 鈥tomen y usen los poderes del Estado鈥 para crear una sociedad socialista. La mayor铆a de los delegados rechazaron la posici贸n de De Paepe, incluidos Guillaume y Malatesta.
Malatesta abog贸 por 鈥渓a completa abolici贸n del Estado en todas sus posibles manifestaciones鈥. Mientras que a Guillaume y a algunos de los otros antiautoritarios veteranos les gustaba evitar la etiqueta de “anarquista”, Malatesta declar贸 que “la anarqu铆a, la lucha contra toda autoridad… siempre sigue siendo la bandera alrededor de la cual se re煤ne toda la Italia revolucionaria”. Tanto Malatesta como Guillaume dejaron claro que, al rechazar el Estado, incluso en un papel 鈥渢ransitorio鈥, no abogaban por la abolici贸n de los servicios p煤blicos, como insinuaba De Paepe, sino por su reorganizaci贸n por parte de los propios trabajadores.

El Congreso de Vervies 1877

En septiembre de 1877, la Internacional antiautoritaria celebr贸 un congreso en Verviers, B茅lgica, que ser铆a el 煤ltimo. Guillaume y Peter Kropotkin, ahora miembro de la Federaci贸n Jura, asistieron desde Suiza. Tambi茅n asistieron los refugiados franceses, Paul Brousse y Jules Montels. Adem谩s, estaban Garc铆a Vi帽as y Morago de Espa帽a. Otto Rinke y Emil Werner, ambos anarquistas, 鈥渞epresentaron secciones tanto en Suiza como en Alemania, mientras que hubo una fuerte delegaci贸n de la regi贸n de Verviers, el 煤ltimo basti贸n del anarquismo en B茅lgica鈥. Costa represent贸 a los socialistas griegos y egipcios que no pudieron asistir, as铆 como a la Federaci贸n Italiana.
De Paepe no asisti贸 al Congreso, ya que se preparaba para su acercamiento a la socialdemocracia y la pol铆tica parlamentaria en el Congreso Socialista Mundial que estaba a punto de comenzar en Gante. Anticip谩ndose al Congreso de Gante, los delegados al Congreso de Verviers aprobaron varias resoluciones que enfatizaban las bases limitadas para la cooperaci贸n entre la ahora internacional antiautoritaria de orientaci贸n predominantemente anarquista y los socialdem贸cratas. Para los delegados de Verviers, la propiedad colectiva, que definieron como 鈥渓a toma de posesi贸n del capital social por los grupos de trabajadores鈥 m谩s que por el Estado, era una necesidad inmediata, no un 鈥渋deal lejano鈥.
Sobre el tema de la acci贸n pol铆tica, los delegados indicaron que el antagonismo de clase no puede ser resuelto por el gobierno o alg煤n otro poder pol铆tico, sino solo 鈥減or los esfuerzos unificados de todos los explotados contra sus explotadores鈥. Prometieron combatir a todos los partidos pol铆ticos, independientemente de 鈥渟i se llaman a s铆 mismos socialistas o no鈥, porque no consideraban que la actividad electoral condujera a la abolici贸n del capitalismo y el estado. Si bien la mayor铆a de los delegados, por lo tanto, apoyaron el socialismo antiparlamentario, ninguna de las pol铆ticas respaldadas en los congresos de la Internacional reconstituida fue vinculante para los grupos miembros de la Internacional, quienes permanecieron libres para adoptarlas o rechazarlas.
Con respecto a la organizaci贸n sindical, los delegados confirmaron su opini贸n de que los sindicatos que limitan sus demandas a mejorar las condiciones de trabajo, reducir la jornada laboral y aumentar los salarios, 鈥渘unca lograr谩n la emancipaci贸n del proletariado鈥. Los sindicatos, para ser revolucionarios, deben adoptar, 鈥渃omo objetivo principal, la abolici贸n del sistema asalariado鈥 y 鈥渓a toma de posesi贸n de los instrumentos de trabajo expropi谩ndolos鈥 de los capitalistas.
Como era de esperar, a pesar de las esperanzas de Guillaume de reconciliaci贸n entre las alas socialdem贸crata y anarquista revolucionaria del movimiento socialista, tal reconciliaci贸n no se alcanz贸 en el Congreso de Gante, ni en ning煤n congreso socialista internacional posterior, y la llamada “Segunda Internacional” finalmente prohibi贸 a los anarquistas la membres铆a por completo en su congreso internacional de 1896 en Londres.
A pesar de la posici贸n formal adoptada en el Congreso de St. Imier sobre la libertad de cada grupo miembro de la Internacional reconstituida para determinar su propio camino pol铆tico, reafirmada en el Congreso de Ginebra de 1873, porque la mayor铆a de los delegados a los congresos de la Internacional antiautoritaria, y sus miembros m谩s activos, fueran anarquistas o socialistas revolucionarios opuestos a la participaci贸n en la pol铆tica electoral, no era de extra帽ar que eventualmente los partidarios de la actividad parlamentaria encontraran otros foros en los que participar, en lugar de seguir debatiendo el tema con personas que no estaban comprometidos con una estrategia electoral.
S贸lo una minor铆a de los grupos miembros de la Internacional reconstituida apoy贸 alguna vez o lleg贸 a apoyar una estrategia orientada a alcanzar el poder pol铆tico: los delegados ingleses, algunos de los delegados alemanes que no representaban oficialmente a ning煤n grupo, y luego un grupo de belgas, con la Federaci贸n belga est谩 dividida sobre el tema. Aparte del debate sobre el 鈥淓stado de servicio p煤blico鈥, que nuevamente apoy贸 solo una minor铆a de delegados, la mayor铆a de las discusiones en los congresos de la Internacional reconstituida se centraron en t谩cticas y estrategias para abolir el Estado y el capitalismo a trav茅s de diversas formas de acci贸n directa, a fin de lograr 鈥渓a organizaci贸n libre y espont谩nea del trabajo鈥 que el Congreso de St. Imier hab铆a reafirmado como el fin 煤ltimo de la Internacional.
Por ejemplo, hubo debates en curso dentro de la Internacional reconstituida sobre el papel y la eficacia de las huelgas y el uso de la huelga general como un medio para derrocar el orden existente. Cualquier tipo de actividad huelgu铆stica ten铆a el potencial de da帽ar las perspectivas electorales de los partidos pol铆ticos socialistas, un problema que hab铆a surgido en la Swiss Romande Federation antes de la escisi贸n de la Internacional original. Una vez que el enfoque se convierte en tratar de elegir tantos candidatos socialistas o de trabajadores como sea posible para cargos pol铆ticos con el fin de formar un gobierno, los sindicatos y otras organizaciones de trabajadores se ven presionados a adaptar sus t谩cticas para mejorar las perspectivas de los partidos pol铆ticos. ‘茅xito electoral. Tanto los intereses inmediatos como los de largo plazo de los trabajadores quedan subordinados a los intereses de los partidos pol铆ticos.
Despu茅s de que se establecieran los partidos socialistas en Europa occidental en la d茅cada de 1880 y los trabajadores comenzaran a ver c贸mo sus intereses eran desatendidos, hubo un resurgimiento de la actividad sindical revolucionaria aut贸noma, lo que condujo a la creaci贸n de movimientos sindicalistas revolucionarios en la d茅cada de 1890. Algunas de las organizaciones sindicalistas, como la Conf茅d茅ration G茅n茅rale du Travail (CGT) francesa, adoptaron una postura 鈥渁pol铆tica鈥, similar a la postura oficial de la Internacional reconstituida. La CGT era independiente de los partidos pol铆ticos, pero los miembros ten铆an libertad para apoyar a los partidos pol铆ticos y participar en actividades electorales, pero no en nombre de la CGT. La independencia de los partidos pol铆ticos fue un principio esencial de la CGT original, para que pudiera continuar su estrategia de organizaci贸n sindical revolucionaria y acci贸n directa sin obst谩culos por las demandas e intereses de los partidos pol铆ticos.
No es justo responsabilizar a los anarquistas y socialistas revolucionarios antiparlamentarios de la Internacional reconstituida por la salida de los grupos que hab铆an decidido concentrarse en la actividad electoral. La mayor铆a de los internacionalistas belgas habr铆an cambiado su estrategia de apoyar una federaci贸n internacional de organizaciones aut贸nomas de trabajadores a apoyar al partido socialista belga, independientemente de la negativa de los miembros anarquistas y socialistas revolucionarios de la Internacional reconstituida a estar de acuerdo con tal enfoque.
La mayor铆a de los que optaron por permanecer activos en la Internacional reconstituida sobre la base de las resoluciones adoptadas en el Congreso de St. Imier cre铆an sobre todo que la Internacional no solo deber铆a permanecer independiente de los partidos pol铆ticos socialistas, sino que la Internacional deber铆a continuar persiguiendo su objetivo de lograr 鈥渓a organizaci贸n libre y espont谩nea del trabajo鈥 a trav茅s de las propias organizaciones aut贸nomas de los trabajadores, libres de injerencia y control pol铆ticos. Para aquellos que optaron por unirse a los partidos pol铆ticos, en realidad no hab铆a muchas razones para que siguieran involucrados en tal organizaci贸n, a pesar de que no hab铆a un impedimento formal para que siguieran siendo miembros y participen. Simplemente era hora de que se separaran.
Robert Graham
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Fuente: Tarcoteca.blogspot.com