July 25, 2022
De parte de Nodo50
202 puntos de vista

Joan Robinson fue uno de los personajes m谩s importantes en el mundo de la econom铆a del siglo veinte. Tuvo que pelear para encontrar un lugar en una cultura acad茅mica brit谩nica profundamente sexista y termin贸 conquistando la cima de su 谩rea de estudios. Disc铆pula de John Maynard Keynes, tambi茅n estudi贸 con simpat铆a las obras de Karl Marx y de Rosa Luxemburgo en una 茅poca en que los economistas acad茅micos los ignoraban ampliamente. En un mundo donde las ideas de Keynes y de Marx siguen dominante los enfoques cr铆ticos del capitalismo, el pensamiento creativo y heterodoxo de Robinson tiene mucho que ofrecernos.

Salirse del molde

Joan Violet Robinson naci贸 el 31 de octubre de 1903 en Camberley, Surrey, en una familia inglesa de clase alta. Su padre era teniente general del ej茅rcito brit谩nico y su abuela materna hab铆a sido profesora de cirug铆a en la Universidad de Cambridge. Estudi贸 en la St Paul鈥檚 Girls鈥 School de Londres y en el Girton College de Cambridge, donde sigui贸 Econom铆a y se gradu贸 con la m谩xima calificaci贸n en 1925 (aunque recibi贸 el t铆tulo reci茅n en 1948, cuando la universidad reconoci贸 por primera vez a sus egresadas mujeres).

En 1925 contrajo matrimonio con el economista E. A. G. (Austin) Robinson, con quien tuvo dos hijas. Poco tiempo despu茅s de casarse, acompa帽贸 a su marido a la India, donde 茅l hab铆a conseguido un trabajo como tutor del hijo de un maraj谩. En 1929, de vuelta en Cambridge, Austin obtuvo un cargo de conferenciante en la universidad y no tard贸 en pasar a formar parte de la planta docente.

Sin embargo, el arraigado sexismo de la instituci贸n hizo que la carrera de Joan fuese mucho m谩s dif铆cil. Ella 芦desarroll贸 una relaci贸n informal con la Facultad de Econom铆a y Pol铆tica禄, como dice Prue Kerr, 芦donde asisti贸 a algunas clases y accedi贸 a algunas supervisiones禄 (las 芦supervisiones禄 eran clases personalizadas). En 1931 鈥斅玭o sin cierta pol茅mica禄, seg煤n las palabras de Kerr鈥 la universidad permiti贸 que Joan dictara espor谩dicamente algunas clases.

Tres a帽os m谩s tarde fue designada como asistente de c谩tedra en la facultad (aunque solo por un a帽o) y en 1937 consigui贸 un cargo permanente. Ascendida a profesora adjunta en 1949, Robinson finalmente lleg贸 a ser profesora en 1965, el mismo a帽o en que se jubil贸 su marido. A esa altura, ella ten铆a sesenta a帽os y hab铆a cultivado una merecida reputaci贸n que probablemente la convert铆a en la economista acad茅mica m谩s importante del mundo.

El retiro de Robinson en 1971 fue completamente pro forma. Sigui贸 investigando y publicando casi hasta el d铆a de su muerte, el 3 de agosto de 1983, tres meses despu茅s de su cumplea帽os n煤mero ochenta.

La econom铆a de la competencia imperfecta

Robinson aprendi贸 econom铆a estudiando los Principios de Alfred Marshall interpretados por sus disc铆pulos A. C. Pigou, John Maynard Keynes y Dennis Robertson. Form贸 parte de una cohorte de j贸venes te贸ricos bien dotados 鈥攅ntre los que destacaban Piero Sraffa (1898-1983) y Richard Kahn (1905-1989)鈥 que reaccion贸 en mayor o menor medida contra la tradici贸n marshalliana.

Sin embargo, Keynes fue por lejos la influencia m谩s importante en su carrera y 茅l mismo estaba empezando a cuestionar muchos aspectos del pensamiento de Marshall. Robinson dedic贸 una buena parte de su obra acad茅mica de cinco d茅cadas al an谩lisis cr铆tico de la macroeconom铆a de Keynes y se esforz贸 por extender su teorizaci贸n de corto plazo a los fen贸menos de largo plazo.

Robinson fue parte de la 煤ltima generaci贸n de economistas acad茅micos que consideraba que la publicaci贸n de un libro no era menos importante que la aparici贸n de sus art铆culos en revistas acad茅micas (隆receta que en 2022 conduce a una definitiva muerte acad茅mica!). Distingui茅ndose de la macroeconom铆a keynesiana (o de cualquier otra variante), el primer libro importante de Robinson, La econom铆a de la competencia imperfecta (1933), est谩 centrado en el estudio de fen贸menos microecon贸micos. Esa obra termin贸 siendo la 煤ltima fundada en la teor铆a econ贸mica neocl谩sica, de acuerdo con la cual las empresas que buscan maximizar sus ganancias aplican principios marginalistas.

Siempre me impresionaron los 煤ltimos cap铆tulos de La econom铆a de la competencia imperfecta. Robinson expone un an谩lisis claro y persuasivo del rol que juega el poder de monopsonio en el mercado de trabajo, y no escatima en el uso del t茅rmino 芦explotaci贸n禄. Adem谩s, la autora explica con mucha precisi贸n el significado de sus diagramas.

En un cap铆tulo titulado 芦Explotaci贸n monopsonista del trabajo禄 tambi茅n explica las implicaciones de su teor铆a de la remuneraci贸n diferencial de hombres y mujeres. Aunque no utiliza el t茅rmino, Robinson presenta evidentemente una versi贸n inicial de la teor铆a neocl谩sica de la discriminaci贸n en el mercado de trabajo, que depende de la elasticidad diferencial de la oferta de trabajo de hombres y mujeres.

Robinson no extendi贸 su enfoque hasta abarcar la discriminaci贸n racial (y no es una sorpresa, dado que estaba escribiendo quince a帽os antes del inicio de la inmigraci贸n masiva de trabajadores negros provenientes de las colonias brit谩nicas de las Antillas brit谩nicas). Pero no cabe duda de que su an谩lisis aplica tambi茅n en este caso.

En el prefacio a la segunda edici贸n del libro, Robinson inici贸 una profunda autocr铆tica. Sin embargo, sigui贸 valorando los cap铆tulos sobre el monpsonio de trabajo: Robinson consideraba que hab铆a 芦probado con 茅xito, en el marco de la teor铆a ortodoxa, que no es verdad que los salarios tienden a igualar el valor del producto marginal del trabajo禄. Pensaba que ese era el principal aporte de este libro.

En una evaluaci贸n m谩s ben茅vola habr铆a que decir que La econom铆a de la competencia imperfecta dej贸 en claro la enorme inteligencia y capacidad de explicaci贸n de la autora. Despu茅s de convertirse en una cr铆tica de la teor铆a econ贸mica neocl谩sica (芦dominante禄, 芦ortodoxa禄), Robinson no tard贸 en aplicar esas capacidades en un contexto muy distinto.

Primeras reacciones contra Keynes

A comienzos de los a帽os 1930, Robinson fue una m谩s entre muchos j贸venes economistas de Cambridge que discutieron con Keynes las nuevas ideas macroecon贸micas que terminar铆an convirti茅ndose en el fundamento de Teor铆a general del empleo, el inter茅s y el dinero. La evaluaci贸n de Keynes de su propia obra era notablemente inconsistente: afirmaba haber revolucionado la econom铆a, pero tambi茅n defin铆a las implicaciones pol铆ticas de su libro como 芦moderadamente conservadoras禄.

Robinson abord贸 estos problemas con mucha seriedad. En lo que denominaba sus 芦ensayos de 1935禄 鈥攑ublicados dos a帽os despu茅s y traducidos al castellano bajo el t铆tulo Introducci贸n a la teor铆a del empleo鈥 mostr贸 un enfoque distintivo y heterodoxo a algunos de los temas m谩s importantes que Keynes hab铆a planteado en la Teor铆a general鈥, con especial 茅nfasis en el mercado de trabajo, la inflaci贸n, la pol铆tica macroecon贸mica y la metodolog铆a de la teor铆a econ贸mica. Estos textos son una primera versi贸n de lo que m谩s tarde termin贸 siendo conocido como econom铆a poskeynesiana.

Esto es especialmente evidente en su discusi贸n del mercado de trabajo, que gira sobre una teor铆a de la inflaci贸n expl铆citamente fundada en la puja salarial, dado que 芦los trabajadores (con m谩s fuerza cuanto m谩s organizados) ejercen una constante presi贸n alcista sobre los salarios nominales y los patrones ejercen una presi贸n constante hacia su ca铆da, y los salarios crecen o decrecen dependiendo de cu谩l de las partes saque ventaja禄. De esta manera, destacando que 芦la existencia del desempleo debilita la posici贸n de los sindicatos por medio de la reducci贸n de sus recursos financieros y del miedo a la competencia del trabajo no organizado禄, Robinson estuvo bastante cerca de haber anticipado la curva de Phillips, seg煤n la cual en una econom铆a existe una relaci贸n inversa entre las tasas de desempleo y los aumentos salariales.

Esto llev贸 a la autora a redefinir el pleno empleo dejando de lado el enmara帽ado debate que expone Keynes en la Teor铆a general鈥 y en funci贸n de un concepto mucho m谩s sencillo: 芦el punto de pleno empleo禄 es simplemente 芦el punto en el que finalmente por el lado del trabajo todo obst谩culo a un incremento del salario nominal禄. Este argumento tiene consecuencias pol铆ticas importantes. Si el nivel de los salarios nominales determina el nivel de los precios 鈥攓ue define la tasa de inter茅s a trav茅s de la demanda de dinero鈥 y, por lo tanto, determina tambi茅n la inversi贸n, la demanda efectiva y el empleo, entonces los sindicatos tienen un poder econ贸mico considerable:

El control de la pol铆tica est谩, en cierto sentido, dividido entre los sindicatos y las autoridades monetarias dado que, en condiciones monetarias definidas, el nivel de la tasa de inter茅s est谩 ampliamente determinada por el nivel de los salarios nominales. Un incremento suficiente de los salarios nominales siempre conllevar谩 un aumento en la tasa de inter茅s y dificultar谩 consecuentemente el incremento del empleo.

Robinson pensaba que esto bastaba para desacreditar la teor铆a cuantitativa del dinero (revivida m谩s tarde por economistas monetaristas como Milton Friedman). Tambi茅n plantea dificultades reales a todo compromiso gubernamental con la meta del pleno empleo, dado que sin un control centralizado del aumento de los salarios nominales, existe el riesgo de que los altos niveles de empleo aceleren la inflaci贸n.

En sus ensayos sobre el empleo, Robinson puso en pr谩ctica un m茅todo anal铆tico que termin贸 siendo uno de los rasgos distintivos de su obra y que est谩 fundado en la comparaci贸n entre dos econom铆as diferentes (denominadas 芦Alfa禄 y 芦Beta禄) sin referir a ninguna transformaci贸n hist贸rica concreta. Veinte a帽os despu茅s, aplic贸 este mismo enfoque en su obra m谩s importante, La acumulaci贸n de capital.

Keynes y Marx

En la prolongada estela de la Gran Depresi贸n, cuando el ascenso de Hitler al poder puso en cuesti贸n el compromiso de muchos capitalistas con la democracia burguesa, no es sorprendente que el inter茅s acad茅mico en la econom铆a pol铆tica de Karl Marx haya crecido r谩pidamente. Joan Robinson estudi贸 con atenci贸n la literatura marxista y neomarxista antes de publicar, en 1941, un art铆culo sobre la teor铆a del desempleo de Marx, y un breve pero incisivo libro traducido al castellano bajo el t铆tulo Ensayo sobre la econom铆a marxista.

Robinson retom贸 muchos elementos de la obra del expatriado economista polaco Micha艂 Kalecki. Kalecki hab铆a utilizado conceptos de Marx y de Keynes para desarrollar una persuasiva teor铆a macroecon贸mica que enfatizaba a la vez la inestabilidad inherente y la naturaleza de clase fundamental de la sociedad capitalista.

En su Ensayo, Robinson cita a Kalecki en muchas ocasiones, y compara su argumento de que 芦el nivel de la demanda efectiva regula el total de las ganancias禄 con el 茅nfasis poco convincente de Marx sobre m煤ltiples factores que restringen la ganancia. Robinson tambi茅n critic贸 a Marx en otro terreno poniendo en cuesti贸n los elementos hegelianos de su pensamiento y atacando la teor铆a del valor-trabajo como una fuente de incomodidad y oscuridad en la exposici贸n de El capital: 芦Ninguna de las ideas importantes que expresa en t茅rminos del concepto de valor no es susceptible de ser mejor expresada sin 茅l禄.

Sin embargo, el veredicto general de Robinson en su an谩lisis de los tres libros de El capital es positivo:

Marx estaba interesado sobre todo en el an谩lisis de la din谩mica de largo plazo, y su campo sigue siendo ampliamente desconocido. El an谩lisis acad茅mico ortodoxo, envuelto por el concepto de equilibrio, no representa casi ning煤n aporte, y la teor铆a moderna no avanz贸 mucho m谩s all谩 de los confines del per铆odo corto. Los cambios de largo plazo en los salarios reales y en la tasa de ganancia, el progreso de la acumulaci贸n de capital, el crecimiento y la ca铆da del monopolio y las reacciones a gran escala de las transformaciones t茅cnicas sobre la estructura de clase pertenecen a este campo.

Robinson tambi茅n not贸 que la distinci贸n de Marx entre la producci贸n y la realizaci贸n del plusvalor lo habilit贸 a bosquejar los rasgos de una teor铆a de la demanda efectiva.

Estos elementos est谩n presentes, sostiene Robinson, en el componente subconsumista del pensamiento de Marx, estrechamente vinculado con su tratamiento de la desproporci贸n entre el sector I (medios de producci贸n) y el sector II (art铆culos de consumo), y, por lo tanto, tambi茅n con la inversi贸n y los gastos de consumo. En una crisis, argumenta la autora:

[L]os trabajadores no pueden consumir, y los capitalistas no lo har谩n. Luego, las industrias de bienes de consumo representan un campo estrecho para la inversi贸n, y las industrias de bienes de capital sufren a su vez la restricci贸n de la demanda. Al menos en este punto, la ley de Say cae y Marx parece anunciar la teor铆a moderna de la demanda efectiva.

Por buenos motivos, la frase final del Ensayo es muy citada:

M谩s all谩 de la elaboraci贸n imperfecta de los detalles, Marx se propuso la tarea de descubrir la ley de movimiento del capitalismo, y si todav铆a existe la posibilidad de progresar en econom铆a, ese progreso resultar谩 de la aplicaci贸n de los m茅todos acad茅micos a la resoluci贸n de los problemas planteados por Marx.

En el largo prefacio que escribi贸 con ocasi贸n de la segunda edici贸n del libro en 1966, Robinson no cuestion贸 esta tesis.

La acumulaci贸n de capital

La obra m谩s larga en la que Robinson intent贸 resolver estos problemas apareci贸 catorce a帽os m谩s tarde. Tom贸 su t铆tulo del texto cl谩sico de Rosa Luxemburgo, La acumulaci贸n de capital, que Robinson hab铆a valorado positivamente en el Ensayo de econom铆a marxista y mucho m谩s todav铆a en su introducci贸n a la traducci贸n inglesa del libro de Luxemburgo. En cualquier caso, no deja de llamar la atenci贸n que el libro de Robinson contenga apenas una referencia al de Luxemburgo.

Descubr铆 que el estudio minucioso del libro de Robinson es una experiencia tan gratificante como dif铆cil. Es un libro muy largo 鈥425 p谩ginas en la edici贸n definitiva de 1965鈥, adem谩s de un ap茅ndice matem谩tico de siete p谩ginas redactado por David Champernowne y Richard Kahn. Robinson parece haber pretendido que este libro fuera la culminaci贸n de un cuarto de siglo de trabajo, casi en el mismo sentido en que lo fue la Teor铆a general鈥 en el caso de Keynes: ambos economistas ten铆an cincuenta y tres a帽os cuando publicaron sus respectivas obras maestras.

Robinson dividi贸 la obra en ocho secciones, que titul贸 Libro I, Libro II, etc.. Despu茅s agreg贸 diez 芦notas sobre temas diversos禄 y, por 煤ltimo, quince p谩ginas de diagramas. En el Libro I, Robinson brinda una introducci贸n general a la econom铆a. Su lectura plantea una serie de problemas reales, comenzando con el nivel de dificultad bastante desigual de los an谩lisis que emprende la autora en estos seis cap铆tulos, adem谩s de su negaci贸n a brindar ilustraciones gr谩ficas (o ejemplos num茅ricos) de la teor铆a keynesiana b谩sica del ahorro y de la inversi贸n acu帽ada por la autora. Tampoco brinda evidencia emp铆rica ni discute ejemplos hist贸ricos relevantes.

El n煤cleo de su argumento est谩 en el Libro II, que tambi茅n adolece de muchos de los problemas que marcan el Libro I. En esta secci贸n, Robinson establece su an谩lisis te贸rico de la acumulaci贸n apoy谩ndose primero sobre una 煤nica t茅cnica de producci贸n y despu茅s discute las complicaciones que plantean el progreso t茅cnico, la opci贸n de una t茅cnica particular y la medici贸n del capital. Esta vez la autora s铆 brinda ejemplos num茅ricos (aunque a veces solo lo hace en notas al pie). Un poco m谩s adelante discute la medici贸n del capital, el l铆mite de la t茅cnica en una 芦茅poca dorada禄 donde no existieran las contradicciones internas del sistema capitalista y la distinci贸n entre progreso t茅cnico neutral y sesgado.

En un momento, Robinson se refiere al pasar a la posibilidad de lo que define como una 芦relaci贸n perversa禄 entre los salarios y el nivel de automatizaci贸n, seg煤n la cual el aumento de los salarios reales resulta en una proporci贸n capital-trabajo decreciente en vez de ascendente. La autora reconoce en una nota al pie que fue su colega Ruth Cohen quien le sugiri贸 esta idea. De hecho, la tesis recibi贸 el nombre de 芦curiosum de Ruth Cohen禄.

Aunque Robinson no se tom贸 muy en serio esta tesis, una d茅cada m谩s tarde los resultados de la controversia de Cambridge probaron las implicaciones profundas de lo que termin贸 siendo conocido  como 芦reswitchings禄 y 芦reversiones de capital禄. Puso en duda toda la teor铆a neocl谩sica de la distribuci贸n del ingreso, abriendo el camino a enfoques alternativos m谩s aceptables para los poskeynesianos, que implican considerar, por ejemplo, el sentido de las relaciones de poder social y las diferencia de clase en la propensi贸n al ahorro. En t茅rminos pol铆ticos subvirti贸 una idea de relaciones arm贸nicas que estaba impl铆cita en la teor铆a de la distribuci贸n neocl谩sica y destac贸 la importancia del an谩lisis del conflicto social en la teor铆a econ贸mica.

Con apenas una excepci贸n, las otras seis secciones del libro no hacen m谩s que extender y profundizar los argumentos del Libro II sin a帽adir nada muy relevante. La excepci贸n est谩 en el Libro IV, donde Robinson hace un aporte importante a lo que m谩s tarde termin贸 siendo el amplio espacio de investigaci贸n poskeynesiana del dinero end贸geno.

Vale la pena citar las cinco l铆neas de su conclusi贸n:

El lector debe sacar sus propias conclusiones. A modo de despedida, solo pido que vuelva a mirar el Cap铆tulo 2 y recuerde que los outputs sobre los que discutimos todo el tiempo son outputs de productos vendibles; no son coextensivos con la riqueza econ贸mica, ni mucho menos con las bases de la riqueza humana.

Pienso que extra帽a conclusi贸n representa la aceptaci贸n de una derrota. La acumulaci贸n de capital es un noble fracaso, y Robinson lo supo mucho antes de haber terminado de escribir el libro.

Los 煤ltimos veinticinco a帽os

Joan Robinson sigui贸 discutiendo, escribiendo y publicando sobre estos temas durante varios a帽os. Destacan una serie de art铆culos y tres libros: Exercises in Economic Analysis, Essays in the Theory of Economic Growth y Herej铆as econ贸micas. Esta 煤ltima obra aborda un amplio abanico de temas, que incluye controversias en torno al capital y cuestiones metodol贸gicas por las que la autora hab铆a mostrado cierto inter茅s.

En diciembre de 1971, cuando fue invitada a dictar la prestigiosa Conferencia Richard T. Ely en la reuni贸n anual de la Asociaci贸n Econ贸mica Estadounidense, sus intereses se hab铆an desplazado hacia el fracaso de las corrientes principales de la econom铆a en cuanto al tratamiento adecuado de los problemas que planteaban la pobreza mundial y la contaminaci贸n del medioambiente, y no volvi贸 a hacer ninguna referencia directa a sus obras sobre la acumulaci贸n del capital. En cualquier caso, aun si La acumulaci贸n de capital no es una obra fundamental, el legado de Joan Robinson es profundo y duradero.




Fuente: Jacobinlat.com