May 31, 2022
De parte de SAS Madrid
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En 1993, la agencia de protecci贸n salud de Estados Unidos 鈥揅entros de Control y Prevenci贸n de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en ingl茅s)鈥 public贸 un estudio que dec铆a que tener un arma de fuego en casa estaba relacionado con un mayor riesgo de morir asesinado. Los cient铆ficos pon铆an as铆 en jaque uno de los principales art铆culos de fe del lobby de las armas, el de la autoprotecci贸n, y casi inmediatamente iban a pagar un enorme precio por ello.

En el Capitolio de Estados Unidos empezaron a sonar los tel茅fonos. Jay Dickey, un congresista republicano de Arkansas que se defin铆a como “el hombre en Washington” de la Asociaci贸n Nacional del Rifle (NRA, seg煤n sus siglas en ingl茅s), present贸 una enmienda que hac铆a desaparecer del presupuesto de los CDC exactamente la cantidad de dinero que el organismo dedicaba a investigar los efectos de las armas. Tambi茅n le prohib铆a por ley “solicitar o promover el control de armas”.

Aunque la enmienda de Dickey no imped铆a expresamente investigar, el mensaje qued贸 claro: “Si haces estudios que cabrean al lobby de las armas, te arriesgas a perder tu presupuesto”. Las consecuencias fueron dram谩ticas: al cerrarse el grifo de la financiaci贸n, los cient铆ficos comprendieron que investigar sobre el tema era un peligro para sus carreras y desaparecieron entonces el 90% de los proyectos. En ese momento, se dej贸 sin estudiar con fondos p煤blicos una crisis de salud p煤blica que hoy representa la principal causa de muerte entre los ni帽os estadounidenses.

La enmienda Dickey no solo sigue vigente, sino que en 2011 se ampli贸 para incluir tambi茅n a los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su siglas en ingl茅s) que hab铆an publicado otra investigaci贸n inc贸moda: la que dec铆a que alguien que lleva un arma tiene cuatro veces m谩s posibilidades de morir durante un asalto que alguien que no la tiene. De nuevo, el argumento de la autoprotecci贸n se pon铆a en duda y la Asociaci贸n Nacional del Rifle reaccionaba. 

La enmienda Dickey sigue vigente hoy en d铆a, aunque con una aclaraci贸n que especifica que no proh铆be la investigaci贸n de las causas de la violencia con armas. Vuelve a haber fondos p煤blicos para investigar, pero es dif铆cil compensar tres d茅cadas de retraso. Antes de fallecer, el excongresista Dickey se arrepinti贸 y public贸 un art铆culo pidiendo que se dejara investigar a los cient铆ficos. Lo firm贸 junto al exdirector del programa p煤blico de investigaci贸n al que castig贸 en los a帽os 90.

Ocultando datos

Incluso cuando hay financiaci贸n, las investigaciones que incomodan al lobby de las armas son dif铆ciles de llevar a cabo por falta de datos. Sabemos que unos 45.000 estadounidenses murieron por arma de fuego en 2020, pero no tenemos los detalles de cada caso porque no existe un registro p煤blico como el de accidentes de tr谩fico, que s铆 contiene las circunstancias de cada muerte. 驴Y por qu茅 no existe tal registro? Es f谩cil intuir la raz贸n.

A veces los datos s铆 est谩n, pero son secretos. En los a帽os 90 se public贸 un estudio que dec铆a que el 60% de las armas con las que se comet铆an cr铆menes en EEUU hab铆an sido vendidas en un 1% de las armer铆as. La respuesta m谩s natural hubiera sido investigar qu茅 pasaba en esas armer铆as, pero la Asociaci贸n Nacional del Rifle decidi贸 tomar otro camino. Llam贸 al congresista republicano de Oklahoma, Todd Tiahrt.

Tiahrt, como Dickey unos a帽os antes, escribi贸 una enmienda que llevaba su apellido y que se aprob贸 en 2003. La ley proh铆be desde entonces a la Agencia de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego (ATF) compartir con los investigadores y con el p煤blico su base de datos de las armas que se usan para cometer cr铆menes. La que se hab铆a usado para el estudio. La informaci贸n sigue recopil谩ndose, pero ahora es secreta.

La enmienda Tiahrt ha sido ampliada varias veces, por ejemplo para impedir a la ATF solicitar a las armer铆as inventarios de las armas que tienen y que venden, para controlar robos. Tambi茅n obliga al FBI a destruir en 24 horas todas las peticiones de antecedentes penales que se cursan para poder comprar un arma en una armer铆a: as铆 no solo los investigadores no pueden usar los datos, sino que la polic铆a tampoco puede, por ejemplo, retirarle un rifle a una persona tras ser condenada o recibir una orden de alejamiento.

Y la lista sigue y sigue. Los seguros m茅dicos tienen prohibido preguntarle a una persona si tiene un arma en casa, porque eso aumenta sus posibilidades de tener un accidente y eso podr铆a hacer crecer sus cuotas. Los estadounidenses tampoco pueden reclamarle una indemnizaci贸n a un fabricante de armas tras haber sufrido un disparo con uno de sus productos, se lo impide desde 2005 la Ley de Protecci贸n del Comercio Legal de Armas, apoyada por la NRA.

Para el lobby de las armas, cuanto menos se sepa, mejor. Si los legisladores pueden redactar las leyes a ciegas, sin saber qu茅 dice la evidencia cient铆fica, mejor. Si se impide ahondar en las causas de los tiroteos escolares, la NRA podr谩 seguir diciendo que se podr铆an evitar armando a los profesores o reduciendo el n煤mero de puertas de los colegios. Si a los estadounidenses se les impide conocer el verdadero precio de vivir en un pa铆s armado hasta los dientes, tanto mejor para los que viven del negocio de promoverlas. 

Enlace relacionado ElDiario.es (31/05/2022).




Fuente: Sasmadrid.org