October 22, 2020
De parte de La Haine
120 puntos de vista


 Sospecho que este art铆culo puede ser bastante pol茅mico. Una de las primeras quejas ser谩 qui茅n soy yo para escribir esto, as铆 que mejor aclararlo cuanto antes: una persona cualquiera que pasaba por ah铆. Creo que es necesaria cierta implicaci贸n sociopol铆tica, por as铆 decirlo, para que vivamos en un mundo mejor, as铆 que llevo unos cuantos a帽os relacion谩ndome con gente que comparte estas inquietudes. Creo que es natural, por tanto, que me haya preocupado un poco ver a mucha de esta gente pele谩ndose entre s铆, o siguiendo la estela de referentes bastante reaccionarios en lo que creo que es un cambio notable respecto a lo que sol铆an hacer.

As铆 que quer铆a hablar de un grupo que forma lo que viene a ser conocido como un lobby. Un grupo de presi贸n que ejerce influencia pol铆tica para imponer sus ideas; son pocas personas quienes lo forman, pero tienen mucho alcance. Adem谩s, se benefician notablemente de ello. Lo parad贸jico es que es un lobby que parece empe帽ado en acusar a todo el resto de la sociedad de formar lobbies.

 Ser谩 mejor que empiece por el principio: el principio, para mi percepci贸n, fue Lidia Falc贸n y el PFE. Como es bien sabido, Lidia Falc贸n tiene un amplio historial de lucha contra injusticias: es una persona que siempre ha estado implicada y cuyo pasado es admirable, puede ser un referente para mucha gente.

Quiz谩 por eso sorprendieron algunas cosas que empez贸 a hacer. Aparte de la personalizaci贸n extrema a la que llev贸 a su partido, que pr谩cticamente pod铆a empezar a considerarse una extensi贸n de s铆 misma, se obcec贸 bastante en el transactivismo y en la lucha de las personas trans. Tal y como ella lo ve铆a, reconocer la autodeterminaci贸n de g茅nero que ped铆an las personas trans en su lucha implica abrir una puerta a los vientres de alquiler y un largo etc茅tera. Esto era la hoja de ruta de lo que llamaba 鈥渆l lobby trans鈥.

El mayor problema era que, en sus sucesivos art铆culos, no explicaba por qu茅. O al menos, yo no entend铆 absolutamente nada, y como yo, mucha gente. Probablemente conoc铆amos a demasiadas personas trans que est谩n en contra de los vientres de alquiler, o simplemente a gente que apoya la autodeterminaci贸n de g茅nero pero no los vientres de alquiler, y por eso no entend铆amos 鈥搉i entendemos, a d铆a de hoy- nada. 驴C贸mo puede ser que la autodeterminaci贸n de g茅nero fuese a llevar de forma irrevocable a que se legalicen los vientres de alquiler? Parec铆a鈥 bueno, y me sigue pareciendo, una idea rid铆cula, una conspiranoia. Lo mismo con ese lobby trans, 驴de d贸nde ha salido? Y as铆 nos quedamos.

El PFE fue expulsado de IU, en gran parte, parece ser, debido a c贸mo se hab铆a obcecado en esta teor铆a de que la autodeterminaci贸n de g茅nero traer铆a una especie de Apocalipsis con consecuencias improbables. Lidia Falc贸n continu贸 llevando su postura al extremo hasta tal punto que meses despu茅s termin贸 escribiendo para Hazte O铆r y siendo alabada por VOX, por cierto, lo que le llev贸 a recibir cr铆ticas por parte de una buena cantidad de gente que incluso tras la expulsi贸n de IU la hab铆a seguido apoyando. Pero eso llegar铆a despu茅s: de momento, continuemos en orden.

Empec茅 a entender un poco de qu茅 iba el debate. Aprend铆 lo que significaba el t茅rmino TERF (Trans Exclusionary Radical Feminist, esencialmente, mujeres feministas que no quieren que las mujeres trans tengan cabida en el feminismo), y tiene mucho que ver con el tema de este art铆culo, pero no es un t茅rmino que me guste usar mucho. Creo que a veces se usa a la ligera contra cualquiera que critique un poco las leyes de autodeterminaci贸n de g茅nero, etc, y yo no veo nada malo en criticar estas leyes, siempre que no se llegue al extremo de inventarse consecuencias nefastas bastante improbables o fijar su atenci贸n en entes imaginarios contra los que combatir como este lobby trans. Adem谩s, el grupo del que quiero hablar no se caracteriza 煤nicamente por encajar en la definici贸n de TERF; 茅sa es una de sus caracter铆sticas, s铆, pero hay muchas otras como un abolicionismo que m谩s bien se inclina hacia el prohibicionismo, mentir constantemente, sus intereses econ贸micos, su apoyo incondicional entre s铆, etc.

Sigamos poco a poco. Empec茅 a ver, con el tiempo, algunos nombres que se repet铆an, que siempre aparec铆an en este tipo de pol茅micas. Buena parte de estos nombres se organizaban en torno a la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, un movimiento que compart铆a las ideas de Lidia Falc贸n, encabezado por 脕ngeles 脕lvarez, ex diputada del PSOE.

Una de las primeras cosas que me choc贸 fue la afinidad de este grupo con el PSOE, dado que lo vi apoyado por gente a la que yo consideraba que estaba bastante a la izquierda de dicho partido. De hecho, las posturas que parecen definirse entre quienes lo forman parecen considerarse sorprendentemente muy a la izquierda para ser gente vinculada al PSOE. Es m谩s, a veces tachan al transactivismo, a 鈥渓o queer鈥, al 鈥済enerismo鈥, como lo llaman a veces, de liberal. Me impact贸 mucho que alguien af铆n al PSOE pudiera considerar que los liberales eran los otros, no s茅. No creo que nadie pueda ser muy revolucionario desde el partido de los rescates a los bancos, de la OTAN, de los GAL, del pacto antiyihadista, del techo de deuda y un largo etc茅tera. Pero s铆 me sorprende que haya gente comunista o a la izquierda del PSOE que trague con su discurso.

En resumidas cuentas, en el discurso de este grupo vi bastante proyecci贸n, tal y como se suele denominar en psicolog铆a. Formaban un lobby, pero acusaban a 鈥渓os otros鈥 de formar lobbies; eran liberales, pero acusaban a 鈥渓os otros鈥 de ser liberales.

Al lobby trans se sum贸 el lobby proxeneta, un concepto que tal vez tendr铆a m谩s sentido si se aplicara con un m铆nimo rigor鈥 pero no. Con estupor, empec茅 a ver que tachaban 鈥搚 tachan- a cualquier prostituta o trabajadora sexual en cualquiera de sus formas 鈥揳qu铆 uso el t茅rmino 鈥渢rabajadora sexual鈥 para distinguir la prostituci贸n de otros trabajos como stripper, streamer, modelo er贸tica, l铆neas er贸ticas, etc- que defendiera la regulaci贸n de formar parte del lobby proxeneta.

Me parec铆a una paradoja terrible y bastante miserable desde un punto de vista 茅tico: confundir oprimida con opresor. Cada vez que una trabajadora sexual propon铆a sindicarse o regularizar la prostituci贸n para gozar de m谩s derechos 鈥搕ales como jubilaci贸n o seguro m茅dico, sin ir m谩s lejos-, era tachada de proxeneta: justo lo contrario. Todo esto en nombre de un supuesto abolicionismo de la prostituci贸n, y digo 鈥渟upuesto鈥 porque parece estar todo mal: all铆 donde el aut茅ntico abolicionismo surge de la preocupaci贸n por el bienestar de las personas que se prostituyen, este 鈥渁bolicionismo鈥 m谩s bien parece surgir del odio hacia las prostitutas, parece odiarlas por la misma raz贸n por la que las odia el Opus Dei o el Islam, por simple moralismo que mira por encima del hombro. Soy consciente tambi茅n de que se ha acu帽ado el t茅rmino 鈥減utofobia鈥, que tampoco suelo usar y que no s茅 si es el m谩s adecuado, pero desde luego, lo veo con sentido. Desde luego, no es un t茅rmino pensado para usarse contra quien quiera abolir la prostituci贸n: no, es un t茅rmino pensado para usarse contra quien de verdad odia a las prostitutas, y rebosan odio. Y se nota.

As铆 que fui contemplando con cierta perplejidad la evoluci贸n de esto. Recuerdo haber estado el 8 de marzo de 2018 en Bilbao, fue la manifestaci贸n m谩s masiva que he presenciado. Aunque la causa del feminismo no me afecte de forma directa, me pareci贸 emocionante ver a tanta gente unida con un objetivo com煤n. En cambio, dos a帽os despu茅s, el 8 de marzo de 2020, los enfrentamientos por las razones que estoy comentando 鈥搕ransactivistas contra TERFs, 鈥渁bolicionistas鈥 contra regulacionistas- se suced铆an por todas partes, quebrando completamente esa imagen de uni贸n.

No estoy diciendo que esta divisi贸n se deba atribuir a un solo lado: creo que parte de las dos posturas han contribuido a crear una escalada de la tensi贸n. Tambi茅n hay transactivistas y regulacionistas que, con un discurso demasiado agresivo, han hecho que la tensi贸n aumente; pero s铆 creo que la mayor parte de este aumento de la tensi贸n se debe al principal protagonista de este art铆culo: este extra帽o grupo de feministas de clase alta apoy谩ndose entre s铆, encabezando todo un movimiento y arrastrando consigo a mucha gente que creo que es mucho m谩s honrada y tiene mejores intenciones.

Se not贸 bastante cuando Feminista Ilustrada hizo una vi帽eta bastante ofensiva hacia la gente transexual, recibiendo cr铆ticas por ello. Pero es que despu茅s esta pol茅mica se encaden贸 con otra, cuando su ex pareja la acus贸 de haber tenido un comportamiento abusivo hacia ella. Entonces s铆 que se not贸: los nombres apoy谩ndola, nombres que se repet铆an una y otra vez en este tipo de pol茅micas. Las que siempre hab铆an sido abanderadas del 鈥測o s铆 te creo鈥 y defend铆an creer siempre a la presunta agredida, de repente se volcaban en apoyar a la presunta agresora. Porque en este caso, la presunta agresora era una de las suyas. Quiz谩 el ejemplo m谩s extremo fue Luc铆a Etxebarria, que, en un extra帽o malabarismo, lleg贸 a usar sus conocimientos sobre psicolog铆a para lanzar la hip贸tesis de que la ex pareja de Feminista Ilustrada estaba traumatizada y ten铆a recuerdos falsos alucinatorios: una hip贸tesis tan rebuscada que, en mi opini贸n, habr铆a sido m谩s sencillo que se limitara a acusarla de mentir como hicieron otras de las defensoras de Feminista Ilustrada.

Fui notando tambi茅n que esos nombres que destacaban entre quienes hab铆an apoyado a Feminista Ilustrada tambi茅n ten铆an muchas normas 茅ticas que saltarse. Por ejemplo, Laura Freixas, escritora que no dud贸 en citar un tweet de una adolescente trans saliendo del armario para exponerla delante de todos sus miles de seguidores y criticar su 鈥減rivilegio masculino鈥.

Aparte de la miseria moral que supone una escritora famosa exponiendo de esta forma a una adolescente que no le ha hecho nada, que ni siquiera se ha dirigido a ella, veo dos grandes problemas en este planteamiento. El primero es tratar de establecer una especie de jerarqu铆a de la opresi贸n, de poner a opresiones compitiendo entre s铆 en lugar de tratar de luchar porque ninguna exista. Y el segundo es que, a煤n si se diera el caso de que esta jerarqu铆a de opresiones tuviera alg煤n sentido 鈥搎ue no-, funcionar铆a exactamente al rev茅s de lo que dec铆a Freixas. O sea, entre una adolescente trans que sale del armario y una escritora de clase alta 鈥揹e hecho, presume de ser muy adinerada en sus entrevistas- con m煤ltiples premios, y dem谩s鈥 pues es rid铆culo que Freixas pretenda hacer creer que, de estas dos personas, la m谩s oprimida es ella misma. Insisto, no tiene sentido comparar opresiones, pero si lo tuviera, definitivamente no es la adolescente trans la que tiene privilegios, sino Freixas.

A la cuenta principal de la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres se le ocurri贸 que ser铆a buena idea reclamar que las mujeres trans no puedan donar sangre, ya que considera que las mujeres trans son hombres y tienen m谩s posibilidades de tener VIH. El planteamiento aqu铆 es directamente abominable y sin ning煤n sentido: se hacen pruebas de VIH a todas las personas que donan sangre, independientemente de su identidad, y un cuestionario bastante completo. La idea de que los hombres gays no pudieran donar sangre porque ten铆an muchas posibilidades de ser seropositivos fue una idiotez extremadamente rancia y perjudicial que se le ocurri贸 a Reagan en la d茅cada de los 80; el movimiento LGBT y cualquier persona con sentido com煤n y un m铆nimo de decencia lleva d茅cadas luchando por eliminar la serofobia. Ver a alguien proclamarse feminista y pedir que las mujeres trans no puedan donar sangre es vomitivo, como poco.

(aclaraci贸n, para quien no tenga familiaridad con el mundo de las donaciones de sangre. A todas las personas que donan sangre se les hace una prueba para asegurarse de que no tengan VIH. Sin embargo, hay un per铆odo de unos pocos d铆as tras una infecci贸n de VIH, llamado per铆odo ventana, en el que la persona est谩 infectada pero no dar铆a positivo. Por eso tambi茅n se hace un cuestionario preguntando si han realizado conductas de riesgo en los 煤ltimos meses como sexo sin protecci贸n, consumo de drogas por v铆a inyectada, etc. Esto es, lo que Contra el Borrado de las Mujeres propon铆a es que la remota posibilidad de que una mujer transexual done sangre unos d铆as despu茅s de haber sido infectada con VIH por primera vez y mienta a prop贸sito en el cuestionario es un peligro tan grave que justifica que se las proh铆ba donar sangre)

Podemos volver a Feminista Ilustrada con un nuevo caso, cuando decidi贸 aplicar sus ideas de lesbianismo pol铆tico separatista 煤nicamente en el sexo y llevarlas al extremo para proclamar que las mujeres bisexuales que se acuestan con hombres no son verdaderas feministas, puesto que traicionan a las feministas de verdad al tener sexo con el enemigo. Esta idea y todo lo que implica 鈥損or ejemplo: que la orientaci贸n sexual se puede escoger, tal y como siempre han proclamado las corrientes hom贸fobas que apoyan las 鈥渢erapias de reconversi贸n鈥- levant贸 bastante pol茅mica, y buena parte de quienes hab铆an apoyado a Feminista Ilustrada incluso tras las denuncias de su ex pareja ahora la dieron la espalda, por motivos obvios.

Pero los nombres de siempre, no. He puesto estos tres ejemplos, que me parecen de una miseria moral destacable, el de Laura Freixas, el de la Alianza Contra el Borrado de Mujeres y 茅ste otro de Feminista Ilustrada, para subrayar que siguen apoy谩ndose entre s铆, y muchos otros nombres siguen repiti茅ndose y apoy谩ndolas a ellas. Da igual lo que hagan. Pueden acosar a adolescentes trans, pedir que las mujeres trans no puedan donar sangre o insultar a todas las mujeres bisexuales, y da igual. Pierden, afortunadamente, seguidoras 鈥渄e base鈥, por as铆 decirlo, pero los nombres de las famosas que siguen apoy谩ndose entre s铆 en esta extra帽a red no cuestionan jam谩s lo que hagan las otras.

Incluso, por a帽adir un fen贸meno extra帽o, pueden defenderse entre s铆 ante una pol茅mica que no tenga una relaci贸n directa con su ideolog铆a鈥 convirti茅ndola en una que s铆. As铆, cuando sali贸 a la luz que el 煤ltimo libro de Luc铆a Etxebarria era un copia y pega de diversos art铆culos y libros 鈥揷ambiando, eso s铆, un m铆nimo de una palabra cada 9 l铆neas, pues, seg煤n afirma, si no hay 10 l铆neas seguidas totalmente iguales no se puede hablar de plagio-, el primer argumento a esgrimir fue que a la persona que hab铆a mostrado esto no hab铆a que hacerle caso porque ten铆a un 鈥減ene funcional鈥 (es decir, porque era una mujer trans. Por cierto, no lo era). Feminista Ilustrada o Nuria Coronado se lanzaron a defender a Luc铆a Etxebarria del 鈥渁coso de las personas trans鈥 pese a tener delante de sus narices una largu铆sima cantidad de p谩rrafos del libro copiados de art铆culos y libros anteriores, a veces tal cual, a veces cambiando una o dos palabras.

Lidia Falc贸n, 脕ngeles 脕lvarez, Feminista Ilustrada, Laura Freixas, Luc铆a Etxebarria鈥 Anna Prats, Nuria Coronado, Pilar Aguilar, Towanda Rebels, Amelia Valc谩rcel, Laura Redondo, Carmen Calvo, Alicia Miyares, Carmen Domingo, Laura Lecuona, Ana de Blas鈥 son nombres que se repiten una y otra vez apoy谩ndose entre s铆, formando una reducida red que parece bastante provechosa. Dada la cantidad de seguidores que tienen en redes, los libros que venden y las charlas que dan, bien sean financiadas por diversos colectivos o por ayuntamientos del PSOE 鈥搃nsisto en la estrecha relaci贸n que une al PSOE con esta gente, habiendo tenido varias de ellas cargos en el pasado o teni茅ndolos en la actualidad-, imagino que es un negocio muy rentable. Con el peculiar mecanismo de proyecci贸n que comentaba antes, acusan a transactivistas y queers de vivir del feminismo y de subvenciones, cosa que puede ser cierta en algunos casos, por cierto, pero que no deja de ser ir贸nico considerando que hacen exactamente lo mismo, y m谩s a menudo, de hecho.

Se pueden encontrar ciertos puntos en com煤n en su discurso. El 谩nimo de excluir a prostitutas del feminismo, de excluir a mujeres trans del feminismo, de excluir a mujeres bisexuales del feminismo, es comprensible, pues perder铆an cierta cuota de importancia. La 煤nica forma de que sigan ganando tanto dinero como hasta ahora es que ellas sean el 煤nico feminismo existente, de ah铆 tanta insistencia en intentar expulsar a todas las dem谩s.

Lo que encuentro preocupante, como dec铆a, es que hayan conseguido atraer a gente razonable hacia su bando, que suscribe la mayor parte de cosas que dicen (no todas, obviamente; por ejemplo, no creo que nadie razonable pueda suscribir la petici贸n de que se proh铆ba donar sangre a mujeres trans que comentaba m谩s atr谩s). Tambi茅n lleva a que gente que se denomina comunista, etc, comparta bulos de webs de extrema derecha que jam谩s se creer铆an en cuanto a cualquier otro tema. Vi a muchas feministas y gente de izquierdas compartiendo un bulo de una web ultracat贸lica que afirmaba que, con la ley de autodeterminaci贸n de g茅nero, por ejemplo, un hombre detenido por maltratar a su esposa podr铆a argumentar ser mujer para eludir la ley de violencia de g茅nero (falso, puesto que el proyecto de ley especifica que la autoidentificaci贸n nunca podr铆a tener efectos retroactivos). Tambi茅n vi compartir un bulo todav铆a m谩s surrealista, de otra web de extrema derecha, en el que se afirmaba que los bloqueadores hormonales que tomaban adolescentes trans hab铆an causado la muerte de 6000 de ellxs. Normalmente, una persona que se define como 鈥渃omunista鈥 no puede creerse mentiras tan forzadas que provengan de ese tipo de fuentes; pero parece que, si se tratan de ataques contra 鈥渆l generismo鈥 y 鈥渓o queer鈥 las mentir谩s m谩s obvias de la extrema derecha pasan a ser cre铆bles.

Y he aqu铆 lo m谩s ir贸nico de mi art铆culo: que mi queja principal sea c贸mo este peque帽o grupo de gente ha logrado crear una divisi贸n en las filas del feminismo y de la izquierda, y que al escribir esto existe cierto temor por mi parte a avivar las llamas de ese enfrentamiento, dado que necesariamente tengo que criticar a ciertos sectores.

Resulta sorprendente, por ejemplo, que comunistas que siempre se han definido como la aut茅ntica izquierda y tal, muy excluyentes en sus ideas, que hace s贸lo un par de a帽os cargaban contra el feminismo por considerarlo 鈥渋deas burguesas鈥 que desviaban la atenci贸n de la 鈥渓ucha obrera鈥 que es la 煤nica lucha leg铆tima, ahora les bailen el agua a este peque帽o grupo de gente y se hayan convertido en sus aliados m谩s fieles. No s茅, Paco Arnau, por decir un nombre. La transformaci贸n ha sido asombrosa. El odio hacia 鈥渓o queer鈥 o 鈥渆l transgenerismo鈥 o como les d茅 por llamarlo, ha convertido en compa帽eros de cama a quienes hace poco se estaban tirando mierda mutuamente: por desviar de la lucha obrera hacia un lado, por 鈥渃omumachos鈥 hacia el otro.

Ya concluida la parte agresiva del art铆culo, quer铆a ponerle fin con un mensaje de conciliaci贸n entre corrientes, si es que tal cosa es posible. Hay muchas opiniones v谩lidas. Este art铆culo no pretende ser un ataque hacia quien opina, por ejemplo, que las leyes de autoidentificaci贸n del g茅nero son un coladero para que algunos hombres se hagan pasar por mujeres transexuales y obtengan ventajas de esto. Tampoco hacia quien opina que se est谩n recetando demasiados bloqueadores hormonales a edades demasiado tempranas. Es leg铆timo tener estas dudas, y plantear estas cuestiones. La cr铆tica es hacia el peque帽o grupo que encabeza este movimiento. Y no es una cr铆tica por plantear cuestiones sobre las ideas queer o sobre el transactivismo: es una cr铆tica por exagerar, mentir y manipular en estas cuestiones, por adoptar puntos de vista extremadamente reaccionarios, por cubrirse las espaldas mutuamente por mal que est茅 lo que hacen y por hacer todo eso s贸lo para ganar dinero, no por un inter茅s real en el bienestar de las mujeres.

https://kallixti.blogspot.com/2020/10/el-lobby-que-veia-lobbies.html




Fuente: Lahaine.org