July 16, 2021
De parte de Nodo50
1,094 puntos de vista

Qu茅 silencio en nosotros ha colgado inocentes. Se preguntaba Silvio Rodr铆guez. Hay silencios atronadores. Silencios que hieren. Silencios que ofenden. 鈥淓l silencio adormece, te envejece. El silencio ya no entiende lo que es bueno y lo que es malo, s贸lo dice s铆 firmado y acatando lo que ordenen鈥, cantaba Pablo Milan茅s.

Esta semana, el foco de los principales grupos medi谩ticos del Estado espa帽ol se centraba precisamente en el pa铆s de ambos m煤sicos, Cuba. R铆os de tinta llenaban titulares avivando el fuego de los ataques contra la soberan铆a de la isla caribe帽a. Tertulianos encendidos vociferaban. Un ruido ensordecedor que silenciaba lo que suced铆a a las puertas de su casa. Cuba es la excusa veraniega de los 鈥榙em贸cratas鈥 europeos -liberales mayormente- para esconder sus verg眉enzas: la sistem谩tica vulneraci贸n de los derechos humanos en territorio europeo, ya sea con leyes mordaza, incumplimiento del derecho a la vivienda, las colas del hambre, sus pol铆ticas migratorias criminales, o escondiendo acuerdos comerciales de venta de armas a reg铆menes totalitarios como Arabia Saud铆, Turqu铆a, Marruecos, o Colombia, que al parecer de los liberales, son democracias consolidadas y mod茅licas.

Con bulos y medias verdades sobre Cuba, con ese vac铆o de la nada, pasaban de puntillas por lo que esta misma semana comenzaba en la Audiencia Nacional espa帽ola, el macrojuicio del sumario 13/13. El fantasma del 鈥渢odo es ETA鈥 volv铆a una vez m谩s, tras de diez a帽os del cese definitivo de la actividad armada y de tres a帽os desde la disoluci贸n de la organizaci贸n. Un proceso marcado por los testimonios de tortura relatados por Saioa Agirre y Naia Zuriarrain durante sus detenciones en 2010, dos de las ocho personas encausadas:

Me dijeron “desn煤date”. Intent茅 resistirme, pero me quitaron la ropa a la fuerza entre varios guardias civiles. Me dejaron en bragas y en camiseta y me envolvieron los brazos en gomaespuma. “Arrancadle la camiseta”. Empezaron a tocarme. Los pechos. Todo el cuerpo. Un guardia civil peg贸 sus genitales contra m铆 entre comentarios sexuales. Me precintaron todo el cuerpo con bandas de gomaespuma. Me envolvieron la cabeza con una bolsa de pl谩stico. No pod铆a respirar. Yo intentaba romper la bolsa con los dientes. “Las bolsas de Eroski son una mierda”, dijo uno de ellos. “Menos mal que tenemos muchas bolsas”. Yo sent铆a que me mor铆a. Estuve desnuda en casi todos los interrogatorios. Me obligaban a hacer flexiones y sentadillas. Me pellizcaban los pezones. Me tocaron la vagina dos veces. Me met铆an el humo del cigarrillo dentro de la bolsa y yo no pod铆a respirar. Me tiraban contra la pared. Me arrojaban al suelo y se tumbaban encima de m铆.

Los relatos de torturas de Saioa Agirre y Naia Zuriarrain, incomunicadas durante cinco d铆as en dependencias del instituto armado, llegaron en su momento hasta los o铆dos del entonces juez instructor del sumario, Fernando Grande-Marlaska. No fueron escuchadas. Las denuncias archivadas. Silencio otra vez. Un silencio por el que hasta en once ocasiones el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo ha condenado al Estado espa帽ol por no haber investigado las denuncias de torturas. En siete de ellas el juez se帽alado ha sido precisamente Grande-Marlaska, actual ministro del Interior del Gobierno espa帽ol.

Once a帽os despu茅s, Saioa Agirre y Naia Zuriarrain se enfrentan de nuevo a la angustia del recuerdo de sus estremecedores relatos. Ha sido esta semana en la Audiencia Nacional espa帽ola. 鈥淟a declaraci贸n policial la escribi贸 la Guardia Civil. La escribieron ellos, yo me la tuve que aprender de memoria, hicimos varios ensayos para aprenderlo y para decirlo de forma adecuada. No me acuerdo de lo que dije en la declaraci贸n policial porque no es cierto; toda mi declaraci贸n policial fue mentira鈥, afirmaron las dos ante la jueza que preside el tribunal, 脕ngela Murillo. La misma jueza que dirigi贸 el juicio contra Arnaldo Otegi y el resto de condenados por el caso Bateragune y que Estrasburgo dictamin贸 que no fue justo ni imparcial.

En la primera sesi贸n del macrojuicio del sumario 13/13, Murillo rechaz贸 todas las alegaciones de la defensa. Entre ellas, no respetar el principio de que una persona no puede ser juzgada dos veces por los mismos hechos o la participaci贸n del CNI en la puesta en marcha de la instrucci贸n de este sumario, 鈥渦na indefensi贸n, ya que se hizo sin control jurisdiccional鈥, seg煤n publicaba el periodista de Naiz / Gara, Martxelo D铆az, que ha estado siguiendo el proceso desde el primer d铆a. Uno de los pocos que lo ha cubierto.

Mientras los grandes medios estatales callaban con un apag贸n informativo vergonzoso, las redes sociales gritaban, se indignaban. Y los crudos testimonios saltaban a Europa. La coalici贸n Ahora Rep煤blicas, integrada por EH Bildu, ERC, BNG, Ahora Canarias, Andecha Astur y el partido soberanista aragon茅s Puyal贸n de Cuchas, ha llevado el caso a la Comisi贸n Europea. “Ante el espeluznante testimonio de Naia Zuriarrain, preguntamos a la Comisi贸n sobre los mecanismos que dispone para garantizar que el Estado espa帽ol cumpla con el art铆culo 4 de la Carta de los Derechos Fundamentales sobre la prohibici贸n de la tortura en la detenci贸n de personas”, denunciaba Pernando Barrena, eurodiputado de la coalici贸n. Otro europarlamentario, Miguel Urban de Anticapitalistas, tambi茅n se hac铆a eco. Ya va siendo hora de romper el silencio -estricallar o silencio-.

“En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantar铆an dificultades demasiado recias [鈥 La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos y espa帽oles anexionistas a que s贸lo dar铆a relativo poder su alianza con el gobierno de Espa帽a, ha venido a su hora en Am茅rica, para evitar, a煤n contra el empleo franco de todas esas fuerzas, la anexi贸n de Cuba a los Estados Unidos” -de la carta de Jos茅 Mart铆 a Manuel Mercado, 18 de mayo de 1895-.




Fuente: Arainfo.org