September 27, 2021
De parte de La Haine
190 puntos de vista


Entrevista con el historiador Gavin Walker :: La riqueza del marxismo en Jap贸n, tan poco conocido en Occidente

Gavin Walker es profesor asociado de historia en la Universidad McGill. Es autor de 芦The Sublime Perversion of Capital禄 (Duke, 2016), editor de 芦The End of Area禄 (Duke, 2019, con Naoki Sakai) y 芦Marx, Asia and the history of the present禄. Tambi茅n ha editado y traducido 芦Marx. Towards the Centre of Possibility禄 (Verso, 2020), de Kojin Karatani. Su nuevo libro, 芦The Red Years: Theory, Politics, and Aesthetics in the Japanese ’68禄, ya est谩 disponible en Verso.

En esta entrevista habla de la riqueza del marxismo en Jap贸n, tan poco conocido en Occidente 1/, tanto en el debate intelectual de la segunda mitad del siglo XX como en sus efectos pol铆ticos durante los a帽os 50 y 70.

Selim Nadi: En The Sublime Perversion of Capital escribes que “el marxismo fue una de las corrientes m谩s dominantes de la investigaci贸n te贸rica en la vida intelectual japonesa durante la mayor parte del siglo XX”. Escribes algo parecido en la introducci贸n al libro sobre Marx de Karatani: “Probablemente sea poco cre铆ble para la mayor铆a de los marxistas de Am茅rica del Norte y Europa Occidental que en el siglo XX podr铆a argumentarse f谩cilmente que el pa铆s m谩s marxista del planeta fue el Jap贸n de la posguerra”. 驴C贸mo valorar铆as la traducci贸n y recepci贸n del marxismo japon茅s fuera de Jap贸n? 驴Por qu茅 la historia intelectual del marxismo en Jap贸n est谩 tan profundamente relacionada con la recepci贸n japonesa de la obra de Marx?

Gavin Walker: Para empezar, respondiendo a la primera parte de tu pregunta, en lo que respecta a la traducci贸n y recepci贸n del pensamiento marxista japon茅s fuera de Jap贸n, tendr铆a que decir que ha habido relativamente poco, sobre todo teniendo en cuenta la incre铆ble amplitud y volumen de los escritos marxistas en japon茅s desde la d茅cada de 1920. Algunas figuras de principios y mediados del siglo XX, como el cr铆tico cultural y fil贸sofo Tosaka Jun o el te贸rico de la econom铆a pol铆tica Kozo Uno (1897-1977), han tenido, por supuesto, recepciones parciales en ingl茅s, al igual que otros autores de diversos campos, que van desde la historia hasta el estudio de la religi贸n y la literatura japonesa, aunque no han sido necesariamente considerados o categorizados como representativos de la tradici贸n de la teor铆a marxista en Jap贸n. En ingl茅s y otras lenguas europeas, hubo una serie de peque帽as recepciones localizadas, la muy original, aunque parcial e idiosincr谩sica, lectura de Uno por Thomas Sekine en Canad谩 en los a帽os 70 y 80, la m谩s ortodoxa de Makoto Itoh (y el v铆nculo directo con el propio linaje de Uno) en su importante libro Value and Crisis (recientemente reeditado). Tambi茅n podemos mencionar el papel de historiadores marxistas como Toyama Shigeki, Takahashi Kohachiro y otros en los debates internacionales sobre la transici贸n del feudalismo al capitalismo; el papel de los fil贸sofos marxistas de antes de la guerra como Tosaka Jun o Miki Kiyoshi en la recepci贸n occidental m谩s bien estrecha y en gran medida orientalista de la filosof铆a de la escuela de Kioto. Pero todo esto representa solo una parte muy peque帽a y ecl茅ctica de una vasta tradici贸n. Tambi茅n est谩n las figuras fuera de Jap贸n, pero activas en otras lenguas, que son a su vez en gran medida de orientaci贸n marxista y que, por tanto, se remontan a una cierta herencia en la genealog铆a japonesa del pensamiento marxista, especialmente Harry Harootunian. Quiz谩s el v铆nculo m谩s importante con la tradici贸n marxista japonesa en el mundo occidental se concentra en la figura de Kojin Karatani, de quien creo que hablaremos m谩s adelante. Estamos intentando aumentar el n煤mero de traducciones de textos can贸nicos de la tradici贸n marxista japonesa, especialmente dentro de la serie de libros de Historical Materialism, pero tambi茅n en otros 谩mbitos. Esta es una tarea de suma importancia.

La segunda parte de tu pregunta, por qu茅 la historia intelectual del marxismo en Jap贸n est谩 tan profundamente conectada con la recepci贸n japonesa de la obra de Marx, es una historia mucho m谩s larga y complicada, que no se ha contado realmente como tal y que ni siquiera podemos abordar adecuadamente aqu铆 por razones de longitud, pero que es fundamental para la formaci贸n de las humanidades modernas en Jap贸n.

En primer lugar, la temprana recepci贸n de Marx en Jap贸n, que comenz贸 a finales del siglo XIX y alcanz贸 un notable grado de influencia en la d茅cada de 1920, tuvo un profundo efecto en el resto de Asia debido a la cultura del imperialismo japon茅s de preguerra en Asia y, por tanto, a la hegemon铆a del japon茅s como lengua en la traducci贸n y difusi贸n de textos del resto del mundo. En este contexto, se desarrollaron tres elementos paralelos: 1) el an谩lisis, basado en el escenario hist贸rico desarrollado en El Capital de Marx, de la transici贸n del feudalismo al capitalismo, un proceso que no se entend铆a f谩cilmente como totalmente completado en Asia, sino m谩s bien en proceso todav铆a. Se trataba esencialmente de un modo de investigaci贸n sobre el desarrollo hist贸rico de las sociedades asi谩ticas que hab铆an formado por primera vez estados-naci贸n modernos como resultado de la experiencia del imperialismo y la invasi贸n del capitalismo, en t茅rminos de comercio mundial, en t茅rminos internos de intensificaci贸n de la lucha de clases en el campo y el desarrollo de formas sociales propias de la sociedad capitalista, y esta investigaci贸n trat贸 as铆 la obra de Marx como un medio cient铆fico para comprender el proceso local de desarrollo en un mundo en el que el capitalismo ya se estaba convirtiendo en hegem贸nico a nivel global; 2) el desarrollo de la filosof铆a marxista y de la cr铆tica especulativa, en la que el marxismo proporcion贸 un modo de an谩lisis social adecuado para comprender los sentimientos, las formas culturales y la vida est茅tica espec铆ficamente modernos; 3) la labor de traducci贸n, edici贸n y publicaci贸n que se apoy贸 fundamentalmente en el arraigo del marxismo en la universidad.

En segundo lugar, hubo caracter铆sticas espec铆ficas del per铆odo de posguerra que hicieron que la tradici贸n marxista fuera reprimida en su representaci贸n en el extranjero. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, los japoneses, en una ventajosa colaboraci贸n entre los conservadores japoneses y la ocupaci贸n estadounidense, fueron recreados hist贸ricamente como una etnia homog茅nea limitada m谩s o menos a las primeras expansiones imperiales del periodo Meiji (el Reino de Ryukyu, incorporado como Okinawa, y Hokkaido, la patria del pueblo ind铆gena ainu). Este archipi茅lago de nueva creaci贸n, supuestamente homog茅neo, que ahora habr铆a existido desde toda la eternidad, no era en realidad m谩s que una forma de renegar del imperio de antes de la guerra, cuya existencia marc贸 profundamente el siglo XX asi谩tico, dando lugar a una extra帽a situaci贸n de un nuevo etnocentrismo japon茅s volcado en el Jap贸n dom茅stico, mientras que la hegemon铆a imperial estadounidense heredaba m谩s o menos la hegemon铆a sobre gran parte del imperio japon茅s. La representaci贸n del pensamiento japon茅s fuera de Jap贸n, impulsada por los programas de estudios regionales, se hizo en complicidad con una nueva visi贸n fuertemente orientalista de la japoneidad y esta historia del marxismo, de la filosof铆a moderna y de los bajos fondos intelectuales del imperio, fue sustituida en el apoyo oficial occidental por las traducciones de la UNESCO al servicio de esta imagen del aliado japon茅s puro: Los criptofascistas, como Watsuji Tetsuro o el misticismo 茅tnico de Daisetz Teitaro Suzuki, fueron ampliamente difundidos, pintando una imagen del nuevo Jap贸n totalmente compatible con la Pax Americana en el Pac铆fico.

Esta estructura arquet铆pica de la relaci贸n entre EEUU y Jap贸n en la posguerra desempe帽贸 un papel desmesurado en la difusi贸n de la tradici贸n marxista japonesa al resto del mundo. Por supuesto, tras el final de la Guerra Fr铆a, esta estructura comenz贸 a romperse y surgieron nuevos momentos de internacionalizaci贸n en relaci贸n con la teor铆a marxista en Jap贸n. Sin embargo, a煤n queda mucho trabajo por hacer para que este enorme corpus dialogue con sus equivalentes extranjeros, y realmente no es exagerado decir que el idioma japon茅s es quiz谩s el corpus ling眉铆stico m谩s importante de la teor铆a marxista despu茅s del alem谩n, el franc茅s y el ingl茅s.

S. N.: 驴Qui茅n es Kojin Karatani? 驴Cu谩l es su relaci贸n intelectual con la obra de Kozo Uno?

G. W.: Kojin Karatani (1941) sigue muy activo: es una figura intelectual notable. Probablemente sigue siendo, sin exagerar, la 煤ltima figura aut茅ntica de la posguerra en la tradici贸n japonesa, bastante singular, de grandes intelectuales p煤blicos enraizados en la tradici贸n marxista. Karatani, cuya vida pol铆tica comenz贸 con la aparici贸n de la primera Nueva Izquierda en Jap贸n en torno al movimiento estudiantil de 1960, surgi贸 como figura p煤blica en el campo de la cr铆tica literaria. Su posterior trabajo sobre Marx a principios de los a帽os setenta le convirti贸 en un intelectual p煤blico clave y en una celebridad, pero fueron probablemente las d茅cadas de los ochenta y noventa las que forjaron su reputaci贸n como figura destacada del pensamiento social y de la cr铆tica cultural. Karatani asisti贸 al Departamento de Econom铆a de la Universidad de Tokio, donde recibi贸 clases de Suzuki Koichiro, una figura importante del c铆rculo en torno a la obra de Kozo Uno. Ciertamente, Karatani estuvo influido durante mucho tiempo por Uno, al menos en el 谩mbito econ贸mico, pero tambi茅n lo estuvieron una gran variedad de figuras del marxismo y de la pol铆tica de la Nueva Izquierda en los a帽os 50-80. Yo no dir铆a que Uno fue la principal influencia de Karatani, pero s铆 una influencia. Creo que la influencia de la 茅poca de Karatani en Yale, la proximidad a Jacques Derrida, Paul de Man, Geoffrey Hartmann, etc., fue probablemente igual de esencial. La obra de Uno ha sido ampliamente le铆da m谩s all谩 de lo que se conoce como la Escuela de Uno, un punto que abordaremos en breve cuando la examinemos con m谩s detalle.

S. N.: Es interesante observar que Marx. Towards the Centre of Possibility apareci贸 por primera vez (1974) en forma de serie como siete art铆culos en Gunzo, una revista literaria “junto a cuentos y novelas por entregas”. Adem谩s, en el prefacio de esta edici贸n en ingl茅s, Karatani escribe que mientras ingresaba en el Departamento de Econom铆a de la Universidad de Tokio, donde conoci贸 a varios miembros de la Escuela de Uno, se dedic贸 a la literatura y perdi贸 el inter茅s por la econom铆a. De hecho, mientras le铆a este libro, me llamaron la atenci贸n las referencias literarias y la forma en que estas referencias le ayudaron en su lectura de El Capital. 驴Podr铆as retomar la relaci贸n de Karatani con la cr铆tica literaria?

G. W.: El trabajo de Karatani comenz贸 b谩sicamente en el campo de la cr铆tica literaria o quiz谩s de la cr铆tica en general. No se trata necesariamente de los objetos de su an谩lisis, sino de su estilo y de sus protocolos de lectura (la referencia de Derrida es importante en este sentido). Los ejemplos de Karatani han sido desde el principio cr铆ticas como las de Kobayashi Hideo y Yoshimoto Taka’aki, figuras fundadoras en la intersecci贸n de la cr铆tica literaria y social. En este sentido, su obra siempre ha versado sobre la escritura, la inscripci贸n, el advenimiento de la lengua nacional, la relaci贸n entre lengua y subjetividad, la relaci贸n del habla con el texto. Sobre todo, Karatani ha desarrollado una forma de escribir sobre obras sociales, pol铆ticas y filos贸ficas que privilegiaba la textualidad, en una 茅poca en la que, por ejemplo, las lecturas dominantes de Marx eran altamente conceptuales. Cabe destacar aqu铆 su propia observaci贸n en el nuevo prefacio de la edici贸n inglesa de Marx. Towards the Centre of Possibility, de que escrib铆a bajo la influencia de tres figuras: Yoshimoto Taka’aki, Kozo Uno y Hiromatsu Wataru. Todas estas figuras, Yoshimoto en pol铆tica y cr铆tica, Kozo Uno en econom铆a, Hiromatsu en filosof铆a, leyeron a Marx de forma creativa, pero siempre centr谩ndose en conceptos y desarrollos te贸ricos. Las influencias de Karatani estaban vinculadas, sobre todo en aquella 茅poca, a Saussure y al advenimiento y las secuelas del estructuralismo, lo que le llev贸 a desarrollar una especie de proyecto paralelo a la deconstrucci贸n en la cr铆tica literaria francesa y estadounidense, desentra帽ando las oposiciones binarias del texto, rastreando las referencias marginales hasta el centro de las obras, dando cuenta de las apor铆as estructurantes que revelan los textos sobre s铆 mismos, etc. Creo que si se hubiera traducido hace 45 a帽os Marx. Towards the Centre of Possibility, cuando se public贸 originalmente, habr铆a tenido un impacto significativo en el contexto mundial, entre otras cosas porque esta lectura estil铆stica y cruzada de Marx y la cr铆tica literaria posestructuralista no eran todav铆a un modo de an谩lisis establecido. Tuvo una gran repercusi贸n en Jap贸n, en parte porque mostr贸 otra v铆a para el pensamiento marxista, una v铆a que no estaba suturada a la pol铆tica (en t茅rminos de Badiou) tras la implosi贸n de la Nueva Izquierda en 1972-73.

S. N.: El m茅todo de Karatani para leer a Marx parece, en algunos aspectos, bastante similar al de Althusser. 驴Se le铆a la obra de Althusser en la Nueva Izquierda japonesa? 驴Influy贸 en Karatani?

G. W.: Althusser fue muy le铆do en Jap贸n y lo sigue siendo. Despu茅s del franc茅s, el espa帽ol y el ingl茅s, el japon茅s es probablemente la lengua m谩s importante para el estudio de Althusser en el mundo. Importantes pensadores de la izquierda, como Imamura Hitoshi, tradujeron e introdujeron la obra de Althusser en japon茅s en la d茅cada de 1970, incluyendo una importante monograf铆a completa sobre el pensamiento de Althusser ya en 1975 (Rekishi to Ninshiki) [Historia y conocimiento]. La obra de Imamura, desgraciadamente desconocida fuera de Jap贸n, es especialmente importante en este sentido. Yoshihiko Ichida, una figura importante de la teor铆a cr铆tica y el pensamiento social en Jap贸n (Ichida es, por supuesto, tambi茅n conocido en Francia por su trabajo sobre Althusser, Foucault, Spinoza y otros), coment贸 una vez que “al igual que Francia tiene a Jean Hyppolite sobre Hegel, Jap贸n tiene a Imamura Hitoshi sobre Althusser”. Creo que Ichida quer铆a decir algo muy importante con esta observaci贸n: el 茅nfasis de Hyppolite en la dimensi贸n ling眉铆stica de Hegel en textos como L贸gica y Existencia ya a principios de los a帽os cincuenta prepar贸 el terreno para una nueva visi贸n de Hegel en el pensamiento del periodo del 68, del mismo modo que Imamura prepar贸 el terreno para una nueva lectura total de Althusser que solo llegar铆a a ser dominante d茅cadas despu茅s. Desde la d茅cada de 1970 se han escrito cientos de libros sobre y en torno a Althusser en japon茅s, incluyendo el texto esencial de Ichida Althusser: une philosophie de conjonction (2015), una importante lectura basada en un extenso trabajo en los archivos del IMEC (Institut M茅moires de l’脡dition Contemporaine). En cuanto a la influencia de Althusser en Karatani, creo que es m谩s ambiental, atmosf茅rica que directa, Karatani comparte ciertamente con Althusser un antihumanismo te贸rico, pero sus referencias maestras divergen: Spinoza, Maquiavelo, Gramsci para Althusser; Saussure, Wittgenstein, Nietzsche, Freud para Karatani. El pensamiento de Karatani tiene un desarrollo geneal贸gico propio que no deriva del pensamiento franc茅s del 68, sino que es m谩s bien paralelo.

S. N.: El siguiente libro que editaste (The Red Years) trata sobre el Jap贸n de 1968. 驴En qu茅 medida la lectura de Karatani sobre Marx representa una ruptura con el enfoque del 68 sobre el joven Marx, estando Karatani m谩s interesado en la textualidad de El Capital, influido por Saussure pero tambi茅n por los psicoanalistas?

G. W.: La lectura que hace Karatani de Marx representa una ruptura muy clara con los escritos del periodo del 68 sobre Marx, especialmente los centrados de una u otra manera en la teor铆a de la alienaci贸n. Los trabajos centrados en la teor铆a de la alienaci贸n de los a帽os 60 en Jap贸n, centrados en el joven Marx, fueron una firme reacci贸n ante la vieja izquierda, como lo fueron en Europa y Norteam茅rica. Alienaci贸n pas贸 a significar todo aquello contra lo que se rebelaba: la vieja izquierda formalista y socialmente conservadora con, en Jap贸n como en Francia, su estalinismo de pensamiento, estilo y cultura; la nueva cultura de consumo de la posguerra; el distanciamiento y la soledad de la sociedad de masas; las cambiantes normas de la vida sexual y est茅tica. Sin embargo, esta alienaci贸n condujo no solo a la ruptura con el pasado, sino tambi茅n a formas de continuidad, sobre todo la fantas铆a del hombre no alienado, como si, una vez resuelta la alienaci贸n, la pol铆tica fuera innecesaria en el para铆so realizado de la humanidad. Karatani y otros han considerado acertadamente que tales lecturas son ingenuas, prepsicoanal铆ticas y pol铆ticamente ut贸picas, en el sentido peyorativo del t茅rmino. La traves铆a de la fantas铆a en el escenario anal铆tico no es una especie de cura con un punto final de inversi贸n absoluta, sino un proceso continuo en el que surgen efectos de subjetivaci贸n. Para Karatani, est谩 claro que su lectura de Marx se centraba en El Capital y que cualquier discusi贸n sobre el Marx joven deb铆a entenderse desde el sistema te贸rico y el modo de lectura establecidos en la obra madura de Marx, que proporcionaba un punto de partida completamente diferente al de la teor铆a de la alienaci贸n.

S. N.: Kozo Uno es probablemente el te贸rico marxista japon茅s m谩s conocido en el mundo y tuvo un gran impacto en Karatani. En su libro, Karatani explica que la influencia de Uno radica principalmente en su 茅nfasis en el intercambio. 驴Podr铆as explicar esta idea de que el capitalismo est谩 intr铆nsecamente mercantilizado?

G. W.: Hay algunos puntos importantes a subrayar sobre el pensamiento de Kozo Uno. En primer lugar, la obra de Uno ha tenido un impacto importante, vers谩til y amplio en el marxismo y la izquierda en general en Jap贸n, mucho m谩s all谩 de la Escuela Uno. La obra de Kozo Uno fue le铆da y apoyada por toda la Nueva Izquierda, desde simples grupos de estudio hasta organizaciones de lucha armada, y tratada como la vanguardia del desarrollo cient铆fico y formal del pensamiento econ贸mico marxiano. En los a帽os 50-70, si trabajabas dentro del pensamiento marxista en Jap贸n, estuvieras o no de acuerdo con su obra, tendr铆as que haber tomado partido por el sistema te贸rico de Kozo Uno, que ya se hab铆a rodeado de un conjunto de figuras de gran importancia: Suzuki Koichiro (que ense帽贸 a Karatani), Iwata Hiroshi (cuya teor铆a del capitalismo global fue influyente en la d茅cada de 1960) y muchos otros, no todos los cuales formaron parte de la Escuela Uno como tal. Karatani no es en absoluto un producto de la Escuela Uno en el sentido estricto del t茅rmino, y su obra est谩 al margen de este tipo de debate interno y altamente escol谩stico.

Para entender la obra de Kozo Uno, creo que es importante mencionar algunos factores. En primer lugar, el pensamiento y las intervenciones metodol贸gicas distintivas de Uno surgieron del debate sobre el capitalismo japon茅s del periodo de preguerra. Este debate giraba esencialmente en torno a si el capitalismo japon茅s era o no un capitalismo plenamente maduro, formado tras la Restauraci贸n Meiji de 1868, e incluso si la propia Restauraci贸n era una revoluci贸n democr谩tico-burguesa o, m谩s bien, una revoluci贸n burguesa incompleta que no hab铆a logrado modernizar plenamente el espacio nacional, ya que si bien las relaciones de propiedad y los mercados laborales se hab铆an modificado, los elementos esenciales del atraso japon茅s, como la existencia del sistema del emperador, el car谩cter regional y familiar de la clase pol铆tica y las relaciones paternalistas en la industria y el gobierno, permanec铆an intactos como vestigios del feudalismo. Por supuesto, este debate reflejaba b谩sicamente debates similares en el mundo no occidental, donde hab铆a que teorizar la vol谩til articulaci贸n de elementos ostensiblemente premodernos o feudales con el colonialismo y el desarrollo del capitalismo ya en su r茅gimen imperialista de acumulaci贸n. En este debate en Jap贸n, Kozo Uno argument贸 esencialmente que ambos bandos, uno que se ocupaba de la generalidad del capitalismo y el otro de su trayectoria local y particular de desarrollo, hab铆an malinterpretado la dificultad de aplicar directamente El Capital de Marx a una situaci贸n espec铆fica, local, nacional o regional. Fue de la confrontaci贸n con el estancamiento del debate como naci贸 la base metodol贸gica distintiva de Kozo Uno, la teor铆a de los tres niveles de an谩lisis: 1) el nivel del principio o capitalismo puro, el capitalismo tomado en su media ideal; 2) el nivel de las etapas o reg铆menes de acumulaci贸n en el desarrollo capitalista, mercantilismo, liberalismo, imperialismo, con sus formas distintivas; 3) el an谩lisis coyuntural de car谩cter inmediato, emp铆rico y directo de la situaci贸n local y actual.

Karatani se ha interesado a menudo especialmente por los debates de Kozo Uno sobre el intercambio como tel贸n de fondo de sus propios desarrollos te贸ricos, que han culminado en los 煤ltimos quince a帽os en su teor铆a de los modos de intercambio. Kozo Uno ha se帽alado a menudo que el capital surge de la interrelaci贸n, o relaci贸n (intercourse), entre dos comunidades y que el intercambio inicial se interioriza luego en cada formaci贸n propia. M谩s concretamente, Kozo Uno ha tratado de concebir c贸mo es que, en palabras de Marx, “es (…) imposible que el capital sea producido por la circulaci贸n y es igualmente imposible que tenga su origen fuera de la circulaci贸n. Debe tener su origen tanto en la circulaci贸n como en otra parte”.

En este sentido, la obra de Kozo Uno, y en particular sus principales trabajos te贸ricos de la d茅cada de 1950, ha desarrollado todo un an谩lisis l贸gico de la posici贸n particular de la mercanc铆a fuerza de trabajo dentro de la pulsi贸n del capital, se帽alando que eso marca el lugar donde el interior l贸gico del capital y su exterior hist贸rico se interpenetran, generando una fuerza inestable de exceso en el coraz贸n de los circuitos internos supuestamente suaves y puros del capital. Desarrollando en torno a este punto una minuciosa discusi贸n te贸rica sobre su din谩mica de imposibilidad o irracionalidad, Kozo Uno formula una serie de tesis originales desde el punto de vista metodol贸gico sobre el concepto de poblaci贸n, y particularmente en torno a las figuras de lo l贸gico y lo hist贸rico en el an谩lisis cr铆tico del capitalismo.

S. N.: 驴Se presenta a Karatani como un autor de la teor铆a cr铆tica japonesa? 驴C贸mo definir铆a esta teor铆a cr铆tica, forma parte de la Escuela de Fr谩ncfort o debe entenderse en un sentido m谩s amplio?

G. W.: As铆 como teor铆a cr铆tica se ha convertido en un t茅rmino que en ingl茅s rompe en gran medida con la Kritische Theorie, inspirada en la Escuela de Fr谩ncfort, y se ha convertido en una especie de r煤brica comod铆n para la teor铆a social, pol铆tica y est茅tica contempor谩nea de orientaci贸n cr铆tica, en japon茅s el t茅rmino que se suele utilizar para ella es gendai shisshis?, literalmente pensamiento contempor谩neo. El punto 谩lgido de la teor铆a cr铆tica en Jap贸n fue probablemente la d茅cada de 1980 y principios de 1990. El fen贸meno denominado nuevo academicismo (ny? aka) acompa帽贸 a una especie de boom de lectores y visibilidad de las principales obras de teor铆a cr铆tica social y literaria. Este fen贸meno, en el que Karatani y el cr铆tico Asada Akira desempe帽aron un papel clave, estuvo relacionado con el importante papel de la teor铆a francesa en Jap贸n, una muestra de la extendida francofilia en el pa铆s, especialmente en los campos de la est茅tica y la cultura. Discutir adecuadamente la historia y la funci贸n de la francofilia en Jap贸n, que est谩, por supuesto, intr铆nsecamente ligada a la japonofilia francesa, al japonismo de fin de siglo, etc., nos alejar铆a del tema de esta entrevista, pero es importante subrayar que el pensamiento social y pol铆tico japon茅s se vio poderosamente transformado tras el 68 por la filosof铆a y la teor铆a social francesas del siglo XX. La revista Hihy? k?kan [Espacio cr铆tico] de Karatani y Asada fue un veh铆culo importante para este trabajo, junto con revistas m谩s expl铆citamente pol铆ticas como J?ky? [Situaci贸n], una revista formada directamente a partir de la experiencia del Zenky?t? del largo periodo del 68, y Gendai shis?: revista del pensamiento actual, una revista clave en el desarrollo de la teor铆a cr铆tica en Jap贸n. Esta tradici贸n no es tan fuerte como antes, pero conserva su importancia dentro de la universidad, pero sobre todo en la industria editorial. Yo dir铆a que un rasgo singular del caso japon茅s es el hecho de que, a diferencia de lo que ocurre en EE UU, donde la teor铆a francesa y sus desarrollos se limitaron en gran medida a la universidad (aunque el campo de las artes era una cuesti贸n aparte), en Jap贸n la obra de Karatani, o K?z? to chikara [Estructura y poder -M谩s all谩 de la semi贸tica], de Akira Asada, de 1983 (una importante meditaci贸n posmarxista sobre el pensamiento franc茅s en el periodo posterior al 68, Deleuze y Guattari, Lacan, Foucault, entre otros), casi podr铆an convertirse en bestseller entre el gran p煤blico. Este tipo de fen贸meno es impensable en la mayor铆a de los dem谩s pa铆ses y sus efectos contin煤an hoy en d铆a, aunque el auge de la nueva academia se agot贸 en los a帽os noventa.

S. N.: Recientemente has editado un libro sobre 1968 en Jap贸n (The Red Years). En la introducci贸n de este libro escribes que 1968 en Jap贸n fue probablemente el 68 m谩s largo de la tierra, que se extiende desde la renovaci贸n del Tratado de Seguridad entre EEUU y Jap贸n (conocido como ANPO, abreviatura de Anzen Hosho Joyaku, Tratado de Seguridad Garantizada) en 1960 hasta el final del Ej茅rcito Rojo Unido en 1972. 驴Podr铆as explicar por qu茅 hablas de un largo 68 para ese per铆odo?

G. W.: Yo ir铆a incluso m谩s atr谩s y sugerir铆a que los inicios del periodo del 68 en Jap贸n se produjeron en 1955. Llegados a este punto, la credibilidad de tal tesis puede resultar tensa si se sugiere que el 68 es el nombre de un periodo de casi 20 a帽os (1955-1973), pero hay algunas razones esenciales para ello. La primera es que la historia de la nueva izquierda en Jap贸n es muy diferente de la de la mayor parte de Norteam茅rica o Europa. En general, se considera que la Nueva Izquierda surgi贸 a ra铆z de las revelaciones sobre Stalin en el Informe secreto de Jruschov al XX Congreso del Partido Comunista de la Uni贸n Sovi茅tica a principios de 1956 y la reacci贸n a la invasi贸n sovi茅tica de Hungr铆a ese mismo a帽o. La desilusi贸n que sigui贸 a este periodo, junto con la escisi贸n chino-sovi茅tica ya en marcha, provoc贸 importantes cambios entre los activistas comunistas de diversas partes del mundo. En cierto modo, esto fue el impulso para la formaci贸n de una orientaci贸n pol铆tica comunista al margen de la direcci贸n dirigida por Mosc煤, e incluso el sentimiento entre muchos j贸venes de que los PC oficiales hab铆an traicionado la causa, convirti茅ndose en burocracias osificadas e inflexibles. Evidentemente, las cuestiones hist贸ricas y te贸ricas que plantea este periodo no pueden tratarse seriamente de forma comprimida, y esta es una visi贸n general demasiado simplificada. Pero en Jap贸n este proceso tuvo lugar esencialmente dos a帽os antes y de forma independiente. Los 煤ltimos a帽os de la d茅cada de 1940 y los primeros de la de 1950 fueron un periodo notable para el movimiento comunista en Jap贸n. La izquierda en su conjunto goz贸 de un amplio apoyo a pesar de la represi贸n de las fuerzas de ocupaci贸n estadounidenses. El 茅xito de la Revoluci贸n china en 1949 hab铆a dado un nuevo impulso y una subjetividad victoriosa a la causa comunista en Asia. A principios de la d茅cada de 1950, el Partido Comunista Japon茅s se encontraba en plena mutaci贸n, con muchas tendencias pol铆ticas en su seno. Bajo la amplia influencia de la l铆nea china, el partido contaba con un sector clandestino y subterr谩neo e incluso con una preparaci贸n para la lucha armada, un coqueteo con la estrategia de guerra popular prolongada emprendida por el partido chino en la guerra de guerrillas contra el imperialismo japon茅s. El PCJ puso en marcha notables experimentos pol铆ticos, por ejemplo, el sanson k?sakutai, o Unidad Operativa de Aldeas de Monta帽a, en el que j贸venes activistas y cuadros del partido se desplazaban clandestinamente a las aldeas rurales y los campos explotados en la periferia para hacer la revoluci贸n. La historia del fracaso de este experimento es complicada y tambi茅n tiene que ver con las reformas agrarias de la ocupaci贸n estadounidense, pero la experiencia de este momento revolucionario clandestino tuvo una larga influencia en la izquierda. En 1955, en el VI Congreso del PCJ, esta experiencia, y de hecho todo el per铆odo de organizaci贸n clandestina o subterr谩nea, fue rechazada por el partido como aventurerismo ultraizquierdista, y una nueva l铆nea parlamentaria se hizo hegem贸nica dentro del partido. Este repudio afect贸 a los j贸venes militantes que lo vieron como una asombrosa traici贸n. En este sentido, el paso del PCJ al parlamentarismo en 1955 cre贸 las condiciones para una izquierda comunista al margen del partido oficial, una especie de nueva izquierda que surgi贸 dos a帽os antes de que la situaci贸n sovi茅tica e internacional hiciera lo mismo a escala mundial. Esta nueva izquierda proporcion贸 entonces el contexto social para las primeras protestas anti-Anpo y la generaci贸n Zengakuren de 1960, que a su vez dio lugar a la generaci贸n Zenkyoto de 1968. La 茅poca posterior al 68 alcanz贸 su punto 谩lgido en 1972, descrito en un notable cap铆tulo de The Red Years por Yutaka Nagahara, 茅l mismo uno de los principales intelectuales marxistas del Jap贸n contempor谩neo. Tras el incidente del monte Asama de 1972, en el que los militantes del Ej茅rcito Rojo Unido tomaron rehenes y se enzarzaron en un tiroteo final con la polic铆a, se revelaron los asesinatos internos de la organizaci贸n, lo que puso a la mayor铆a de la sociedad definitivamente en contra de las sectas de izquierda. Los movimientos posestudiantiles fueron admirados por su tenacidad y compromiso, pero en 1972 la ola del 68 hab铆a comenzado a desvanecerse. Posteriormente, las organizaciones que surgieron, especialmente el Frente Armado Antijapon茅s de Asia Oriental y el Ej茅rcito Rojo Internacional Japon茅s en el L铆bano, estaban mucho menos centralizadas y se dedicaban en gran medida a acciones armadas simb贸licas y nihilistas. Las antiguas sectas de la Liga Comunista, las fracciones Kakumaru (marxistas revolucionarios) y Ch?kaku (n煤cleo central), que hab铆an protagonizado un feroz ciclo de matanzas internas, se replegaron en su n煤cleo duro sectario. Esto, m谩s o menos, puso fin al 68. Es un punto de inflexi贸n vagamente comparable al giro de finales de los 70 hacia el concepto de guerrilla urbana en Europa, las Brigadas Rojas, la Acci贸n Directa, la RZ, etc. Esto no quiere decir que la orientaci贸n pol铆tica de las sectas y las organizaciones armadas fuera necesariamente mala, sino que era claramente indicativa de una desesperaci贸n general por la despolitizaci贸n y desmoralizaci贸n del movimiento de masas del 68, que se hab铆a mantenido m谩s all谩 de su propia capacidad y horizonte, cayendo as铆 en una especie de nihilismo. No rechazo este nihilismo como tal, pero est谩 claro que fue una reacci贸n ante el peso aplastante de la derrota.

S. N.: 驴Por qu茅 crees que es pol铆ticamente pertinente poner fin a los a帽os rojos japoneses?

G. W.: Creo que es pol铆ticamente pertinente por dos razones. En primer lugar, es una forma traducida de decir que debemos poner fin al periodo de los a帽os 90, con su discurso del fin de la historia. En realidad, son los a帽os 80 y 90 los que constituyen el anti-68, un periodo de reflujo, un periodo de ca铆da del poder sovi茅tico, de desilusi贸n, de debilitamiento de la fuerza activa del marxismo y, con ello, de los lazos sociales que posibilitaba una fuerte pol铆tica de resistencia al orden dominante. En segundo lugar, es un rechazo a una estrategia historiogr谩fica muy espec铆fica, empleada sin rodeos en la mayor铆a de las historias de los 60 globales, y caracterizada por su supuesto distanciamiento y sus fantas铆as de madurez tras las indiscreciones juveniles de 1968. Personalmente, encuentro totalmente repugnante este tipo de narcisismo de mediana edad, obsesionado con justificar la cobard铆a pol铆tica y te贸rica y el paso de la pol铆tica emancipadora al liberalismo hastiado. Nada es menos seductor que el discurso del maestro de escuela de que la revoluci贸n es un producto de la juventud, despu茅s de la cual se instala la racionalidad razonable y se puede prescindir del fanatismo inmaduro en defensa de la apat铆a. Se trata de una traici贸n a todo lo que constituye la pol铆tica (y el pensamiento) digna de ese nombre: la pasi贸n, la resistencia, la perseverancia, el rechazo, la resistencia, el antagonismo, el valor, la verdad, el compromiso. El an谩lisis hist贸rico de la pol铆tica revolucionaria es hoy uno de los campos profesionales m谩s deprimentes de la historia social institucional, comprometida con el gran lema del liberalismo: es complicado. Por lo tanto, debemos rechazar este tipo de destrozos descerebrados de la historia de la pol铆tica emancipadora, pero eso no significa que tengamos que producir hagiograf铆as y relatos heroicos sobre un per铆odo de lucha intensa y agotadora. Acabar con el discurso del fin del 68 no es congelarlo en el firmamento como un gran momento; al contrario, es devolverle su dinamismo, su apertura, su impetuosidad, su actualidad.

S. N.: En Alemania Occidental, en los a帽os 60 y 70, hubo un importante debate entre los miembros de la Nueva Izquierda sobre la persistencia del fascismo en la estructura de la Nueva Rep煤blica Federal (algunos mao铆stas llegaron a desarrollar la tesis de una Faschisierung

[fascistizaci贸n]

de Alemania Occidental). 驴Hasta qu茅 punto fue la actitud de Jap贸n en los a帽os 30 y 40 (no solo su alianza con la Alemania nacionalsocialista, sino tambi茅n su invasi贸n de China) un tema para la Nueva Izquierda japonesa?

G. W.: No hay duda de que los restos del fascismo eran un tema importante, incluso central, dentro de la Nueva Izquierda. Al igual que en Alemania Occidental, las autoridades de ocupaci贸n estadounidenses en la posguerra, aunque te贸ricamente se preocuparon de perseguir a los fascistas prominentes, de hecho rehabilitaron a muchas de las figuras del r茅gimen fascista como una obstrucci贸n temporal contra la izquierda, los comunistas, y como parte de la emergente Guerra Fr铆a. En el momento en que la nueva izquierda emerg铆a b谩sicamente como una fuerza social importante, los restos del fascismo se hab铆an reintegrado plenamente en el orden de la posguerra, como lo demuestra el Partido Liberal Democr谩tico, pr谩cticamente el 煤nico partido en el poder en el Jap贸n de la posguerra. Durante la emblem谩tica ocupaci贸n de la Universidad de Tokio en 1969, las puertas del campus a ambos lados de las barricadas llevaban la famosa frase de Mao “tenemos raz贸n en rebelarnos” en un lado y el lema “destruir la universidad imperial” (teidai kaitai) en el otro. La Universidad de Tokio en el periodo de preguerra y entreguerras era, por supuesto, la “Universidad Imperial de Tokio”, la instituci贸n insignia de la educaci贸n superior en el vasto imperio japon茅s; la implicaci贸n, por supuesto, era que en 1969 el imperialismo japon茅s estaba vivo en otras formas. El legado colonial e imperialista del Estado japon茅s no fue necesariamente en todos los casos un tema prioritario en la vanguardia de la lucha. Dado que el propio Jap贸n se subordin贸 al imperialismo estadounidense en la posguerra, le result贸 f谩cil dejar de lado su anterior papel de agresor imperialista. Pero el periodo de 1968 tambi茅n supuso un notable aumento de la visibilidad de las luchas de las minor铆as, de Okinawa, del pueblo ainu, de las minor铆as coreanas y chinas residentes y de la discriminaci贸n antiburaku o casta inferior.

El a帽o 1968 estuvo marcado, por ejemplo, por el llamado incidente Kin Ki Ro, en el que un coreano-japon茅s de segunda generaci贸n, Kim Hui-ro, tom贸 como rehenes a un grupo de hu茅spedes de un hotel en la ciudad de Shimizu, acusando al Estado japon茅s de discriminar a la minor铆a coreana y de mantener el “sistema basado en la divisi贸n” en la pen铆nsula coreana. Este incidente y sus consecuencias tuvieron un impacto duradero, especialmente durante el juicio de Kim. Entre el grupo de apoyo a la defensa de Kim se encontraba Suzuki Michihiko, la traductora de Los condenados de la tierra de Fanon, que argumentaba que la minor铆a coreana posimperial en Jap贸n se encontraba en una posici贸n imposible, aislada de sus ra铆ces pero privada de la plena japoneidad, que solo pod铆a explotar en violencia revolucionaria. Dos a帽os m谩s tarde, en 1970, el escritor y activista Tsumura Takashi escribi贸 su extraordinario libro Warera no uchi naru sabetsu [La discriminaci贸n en nosotros], en el que defend铆a que la nueva izquierda se volviera de nuevo hacia Asia para arrepentirse del “pecado original” de Jap贸n, el imperialismo y la colonizaci贸n del continente asi谩tico. Tsumura era bastante brillante y su texto tuvo cierta resonancia, si bien mereci贸 tener una audiencia mayor. En los 煤ltimos a帽os de esa temporada de pol铆tica revolucionaria, surgi贸 la organizaci贸n de lucha armada llamada Frente Antijapon茅s de Asia Oriental, con el famoso bombardeo de 1974 de las oficinas de Mitsubishi Corporation en Tokio por parte de la c茅lula Lobo del grupo; y en su estela, las c茅lulas Colmillos de la Tierra y Escorpi贸n, entre otras, se unieron a su campa帽a clandestina de bombardeos “antiimperialistas y anticoloniales”. El trabajo te贸rico y la postura pol铆tica pr谩ctica del Frente Antijapon茅s de Asia Oriental, tambi茅n conocido por sus notables manuales de guerrilla urbana, prohibidos durante mucho tiempo, titulados Hara hara tokei [El tictac], fue 煤nico dentro de la Nueva Izquierda por su implacable enfoque en el legado colonial del Estado japon茅s en Hokkaido (Ainu Mosir) y Okinawa. El grupo adopt贸 la l铆nea decididamente no populista de que nada menos que la destrucci贸n del propio Jap贸n pagar铆a las deudas de la agresi贸n japonesa en Asia. Su impacto pr谩ctico fue peque帽o, pero sigue siendo un momento poco estudiado y de notable influencia.

S. N.: 驴Por qu茅 caracterizas estos a帽os rojos como una derrota estructurante?

G. W.: Es imposible considerar 1968 en los pa铆ses capitalistas llamados avanzados como una victoria. No digo esto en absoluto para denigrar 1968 ni para unirme al coro de reaccionarios que nos dir铆an que las reivindicaciones por las que luchamos en 1968 eran solo ut贸picas e infantiles. Creo que lo que estaba en juego en 1968 era mucho y que hay que apoyar la lucha de la Izquierda del Nuevo Mundo. Sin embargo, el hecho es que la Nueva Izquierda, incluso con el paso a la lucha armada, no pudo invertir las tendencias que observaba: la reorganizaci贸n del imperialismo mundial, las depredaciones de la sociedad capitalista a escala global, la guerra y la destrucci贸n engendradas por la geopol铆tica de la Guerra Fr铆a, la alienaci贸n y el repliegue de todas las formas de comunidad bajo el dominio de la sociedad de la mercanc铆a, la mortificante deriva cultural de la burocracia. Hoy en d铆a, pr谩cticamente todos los aspectos contra los que luch贸 la Nueva Izquierda son peores, m谩s profundos y cada vez m谩s intransigentes. Por lo tanto, ser铆a una farsa total calificar el 68 de victoria. Es una derrota. Pero creo que Yutaka Nagahara, un cr铆tico marxista brillante y crucial en el contexto japon茅s, dijo algo muy importante en su contribuci贸n a The Red Years. En lugar de tratar el 68 como un posacontecimiento, una especie de emblema de lo que ha sido, fijado ahora a un hecho hist贸rico ya inalcanzable, tenemos que convertirlo en preacontecimiento, un rasgo de nuestra historia que constituye un intento de pol铆tica emancipadora y liberadora, una base hist贸rica para algo que est谩 por venir, una nueva ruptura anticipada. Nagahara lo llama “dedicar la pol铆tica a esa derrota”. Estoy convencido de que esto es lo que debemos hacer en cualquier caso: dedicar la pol铆tica al 68 para que no funcione como un fracaso pasado, sino como una posibilidad presente.

S. N.: 驴Cu谩l es la situaci贸n actual de la izquierda japonesa?

G.W.: No soy el m谩s adecuado para responder porque la pregunta es de car谩cter pr谩ctico y coyuntural inmediato. Los acad茅micos como yo no deber铆an hacer proclamaciones sobre el estatus de la izquierda, sino m谩s bien proporcionar intervenciones en la historia y la teor铆a que puedan ser utilizadas en la pr谩ctica subjetiva de la pol铆tica. Creo que hay, en Jap贸n como en todos los pa铆ses capitalistas avanzados de hoy, un retorno al marxismo, un retorno a la historia del comunismo y un retorno a las direcciones emancipadoras de an谩lisis contra el estancamiento de la pol铆tica parlamentaria liberal. Est谩 claro que la juventud de Jap贸n, como la de otros pa铆ses, busca cualquier posibilidad pol铆tica que reconozca en el orden dominante un camino hacia su eliminaci贸n. La crisis clim谩tica, agravada en Jap贸n por el continuo encubrimiento empresarial y estatal de la cat谩strofe nuclear de Fukushima tras el terremoto y tsunami de T?hoku de 2011, tambi茅n ha radicalizado a muchos j贸venes contra el escler贸tico orden parlamentario burgu茅s de Jap贸n, su rigidez autodestructiva y su delet茅reo y brutal despotismo en la cuesti贸n medioambiental. Las nuevas generaciones de marxistas, por supuesto, tambi茅n existen en el sistema universitario japon茅s, que siempre ha desarrollado una investigaci贸n te贸rica de muy alta calidad y hay muchos ejemplos importantes, como la masiva participaci贸n japonesa en el proyecto MEGA 2/. Dicho esto, una parte del retorno del marxismo hoy en d铆a en Jap贸n, como en otros lugares, consiste en un retorno formalista y escol谩stico de la marxolog铆a, vinculado pol铆ticamente a una socialdemocracia conciliadora. Esto es un grave error. Los est茅riles debates sobre d贸nde poner las comas en los manuscritos in茅ditos de Marx no tienen casi ninguna utilidad para la pol铆tica contempor谩nea. La tradici贸n creativa y combativa del trabajo te贸rico y pol铆tico marxista en Jap贸n, especialmente en los a帽os 50-80, debe ser reactivada. Hay que mantener la tradici贸n de lucha de la Nueva Izquierda. Decir que “los hombres hacen historia, pero no en las circunstancias que ellos eligen” es un recordatorio de que si se puede hacer historia, tampoco se puede escapar de ella. El retorno a Marx debe ser tambi茅n un retorno al marxismo y sobre todo un retorno a la pol铆tica, a la pol铆tica concreta de hacer marxismo en coyunturas espec铆ficas; de lo contrario, seguir谩n siendo debates talm煤dicos de interpretaci贸n textual. Nuestra tarea es producir un pensamiento de lucha, de combate, y no simplemente mejorar nuestra visi贸n de la historia intelectual del siglo XIX. Si una nueva generaci贸n en Jap贸n descubre que la tradici贸n ling眉铆stica de este archipi茅lago contiene una vasta enciclopedia de este pensamiento de la lucha que puede ser una referencia para todo el mundo, ser铆a una herramienta verdaderamente poderosa para la pol铆tica emancipadora de hoy.

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Nota: 1/ Mencionemos el n煤mero 2 de 1987 de la revista Actuel Marx dedicado a la cuesti贸n y el libro Izquierda y revoluci贸n. Una historia pol铆tica del Jap贸n de posguerra (1945-1972), de Ferran de Vargas (Bellaterra, 2020).

contretemps.eu. Traducci贸n de Viento Sur




Fuente: Lahaine.org