November 30, 2020
De parte de Lobo Suelto
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Diego Armando Maradona y Eduardo Galeano compart铆an una admiraci贸n mutua que no tem铆an manifestar, lo cual queda plasmado en diferentes declaraciones p煤blicas y en las m煤ltiples referencias al astro argentino que el escritor uruguayo comparti贸 en sus obras. 

 芦Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el beb茅 de cada bautismo, el muerto de cada velorio. M谩s devastadora que la coca铆na es la 鈥榚xito铆na鈥. Los an谩lisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga禄. Escribi贸 Eduardo Galeano en una de sus referencias al Diez.

En su libro 鈥淐errado por F煤tbol鈥 (2017), el uruguayo describe al 芦10禄 como 鈥渆l m谩s humano de los dioses鈥, una definici贸n que ha quedado en la cabeza de los argentinos y frase que hoy resuena en bares, calles, programas de televisi贸n, redes sociales y charlas cotidianas.

El escritor contin煤a describiendo a Maradona como una suerte de Dios sucio. 鈥淓so quiz谩s explica la veneraci贸n universal que 茅l conquist贸, m谩s que ning煤n otro jugador. Un Dios sucio que se nos parece: mujeriego, parlanch铆n, borrach铆n, trag贸n, irresponsable, mentiroso, fanfarr贸n鈥.

Desde los comienzos de la historia el ser se pregunta acerca de Dios, piensa y reflexiona sobre su existencia, su poder y capacidad de hacer sobre el mundo y los sujetos que lo habitan. Ya en 1800 Nietzsche planteaba que: 芦todos los dioses deben morir禄 y as铆 los seres humanos ser responsables de sus actos y acciones. Por su parte Immanuel Kant en 1700 afirmaba que dios exist铆a pero que no hab铆a necesidad de probarlo, solo de creer en 茅l.

Lo cierto es que nadie ha comprobado en estos a帽os la verisimilitud de la existencia de este ser supremo, pero si algunos tuvieron la dicha y felicidad de ver al 鈥渕谩s humano de los dioses鈥, un ser terrenal que despleg贸 su arte junto a su objeto de amor el cual transform贸 en parte de su cuerpo: la pelota.

No hay amor m谩s claro, tangible y visible que la comuni贸n y complicidad que Diego Armando Maradona hab铆a conseguido con el bal贸n, en ese hacer conjunto danzaban, jugaban, se enamoraban en el recorrido y despliegue que juntos lograban al son de la m煤sica sonante en estadios repletos.

Dejarse penetrar por ese acto art铆stico que eran 鈥淓l Diego鈥 y la pelota en cualquier parte de su cuerpo y cualquiera fuera su tama帽o era sublime, m谩gico. Subsumirse en ese pacto esc茅nico que creaba el argentino m谩s famoso cuando entraba en escena y desbordaba fantas铆a y arte era un placer inmenso que uni贸 a diversas mismidades bajo un solo grito: aguante Diego!

Sujeto controversial si los hubo, lleno de bemoles y contradicciones, defensor de las causas que cre铆a justas y que necesitaban ser visibilizadas. Hombre de Fiorito que descubri贸 su pasi贸n por la pelota en el potrero de la villa 鈥淟as siete canchitas鈥 hasta que a los 14 a帽os pudo ser fichado por Argentino Juniors y de ah铆 comenzar una carrera imparable que lo llev贸 a recorrer el mundo entero. 

Abrazos, llantos, alegr铆as, tristezas, angustias, enojos ha causado este inmenso ser que hizo del juego un arte y as铆 conquistar y hacer vibrar al universo por completo. Hombre que flame贸 cual barrilete para convertir uno de los mejores goles de la historia y los m谩s imposibles e impensados tambi茅n. Este sujeto que hablaba de igual a igual con un tal Fidel Castro y que se anim贸, de puro atrevido que era, a pedirle su gorra. Hombre que por momentos toc贸 el cielo con las manos y por otros atraves贸 las tormentas m谩s complejas que se le presentaron.

Vivi贸 a pleno su existencia, fue un ciudadano del mundo y depositario de inmensos amores, disfrut贸 la vida, la am贸, la padeci贸, la transit贸, la hizo propia y tuvo a millones de sujetos expectantes ante sus actuaciones dentro y fuera de las canchas.

Hoy no es momento de juzgar al 铆dolo que naci贸 un 30 de octubre de 1960 en Lan煤s, hoy es tiempo de recorrer sus pasos por los diversos clubes nacionales, su actuaci贸n en Europa, disfrutar de sus jugadas y goles. Hoy es momento de admirar su magia y dimensionar lo que este hombre dej贸 en cada cancha en la que jug贸 y bail贸. Hoy es hora observar a este ser que se don贸 entero en los mundiales para defender la camiseta de sus amores cuando no pod铆a ni caminar, pero se entrelazaba con la pelota como si fuera parte de su cuerpo.

Si Dios existe o no ser谩 la gran pregunta de la historia y filosof铆a, pero como Kant menciona, no interesa comprobarlo, pero s铆 saber que existi贸 un s煤per pibe que cre贸 fantas铆a para degustar a todo espectador que lo viera, que con una fuerza extraordinaria y una capacidad de re hacerse, de re armarse y deconstruirse se convirti贸 en leyenda.

El amor entre Diego y la pelota fue hospitalario y forjaron un 鈥渆ntre鈥 donde no se distingu铆an el uno del otro. Maradona fund贸 territorio con ese objeto de conocimiento que mediante el juego hizo propio y lo convirti贸 en el argentino m谩s famoso de la historia dir谩n algunos.

Franz Kafka afirma que hay un 鈥淧unto de no retorno鈥: 鈥淎 partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar鈥 comenta. Seguramente este sujeto del que todos hablamos hoy alcanz贸 ese punto al tener frente a s铆 a una pelota, hubo un lugar donde dej贸 de ser humano para transformarse en esa metamorfosis de la que habla Kafka y moldearse en un 煤nico ser junto con la pelota. Ese punto donde ya el hombre fue modificado por ese otro objeto que lo conquist贸, construy贸, acompa帽贸 y que luego de conocerlo nunca, Diego Armando, volvi贸 a ser el mismo. 

Am贸 a la pelota y ella lo hizo con 茅l, otros disfrutaron de ver su despliegue y juego infinito. Diego Armando supo, logr贸 y conquist贸 a los seres humanos con sus pies haciendo traves铆as, pases imposibles de imaginar y goles irrelatables. Maradona literalmente se convirti贸 en ese 鈥淏arrilete C贸smico鈥 que bien coment贸 V铆ctor Hugo Morales y que hoy se despeg贸 nuevamente de la tierra y est谩 dando vueltas por el cielo para seguramente seguir haciendo gambetas entre las nubes.




Fuente: Lobosuelto.com