December 12, 2020
De parte de Acracia
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驴C贸mo entend铆a Bakunin el materialismo? Es habitual en la historia considerar a Marx el pensador materialista por antonomasia. Pero, 驴d贸nde reside la originalidad en el pensamiento del ruso respecto a un t茅rmino acaparado por el poderoso te贸rico alem谩n?

Antes que nada, a pesar de que el socialismo y el anarquismo modernos nacen con una concepci贸n materialista del mundo, insistir铆a en la dificultad para resolver el conflicto, hist贸rico y social, acerca de si los hechos influyen m谩s sobre las ideas, o viceversa. La visi贸n de Bakunin, y las ideas anarquistas en general, puede ayudar a acercar ambas posturas, a ello unimos el af谩n libertario por ir renov谩ndose continuamente, por vincular todo lo posible teor铆a y praxis y por profundizar en las cuestiones vitales, por lo que en mi opini贸n habr铆a que dejar a un lado toda ortodoxia al respecto. Tambi茅n reconocer, aunque m谩s adelante abundar茅 en ello, la deuda de Bakunin con Feuerbach, el primero que parece dar un golpe en el idealismo hegeliano (donde los pensamientos, ideas y representaciones han producido, determinado y regido el mundo real) y tratar de resolver la contradicci贸n: reclama para la realidad terrenal todo lo valioso que el hombre hab铆a imaginado para un para铆so celestial, la 煤nica realidad es la de la naturaleza y de los hombres y la teolog铆a debe convertirse en antropolog铆a.


Bakunin consideraba el desarrollo gradual del mundo material perfectamente concebible por la experiencia del hombre gracias a la l贸gica y la mente, en su opini贸n consist铆a en un movimiento natural desde lo simple a lo compuesto, desde lo inferior a lo superior. En cambio, el sistema de los idealistas era para 茅l lo opuesto, la completa inversi贸n de cualquier experiencia humana y del sentido com煤n. El anarquista ruso afirmaba que la base del conocimiento y de la condici贸n necesaria para el entendimiento entre los hombres solo pod铆a estar en la experiencia y en la observaci贸n, en la especulaci贸n cient铆fica m谩s sublime y complicada que se inicia en la verdad m谩s simple y admitida. Para 茅l, los metaf铆sicos seguir铆an un camino muy diferente, no admitir铆an que el pensamiento y la ciencia sean manifestaciones de la vida natural y social y se empecinar铆an en levantar un ideal conforme a su propio pensamiento y a su imperfecta concepci贸n de la ciencia.

Por metaf铆sicos, Bakunin entend铆a a los hegelianos, a los positivistas y a todos los que hab铆an convertido a la ciencia en una diosa; en general, a aquellos que hab铆an levantando un ideal de organizaci贸n social en el que quer铆an encasillar a toda costa a las generaciones futuras. Los idealistas, cegados por el fantasma divino, se negar铆an a emprender un camino desde lo inferior a lo superior, desde la materia hasta el ser pensante, y comenzar铆an por la perfecci贸n absoluta hasta caer en el mundo material o imperfecci贸n absoluta. El misterio de ese Ser Divino, eterno, perfecto, infinito, ha seducido a grandes pensadores a lo largo de la historia, con bellas y grandes palabras al respecto, incluso con el descubrimiento de verdades importantes, pero sin que ninguno de ellos haya sido capaz de resolver lo incomprensible, lo arcano. Para Bakunin, todos estos autores han ido buscando la vida en ese misterio para encontrar 煤nicamente el tormento y la muerte. El misterio es obviamente inexplicable, por lo cual puede considerarse l贸gicamente absurdo (porque absurdo es lo inefable).

El resumen de la teolog铆a es para el anarquista ruso la frase de Tertuliano, y de todos los sinceros creyentes, 芦creo porque es absurdo禄, con la que cesar铆a toda discusi贸n entre la sinraz贸n de la fe y la raz贸n cient铆fica. Los idealistas desprecian la l贸gica y extraen su inspiraci贸n de la experiencia de la vida. Pero el poder y la opulencia de la teor铆a idealista ser铆a solo aparente, ya que chocar铆a enseguida con una contradicci贸n l贸gica. Esta contradicci贸n estriba principalmente en querer a Dios y a la humanidad a la vez. Por mucho que conecten ambos t茅rminos, por mucho que representen a su divinidad movidos por el amor hacia la libertad humana, la mera existencia de un Dios (de un Se帽or) implica convertir al hombre en su sirviente. Para Bakunin, el idealismo religioso o filos贸fico (interpretaci贸n m谩s o menos libre uno del otro) era la bandera de la fuerza bruta, de la explotaci贸n material desvergonzada. Por el contrario, tal y como entend铆a el materialismo, 茅ste posibilitaba la igualdad econ贸mica y la justicia social y constitu铆a la m谩s alta expresi贸n idealista, de libertad y de fraternidad, de las masas oprimidas.

Por lo tanto, los aut茅nticos idealistas no eran los de la abstracci贸n que pon铆an su atenci贸n en el cielo, sino los de la tierra y la vida. El idealismo te贸rico o divino, para el autor de Dios y el Estado, por mucho esp铆ritu y buena voluntad que le mueva, y por mucho que se presente al servicio de la humanidad, supon铆a la renuncia a la l贸gica, a la raz贸n y a la ciencia. Bakunin consider贸 que lo que mov铆a a los idealistas era un poderoso motivo de 铆ndole moral, el pensar que sus creencias eran esenciales para la grandeza y dignidad del hombre; al mismo tiempo, creyeron que lo contrario, las teor铆as materialistas, reduc铆an al hombre al nivel de la bestia. El gigante ruso sosten铆a lo contrario, que al partir del materialismo, de la totalidad del mundo real, se llega l贸gicamente a la verdadera idealizaci贸n, a lo que consideraba la humanizaci贸n o completa emancipaci贸n de la sociedad.

Bakunin insistir谩 en la divergencia entre las escuelas materialista e idealista. El materialismo part铆a de la animalidad para llegar a la humanidad, el idealismo comienza en la divinidad y acaba condenando a la humanidad a una animalidad perpetua. En otras palabras, el materialismo persigue los m谩s altos pensamientos y aspiraciones, la realizaci贸n de la libertad. Frente a los idealistas, que deducen todos los hechos hist贸ricos del desarrollo de las ideas, y a los marxistas, que ven en la historia y en las manifestaciones m谩s ideales de la vida el reflejo o el resultado inevitable del desarrollo de los fen贸menos econ贸micos, Bakunin se alineaba con estos 煤ltimos inicialmente.

Recordaba, para el caso, a Proudhon, el cual afirmaba que el ideal no es sino la flor, cuyas ra铆ces est谩n enterradas en las condiciones materiales de la existencia. La humanidad ser铆a la negaci贸n acumulativa del principio animal en el hombre, y es esa negaci贸n, tan natural como racional, lo que da lugar al ideal, el mundo de las convicciones intelectuales y morales, el mundo de las ideas. Para el anarquista ruso, materialismo y ate铆smo eran la misma cosa y ambos constitu铆an la base de la verdad.

Las cosas m谩s grandes y bellas -la libertad, la justicia, la humanidad, la belleza, la verdad- son reivindicables para la realidad, ya no pueden estar m谩s tiempo suspendidas de un cielo que las rob贸 de la tierra. Es necesario desprenderlas de un car谩cter m铆stico y divino, negar que sean simplemente una esperanza celestial, y reclamarlas para el mundo f铆sico y social. Si numerosos te贸logos y metaf铆sicos acusan a los materialistas de no poder reconocer las virtudes, Bakunin reclama una definici贸n distinta para el t茅rmino 芦materia禄. Consideraba que los primeros pensadores, seducidos por lo sagrado, ten铆an todav铆a un gran margen de sinsentido y error de cara a acercarse a la verdad; es por eso que llamaron 芦esp铆ritu禄 a todo lo que consideraban fuerza, movimiento, vida o inteligencia y a todo lo dem谩s, a lo que no cupiera en su abstracci贸n del mundo real, lo denominaron 芦materia禄.

Ambos conceptos ser铆an ficticios, producto de la especulaci贸n de pensadores ingenuos de 茅pocas pasadas. Bakunin sosten铆a que la materia era la totalidad del mundo real, desde los cuerpos org谩nicos m谩s simples hasta la estructura y el funcionamiento del cerebro de los m谩s grandes genios: los sentimientos m谩s sublimes, los pensamientos m谩s grandes, los actos m谩s heroicos y de autosacrificio, los deberes y los derechos, la renuncia al bienestar o al ego铆smo, as铆 como las manifestaciones de la vida org谩nica, las propiedades y acciones qu铆micas, la electricidad, la luz, el calor o la gravedad natural de los cuerpos. Todo ser铆a producto de una evoluci贸n dentro de esa totalidad del mundo f铆sico. Pero Bakunin dejaba bien claro que su teor铆a no era una especie de pante铆smo, esa totalidad no ser铆a una sustancia absoluta ni eternamente creativa, sino el continuo resultado de la concurrencia de una infinita serie de acciones y reacciones, una transformaci贸n incesante de los seres reales que nacen y perecen en el seno de esa infinitud.

La deducci贸n de Bakunin era que, si lo material es cuanto acontece en el mundo real y lo ideal es producto de la actividad cerebral del ser humano, y si tenemos en cuenta que el cerebro es una organizaci贸n de orden material, lo primero no excluye a lo segundo, sino que lo incluye. La paradoja para el anarquista es que los materialistas, en la pr谩ctica, se muestran m谩s idealistas que los propios idealistas. El desarrollo implicar铆a una negaci贸n del punto de partida, por eso los materialistas parten de la materia para desembocar en la idea. Los materialistas desean el progreso, la consecuci贸n de los m谩s altos ideales humanos, los idealistas quedar铆an frenados por la constante invocaci贸n de 芦espectros sangrientos禄 y mantendr铆an a la humanidad en el lodazal. En el siglo XXI, estas reflexiones constituyen todav铆a la gran paradoja en que se encuentra gran parte de la humanidad, no creo que nadie pueda acusar f谩cilmente a Bakunin de falta de lucidez en su af谩n de potenciar el mundo f铆sico y social.

Bakunin funda su defensa de la libertad humana en su concepci贸n del materialismo, muy influida 茅sta por Feuerbach. Para este autor, la teolog铆a deb铆a convertirse en antropolog铆a y en ciencia 芦filos贸fica禄, la 煤nica v铆a para aclarar los 芦misterios禄 teol贸gicos y para demostrar que se trata de 芦creencia en fantasmas禄. Para Feuerbach, las entidades trascendentes no son m谩s que supuestos de los conceptos humanos, la capacidad del hombre para pensar seres infinitos no demuestra la existencia efectiva de universales filos贸ficos o religiosos. El ser humano crea sus dioses a su imagen y semejanza, invirtiendo la conocida f谩bula judeo-cristiana, y lo hace acorde a sus necesidades, deseos y angustias.

Por lo tanto, es el hombre el que crea a la deidad, y lo hace proyectando en ella algunas de sus mejores cualidades, pero el 芦producto禄 acababa volvi茅ndose ajeno al ser humano, poseyendo 芦vida propia禄 y terminaba por dominar a su 芦creador禄. Esta dominaci贸n pod铆a resolverse, seg煤n Feuerbach, gracias a la actuaci贸n de la propia conciencia humana (Marx y Bakunin insistir谩n en el plano de lo real y en lo social como camino de liberaci贸n). Es interesante la afirmaci贸n del fil贸sofo alem谩n de que las religiones no deben ser simplemente criticadas, tambi茅n comprendidas, ya que son producto de la intimidad y autenticidad de cada una de las culturas. Por lo tanto, para comprender la historia y el hombre, es necesario esa conversi贸n de la teolog铆a en antropolog铆a. Es obvio que esta concepci贸n conduce al ate铆smo, pero un ate铆smo que no parte de la naturaleza sino que es el resultado de una realidad hist贸rica. El af谩n anarquista por acabar con la religi贸n, algo obvio por otra parte para una completa liberaci贸n, pero algo complicado a mi manera de ver las cosas dadas las tendencias del ser humano y su complejidad existencial, merece ser revisado estudiando a Feuerbach. Seg煤n mi opini贸n, en lugar de una mera 芦abolici贸n禄 de lo religioso, hablar铆a m谩s bien de una exhaustiva labor de sustituci贸n, discriminaci贸n y enriquecimiento gracias a la filosof铆a, a la ciencia y a una 茅tica y una raz贸n con m谩s horizonte. Ardua labor, por supuesto, que no requiere respuestas f谩ciles.

Seg煤n Feuerbach, es necesaria la cr铆tica a la religi贸n y el estudio de su origen, tanto psicol贸gico como hist贸rico, pero el alem谩n afirma que el ate铆smo resultante no consiste en la simple eliminaci贸n de lo religioso, sino el estado en que el hombre llega a la conciencia de su limitaci贸n y tambi茅n de su poder. La limitaci贸n ser铆a dada por la conciencia de su inmersi贸n en la Naturaleza; el poder, por el conocimiento de ese mismo estado, por la liberaci贸n final de lo trascendente. No es extra帽o que Feuerbach influyera tambi茅n en Stirner, aunque el autor de El 煤nico y su propiedad concluir谩 de manera muy diferente al criticar el concepto de humanidad (otra causa ideal, otro absoluto) como una de las grandes abstracciones que piden el sacrificio del individuo. Se le reprochar谩 a Stirner, precisamente, que su superaci贸n de 芦lo sagrado禄 se establece negando sin m谩s las representaciones sin atender al contenido real de esas representaciones, por lo que su filosof铆a no puede ser calificada de materialista. Los materialistas se esforzar谩n en buscar la causa real que hace que el hombre est茅 sumido en la esclavitud. El ate铆smo de Feuerbach est谩 lleno de idealismo 茅tico y supone una negaci贸n de la divinidad, pero acaparando de alguna manera el contenido de las creencias.

Con la asimilaci贸n del contenido 芦espiritual禄 de las creencias, y por la afirmaci贸n de la plena conciencia del poder y de la limitaci贸n del hombre, podr铆a decirse que el pensamiento de Feuerbach acaba convirti茅ndose en una especie de 芦culto a la humanidad禄. Muchos le consideran el padre del humanismo ateo contempor谩neo, rasgos de identidad de las ideas libertarias. Puede decirse que Feuerbach, a trav茅s de Bakunin, proporcion贸 al menos la base de una l铆nea ide贸logica que seguir铆a en gran medida el anarquismo: la idea de Dios es ficticia, re煤ne las cualidades esenciales del ser humano proyectadas (raz贸n, sentimiento, voluntad鈥) y su existencia supone para el hombre una absoluta alienaci贸n, subordinaci贸n e incluso ser reducido pr谩cticamente a la nada, por lo que es necesaria la destrucci贸n de esa idea ficticia.

Bakunin comenzar铆a su obra Dios y el Estado formulando una de las grandes preguntas de la filosof铆a: 芦驴Qui茅nes tienen raz贸n, los idealistas o los materialistas?禄 Aunque el anarquista ruso continuar铆a tomando partido tajantemente por el materialismo, es decir, afirmando que el mundo material precede al del pensamiento y los hechos estar铆an antes que las ideas, m谩s tarde tratar铆a de suavizar tan categ贸rica posici贸n y mostrar铆a la necesidad de analizar el mundo de las ideas en aras de una perfecci贸n moral y social. El determinismo que, supuestamente, supondr铆an las condiciones materiales de existencia puede ir paralelo a la incidencia de aspectos ideol贸gicos y culturales, tal y como han sostenido autores posteriores a Marx y Bakunin. Si el materialismo determinista, en el que insisti贸 en numerosas ocasiones el ruso, y la existencia de r铆gidas leyes mec谩nicas en la naturaleza, con su negaci贸n de los actos libres de la voluntad, se nos pueden hacer demasiado antip谩ticos, se puede aceptar la influencia de su visi贸n en los aspectos sociales. 驴Hay alguien que pueda negar la gran determinaci贸n del medio en los actos del individuo? All铆 donde se da la educaci贸n, la higiene, el bienestar econ贸mico o la posibilidad del desarrollo moral y cultural, resulta m谩s complicado encontrar desequilibrio, violencia o apat铆a. Naturalmente, la complejidad del individuo y de la existencia sigue haciendo imposible obtener todas las respuestas. Los factores, de una u otra 铆ndole, que inciden sobre un ser capaz de modificar su entorno convierten en imposible obtener todas las respuestas a priori.

No obstante, la capacidad de perfeccionar ese medio y de fomentar tanto el desarrollo individual como los h谩bitos de cooperaci贸n pueden ser el camino para conquistar la aut茅ntica libertad. Una libertad que, recordando tambi茅n a Bakunin, solo adquiere su verdadero significado para el hombre en sociedad. De nuevo obtenemos una muestra de la continua evoluci贸n, rectificaci贸n y enriquecimiento del ideal libertario en aras de una mejora en la teor铆a y en la pr谩ctica. Supone a mi entender la negaci贸n del dogmatismo y de una lectura definitiva de la realidad o del pensamiento. Si Proudhon insisti贸 en el equilibrio entre opuestos, Bakunin aspir贸 a alcanzar el ideal desde una lectura materialista y no desde帽贸 en absoluto la influencia de las ideas. Al fin y al cabo, se puede decir que lo que el gigante ruso profesaba no dejaba de ser un idealismo racionalista, un profundo humanismo en definitiva, que reclama todav铆a su fuerza en estos tiempos tan complicados para la 芦茅pica禄 social y pol铆tica.

J. F. Paniagua




Fuente: Acracia.org