January 30, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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2. El ej茅rcito, colaborador necesario con la injusticia clim谩tica y gran contaminador

Nuestras balas tienen bajos contenidos en plomo ya que el plomo usado en las municiones puede da帽ar el medio ambiente y supone un riesgo para las personas.
BAE Systems, gran fabricante de armas.

La existencia de las diferentes instituciones militaristas es imprescindible para mantener la injusticia clim谩tica. Desde que los ej茅rcitos existen como tales y hasta la actualidad, han sido los principales arietes del proceso de destrucci贸n y rapi帽a, as铆 como los bastiones defensivos de los detentadores de las riquezas expoliadas y de los nuevos centros de concentraci贸n de poder pol铆tico.

Como dec铆amos arriba, crecer es consustancial y necesario para el mantenimiento de la econom铆a capitalista. La apuesta siempre es proseguir en la senda de la acumulaci贸n econ贸mica y no optar por la defensa del planeta Tierra. En esta decisi贸n los agentes militares juegan un papel de primer orden.

Son hoy los ej茅rcitos de las principales potencias occidentales y sus aliados, as铆 como los de las nuevas potencias emergentes quienes aseguran los flujos de expolio y rapi帽a entre los espacios econ贸micos llamados 芦Norte禄 y 芦Sur禄. Hoy, como ayer, sigue siendo la bota militar quien pone y quita gobiernos, quien ataca e invade pa铆ses, desplaza poblaciones a fin de apropiarse de los recursos locales sean del tipo que sean: especias o aceite de palma, esclavos, o caza y pesca, petr贸leo y gas, oro, cobre, litio, uranio, madera, agua, espacios en los que verter desechos y conseguir mano de obra barata. Es la misma amenaza de la fuerza la que impone mercados, monedas, deudas, aranceles y, en resumen, mantiene el ordenamiento econ贸mico mundial que beneficia a los negocios del capital y a la fortaleza consumista y contaminadora de las empresas de los pa铆ses que llaman 芦desarrollados禄.

En dicho contexto, la investigaci贸n militar ha sido tradicionalmente un agente muy importante en la generaci贸n de todo tipo de artefactos, netamente indeseables, cuyo principal fin ha sido de car谩cter destructivo. Adem谩s de la ingenier铆a armament铆stica y la energ铆a nuclear, la investigaci贸n militar es tambi茅n punta de lanza de los principales avances en el campo de la cibern茅tica. Dejando a un lado ciertos problemas ecol贸gicos y pol铆ticos derivados de la obtenci贸n de minerales para los componentes de los distintos aparatos de este tipo de tecnolog铆a, el impacto de estas innovaciones sobre la psicolog铆a y la sociolog铆a humana es innegable, y no siempre para bien. Baste pensar en el fuerte incremento de la capacidad de vigilancia, control y adoctrinamiento que ha obtenido tanto el poder pol铆tico como la gran empresa, gracias a estas aplicaciones.

os ej茅rcitos son siempre enormes depredadores de recursos: econ贸micos, territoriales, humanos… Es habitual que sean poseedores de enormes instalaciones e ingentes espacios de territorio, ubicados en muchos casos en lugares de alto valor medioambiental. El uso que estas instituciones castrenses conceden a dichos espacios reservados y exclusivos, como resulta evidente, nada tiene que ver con la ecolog铆a y s铆 con sus propias necesidades funcionales: acuartelamientos, puertos y aeropuertos, pol铆gonos de tiro, campos de maniobras, lugares de experimentaci贸n de armamento; la preparaci贸n de la guerra, en definitiva.

Por encima incluso de la industria de navegaci贸n mar铆tima y a茅rea, la suma de los ej茅rcitos es uno de los grandes causantes de emisiones contaminantes del planeta. En 2017 las fuerzas militares norteamericanas compraron unos 269.230 barriles de petr贸leo al d铆a y emitieron m谩s de 25.000 kilotoneladas de di贸xido de carbono con la quema de esos combustibles. Las Fuerzas A茅reas de los Estados Unidos adquirieron combustible por valor de 4.900 millones de d贸lares, la Armada, 2.800 millones, seguida por el Ej茅rcito, con 947 millones, y los Marines, con 36 millones. Si fueran un pa铆s, solo su consumo de combustible las situar铆a en el puesto 47 de los principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo, entre Per煤 y Portugal.

A ello cabe a帽adir la propia actividad de la industria militar, generadora de poluci贸n y desechos en todos sus procesos. Industria que, para m谩s inri, se dedica a producir objetos tan indeseables como innecesarios, que nacen con fecha de caducidad 鈥抍on obsolescencia programada鈥 a fin de que el fuerte negocio y la alta tasa de ganancia no decaiga. Resulta muy llamativo 鈥抷 muy ilustrativo鈥 que el papel de los ej茅rcitos y de la industria militar como instancias que absorben y consumen enormes cantidades de recursos y son altamente contaminantes y, en consecuencia, resultan agentes destacados del cambio clim谩tico, no se tenga apenas en cuenta en las cumbres internacionales sobre la crisis medioambiental.

Tal potencial destructivo no ha hecho otra cosa que incrementarse, llegando a alcanzar cotas tan desmesuradas como amenazadoras para la supervivencia de la propia especie humana y el planeta. El siglo XX fue testigo de guerras tan destructivas, humana y medioambientalmente, como la de Vietnam o la del Golfo, entre otras muchas. Hoy, la acci贸n militar sigue teniendo como t谩ctica principal el bombardeo, que persigue la destrucci贸n de todo tipo de infraestructuras (edificios, carreteras, fuentes de suministro, rutas, recursos…) y el terror de la poblaci贸n, causando siempre graves da帽os medioambientales, directos o colaterales. Lo hemos podido comprobar recientemente en Iraq, Palestina, Libia, Siria, Yemen y un largo etc茅tera. Lejos de aminorarse, o de 芦humanizarse禄, la industria militar proporciona sin cesar armas capaces de mayor destrucci贸n f铆sica, que son r谩pidamente incorporadas 鈥抋 menudo como escaparate para propiciar su venta鈥 a los diferentes escenarios b茅licos.

M谩s all谩 de la guerra, la propia existencia y puesta en valor de las diferentes instituciones del militarismo (el reclutamiento obligatorio, por ejemplo) dan lugar a un tipo de sociedad 芦militarizada禄, en la que cobra carta de naturaleza la normalizaci贸n de la injusticia y la aceptaci贸n para ello del uso de la fuerza en manos del poder. De este modo, tanto los seres humanos, como la propia naturaleza pierden su valor moral, pudiendo ser violentados e instrumentalizados en caso de resultar 煤til para el matenimiento del orden vigente.

(continuar谩鈥)


Ver tambi茅n:

El militarismo como agente destructor del medio ambiente y de los seres humanos (1)




Fuente: Grupotortuga.com