December 11, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
210 puntos de vista

Grisha Vera

Fuentes: El Cohete a la Luna

Cuando era candidato, Andr茅s Manuel L贸pez Obrador criticaba el rol de los militares en la guerra contra el narcotr谩fico y promet铆a sacarlos de las calles de M茅xico. Pero en el transcurrir de su gesti贸n solo les ha dado m谩s poder.

En 2019 elimin贸 la Polic铆a Federal y en su reemplazo cre贸 la Guardia Nacional, a la que integr贸 en un 80% por militares. Y en agosto pasado inform贸 que el nuevo cuerpo dedicado a combatir el delito dejar铆a de estar bajo el mando civil y pasar铆a a la Secretar铆a de Defensa.

Esa 煤ltima medida, que todav铆a no se ha materializado, es apenas una de tantas que han aumentado el poder y la influencia de los militares en la gesti贸n p煤blica de ese pa铆s. De hecho, L贸pez Obrador incluso les ha encargado el desarrollo de construcciones y la posterior administraci贸n de algunas obras.

El caso de M茅xico es apenas un ejemplo. En los 煤ltimos a帽os, en algunos gobiernos de Am茅rica Latina existe la tendencia de aumentar el poder econ贸mico y social de los militares, al atribuirles funciones distintas a la defensa. En Cuba y Venezuela manejan los sectores m谩s importantes de la econom铆a. En Brasil, militares activos y retirados han liderado ministerios. En El Salvador la ampliaci贸n de las funciones de las fuerzas armadas contradice lo establecido en las leyes de ese Estado. El creciente protagonismo de los militares en Am茅rica Latina es peligroso para el buen desempe帽o de los Estados y las democracias de Am茅rica Latina.

Rut Diamint, experta en seguridad regional y relaciones c铆vico-militares, resume en tres las razones que provocan una mayor influencia de los militares en el poder pol铆tico de la regi贸n. La primera responde a que tras las dictaduras la transformaci贸n del rol de los militares al modelo democr谩tico fue incompleta: 鈥淔alt贸 sobre todo decisi贸n pol铆tica. Implicaba una serie bastante inc贸moda de procesos, entre ellos el juicio a los militares que la mayor铆a de los gobiernos no quisieron hacer porque sent铆an d茅biles a los gobiernos o porque ten铆an temor a levantamientos鈥.

La segunda proviene de la incapacidad de las instituciones civiles, por ejemplo, para combatir al crimen organizado y controlar a la sociedad durante la pandemia, falencias que las fuerzas armadas entraron a suplir. Y el tercer motivo, para Diamint, es el uso partidista de esta instituci贸n. 鈥淟a mayor铆a de los gobernantes, tanto de derecha como de izquierda, con dificultades para ser reelectos, empiezan a confiar en las fuerzas armadas como un sost茅n de su propio gobierno a cambio de prerrogativas, beneficios, premios, recursos鈥︹.

El poder militar se ha transformado. Su protagonismo no hace m谩s que crecer, pero hay que tener en cuenta que las formas son distintas a los tiempos de las dictaduras. 鈥淣o hay golpes militares, lo que hay es una vinculaci贸n muy directa a la toma de decisi贸n pol铆tica鈥, asegura Diamint.

Rom谩n Ortiz, analista principal del Centro de Seguridad Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria, coincide: 鈥淗ay dos matices que me parece que son importantes. Primero, esa toma de espacios de las fuerzas armadas dentro del Estado incrementa la influencia, pero no necesariamente quiere decir que autom谩ticamente conduzca a que haya un golpe de Estado. El punto n煤mero dos es que adem谩s ese crecimiento del rol de las fuerzas armadas est谩 impulsado por pol铆ticos civiles que pretenden reemplazar las debilidades que tienen dentro de su base pol铆tica con el apoyo de los militares鈥.

Que no haya amenaza de golpes de Estado no significa necesariamente una buena noticia para la democracia ni para el funcionamiento estatal. Ciertamente las fuerzas armadas cuentan con la estructura y log铆stica para atender problem谩ticas que rebasan a muchos gobiernos latinoamericanos. Pero la expansi贸n de las funciones no siempre se justifica ni mucho menos es conveniente.

Ortiz explica que cuando se involucra a las fuerzas armadas en actividades que no tienen que ver con las tareas que le corresponden, pierden su capacidad para cumplir apropiadamente su funci贸n de seguridad y defensa. Adem谩s, su falta de experiencia en temas no castrenses no garantiza una buena gesti贸n y puede contribuir a debilitar el funcionamiento del Estado.

El experto tambi茅n se帽ala que esa expansi贸n de funciones puede llegar a ser muy t贸xica para las relaciones c铆vico-militares. Para Ortiz el caso mexicano es un claro ejemplo. Aunque justifica la intervenci贸n militar en el combate contra el crimen organizado en ese pa铆s, por el enorme poder de algunos carteles, advierte: 鈥淣o tiene tanto que ver con que los militares tengan un papel m谩s grande, sino que el Presidente elimin贸 el componente civil para hacer tareas a nivel federal. Entonces los militares tienen ahora m谩s peso en la seguridad p煤blica porque ya no existe la Polic铆a Federal鈥.

Tendencia, pero no norma

En 2021, justo cuando un general retirado del Ej茅rcito fue nombrado presidente de Petrobras, la enorme petrolera estatal brasile帽a, otros 92 miembros de las fuerzas armadas ocupaban cargos directivos en empresas estatales, seg煤n revel贸 Folha De Sao Paulo. Ahora en 2022, el Presidente Jair Bolsonaro los ha llamado a garantizar la transparencia de las elecciones por medio de un conteo de votos paralelo. 鈥淓l Ej茅rcito est谩 de nuestro lado鈥, dijo en el lanzamiento formal de su candidatura a la reelecci贸n en el mes de julio. Se trata de una declaraci贸n muy preocupante para un Presidente-candidato que ha puesto en tela de juicio a la respetada organizaci贸n electoral brasile帽a.

En Colombia el Presidente Gustavo Petro plante贸 una nueva estrategia de seguridad consistente en reactivar el di谩logo con grupos guerrilleros, reformular el trato hacia los campesinos y la actuaci贸n de la polic铆a ante la protesta social, y, en su aspecto m谩s controversial, lograr el sometimiento de los carteles que operan en Colombia. Para ello pidi贸 a las fuerzas armadas convertirse en unas fuerzas para la paz justo cuando anunci贸 a la nueva c煤pula militar. Pero a diferencia de gobiernos anteriores, realiz贸 una barrida mucho m谩s numerosa de altos oficiales con lo que, seg煤n expertos en seguridad, arras贸 con gran parte de la experiencia acumulada de las fuerzas armadas y policiales. As铆 asegur贸 el respaldo del estamento militar en un momento de cambio social profundo.

En El Salvador, Nayib Bukele tambi茅n ha otorgado m谩s recursos y poder a las fuerzas armadas, a煤n en contra de la Constituci贸n y del Acuerdo de Paz que puso fin a la guerra civil en los a帽os 鈥90. Muchos se帽alan en ese sentido que el Presidente se tom贸 la Asamblea Legislativa en febrero de 2020 acompa帽ado de militares y polic铆as para obligar a los opositores a aprobar un presupuesto para reforzar su Plan de Control Territorial. Este es el ejemplo m谩s claro de la politizaci贸n de las fuerzas armadas en El Salvador, pero no ha sido el 煤nico. Bukele tambi茅n las us贸 para imponer la cuarentena en tiempos de Covid-19, ha incrementado en 76,8 % el presupuesto militar desde 2019 y prometi贸 duplicar la cantidad de efectivos.

Bukele intimida a diputados

El fen贸meno del protagonismo militar en Am茅rica Latina tiene matices en cada uno de los Estados de la regi贸n. 鈥淐reo que los tres pa铆ses que han hecho un intento m谩s fuerte y que les ha funcionado mejor en separar la defensa de las cuestiones de seguridad p煤blica son la Argentina, Chile y Uruguay. En Chile fue muy dif铆cil porque la fuerza armada manten铆a no solamente poder sino prestigio, cosa que no suced铆a en la Argentina ni en Uruguay. Entonces la tarea de alejarlo del poder pol铆tico y de la relaci贸n directa con la sociedad fue mucho m谩s dif铆cil鈥, explica Diamint.

Para Ortiz existe una politizaci贸n evidente de las fuerzas armadas en Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero advierte que no es comparable con los dem谩s pa铆ses, porque estas naciones no pueden considerarse democr谩ticas. En las dem谩s, explica que el poder que terminan por asumir los militares y su impacto en la gesti贸n del Estado depender谩 de qu茅 tan fuertes sean las instituciones democr谩ticas. En algunos casos, piensa, el poder entregado a los militares puede ser reversible.

Sin embargo, apunta: 鈥淵o creo que Bukele es un buen ejemplo de c贸mo las cosas no tienen reversa, pero no tienen reversa porque la institucionalidad democr谩tica en El Salvador ven铆a en declive, era muy d茅bil y 茅l ha terminado de desmantelarla鈥 De una manera poco nueva: utilizando el problema de seguridad que hay en El Salvador para aumentar una militarizaci贸n de la seguridad p煤blica, el uso de sistemas completamente arbitrarios para realizar detenciones masivas sin ninguna garant铆a judicial y acabar con las libertades鈥.

Pero subraya la diferencia con lo visto en Am茅rica Latina en los a帽os 鈥70 y 鈥80. 鈥淣o son los militares salvadore帽os los que tienen un proyecto digamos pol铆tico y entonces ocupan el poder, sino que es un pol铆tico civil el que trae a los militares para utilizarlos en su estrategia para perpetuarse en el poder鈥. Una gran diferencia.

* Art铆culo publicado en el portal CONNECTAS, Plataforma Period铆stica para las Am茅ricas.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/el-…

Tomado de Rebeli贸n




Fuente: Grupotortuga.com