October 10, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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De aquí a unos cuarenta días tendremos, con el beneplácito de las variopintas fuerzas que apoyan al gobierno (y, en lo que se refiere al gasto militar, también de las derechas escalonadas), nuevos presupuestos con una nueva y escandalosa cifra de gasto militar, tanto el reconocido como el ocultado, despistado o simplemente el que pasaba por ahí.

Por eso, aprovechando que también va a comenzará el baile de cifras y estimaciones sobre el gasto militar que conlleva, les voy a hablar de un lugar concreto que no suele ser tenido en cuenta y que, sin embargo, aporta una considerable cantidad de apoyo a la cifra final de este gasto.

No valdrá para gran cosa, porque todo lo que no hayamos conseguido antes en problematizar este gasto militar ahora no vamos a conseguir que aplaque la furia militarista, pero por insistir que no quede.

Me refiero a los llamados «programas duales», que dependen de un departamento específico del CDTI, llamado «Departamento de Grandes Instalaciones y Programas duales», creado para el apoyo de la industria militar y la financiación de programas de armas.

La página de CDTI explica así este departamento: «El CDTI ha creado un departamento específico de Grandes Instalaciones y Programas Duales desde el que atender directamente las necesidades del sector de la Defensa y Seguridad en materia de I+D+i empresarial».

Donde hay patrón, no manda marinero. Si el CDTI reconoce esta modalidad de apoyo al gasto militar no vamos nosotros a ponernos tiquismiquis.

Pero empecemos por el principio. CDTI depende del ministerio de Ciencia e innovación, un ministerio a priori ajeno al militarismo. Quiere decirse que también hay que rastrear y consignar las partidas del Ministerio de Ciencia e Innovación, como se hace con las del Ministerio de Industria o las de Asuntos exteriores, porque es evidente la contribución de este ministerio al gasto militar.

No se comprende, por ello, que los calculadores oficiales y oficiosos del gasto militar obvien esta realidad en sus cábalas, pero así ocurre.

Miren si no lo que los medios de comunicación dicen que se gastarán este año (o lo que dijeron que se gastaría los años anteriores): 10.152 millones de euros, en los que no cuentan partidas externas al ministerio de defensa.

Miren los otros informes al uso, que también se conforman con sumar al gasto de defensa y sus organismos autónomos, otras partidas dispersas en los ministerios de Industria, Exteriores, con suerte Interior (por la Guardia Civil) y las clases pasivas y . . . paren de contar.

¿No merece la pena destacar también, entre otras que habitualmente son obviadas, las participaciones sustanciales de CDTI al gasto militar? ¿Pisa algún zapato ponerles la cara colorada a estas gentes teóricamente preocupadas por la ciencia pero que con la otra mano financian a los señores de la guerra?

Pero sigamos.

CDTI tiene firmado desde abril de 2019 (es decir, que no es de ayer) un Protocolo General de Actuación conjunta, descargable en el Portal de transparencia del Gobierno, rubricado por la Secretaria de Estado de Universidades, la Presidenta de la Agencia Estatal de Investigación y el Presidente del CDTI, que en realidad es el instrumento jurídico que habilita una gran parte de la colaboración del CDTI en el gasto militar (antes lo hacían por medio de otro convenio previo de 2010 que igualmente puede descargarse en el portal de transparencia del gobierno).

Por cierto, que la Agencia Estatal de Investigación, dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, colabora con el gasto militar desde antiguo, como he explicado en otras ocasiones, y también tiene un instrumento jurídico propio para ello (Acuerdo de 24 de junio de 2015), lo que nos lleva a predicar que también sería deseable un repaso más riguroso del presupuesto de este Ministerio cuando se vayan a dar cifras del gasto militar oculto por el Gobierno de España.

Pues bien, el Protocolo del 2019 que vincula al CDTI y a la AEI con el gasto militar, define el objetivo del mismo como el marco de colaboración entre la Dirección General de Armamento y Material de Ministerio de Defensa y dichas instituciones «en apoyo y promoción de la tecnología y la innovación en el ámbito de la defensa y la seguridad».

La colaboración es muy amplia y va desde la realización e actividades conjuntas a la promoción comercial y asesoramiento, pasando, cómo no, por la subvención de proyectos de I+D+I.

La página web del CDTI añade en su laudatoria justificación del colaboracionismo militar que «Se ha puesto en marcha una modalidad específica de proyectos de I+D enfocados al desarrollo de tecnologías duales a los que se aplica la ayuda parcialmente reembolsables del CDTI con el máximo Tramo No Reembolsable (33%)».

Bien, reconozco que el lenguaje administrativo y «bur(r)ocrático» es tan opaco que necesita traductor simultaneo para la perfecta comprensión de su alcance. Hagamos el intento: «Se» (es decir, el CDTI en realidad «ha») puesto en marcha una línea de subvenciones (modalidad específica, que a su vez quiere decir que cuenta con otras inespecíficas o generalistas, como el programa INVIERTE y otros, desde las que además también concurren las industrias militares) mediante la que, y aquí encontramos otra sorpresa, además se soltarles pasta a las industrias militares, una parte de ésta, concretamente un tercio del dinero, se da a fondo perdido, como tramo «no reembolsable». Somos pocos, realmente casi nadie, los hijos de vecino que no hemos accedido a lo largo de nuestra vida a créditos no reembolsables para financiar nuestras necesidades, de forma que nada que decir al respecto.

Y es que hay que tener suerte, que el Ministerio de Industria les ofrece créditos a interés cero (hace unos pocos días el Consejo de ministros y ministras autorizó nada menos que 1200 millones de euros de estas características) y el CDTI ofrece otros que en su tercera parte no hay que devolver (sin contar con los privilegiados tipos de interés de las cantidades que sí hay que devolver). Me imagino a las miles de pequeñas y medianas empresas muertas de envidia por el trato tan privilegiado que se le da a la industria militar.

También tendrán su regustillo amargo los que se dedican, con mucho esfuerzo y poco reconocimiento, a la ciencia que vale para mejorar el mundo, que verán como una vez más el interés del Estado está en despreciarla en beneficio de la investigación militar que, por mucho que luego digan que acaba sirviendo a la sociedad porque sus investigaciones tienen aplicaciones civiles, lo cierto es que el mismo resultado de servicio civil se conseguiría dedicándose únicamente a ciencia civil, con el añadido de que nos ahorraríamos tanto horror y el perverso militarismo que aqueja al planeta.

He curioseado la información disponible sobre estos programas duales y me encuentro un folleto (puede descargarse aquí ) en el que se indica que hasta la fecha han movilizado 25.200 millones de euros, que no es poca cosa, de los cuales 15.500 han sido de financiación directa y el resto de programas internacionales desde hace ya más de 5 años.

De 2016 a octubre de 2018, según el folleto, se han aportado desde este programa más de 42 millones de euros a operaciones estrictas de seguridad y defensa, desde 2006 a 2008 se aportó una cantidad desconocida (no se atreven a confesarla) para aviones no tripulados y radares aerotransportados. Durante estos años se han financiado los satélites militares Paz e Ingenio, Los sistemas de protección de éstos de basura espacial (SST). Actualmente se están financiando aplicaciones civiles y militares de las sondas y programas Galileo Copernicus y Govsatcom, así como el sistema de comunicaciones militares SPAINSAT . . . Y se habla de una inversión de 16,000 millones de euros (no sabemos si 16 millones coma cero, cero, cero, o 16.000 millones porque el folleto es una chapuza) para inversiones referidas al espacio y relativas a los intereses de defensa, de inversiones referidas a buques de guerra . . . Una bicoca.

Recapitulemos: además de financiar gasto militar, es que la cifra movilizada es tan brutal que no me explico cómo han conseguido hasta la fecha que no la veamos con claridad nuestras lupas de buscar gasto militar. O que no las veamos todos.

¿Alguien ha realizado algún tipo de control sobre este tipo de créditos?¿lo ha preguntado alguno de nuestros doctos diputados o senadores en las comisiones de defensa o en cualquier otro lugar? Parece que no. Al menos yo no encuentro nada al respecto a pesar de haberlo rastreado varias veces.

CDTI también subvenciona el gasto militar con otros programas, como el suculento programa INVIERTE. Pero contamos con idénticas dificultades, porque es un modo opaco de apoyo a la industria militar por el que nadie se interesa en exceso.

Cuando dentro de unos días publiquen en la página de la Secretaría General de Presupuestos los cuentos y las cuentas de los PGE, seguramente las partidas que destina CDTI y el ministerio de Ciencia e Innovación a gasto militar estarán tan suficientemente escondidas que, en realidad, encontrarlas supondrá todo un reto para quien, y no es frecuente, quiera al menos buscarlas.

Seguramente tampoco las detectará más tarde la IGAE, ni más tarde el Tribunal de Cuentas, porque el interés por conocer la cifra real del gasto militar español en realidad no es una preocupación del Estado.

Ocurrirá lo mismo en las partidas que se ocultan en los otros ministerios. Pasarán desapercibidas y nadie levantará el dedo. No da votos, sino dolores de cabeza.

Nosotros seguiremos incluyendo la estimación que nos sea posible en el avance (creo que este será el último en el que yo participe y tal vez si no hay quien se interese por tomar el relevo el último en que se contemplen estas partidas ocultas) de este año.

Es importante, al margen de la cifra que se consigne, porque permite, sobre todo, explicar las implicaciones de nuestro militarismo y el servilismo aplastante que lleva a que casi todos los ministerios e instancias inyecten dinero a algo tan pernicioso y envilecedor para quienes aspiramos a un mundo algo mejor.




Fuente: Grupotortuga.com