June 24, 2021
De parte de La Haine
221 puntos de vista


La derecha nunca fue democr谩tica, no lo es hoy y jam谩s lo ser谩.

Pese a que el veredicto de la historia es irrefutable el saber convencional de las ciencias sociales y la opini贸n establecida difunden sin cesar la errada concepci贸n de que la derecha latinoamericana se ha reconciliado con la democracia; que ya cort贸 amarras con su g茅nesis olig谩rquica, racista, patriarcal y colonial; que puso fin a su historia como conspicua instigadora y frecuente ejecutora directa de innumerables golpes de Estado, atentados, sabotajes, masacres y toda clase de violaciones a los derechos humanos y las libertades pol铆ticas. Pese a ese origen perverso ahora, dicen algunos acad茅micos y 鈥渙pin贸logos鈥 despistados (o que juegan para la derecha), 茅sta se ha 鈥渁ggiornado鈥 y acepta a las reglas del juego democr谩tico.

Tr谩gico error, confirmado, como dec铆amos al principio, por la vida pr谩ctica: la derecha nunca fue democr谩tica, no lo es hoy y jam谩s lo ser谩 en el futuro. Por su raigambre e intereses de clase est谩 llamada a defender con u帽as y dientes el orden social del capitalismo dependiente del cual es su exclusiva beneficiaria. Por eso apela a todos los inmensos recursos de que dispone (dinero, huelga de inversiones, fuga de capitales, evasi贸n y elusi贸n tributarias, ataques especulativos contra la moneda local, despidos de personal, cierre de establecimientos, terrorismo medi谩tico, invocaci贸n al intervencionismo militar, el favor de jueces y fiscales, protecci贸n de 鈥渓a embajada鈥, etc茅tera) ante cualquier amenaza, por moderada que sea.

En mi 鈥淪iete tesis sobre reformismo, revoluci贸n y contrarrevoluci贸n en Am茅rica Latina鈥 (incluido en el libro de descarga gratuita que compilara CLACSO bajo el t铆tulo Atilio Boron. Bit谩cora de un Navegante ) aporto algunos antecedentes decisivos sobre el tema. Por eso sugiero a las personas interesadas en el tema que lean dicho art铆culo para acceder a una elaboraci贸n m谩s completa sobre este argumento.

De momento, me conformo con este breve recordatorio sobre la conducta de la derecha latinoamericana para que los lectores extraigan sus propias conclusiones.

En la Argentina, en el a帽o 2015, aqu茅lla representada por Mauricio Macri triunf贸 en la segunda vuelta de la elecci贸n presidencial sobre Daniel Scioli. La diferencia fue de un 3 por ciento, y la coalici贸n perdedora admiti贸 la derrota esa misma noche. En 2017 el narcopol铆tico Juan O. Hern谩ndez se impuso en la elecci贸n presidencial hondure帽a gracias a un escandaloso fraude que fue tan descarado que posterg贸 por varias semanas el reconocimiento de Washington, del cual aqu茅l era su alfil. Pese a las protestas de la oposici贸n 茅sta no tuvo m谩s remedio que admitir su 鈥渄errota.鈥

En las presidenciales brasile帽as del 2018 triunf贸 Jair Bolsonaro, vocero de los golpistas que desalojaron, lawfare mediante, a Dilma Rousseff de la presidencia. Pese a las groseras y m煤ltiples violaciones de la legislaci贸n electoral (entre las cuales la no comparecencia de Bolsonaro el debate presidencial); al siniestro papel jugado por el poder judicial -que ilegalmente impidi贸 que Lula fuese candidato- y los medios de comunicaci贸n, f茅rreamente controlados por la derecha, la derrotada alianza opositora respet贸 el veredicto de las urnas. Los pol铆ticos brasile帽os en el Congreso, la 鈥渏usticia鈥 de ese pa铆s y los grandes medios de comunicaci贸n de masas, a cu谩l m谩s corrupto, est谩n haciendo pagar un precio inmenso al pueblo de ese pa铆s por haber instalado en el Palacio del Planalto a un soci贸pata como Bolsonaro, que con su negacionismo de la pandemia envi贸 a m谩s de medio mill贸n de sus compatriotas a la muerte.

En Uruguay, en 2019, el candidato de la derecha Luis Lacalle Pou derrot贸 a Daniel Mart铆nez, del Frente Amplio por un 1.5 por ciento de los votos v谩lidos, y el perdedor admiti贸 su derrota sin chistar. A poco de asumir la presidencia Lacalle Pou hizo gala de un suicida negacionismo, proclamando con una actitud chauvinista que al Uruguay no le ocurrir铆a lo mismo que a sus vecinos argentinos y brasile帽os. Tuvo que tragarse sus palabras y hoy Uruguay est谩 pagando un precio muy elevado por la soberbia de su presidente.

En M茅xico, el candidato izquierdista Cuauht茅moc C谩rdenas iba ganando la elecci贸n presidencial de 1988 hasta que una sospechosa 鈥渃a铆da del sistema鈥 de la Comisi贸n Federal Electoral obr贸 el milagro: al reiniciarse computadoras el candidato de Washington, Carlos Salinas de Gortari, aparec铆a disfrutando de una amplia ventaja sobre su oponente y fue proclamado ganador. De nada valieron las protestas populares ante un fraude tan descarado como ese. La derecha quer铆a ganar 鈥渁 como diera lugar鈥 y, con el visto bueno de Washington y la OEA lo hizo.

Tambi茅n en M茅xico, en el 2016, la derecha produjo otro atraco electoral. Varios d铆as despu茅s de finalizado el re帽ido comicio el Instituto Federal Electoral emiti贸 un comunicado anunciando el fin del conteo de los votos y que el candidato conservador Felipe Calder贸n se impon铆a por una diferencia del 0,62 por ciento de los sufragios sobre Andr茅s M. L贸pez Obrador. Pese al generalizado repudio ante tan descarada estafa electoral 鈥損or ejemplo, en numerosas mesas de votaci贸n sufrag贸 mucha m谩s gente de la que estaba registrada- Calder贸n fue proclamado ganador de la contienda electoral.

En la elecci贸n presidencial de Nicaragua (25 febrero de 1990) triunf贸 la candidata de la Uni贸n Nacional Opositora, Violeta Barrios de Chamorro. Obtuvo el 55 por ciento de los votos, doblegando a Daniel Ortega, a la saz贸n presidente de Nicaragua y candidato del Sandinismo, que fue apoyado por el 41por ciento del electorado. Dos d铆as despu茅s de finalizado el comicio Ortega reconoci贸 p煤blicamente su derrota y felicit贸 a la candidata triunfante. Ortega reci茅n volver铆a a ser electo como presidente en el a帽o 2007.

En la Argentina de la d茅cada de los a帽os treinta el fraude de la derecha adquiri贸 un status cuasi institucional, bajo el nombre de 鈥渇raude patri贸tico鈥. El prop贸sito: impedir a cualquier costo que la 鈥渃husma radical鈥 y los socialistas y comunistas accedieran a cualquier cargo de elecci贸n popular. El fraude era exaltado como un servicio que una virtuosa oligarqu铆a, con sus partidos, jueces y diarios rend铆an a la patria. Hasta el d铆a de hoy persisten en esa actitud de pretender burlar la voluntad popular, claro que apelando a las nuevas tecnolog铆as del neuromarketing pol铆tico para manipular, mediante el odio y el temor, las actitudes y las conductas de las masas.

La derecha no s贸lo apel贸 al fraude; adem谩s proscribi贸 durante dieciocho a帽os al peronismo, la principal fuerza pol铆tica del pa铆s. Y cuando ni el uno ni el otro eran suficientes, la 鈥渃arta militar鈥 siempre estaba a mano: una interminable sucesi贸n de 鈥減lanteos militares鈥 carcom铆an a los d茅biles e ileg铆timos -a causa de la proscripci贸n del peronismo- gobiernos civiles surgidos despu茅s del derrocamiento del peronismo en 1955. Dos brutales dictaduras jalonaron este proceso de descomposici贸n pol铆tica: primero, la encabezada por Juan C. Ongan铆a en 1966 y, diez a帽os despu茅s, la apoteosis del crimen y el genocidio con la dictadura c铆vico-militar instaurada con el golpe militar del 24 de marzo de 1976 que sumir铆a al pa铆s en un inolvidable e imperdonable ba帽o de sangre. En ambos casos, la colaboraci贸n de la derecha argentina fue esencial proveyendo ideas, proyectos, funcionarios, diplom谩ticos y poniendo su aparato medi谩tico al servicio de los dictadores.

Por contraposici贸n, el 20 de octubre del 2019 Evo Morales gan贸 las elecciones presidenciales de Bolivia al obtener el 47.08 por ciento de los sufragios contra el 36.51 del candidato de la oposici贸n Carlos Mesa. La legislaci贸n electoral de ese pa铆s establece que si ning煤n candidato alcanza el 50 por ciento de los votos v谩lidos deber铆a llamarse a una segunda vuelta electoral, salvo cuando se superase el 40 por ciento y hubiese una diferencia de diez por ciento o m谩s en relaci贸n al segundo, cosa que efectivamente se verific贸 por aproximadamente el 0,60 por ciento del caudal electoral. No obstante ello, sendos informes de la OEA, uno anterior y otro posterior a la votaci贸n, se帽alando supuestas irregularidades en el recuento de los votos instalaron un clima de fraude y sospecha que potenci贸 hasta el infinito las denuncias de una derecha que ya antes del comicio hab铆a afirmado que no reconocer铆a otra victoria que no fuera la del candidato de la oposici贸n.

Luego de una serie de violentas manifestaciones y ante la incomprensible indefensi贸n oficial, los altos mandos del Ej茅rcito y la Polic铆a apoyaron las denuncias de la derecha racista y exigieron la dimisi贸n del presidente Morales. Pocas semanas m谩s tarde diversos informes de organismos acad茅micos estadounidenses, especializados en la tem谩tica electoral, confirmaban la transparencia y honestidad de las elecciones bolivianas, pero ya era tarde y Bolivia se desangraba ante la violencia del nuevo r茅gimen. Un a帽o despu茅s, el MAS boliviano recuperaba la presidencia aplastando electoralmente a la derecha golpista.

El m谩s reciente cap铆tulo de esta fraudulenta saga de la derecha latinoamericana se est谩 escenificando en estos d铆as, en junio del 2021, en el Per煤, donde el candidato presidencial de la izquierda, Pedro Castillo, se impone ante la corrupta representante de los poderes f谩cticos en ese pa铆s, Keiko Fujimori. Pese a los virulentos reclamos de la oposici贸n el conteo definitivo le otorga una ventaja clara, aunque peque帽a, al candidato de Per煤 Libre. Complejos procedimientos de chequeo de actas con irregularidades realizadas por organizaciones especializadas concluyen que en ning煤n caso 茅stas alteran el resultado electoral. Pese a ello la coalici贸n derechista ha apelado a toda clase de recursos, incluyendo el subrepticio llamado a un golpe militar hecho por Mario Vargas Llosa para impedir que Per煤 鈥渃aiga en las garras del totalitarismo chavista.鈥 Hubo inclusive un pronunciamiento de militares retirados en ese sentido, en茅rgicamente repudiado por el presidente Francisco Sagasti. De todos modos no se descarta que pueda producirse un golpe parlamentario encaminado a anular las elecciones o a descalificar a su ganador, Pedro Castillo.

Desgraciadamente, el Congreso de la Rep煤blica del Per煤, compuesto por 130 miembros, cuenta con atribuciones para destituir al presidente por m煤ltiples causas, entre ellas la muy enigm谩tica 鈥渋ncapacidad moral鈥. La presidenta de esa instituci贸n, Mirtha V谩squez -frenteamplista de extensa experiencia en defensa de los derechos humanos en su pa铆s- ha llamado a la reflexi贸n a sus colegas para evitar convertirse en c贸mplices de la maniobra destituyente o golpista de la derecha. Para que tal cosa suceda 茅sta debe controlar los dos tercios de los votos en el Congreso, o sea 87 congresistas. Que por ahora no tiene pero, como se rumorea en Lima, 鈥渘o los tiene pero los puede alquilar.鈥 El 茅xito o no de esta maniobra depender谩, como siempre, de la capacidad de movilizaci贸n y organizaci贸n de las fuerzas de izquierda que se opongan a la misma. El desenlace de esta elecci贸n lo conoceremos en los pr贸ximos d铆as.

Conclusi贸n de este breve repaso: cuando gana la derecha, la izquierda admite el veredicto adverso de las urnas; cuando gana la izquierda, la derecha apela al chantaje, al fraude o al golpe militar o institucional, ratificando por en茅sima vez que la derecha no es ni ser谩 democr谩tica. No olvidemos esta lecci贸n. A la derecha no se le puede confiar ni un tantito as铆, 隆nada!, como dec铆a el Che Guevara en relaci贸n al imperialismo. Y la misma actitud conviene seguir con los hijos putativos del imperio, esparcidos por toda Am茅rica Latina y el Caribe.

La Haine




Fuente: Lahaine.org