January 31, 2021
De parte de Asociacion Germinal
169 puntos de vista

10 a帽os de las revueltas 谩rabes

Fuentes: Al Jazeera [Foto: Unos opositores descansan ante un grafiti que hace referencia a Facebook en la plaza Tahrir de El Cairo el 5 de febrero de 2011.Reuters/Steve Crisp]

Traducci贸n para Rebeli贸n de Loles Oliv谩n Hij贸s

Las redes sociales no desencadenaron las revoluciones 谩rabes pero s铆 contribuyeron a las contrarrevoluciones

Tras el asalto derechista al Capitolio de Washington del 6 de enero la atenci贸n medi谩tica se centr贸 en el papel desempe帽ado por las redes sociales de Estados Unidos en esos sucesos. Durante a帽os ide贸logos marginales han utilizado las plataformas en l铆nea para promover sus ideolog铆as y conspiraciones extremistas y reclutar simpatizantes para sus causas fan谩ticas sin que se les llamara la atenci贸n.

Con el tiempo, la rabia que promovieron se traslad贸 al mundo real y produjo el asalto mortal del edificio del Congreso sacudiendo los cimientos de la democracia estadounidense. Cuando algunas plataformas de redes sociales como Twitter y Facebook tomaron medidas para muchos ya eran demasiado pocas y demasiado tarde.

Aunque los disturbios del 6 de enero pillaran a casi todo el mundo por sorpresa, en el mundo 谩rabe sabemos desde hace tiempo que estas plataformas de redes sociales son una amenaza para la democracia. A las grandes empresas tecnol贸gicas se les permite desde hace mucho tiempo ser los 谩rbitros finales de la libertad de expresi贸nen linea y un refugio para los que incitan al odio y a la desinformaci贸n. Se han subido al carro de la idea de que contribuyeron a desencadenar la Primavera 脕rabe y que por eso son una fuerza de libertad y la democracia.

Diez a帽os despu茅s del inicio de las revoluciones 谩rabes, Facebook, Twitter y Google se han convertido en poderosos facilitadores de importantes campa帽as de desinformaci贸n, acoso, censura e incitaci贸n a la violencia contra activistas, periodistas, defensores de los derechos humanos y cualquier voz disidente.

Lejos de ser una herramienta revolucionaria o siquiera democr谩tica, las redes sociales en el mundo 谩rabe se han convertido en un potente y peligroso medio pol铆tico. Y a pesar de las reiteradas denuncias y llamamientos a la acci贸n de activistas y organizaciones civiles 谩rabes, ninguna de las grandes empresas tecnol贸gicas que est谩n detr谩s de estas plataformas de redes sociales ha hecho el m铆nimo esfuerzo para poner fin a estos abusos y cambiar sus pol铆ticas.

Desmontar el mito de las redes sociales

Durante los primeros d铆as de las revueltas 谩rabes, cuando muchos activistas utilizaban Facebook y Twitter para organizarse y difundir sus reivindicaciones, los gigantes de las redes sociales aprovecharon la oportunidad para hacer su propio m谩rquetin como plataformas de activismo pol铆tico y resistencia. Muchos medios de comunicaci贸n siguen afirmando a d铆a de hoy que 鈥渓as redes sociales hicieron la Primavera 脕rabe鈥 y que fue una 鈥渞evoluci贸n de Facebook鈥.

Pero los cient铆ficos sociales han desmontado este mito reiteradamente y han ofrecido lecturas cr铆ticas del papel que estas empresas tecnol贸gicas desempe帽aron en la agitaci贸n pol铆tica de T煤nez, Egipto y de otros pa铆ses 谩rabes.

En 2011, Lisa Anderson, entonces presidenta de la Universidad Americana de El Cairo, se帽al贸 que 鈥渓os activistas egipcios de Facebook son la encarnaci贸n moderna de las [primeras] redes nacionalistas 谩rabes鈥, y que la 鈥渉istoria importante鈥 de la Primavera 脕rabe no es el uso de la tecnolog铆a de las redes sociales sino c贸mo las aspiraciones revolucionarias resonaron en todo el mundo 谩rabe.

En un art铆culo acad茅mico de 2012, los especialistas en medios de comunicaci贸n William Youmans y Jillian York argumentaron que en realidad las pol铆ticas de las empresas de redes sociales limitaban la acci贸n colectiva en algunos aspectos y coartaban el activismo pol铆tico. En un art铆culo de 2015, el economista Chonghyun Byun y el polit贸logo Ethan Hollander concluyeron que no existe una correlaci贸n significativa entre el uso de internet o de las redes sociales y el malestar popular.

M谩s all谩 del tradicional debate entre ciberesc茅pticos y ciberentusiastas, lo que es evidente para quienes presenciaron los primeros d铆as de las revoluciones 谩rabes es que las redes sociales no fueron m谩s que uno de los muchos canales de interconexi贸n social y pol铆tica que contribuyeron al inicio de los movimientos de protesta.

Sin embargo, las grandes empresas tecnol贸gicas han utilizado capciosamente y en su beneficio el mito de las redes sociales como 鈥減lataformas de la Primavera 脕rabe鈥 para aumentar su n煤mero de usuarios, promover la participaci贸n y proporcionar un barniz de respetabilidad a sus deficientes modelos empresariales. Tambi茅n lo han empleado para contrarrestar las cr铆ticas y las iniciativas a favor de que se les imponga una regulaci贸n, y para deso铆r las reiteradas reclamaciones y campa帽as de organizaciones civiles 谩rabes y de activistas de los derechos digitales para que se proteja la privacidad en l铆nea y el derecho a la libertad de expresi贸n.

El peligroso fracaso de la moderaci贸n de contenidos

Facebook, Twitter, Microsoft y Google tampoco han mostrado mucho inter茅s en establecer mecanismos s贸lidos y f谩ciles de moderaci贸n de contenidos para evitar que se difunda la incitaci贸n al odio y la desinformaci贸n en sus plataformas en Oriente Pr贸ximo y Norte de 脕frica.

A pesar de presentarse como una fuerza de progreso y desarrollo, las grandes empresas tecnol贸gicas ven铆an colaborando ya antes de que comenzara la Primavera 脕rabe con gobiernos represivos en Oriente Pr贸ximo y Norte de 脕frica. Por ejemplo, en 2011, los cables de la embajada de Estados Unidos publicados por Wikileaks revelaron que en 2006 Microsoft hab铆a llegado a un acuerdo [con las autoridades tunecinas] para formar a los funcionarios encargados de aplicar la Ley sobre Tecnolog铆as de la Informaci贸n a cambio de que el gobierno del presidente Zine El Abidine Ben Ali diera marcha atr谩s en su decisi贸n de utilizar software de c贸digo abierto.

Tras el estallido de la Primavera 脕rabe, los Estados 谩rabes ten铆an que controlar a煤n m谩s las actividades en l铆nea de sus ciudadanos y ciudadanas. En lugar de proteger la libertad de expresi贸n frente a la censura de los gobiernos, las plataformas de redes sociales suspendieron y eliminaron miles de cuentas de disidentes pol铆ticos de T煤nez, Palestina, Egipto, Siria y otros pa铆ses 谩rabes. Asimismo retiraron arbitrariamente contenidos a favor de la libertad de expresi贸n, la justicia y los derechos humanos b谩sicos sin ofrecer explicaci贸n alguna.

Fue eso lo que llev贸 a la organizaci贸n libanesa SMEX, impulsora de los derechos digitales en la regi贸n 谩rabe, a redactar una carta abierta firmada por m谩s de 40 organizaciones civiles en la que se pide a Facebook, Twitter y YouTube que dejen de silenciar las voces cr铆ticas de Oriente Pr贸ximo y Norte de 脕frica. 鈥淟a suspensi贸n arbitraria y sin transparencia de cuentas y la eliminaci贸n de discursos pol铆ticos disidentes se han vuelto tan frecuentes y sistem谩ticas que no se pueden despachar como si fueran incidentes aislados o el resultado de errores transitorios de una toma de decisiones automatizada鈥, dice la carta.

Las empresas de redes sociales tampoco han hecho mucho para combatir el creciente uso de la ingenier铆a social, la desinformaci贸n y las operaciones de los trolls en sus plataformas. En Arabia Saud铆, por ejemplo, se cre贸 un 鈥渆j茅rcito de trolls鈥 para suprimir cualquier expresi贸n de disidencia en redes sociales como Twitter.

Antes de las elecciones de 2019 en T煤nez, las p谩ginas de Facebook se utilizaron como armas para difundir mensajes pol铆ticos de actores pol铆ticos desconocidos en un intento de influir en el voto. Un informe de Democracy Reporting International Tunisia y de la Asociaci贸n Tunecina para la Integridad y la Democracia de las Elecciones (ATIDE) advirti贸 de que la ausencia de una biblioteca de anuncios de Facebook adecuada a T煤nez contribuy贸 a la falta de transparencia, lo que permiti贸 esas campa帽as pol铆ticas conspiradoras.

Tampoco sabemos a煤n c贸mo estas empresas toman las decisiones sobre suspender cuentas y publicaciones porque no muestran transparencia alguna sobre sus pr谩cticas de moderaci贸n de contenidos. En 2019 y 2020, Twitter y Facebook revelaron que hab铆an suspendido y eliminado cientos de cuentas 鈥減or participar en conductas enga帽osas coordinadas鈥 que inclu铆an desinformaci贸n, spam y manipulaci贸n respaldada por el Estado. Comparadas con la inmensa cantidad de trolls y bots que circulan por las redes sociales 谩rabes, estas cifras resultan irrisorias.

No s贸lo demuestran que las actuales pr谩cticas de moderaci贸n de contenidos est谩n fallando sino tambi茅n que las empresas de redes sociales no est谩n dispuestas a abordar el peligroso papel que sus plataformas desempe帽an en el debilitamiento de los movimientos democr谩ticos y de la disidencia, y promocionando las pol铆ticas regresivas y violentas de gobiernos represivos.

El caso imposible de la rendici贸n de cuentas

En los 煤ltimos a帽os, ATIDE de T煤nez, SMEX de L铆bano y la Red 脕rabe de Informaci贸n sobre Derechos Humanos de Egipto, as铆 como organizaciones internacionales de derechos civiles como Access Now y Electronic Frontier Foundation, han abogado con determinaci贸n por medidas inmediatas para contrarrestar la desinformaci贸n y el discurso de odio que circula en las redes sociales en Oriente Pr贸ximo y Norte de 脕frica.

Han reclamado a las grandes empresas tecnol贸gicas que pongan fin a sus pr谩cticas discriminatorias injustas, que inviertan en expertos regionales de moderaci贸n de contenidos y que sean m谩s transparentes en sus pol铆ticas y procedimientos.

Sin embargo, a pesar del gran n煤mero de campa帽as y de alarmantes pruebas que demuestran que las amenazas digitales a la democracia son cada vez m谩s peligrosas y est谩n m谩s extendidas, las grandes empresas tecnol贸gicas siguen sin dar importancia al papel esencial que desempe帽an en el debilitamiento de los movimientos democr谩ticos y de la libertad de expresi贸n en el mundo 谩rabe y hacen caso omiso de los llamamientos para que apliquen reformas inaplazables y a largo plazo.

Facebook y Twitter suelen eludir la responsabilidad y las reclamaciones de mayor rendici贸n de cuentas aludiendo a la novedad del medio. En una entrada de blog de 2018 sobre el efecto que las redes sociales tienen en la democracia, Samidh Chakrabarti, gerente de producto de compromiso c铆vico en Facebook, conclu铆a: 鈥渆sta es una nueva frontera鈥.

Sin embargo, de nuevo no tiene nada. La violencia discursiva difundida en los medios de comunicaci贸n tradicionales o nuevos siempre ha sido instrumental para incitar a la violencia pol铆tica a gran escala. Los horrores del colonialismo, el Holocausto, el genocidio de Ruanda, etc., encontraron justificaci贸n en el espacio p煤blico porque diversas plataformas medi谩ticas difundieron un discurso de odio que legitimaba la deshumanizaci贸n y la violencia masiva contra el 鈥渙tro鈥.

Es poco probable que en Oriente Pr贸ximo y Norte de 脕frica se exijan responsabilidades legales porque nadie se cree que los gobiernos locales vayan a aprobar leyes que castiguen las pr谩cticas abusivas en las que ellos mismos incurren. En el 铆nterin, las leyes promulgadas en Occidente que regulan las plataformas de las redes sociales no tienen por qu茅 aplicarse en otros lugares y puede que no haya voluntad pol铆tica para aplicarlas en el Sur Global.

Esperar que las grandes empresas tecnol贸gicas empiecen a regularse a s铆 mismas resulta vano. Como sostiene el experto en econom铆a digital Nick Srnicek, la pulsi贸n de muerte del capitalismo de las plataformas y su total desprecio por los principios democr谩ticos de privacidad y libertad de expresi贸n son caracter铆sticas inherentes de los modelos de negocio de las grandes empresas tecnol贸gicas. Para ellas los beneficios pesan m谩s que cualquier coste 茅tico o pol铆tico en el que puedan incurrir.

En el mundo 谩rabe este comportamiento irresponsable orientado al beneficio ha conducido al embrutecimiento del espacio p煤blico digital, a la tribalizaci贸n extremista del discurso pol铆tico, y a la incitaci贸n a la violencia pol铆tica.

Las empresas de redes sociales son demasiado poderosas o est谩n demasiado sobrepasadas como para autorregularse realmente o ser reguladas. La 煤nica soluci贸n 茅tica y l贸gica es desmantelarlas.

Haythem Guesmi, tunecino, es profesor y escritor.

Fuente: https://www.aljazeera.com/opinions/2021/1/27/the-social-media-myth-about-the-arab-spring

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Fuente: Asociaciongerminal.org