September 14, 2022
De parte de Trochando Sin Fronteras
185 puntos de vista
Marisabel Garc铆a[1]

Uno de los primeros retos es la exigencia del cumplimiento de los acuerdos para dar solucio虂n a los principales problemas de la nacio虂n, que han sido logrados a trave虂s la lucha social durante an虄os. Basta recordar que como resultado de los paros agrarios desarrollados en 2013, 2014, 2015 y 2016, la Cumbre Agraria, Campesina, E虂tnica y Popular, exigio虂 el cumplimiento de los acuerdos incumplidos, adema虂s de realizar nuevos acuerdos en temas de derechos humanos y garanti虂as para la movilizacio虂n social y salidas urgentes a la violencia contra li虂deres y lideresas sociales. Adema虂s, el cumplimiento del Acuerdo con las FARC EP, la participacio虂n pol铆tica, tierra y territorialidad, economi虂a propia, ambiente, y modelo minero energ茅tico, entre otros. Poco y nada de estos se han cumplido, ni siquiera se mantuvo la Mesa U虂nica como espacio de interlocucio虂n emanado de las negociaciones, cercenando un debate agrario que incluyera al movimiento campesino, indi虂gena y afrodescendiente.

En esa misma vi虂a, mi虂nimos fueron los puntos del acuerdo producto del paro de 2018 protagonizado por el movimiento estudiantil (UNEES)[2], que fueron incorporados en el Plan de Desarrollo de Duque. Siguen sin resolverse varios aspectos relacionados con la designacio虂n presupuestal y la operativizacio虂n, entre ellos: el de saldos apropiados y no comprometidos del Presupuesto General de la Nacio虂n y su destino a cubrir necesidades de educacio虂n superior, y el de la reforma a los arti虂culos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992, que busca una asignacio虂n presupuestal que reconozca la complejidad y diversidad del Sistema Universitario Estatal.

A los jo虂venes proletarios del Paro Nacional (2019 a 2021) en ausencia de un pliego u虂nico, el gobierno les propuso: la matri虂cula cero que ha cumplido parcialmente, el programa de empleo juvenil que no esta虂 cerca de llegar, la meta expuesta por Duque de 600.000 plazas, y los Consejos de Juventud, en los que la participacio虂n poli虂tica sigue siendo limitada y marginal frente a las decisiones centrales de la nacio虂n. Se podri虂a ahondar sobre estos pendientes en relaci贸n con otros sectores, como el sindical, o a gremios como los transportadores, pero es claro que los escenarios de concertacio虂n con gobiernos anteriores, han sido utilizados ma虂s como estrategias de desmovilizacio虂n de la lucha social, que como solucio虂n de las demandas ma虂s sentidas de la poblacio虂n. Para tal perspectiva, es necesario retomar las reivindicaciones y ponerlas en funcio虂n de la proyeccio虂n de la poli虂tica pu虂blica, y estar atentos a que estas demandas histo虂ricas se cumplan, pues de no ser asi虂, siempre la movilizacio虂n social sera虂 el medio por excelencia para exigirlas.

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En medio del impulso por los cambios, que ya tomo虂 forma a nivel nacional, el movimiento social debe propender por el desarrollo de reformas que alivien las condiciones de vida de las mayori虂as empobrecidas, y que al mismo tiempo hagan trastabillar al capital, es decir, reformas que no sean reformistas. Como consecuencia, no basta con fortalecer el Estado de derecho, como se ha anunciado en el programa poli虂tico del gobierno entrante, sino se apalancan transformaciones en clave de transicio虂n para una nueva sociedad.

Los gobiernos progresistas que han asumido las riendas del Estado en las u虂ltimas de虂cadas, no solo en Ame虂rica Latina sino en algunos pai虂ses de Europa y Asia, han cumplido el papel de administrar la crisis, esperando que vi虂a crecimiento econo虂mico y distribucio虂n de la renta nacional, se puedan solucionar las necesidades sociales. Sin embargo, el capital pareciera haber salido ileso contando con una paz social que le ha permitido mantener la lo虂gica de acumulacio虂n.

Es por eso que ma虂s alla虂 administrar la crisis es necesario implementar propuestas como la de Economi虂a de Fondos Pu虂blicos, mediante la cual se busca la ampliacio虂n de recursos y presupuestos destinados a financiar iniciativas productivas agrupadas en un Sistema de Empresas Pu虂blicas Nacionales, avanzar en que, entre otras, las ganancias retornen a un Fondo Pu虂blico de Inversiones, que potencie la producci贸n nacional a trave虂s de empresas pu虂blicas, privadas y comunitarias, genere empleo y de algunas luces de salida a la crisis, para que quienes la paguen, no sean las clases populares.

En esa perspectiva, tambie虂n se ha planteado en esta propuesta uno de los retos ma虂s grandes del momento, propender por la ampliaci贸n de la democracia para que esta adquiera un cara虂cter permanente, popular y constituyente, lo cual solo es posible en tanto las organizaciones sociales se doten de herramientas pol铆ticas, organizativas y de gestio虂n.

El gobierno entrante ha puesto sobre la mesa la ampliacio虂n de la participacio虂n poli虂tica, lo que, por un lado, implica que las organizaciones sociales y en general la sociedad civil puedan debatir los problemas centrales de la nacio虂n, y en esa perspectiva, construir propuestas desde las bases sociales para la formulacio虂n y ejecucio虂n de las poli虂ticas pu虂blicas. Pero de otro lado, la participacio虂n dentro de la democracia que se quiere, implica al movimiento social robustecer escenarios organizativos ya existentes como las Juntas de Accio虂n Comunal y las organizaciones sectoriales nacionales y regionales, pero tambi茅n, quiza虂, impulsar formas de gestio虂n social y comunitaria que posibiliten el progresivo control social de la produccio虂n por parte de los y las trabajadoras. Para ello, es prioritario que se potencie la estructura productiva nacional, y en ese camino, se establezcan poli虂ticas, organismos e instituciones claras que menoscaben la concentracio虂n del proceso productivo y ampli虂en de forma decisiva la participacio虂n.

Participar cualificadamente en los escenarios de disen虄o e implementaci贸n de la poli虂tica pu虂blica, implicara虂 a los liderazgos la formacio虂n permanente y a虂gil sobre elementos te虂cnicos, pero tambie虂n, la produccio虂n de poli虂tica sintetizada en plataformas de lucha y programas poli虂ticos para las bases sociales que ubiquen las demandas y propuestas estrat茅gicas del movimiento social, de cara a materializar reformas que mejoren las condiciones de vida de las mayori虂as, y fortalezcan los procesos sociales en perspectiva de una transformacio虂n ma虂s estructural.




Fuente: Trochandosinfronteras.info